(33) La marcha de 150.000.000

los cantos


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Sumario de los Cantos:

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XLVII

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Enrique Falcón

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La marcha de 150.000.000
(Eclipsados, 2009)

XXXIII



Desde que estás aquí

sola tú, el gemido

cae tu claridad de rostro

y detallo el nombre sobre una esquirla muerta.

 

El derecho a la lucha, donde tiemblan las ventanas, [1]

a otros los mataron por razones más obvias

así vuelco tu hambre en un latir de heridas

tu hambre vacía y?

habrá que trabajar (dejándome a la muerte)

no te alcance el frío en el medio del mundo

que no eres tú no quiero

sobre ti el manto de la nieve, la tierra.

 

Hacia el oro de los campos soy el hombre de cinc que siente frío, [2]

el hombre de la danza oscura

y el ataúd de canciones degolladas— [3]

desde que estás aquí, sola tú, el susurro

desaloja en tu carita la destrucción de los bueyes

y a alguien lo detienen y revientan las ventanas con perros encendidos...

para dejarme matar

esta mujer se acaricia el pecho tan dentro de mí

abriendo los países en trepanaciones de no sé alguien

va a morir en mis caderas

va a ser un ciervo en las esquinas

va a hablarme y decirme furia

eternamente furia en los calvarios de la sangre

 

           —150.000.000

               de torsos cosidos.

 

Que mi libro entonces te dispare

te vuelque en la camisa su temblor de manos

—instantánea, limpia, profesional—  [4]

la mitad de la boca también a mí me pesa:

desde que estás aquí,

la mitad de tu boca en el medio del mundo

(tu cuerpo es una presa / el cazador será jefe del CIA y de la OTAN). [5]

 

co-

mo vos yo estuve aquí y estalló tu animal sediento

cobijaste el miedo en la ternura de los llanos

a otros les mataron las esperas

motivos no publicables en la prensa occidental y

DIME SI ES TU LLANTO

el que rompe las ventanas —va a romper el cielo! [6]

va a astillar las flores del madero, va a alcanzarme,

que no eres tú y no quiero

 

pues para dejarme matar

he de dejar de mirarte



[1] Temblaron las ventanas en el mercado de Suq Nasser el viernes 28 de marzo de 2003, tras un ataque con misiles que se saldó con la muerte de medio centenar de víctimas civiles.

[2] El hombre que siente frío es Bashir Ahmad, cirujano de uno de los hospitales de Kabul bombardeados por los misiles norteamerianos durante la campaña militar afgana de 2001. «La situación está empeorando –declara el 28 de octubre–, porque ahora están matando también a civiles. Estamos sin electricidad y, aunque tenemos un pequeño generador, no tenemos combustible para que funcione y caliente los pabellones: cada vez hace más frío».

[3] soy el hombre de la danza oscura / y el ataúd de canciones degolladas son dos versos del poeta chileno Pablo de Rokha, en Cosmogonía (1925).

[4] Instantánea, limpia, profesional: las tres condiciones [Manuel Castells: La Era de la Información, Vol. I] que configuran desde la década de los '90 el diseño de la guerra emprendida por los países democráticos avanzados. [También, ref. sobre la reafirmación de la estrategia militar estadounidense en particular: el informe Ikle y Wohlsletter de 1988 para el Departamento de Defensa: Discriminate Deterrence, US Government Print Office]

[5] tu cuerpo es una presa / el cazador será jefe del [sic] CIA y de la OTAN es un verso usurpado al poeta peruano Rodolfo Hinostroza (de su libro Contra natura).

[6] Se rompieron las ventanas de la vivienda que fue bombardeada y destruida por completo durante el ataque aéreo estadounidense sobre la ciudad iraquí de Biyi en enero de 2006, en el que murieron catorce personas, todas ellas de una misma familia.


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