(15) La marcha de 150.000.000

los cantos



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Sumario de los Cantos:

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XLVII

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LV


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Enrique Falcón

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La marcha de 150.000.000
(Eclipsados, 2009)

XV



Cuando dices tú y el parque es la terquedad del día

no eres tú

sonsaca, despacio, aire de miedo y bestezuelas en cal

allá arriba, cuando todo el silencio, donde nadie dice

—donde nadie mira y es nada todo el asco del mundo—

detienen a uno, no podría de nuevo daros su nombre su [1]

apariencia gris o el pañuelo en el cuello

tan rojo como han dicho mi rastro (lo escriben)

yo salgo pisando las llagas del mundo

yo salgo ascendiendo a las llagas del mundo

yo salgo con portones de llagas, a raíces rotas,

a pánicos curvados y éste es el verso

donde nadie va a mirar adentro en mi cara

de la cara en que poco habita

donde nadie escribe

canciones azules para un bosque lisiado

salvo cuando «dices tú» y me detienes

o no sola la que ha dicho mi arena

cargando contra todo el odio del mundo

fusilando la furia y la tristeza del mundo

y todo mi imposible mirar las cosas que se han roto:

No eres tú y he prescrito

a tu hija en las listas de matanzas.

 

(Vendremos en nombre de un dios que pasa frío

y es escarcha mineral su ira en los que duermen),

cayendo sobre el agua donde el otoño es nadie

la estación ya no es nadie

y nos mira trayendo madera del fondo del bosque.

Desolación del cuarto y del viaje a la infancia

sale tu fantasma con temblor de niña

alarga la mano, o se deshace tan lejos

que respirar tres veces trae consigo un cuchillo.

Cuando nadie llore.

Cuando nadie espere

 

el que es gente, el que es montaña, el que está pintado de color, el que habla la palabra legítima, el que tiene tres corazones  [2]

 

Matarán la palabra cuando nos quede latiendo,

contra el pecho cargarán, de suyo, de palabra,

juro que has salido descalza ante los parques

que has sido descanso, párpado y paloma, no juego escondiéndose,

juro tu mirada, que estás muerta, que te dieron

palo y picana en los muslos,

antes que pudiera volver a besarlos: antes de yo.

Lo dije.

Lo puntas veraces.

Lo a efectos de archivo.

Dije:

Estamos siendo responsables del secuestro

y una yegua sin alas transpiró en nuestros brazos.

 

el que es padre y hermano mayor, el que camina la noche, el que trabaja, el hombre que es hombre, el que camina desde las nubes  [3]

 

Donde todo,

y cada acto ha sido consumado,

donde nadie olvide

ni los horarios de los barcos, ni los nombres más fáciles,

ni la matanza de anoche ni la de mañana,

ni diga «ya estabas ocupada» y luego se resfríe

esperando las luces que no pueden,

las que salpican nunca tus patitas rotas

ni respetuosamente, excelentísimo señor

a usted lo voy a pisar la nostalgia

le voy a robar el rincón de vacaciones

le puntas veraces

le a efectos de archivo

volcaré el espanto en las tardes de su niña pública.

 

(Sólo luego sentiré la partida)

y el olor de tu ahogo persistiendo en los tanques,

ya ves que te llevo arrastrando

que te llevo dulcísima

en tu ruda manera de verte en el miedo,

–pasillo de hospital tras los últimos ataques

su baile invisible.

Te traigo la piedad vendida en las plazas

a precio de mercado en las bolsas alcistas [4]

a precio de muchacha, limpia de memoria y sin duda honesta,

con el precio del mercado tras todos los parques

y radiando tu pobreza contra el peso del mundo.

 

(–ellos dijeron, si no van a servir

               derríbenlos en el nombre del mercado) [5]

 

Y radiando tu pobreza contra el peso del mundo.

 

La traeré cansada

sobre las ciudades sin apenas permiso,

     la que llamamos furia

     la que llamamos carne

     la que llamamos humo:

la historia de los hombres en la cuneta de la historia.

