El Torcal de Antequera

 

           

           El Torcal de Antequera es uno de los espacios  de mayor interés geológico, botánico y zoológico de toda la Península Ibérica. A 1.198 metros de altitud (cota máxima) con 20 Km2 de superficie, se le conoce también como El Infierno de Piedra. El Torcal está catalogado como Paraje Natural (Ley “/ 1989, de 18 de julio), aunque fue el primer territorio de Andalucía que logró el estatus de protección al ser declarado Sitio Natural de interés Nacional en el año 1929.

El Paraje Natural del “El Torcal de Antequera” se encuentra localizado en el centro de la provincia de Málaga, formando parte del arco calizo de las Sierras Subbéticas.  Se sitúa en su totalidad dentro del municipio de Antequera y constituye una de las muestras más impresionantes del paisaje kárstico de toda Europa, como habéis podido comprobar.

Pero, un paisaje tan peculiar, ¿cómo pudo formarse?

Como se ha indicado, el Torcal está constituido por rocas calizas, éstas son rocas sedimentarias de precipitación química que se formaron en la era Secundaria en el período Jurásico (hace entre 200 y 150 millones de años aproximadamente). Se depositaron en una zona marina que se extendía de Este a Oeste y separaba el borde de la Meseta del Macizo de Sierra Nevada poniendo en comunicación el Atlántico con el Mediterráneo y se extendía desde el Golfo de Cádiz hasta Alicante.  En el fondo de ese mar se iban acumulando las calizas y los esqueletos y caparazones de los animales muertos (ejemplo de esto tenéis el extraordinario ejemplar de ammonite fósil que algunos de vosotros habéis podido fotografiar).

A principios de la era Terciaria comienza la orogenia Alpina, en que la microplaca Ibérica (al norte) y la africana (al sur) empujan una sobre la otra y hacen surgir los sedimentos acumulados en el fondo marino.  Hay períodos de compresión y descompresión (relajación) que provocan grandes fracturas (fallas y diaclasas) y hundimientos.

Al terminar la orogenia alpina la península Ibérica  acaba en Sierra Morena, le sigue un pasillo marino (que cuando se rellene será la Depresión del Guadalquivir por la que discurrirá el río Guadalquivir) y por último las cordilleras recién formadas, las Béticas, uno de cuyos segmentos es el Torcal.

En la actualidad ese proceso de empuje y compresión aún no ha finalizado. Prueba de esto son los continuos pequeños terremotos que se producen en Málaga, Granada, e incluso Sevilla.

Una vez fuera del agua la meteorización ha modelado la caliza ¿Cómo?

Has observado la disposición horizontal de los materiales del Torcal y además una gran red de diaclasas (fracturas). En ellas se infiltra el agua y va disolviendo la roca.  Pero ¡ojo! la caliza no es soluble en agua. Lo que ocurre es que el agua con el CO2 de la atmósfera se vuelve ligeramente ácida (forma ácido carbónico), y el ácido carbónico con la caliza (compuesta por carbonato de calcio) la disuelve al formar bicarbonato cálcico. Este proceso se conoce como meteorización química.

El agua ha actuado también de otra manera: al helarse de noche. Todos comprobamos el frío que hacía al llegar allí. No es de extrañar que en las noches de otoño e invierno hiele, y como sabes el volumen que ocupa el hielo es mayor que el del agua líquida, por tanto hace una acción de cuña sobre la grietas que ocupa (gelifracción-meteorización física).

Todos estos procesos fundamentalmente actuando durante millones de años han modelado este impresionante paisaje.

Por último, fue una visita especialmente agradable pues la belleza del lugar resaltaba aún más con la bruma que cubría nuestras cabezas. Al mismo tiempo, la humedad del ambiente intensificaba el verdor de la vegetación, de los musgos, el gris de los líquenes y las rocas. Todo ello hacía que todos estuviéramos en perfecta predisposición de asimilar lo que la naturaleza quisiera brindarnos y nos regaló de todo: fósiles, ciervos, cabras, y...  hasta un espléndido zorro, que posó, nos inspeccionó y acompañó todo el tiempo que quiso.