BUDA DE LA MEDICINA

SADHANA

 

DEL BUDA DE LA MEDICINA

 

 

 

REFUGIO Y GENERACIÓN DE LA BODHICHITTA

 

Desde este momento hasta que alcance la Iluminación, yo y todos los seres, tan infinitos come el espacio, vamos por refugio al Buda, al Dharma y a la Sangha. Que por esta práctica, pueda alcanzar rápidamente la Iluminación para el beneficio de todos los seres.  (3v)

 

 

LOS CUATRO PENSAMIENTOS INCONMENSURABLES

 

Que todos los seres posean la felicidad y sus causas.

Que todos los seres estén liberados del sufrimiento y de sus causas.

Que todos los seres permanezcan para siempre en el gozo.

Que todos los seres permanezcan en ecuanimidad, libres del apego y del odio.

 

 

GENERACIÓN DE LA MENTE DE LA BODHICHITTA

 

Especialmente para el beneficio de todos los seres, alcanzaré rápidamente el precioso estado de la completa Budeidad. Por esta razón voy a practicar la meditación del Guru Buda de la Medicina.

 

 

ORACIÓN DE LAS SIETE RAMAS

 

Me postro ante el Buda de la Medicina.

 

Os presento todas las ofrendas sin excepción, incluyendo las verdaderamente hechas y aquellas mentalmente transformadas.

 

Confieso todas las acciones no virtuosas acumuladas desde un tiempo sin principio.

 

Me regocijo, al mismo tiempo, en las virtudes de los seres ordinarios y de los seres nobles.

 

Solicito de Vos, OH Buda, que hagáis girar la Rueda del Dharma

 

También os solicito que no paséis al Nirvana hasta que acabe el samsara.

 

Dedico todas las virtudes, las mías y las de los demás, para que se genere la mente de la Bodhichitta, para que crezca la que haya sido generada y para que alcance pronto la Budeidad para llevar a todos los seres al estado Iluminado.

 

 

OFRENDA DEL MANDALA

 

Os ofrezco esta base resplandeciente de flores, con agua de azafrán e incienso, visualizándola como la tierra de los Budas. Que todos los seres disfruten de esta Tierra Pura.

 

 

ORACIÓN DE SÚPLICA

 

Os suplico, Gran Buda de la Medicina, cuyo cuerpo de lapislázuli simboliza la sabiduría omnisciente y la compasión vasta e ilimitada como el espacio. Por favor, concededme vuestra bendición.

 

Os suplico, Gran Médico Compasivo que tenéis en vuestra mano derecha la reina de las medicinas, que simboliza vuestro voto de ayudar a los seres afligidos por las cuatrocientas veinticuatro enfermedades.

Por favor, concededme vuestra bendición.

 

Os suplico, Gran Médico Compasivo, que tenéis en vuestra mano izquierda un cuenco de néctar, que simboliza vuestro voto de dar el inmortal néctar del Dharma, eliminando las degeneraciones de las enfermedades, de la vejez y de la muerte, por favor, concededme vuestra bendición.

 

 

VISUALIZACIÓN

 

Sobre mi coronilla se encuentra el cuerpo azul del Gran Buda de la Medicina y sobre su coronilla se encuentra una Joya que concede los deseos, cuya esencia es el Guru mismo.

 

Sobre él se encuentra el cuerpo rojo del Buda NGON KYEN GYAL PO.

 

Sobre él se encuentra el cuerpo rosado del Buda CHO DRAG GYA TSO YANG.

 

Sobre él se encuentra el cuerpo rosado del Buda NYA NGA MI CHO PA.

 

Sobre él se encuentra el cuerpo amarillo pálido del Buda SER ZANG DRI ME.

 

Sobre él se encuentra el cuerpo amarillo rojizo de Buda RIN CHEN DA WA.

 

Sobre él se encuentra el cuerpo amarillo del Buda TSANG LEG YANG DRAG.

 

 

SÚPLICA

 

Ante Vos, Buda de la Medicina, el plenamente realizado, el que destruye todo sufrimiento, Buda completamente perfecto que ha realizado la verdad absoluta de todo fenómeno, me postro ante Vos, tomo refugio y os hago ofrendas. Que vuestro voto de beneficiar a todos se realice ahora, para mí y para todos los seres.  (7v)

 

 

VISUALIZACIÓN EN LA RECITACIÓN DEL MANTRA

 

Rayos de luz purificadora descienden del corazón y del cuerpo de los Budas de la Medicina, eliminando mis enfermedades y aflicciones, así como mis karmas negativos y mi confusión mental.

 

Mi cuerpo queda lleno de luz y se vuelve claro y puro como el cristal. Entonces la luz irradia en todas las direcciones, purificando las enfermedades y las aflicciones de todos los seres.

 

 

RECITACIÓN DEL MANTRA

 

OM BEKANTSE BEKANTSE MAHA BEKANTSE SAMUNGATE SOHA.

 

ABSORCIÓN

 

El Buda que está arriba se disuelve y se absorbe en el Buda inferior, éste en el siguiente etc. hasta llegar al Buda de la Medicina. Éste se disuelve en luz y se absorbe en mi corazón que se vuelve completamente unido con el Dharmakaya, que es la esencia de todos los Budas.

