(24) La marcha de 150.000.000

los cantos



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Sumario de los Cantos:

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XXIV

XXX

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XLIV

XLVII

XLIX

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LV


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Enrique Falcón

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La marcha de 150.000.000
(Eclipsados, 2009)

XXIV



Aquí sólo la sed sucede.

Sólo la sed nos ha bastado.

Sólo la sed basta.

 

Aquí, padre nuestro, le izaron las manos como a un perro ardiendo

luces y electrodos, padre, un perro

demostrando su poder o tan vencido,

de nuevo aquí, bajo un terco olor de tanque

dejó que saliera por sus poros

no sé cuánto, la distancia a pie, o llora

en una ráfaga interior:

150 millones

de perros crucificados

y los techos arderían como pasto seco. [1]

Tu voluntad, y no la mía, salieron con su cuerpo a 

                                                                      la llanura [2]

repitieron los signos

las señales huidas del espanto

y muchos dijeron que lo vieron

y muchos (no yo) que alzó mi voz

su voz como un arresto sangrando el aire,

que no ha desaparecido [3]

que el ojo no es un pan agónico [4]

que la mano no es un clavo [5]

que su mano—; el árbol de la cruz donde está clavada la salvación del mundo.[6]

 

         Porque desfigurado no parecía hombre

         ni tenía aspecto de hombre,

         ante él los Reyes cerrarán la boca:

         enmudecía y no abría la boca.  [7]

 

Aquí le dieron sepultura.

Aquí fue un muchacho de ojos lentos.

                                                                     (Un

caballo).

Fue un libro, una guerrilla enorme

cuando izaron su canto tras la sala de torturas

         —el hijo de los dioses con frío ante los templos,

una niña, un marco de ventana, un tierno fusilado ante las cámaras de Te-uVe

(máxima audiencia para nutrias dormidas), aquí

es donde le han colgado

una estrella de colchas y mentiras,

un asco de pesebre, un niño-

-asco y revolución. Que su mano.

Al final lo sentirían fuerte y animoso,

después del cálculo de la Hora:

santificó la espera de quienes luego cayeron.

Que no es su angustia

que no es el héroe buscado ante el imperio

que rompieron su clavícula los ejércitos del Amo.

Se consuma la entrega voluntaria

y hay agua en mis caderas volcando el mundo.

 

         (Entrego tu piel al sol, al llano

         denso de ti esperando el día

         allá donde el calor,

         donde la sangre,

         eres tú el último entregado

         la bala oscura, el puño hambriento:

         por treinta monedas de plata  [8]

         ofrezco tu olor hembra a los guardias que te buscan,

         treinta disparos para abrigo del vientre:

         vendo tu piel donde sepan comprarla)

 

El paso siguiente había sido el arresto, y miles de hormigas hablaron por sus ojos:

sin dar en absoluto la imagen de un héroe,

cayó sobre sí la sonaja de la noche

los pelambres mudos a la noche

en la noche los pelambres y un fuerte amor con menta.

Pronto le llegaron

pronto, padre, le volvieron cumbre, resistencia, capucha en la cabeza, [9]

programaron su hora, el insulto de bañera, la toalla empapada en el licor y la clavícula:

un sorbo intenso de vinagre ante la boca, [10]

al electrodo íntimo entre sus ingles, al

alarido

 

         (Esta es la horca del Árbol,

         la horca en que te miro y abrazo en la subasta:

         se reparten tu manto los soldados, sucios  [11]

         y nostálgicos de hierba

         allá donde el calor,

         donde la sangre,

         vomito tu canción sobre los llanos:

         yo escribo mis poemas

         en las hospederías del bosque [12]

         y habito en las culatas del desprecio,

         soy el Hombre del vinagre y del claro de gritos:

         subasto tu revuelta donde sepan comprarla)

 

Arrastrado ante la cruz, la esperanza quiso roja

al hermano comunista y al cristiano:

—la tristeza del mundo sucumbió ante él como fruta hendida

para oír los pasos

del tirano que se marcha. [13]

Aquí fue un muchacho de ojos lentos,

aquí no ha desaparecido,

que la tierra es de los pobres, que hay agua en sus caderas,

que el pan fermenta sí y se ha vuelto carne poderosa.

Que tú.

Que las manos

[14] MEMORIA PELIGROSA Y SUBVERSIVA DE LOS HUMILLADOS,/

(de los Ofendidos)/

(de los que fueron radicalmente vencidos y rastrojo)/

MEMORIA QUE PUEDE DESPERTAR (OH SÍ) INCÓMODAS/

VISIONES Y ACAUDILLAR NUEVOS

                                                                 MOVIMIENTOS DE LIBERACIÓN

—OBJETO DE NARRACIÓN DE UNA MEMORIA DE ESTE GÉNERO/:

NO SE ARGUMENTA (se narra)/

ÉL,

que resucitó (FUE UN CRUCIFICADO)/

ABSURDAMENTE ASESINADO UN DESPOJO EN EL MADERO DE LAS LILAS,

—LOCO PARA LOS SABIOS, ESCÁNDALO PARA LOS PIADOSOS:/

MOLESTO PARA EL PODER—, RESPONDIENDO CON ELLO AL ENIGMA DE LA HISTORIA: [15]

LOS BORRADOS DE LA HISTORIA DESDE EL COMIENZO DEL MUNDO/.

 

          Lavo el sudor desde la sangre

                                                                 (la sangre oscura)

viva de 150

millones de potros en cruz,

la-

vo tu voz de niña ardiendo

en las fosas repartidas por un campo sin abrigo

lavo en tu desnudo legalmente decretado y suficiente

lavo los informes sobre el paradero de tu risa,

y ha llegado

esta risa a mis ventanas como un dios que pasa frío

tu risa de tormenta y en su canción enorme

a la sed que ya ha bastado:

 

sólo

la sed, y tu hermosura, bastan.

 



[1] los techos…pasto seco es un verso de Bruno Serrano, poeta chileno y antiguo escolta de Salvador Allende.

[2] Tu voluntad y no la mía. Lucas 22, 42.

[3] Que no ha desaparecido. Ref a Juan 20.

[4] Un pan agónico. Ref a Lc 22, 19-22.

[5] Un clavo. Lc 23, 33.

[6] El árbol...salvación del mundo. De la liturgia cristiana de la Adoración de la Cruz pascual.

[7] Porque desfigurado...no abría la boca. Canto IV del Siervo de Yahvé, de Isaías (4; 5; 7).

[8] Treinta monedas de plata. Mateo 27, 3-10.

[9] Le volvieron cumbre...clavícula. Ref a Mt 27, 27-31.

[10] Vinagre ante la boca. Mt 27, 34.

[11] Se reparten tu manto los soldados. Ref a Jn 19, 23-24.

[12] escribo mis poemas / en las hospederías del bosque, del poeta mapuche-huilliche Jaime Huenún (Valdivia, 1967): «wirintükunen tañi püllü zügu / pu mawüza mew».

[13] para oír los pasos / del tirano que se marcha son dos versos de la poetisa sandinista nicaragüense Gioconda Belli, en “La huelga”.

[14] MEMORIA PELIGROSA...COMIENZO DEL MUNDO.  Sacado, y ligeramente modificado, de Leonardo Boff: Pasión de Cristo, pasión del mundo (1978), Alcance, Sal Terrae, 1980. Cita la tesis de Metz sobre la ‘memoria passionis’.

[15] LOCO PARA LOS SABIOS...MOLESTO PARA EL PODER. I Corintios 1, 18-29.


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