Física o Química

 

Tengo que decir que me puse delante del televisor con gran interés y que he intentado huir de todo prejuicio. La conclusión es nuevamente de decepción, como casi siempre que se habla del asunto de la enseñanza. Francamente yo esperaba que hubiera mayor rigor y que se profundizara algo más en lo que de verdad importa, en la realidad de las aulas por dentro, en lo difícil que resulta avanzar en los contenidos, en los diferentes niveles de competencia que muestran los alumnos en un mismo grupo (alumnos de Necesidades Educativas Especiales; alumnos inmigrantes “integrados” que, en algunos casos, desconocen casi por completo el español, y no hay personal adecuado para atenderlos; alumnos de Diversificación Curricular, etc.)

Es cierto que la visión que se nos da es de nuevo la de un centro privado en el que el Jefe de Estudios pretende controlarlo todo (reconviene a la profesora de Literatura por expulsar a tres alumnos; la directora luego interviene para decirle que la próxima vez, antes de expulsarlos, se lo consulte a ellos).

En efecto quedan patentes problemas que socialmente son insoslayables: el amor adolescente y sus frustraciones, la drogadicción, la xenofobia en el personaje de Gorka, la falta de esfuerzo y de estudio de los estudiantes y las consiguientes decepciones de los profesores, sin faltar la presencia de esa madre que encubre las malas conductas de su hija y llega a amenazar al Equipo Directivo.

No podía faltar la nota de morbo. Una de las profesoras se había acostado la noche anterior, aún no lo conocía, con uno de sus alumnos; intenta que no vuelva a ocurrir,…pero engancha más a los espectadores (entiéndase ingresos por publicidad) un final con beso de tornillo entre ellos.

Y, para terminar, el condimento trágico del suicidio de un alumno con intento anterior por ingestión de pastillas, que termina frustrándose gracias a la intervención de su hermano. La causa parece estar en la muerte de un amigo y no en un fracaso amoroso, como algunos compañeros creen.

En definitiva, una serie más, insustancial y superficial, que trata temas candentes, pero que no profundiza en ellos. Es el signo de los tiempos.

         No nos engañemos. No es esta la realidad de la enseñanza en España; entre otras cosas porque la enseñanza privada se aleja mucho (por su carácter selectivo) de los institutos públicos, que son mayoritarios.