Marco teórico

  • Personas sin hogar:

Según el Observatorio Europeo de las Personas Sin Hogar (PSH), podemos decir que “sin hogar” son: “todas aquellas personas que no pueden acceder o conservar un alojamiento digno, adecuado a cada situación y que les proporcione un marco estable de convivencia”

Bajo esta definición encontramos realidades muy diferentes: familias en situación de riesgo, personas en paro, mujeres con o sin hijos, jóvenes que abandonan su casa, enfermos mentales sin apoyo familiar, personas o familias que viven en situaciones precarias, o inestables, y los que viven en la calle de forma habitual, sobreviviendo entre actividades marginales y ayudas institucionales, transitando de un sitio a otro sin arraigar nunca.

Estamos ante un conjunto de personas que se les identifica como personas en situación de exclusión grave:

- Son personas “sin techo”, es decir, sin alojamiento estable ni vivienda en la que residir.

- Son personas sin recursos económicos o con dificultades para gestionarlos adecuadamente y con estrategias de economía de subsistencia.

- Personas “sin hogar”, ya que no mantienen relaciones familiares y viven en una situación de total desarraigo social y familiar, sin apoyos personales ni sociales, que viven al margen de la sociedad y de sus dinámicas, ante las que son más vulnerables que el resto de la ciudadanía.

Podríamos destacar algunos de los 7 principales problemas en cuanto a este colectivo:

  1. Lagunas en cuanto a la normativa y a la clarificación competencial de a quién corresponde la atención a estas personas.
  2. Descoordinación entre los distintos recursos existentes, la ausencia de criterios comunes de actuación, de protocolos de derivación de unos a otros, de trabajo en red, etc.
  3. Dificultad de dar respuesta a determinadas necesidades por distintas causas: casi todos los recursos se concentran en las capitales; en muchos casos los horarios no contemplan los fines de semana y los días festivos; las exigencias para poder acceder a los recursos; los nuevos perfiles a atender.
  4. Escasa implicación del conjunto de las administraciones en la respuesta a estas personas, especialmente en las áreas de vivienda y de sanidad.
  5. Problemas de sensibilización social, de imagen social acerca de las personas, que llevan, en algunos casos, incluso a que se rechacen determinados recursos.
  6. Problemas para garantizar la continuidad de los programas, para lograr ayudas económicas suficientes o unas condiciones laborales satisfactorias para los profesionales de los servicios.
  7. La saturación de determinados recursos.

 

En esta situación se calcula que hay en España alrededor de 30000 personas (según un estudio del año 2000 promovido por Cáritas y la Fundación Foessa).

La situación de las personas “sin hogar” se agrava cuando sufren una enfermedad, carecen de medios económicos y de apoyos familiares y sociales para hacer frente a esta situación, más grave aún si son inmigrantes porque se ven más excluidos del acceso a los recursos sociales y sanitarios por la falta de “papeles”, por desconocimiento de la lengua, etc.

La vivienda es un factor de integración y exclusión social, destacándose que la causa esencial de la imposibilidad de accede a una vivienda digna es, casi siempre, económica (falta de recursos y/o dificultades en acceder a los préstamos hipotecarios).

Si embargo, basarlo todo en una cuestión económica sería un planteamiento simplista. La dificultad ya no sólo para acceder, sino incluso para mantener la vivienda, ya sea en propiedad o de alquiler, deriva de múltiples causas: personas sin modelos de referencia, desestructuración personal y familiar, falta de planificación, rupturas personales y de pareja, dependencias, etc.

 

  • Madres solteras

Por familia monoparental se entiende aquella familia nuclear que está compuesta por un solo miembro de la pareja progenitora (varón o mujer) y en la que los hijos, de forma prolongada, pierden el contacto con uno de los padres, ya sea por fallecimiento, ruptura emocional, etc. Aunque la crianza de un niño puede ser llevada a cabo tanto por hombres como mujeres, en esta materia, según demuestran las estadísticas, entre un 80 y un 90% de los hogares monoparentales están formados por madres e hijos.

La sobrecarga es una característica de la madre soltera. Ella debe asumir funciones domésticas, educativas, económicas, etc. Funciones que no tiene con quien compartir por lo que ocupan casi todo su tiempo libre, trayendo como consecuencia que la madre tenga el tiempo justo y no disponga de un momento para su vida personal y social, originando su alejamiento de sus amistades y el consiguiente sentimiento de soledad y abandono. Algunas mujeres inclusive piensan en dedicarse a su hijo el 100% de su tiempo porque no creen poder encontrar a una pareja que acepte a su hijo.