 

el que tiene palabra, el que comparte la sangre y la idea, el hijo del sol, el que va de uno a otro lado, el que camina las nieblas  [6]

 

La traeremos viva

ensayada a mueca, sangre o rabia en estallido,

(cuando llega tu nombre,

((cuando despierta su miedo

(((cuanto responde a la espera.

 


[1] detienen a uno, no podría de nuevo daros su nombre: «En pocas palabras, las paredes que confinan al delincuente, al hombre contaminado, son una amenaza constante al concepto que de sí mismo tiene el prisionero y esa amenaza se repite una y otra vez en los muchos recordatorios diarios de que debe mantenerse al margen de los ‘hombres decentes’. De una u otra manera este rechazo y esta degradación de la que lo hace objeto la sociedad libre le dice que debe ser apartado, rehuído, vuelto inofensivo. (…) Toda muestra tradición cultural respecto a la justicia tiende a convertirse en punitiva. Exterminando a un ‘malhechor’, o encerrándole tras unos muros de piedra, podemos olvidarnos de él y de nuestra participación en haberlo creado». (L. Skyes: La sociedad cautiva, Princeton Univ. Press, Nueva York, 1958).

[2] Aquí estamos y un espejo somos, palabras del subcomandante Marcos del Ejército Zapatista de Liberación Nacional, tras la marcha de 2001, en Ciudad de México el día 13 de marzo: «Hermano, hermana: Tenek, de muy lejos venimos; tlahuica, caminamos tiempo; tlapaneco, la tierra andamos; tojolabal, arco y flecha somos; totonaco, viento caminado; triqui, el corazón y la sangre somos; tzeltal, el guerrero y el guardián; tzotzil, el abrazo compañero, wixaritari, derrotados nos ponen; yaqui, mundos; zapoteco, callado; zoque, mucho tiempo tenemos en las manos; mayas, aquí venimos a nombrarnos; kumiai, aquí venimos a decir somos; mayos, aquí venimos para ser mirados; mazahua, aquí para mirar ser mirados; mazatecos, aquí es dicho nuestro nombre por nuestro paso; mixe, esto somos, el que florece entre cerros, el que canta, el que cuida y el que crece la palabra a la antigua, el que se habla, el que es de maíz, el que habita en la montaña, el que anda en la tierra, el que comparte la idea, el verdadero nosotros, el hombre verdadero, el ancestro y el señor de la red, el que respeta la historia, el que es gente de costumbre humilde, el que habla flores, el que es lluvia, el que tiene conocimiento para mandar, el cazador de flechas, el que es arena, el que es río, el que es desierto, el que es mar, el diferente, el que es persona, el rápido caminador, el que es gente, el que es montaña, el que está pintado de color, el que habla la palabra legítima, el que tiene tres corazones, el que es padre y hermano mayor, el que camina la noche, el que trabaja, el hombre que es hombre, el que camina desde las nubes, el que tiene palabra, el que comparte la sangre y la idea, el hijo del sol, el que va de uno a otro lado, el que camina las nieblas, el que es misterioso, el que trabaja la palabra, el que manda en la montaña, el que es hermano, hermana».

[3] Idem, en Aquí estamos y un espejo somos.

[4] a precio de mercado: «La mano invisible del mercado nunca funcionará sin un puño invisible. McDonald's no puede prosperar sin la Mc Donnel Douglas [el fabricante de los aviones de combate F15]. Y el puño invisible que mantiene la seguridad del mundo con la tecnología de Silicon Valley, se llama Ejército Norteamericano, fuerzas aéreas, marina militar y marines» (declaraciones de Thomas Friedman, consejero de Madeleine Albright, durante la guerra de Kosovo en 1999).

[5] ellos dijeron…en el nombre del mercado son dos versos del poeta nigeriano Odia Ofeimun en su poema “La nueva ciencia”: «(…) en el nombre del mercado ellos necesitaban un pueblo / que se inclinase antes de que el viento hiciese de ellos sauces / o los pusiese fuera de combate, ellos dijeron, si no van a servir / derríbenlos en el nombre del mercado»

[6] Idem, en EZLN: Aquí estamos y un espejo somos.

 

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