 

 

 

DEDICACIÓN DE MÉRITOS

 

Por las virtudes recibidas al efectuar esta práctica, que todos los seres que me ven, me tocan o se acuerdan de mí, MEDITACIÓN SOBRE LA VACUIDAD DE LAS PERSONAS

 

Primera etapa: Identificación del objeto de negación

 

 

PRÁCTICA SOBRE LA VACUIDAD DEL YO

 

La vacuidad es un fenómeno negativo no afirmante que niega la existencia inherente y no afirma ningún otro fenómeno positivo. En la meditación sobre la vacuidad de las personas, intentamos identificar y tener una idea muy clara de una persona  que no existe. Por ejemplo, a pesar de que un conejo no tiene cuernos, podemos imaginar cómo sería si los tuviera. Para saber con certeza que el conejo no tiene cuernos, tenemos que determinar con exactitud este componente del que carece. De manera similar, para comprender la vacuidad de una persona, hemos de tener una idea clara de cómo sería una persona que tuviera una existencia inherente.  Tener una existencia inherente quiere decir que la existencia no depende de otros factores. El primer paso para comprender la vacuidad de las personas es identificar el objeto de negación: la persona independiente.

 

Comenzamos la meditación pensando: ¿De qué manera estoy percibiendo el yo? ¿Cuál es el yo que aparece en mi mente? Intentamos de esta manera establecer una imagen clara del yo que tiene una existencia inherente. Consideramos el yo que percibimos normalmente -el objeto de nuestro autoaferramiento. A pesar de que no vayamos afirmando que el yo existe de forma inherente, cuando pensamos acerca de nosotros mismos, éste es el yo al que nos referimos.

 

Podemos pensar, “yo estoy haciendo esta meditación,” y preguntarnos: “De qué manera aparece en mi mente el yo que está haciendo esta meditación?” Observaremos que este yo aparece como si fuera algo separado e independiente de nuestro cuerpo y de nuestra mente. No sentimos que mi cuerpo está haciendo esta meditación o mi mente la está haciendo. Parece como si el yo existiese por su propio lado. Este yo independiente, si existiera, sería el yo que tiene una existencia inherente, el yo que tanto estimamos.

 

Cuando analizamos el objeto de negación de la vacuidad, es importante que no lleguemos a conclusiones precipitadas pensando: “Sé que el yo inherentemente existente no existe; por lo tanto, no hace falta que piense en él.” Al contrario, debemos cultivar de manera intencionada un fuerte sentido del yo y establecer de este modo una imagen genérica de él.

 

Acto seguido, hemos de concentrarnos en él pensando: “Éste es el yo que está haciendo esta meditación, el que trabaja y duerme, el que se siente herido o decepcionado. Éste es el yo independiente que tiene una existencia inherente.” Tan pronto como hayamos establecido una imagen aproximada del yo, debemos concentrarnos en ella en meditación de emplazamiento.

 

La meditación de emplazamiento consiste en encontrar el objeto de meditación y enfocar o emplazar nuestra mente en él, En esta etapa aún no somos capaces de mantener el objeto de manera continua por un determinado espacio de tiempo. Hemos de examinar el objeto con detalle con el ojo de nuestra mente, recordando sus diferentes características. A este proceso analítica se le denomina “la búsqueda del objeto”. Al cabo de un rato ya seremos capaces de establecer una imagen genérica aproximada de ella. Entonces, tomamos esta imagen genérica aproximada como nuestro objeto de concentración e intentamos emplazar nuestra mente en ella sin esforzarnos en hacerla más clara.

 

Es posible que para lograr percibir una imagen genérica clara del yo que tiene una existencia inherente tengamos que hacerlo durante mucho tiempo, pero no importa cuánto tiempo hayamos de dedicarnos a ello, porque este paso es fundamental para poder realizar las restantes etapas de la meditación. Una vez que hayamos comprendido esta explicación, tenemos que contemplar y meditar en el yo para obtener una experiencia sobre su existencia inherente. Vamos a tener muchas oportunidades de observar al yo inherentemente existente tanto durante las sesiones de meditación como durante los descansos, porque no hacemos más que aferrarnos a él de manera continua.

 

MEDITACIÓN SOBRE LA VACUIDAD II

 

El propósito de toda enseñanza budista es de conducirnos gradualmente a la realización de la vacuidad de existencia inherente y concreta de todas las cosas y la erradicación total en nuestra mente de esta forma equivocada de ver.

 

La existencia inherente es una cualidad que proyectamos instintivamente en cada persona y en cada cosa que experimentamos. Vemos las cosas como si existieran en y por ellas mismas, poseyendo su propia naturaleza, independientes de sus causas y condiciones y de nuestra mente que las experimenta.

 

Tomemos una mesa como ejemplo. Vemos una mesa que nos parece sólida e independiente y nos preguntamos, ¿Dónde está la mesa? ¿Dónde se localiza su cualidad? ¿En sus patas? ¿En cualquiera de sus partes? ¿En sus átomos? ¿En su conjunto? ¿Cuándo empezó a ser una mesa? ¿Cuántas de sus partes pueden quitarse antes de que deje de ser una mesa? Si lo investigamos cuidadosamente, descubriremos que no podemos “encontrar” la mesa que pensamos que estamos viendo. No obstante, existe una mesa interdependiente, que cambia momento a momento, no inherente.

 

Pero eso no es lo que vemos. Esto es lo esencial del problema. No experimentamos la realidad pura de cada cosa y de cada persona, sino una imagen de ellas exagerada y rellena, proyectada por nuestra mente. Este error caracteriza todas nuestras experiencias mentales. Es totalmente instintivo y es a la raíz de todos nuestros problemas.

 

Este desorden mental, siempre presente, empieza con la mala interpretación de nuestra propia entidad. Somos un compuesto de cuerpo (una masa de carne, huesos y piel) y de mente (una corriente de pensamientos, sentimientos y percepciones). Este hecho desnudo, sin adorno, es bastante inquietante por una parte de nosotros: el ego, que codicia la seguridad y la inmortalidad. Por un proceso inconsciente y no deliberado el ego inventa un yo permanente, independiente e inherente.

 

 

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