Existen muchos factores que influyen negativamente sobre la autoestima de la madre soltera, siendo los principales:

  • Los cambios físicos productos del embarazo afectan a las madres que tienen hijos en una familia constituida y más aún en madres solteras por la carga emocional que llevan consigo, sobretodo si son muy jóvenes.
  • Aislamiento de sus amistades, debido a que enfrentan solas las responsabilidades del nuevo bebé.
  • Variación de sus planes de vida, muchas madres solteras jóvenes tienen que abandonar sus estudios e incluso buscar trabajo sin contar con la preparación y experiencia para conseguir uno bueno.
  • Imposición de la familia en sus propias decisiones, debido a que algunas madres solteras jóvenes se ven obligadas a depender de su familia se ven obligadas a acatar las órdenes que les impongan sus padres porque ellos son los que mantienen tanto a la madre como al bebé.
  • Sentimiento de culpabilidad por haber quedado embarazada.
  • Cambio de actividades gratificantes por obligatorias, ahora tienen nuevas responsabilidades que ocupan hasta su tiempo libre.
  • Estigmación: sistemáticamente perciben rechazo en su relación con personas, instituciones, etc. No necesariamente significa que sufran el rechazo, también ellas mismas lo pueden sentir así, excluyéndose a sí mismas.

Todos estos factores influyen en las madres solteras, haciéndolas depender de otras personas en los ámbitos económico, afectivo y social; lo cual puede traer como consecuencia exponerse a situaciones de maltrato, abuso y explotación.

  • La madre soltera debe asumir y desempeñar sus responsabilidades siendo consciente de sus limitaciones y evitar sobrecargarse.
  • La madre soltera debe buscar apoyo en personas que la quieran, pidiendo ayuda en ocasiones, delegando responsabilidades de ser necesario, buscar ayuda en organizaciones que brinden soporte ocupacional para poder conseguir un empleo, etc.
  • Debe contar con un círculo social de apoyo alternativo a su familia, los amigos pueden ser de gran ayuda, conocer a otras madres solteras y siempre tratando de conocer y compartir con personas, de esta forma se evita la soledad y comparte sus problemas con otros.
  • Deben participar en programas que ayuden a la mejora de su autoestima, habilidades sociales y poder conseguir la independencia que tanto ansían.
  • Dedicar un momento para sí misma que le dé ánimos, un momento en el cual pueda salir a divertirse, hacer lo que quiera, leer un libro, ver televisión, etc., pero hacerlo exclusivamente pensando en ella. El arreglo personal también es importante, siempre debe verse bien para sentirse bien.

Para muchas madres solteras, el deseo de rehacer su vida, principalmente la afectiva es su nuevo objetivo, precipitándose en la búsqueda de una pareja con la cual consigan tener una familia “normal”, recibir afecto y darle a su hijo una figura paterna.

  • Creer que al conseguir rápidamente una pareja se resolverán todos sus problemas, suele terminar en el fracaso, puesto que es necesario que la nueva pareja construya un vínculo afectivo tanto con la madre como con el pequeño y para poder formar una relación fuerte y duradera.
  • Embarazarse rápidamente de la nueva pareja para tener un hijo en común, no es garantía de un vínculo duradero, y podría resultar en un nuevo fracaso. Tampoco es beneficioso para el primer hijo, que se encuentra en un proceso de integración a la nueva familia, pudiendo sentirse rechazado.
  • Encontrar una pareja es una opción de vida, pero no necesariamente es la única ni la mejor, sólo será buena si se consigue desarrollar vínculos afectivos fuertes entre la pareja, la madre y el hijo, y esto no se consigue de un día para otro, sino es el resultado de un compartir a lo largo del tiempo.

Las madres solteras suelen cometer errores en la crianza del hijo, debido principalmente a que ellas cargan solas toda la responsabilidad. Por un lado, pueden tornarse perfeccionistas y autosuficientes, en un afán de demostrar al mundo que ellas pueden solas con este reto, el querer solucionar solas su problema crea una obsesión que las lleva a un estado de constante estés emocional. También suelen ser sobre protectoras, debido a que por temor a rechazar a su bebé vuelcan toda su atención en él, esta situación es más notoria en madres solteras jóvenes que tienen una relación de amor/odio con su hijo, porque si bien aman a su hijo, éste también es el responsable de la variación de sus de vidas.

Generalmente los papás tienden a desvincularse de los hijos siendo necesario que los niños tengan modelos masculinos, pero lo más importante es que la madre tenga la capacidad de afrontar el estrés y hacerse cargo de la educación de su hijo y conseguir que sean adultos con un buen desarrollo intelectual, social y emotivo.

Es muy importante que la madre tenga bien claro que no debe hablar mal del padre, los niños al llegar a edad adulta sacarán sus propias conclusiones. En lo posible se debe hablar positivamente del padre.

Comments