Música Qhichwaymara


 

Música Qhichwaymara

Música en la piedra  

 

Por: Siku Mamani *

 

La música es uno de los aspectos más insondables del mundo precolombino. De élla sobreviven hasta nuestros días evidencias directas, como los instrumentos musicales, grupos ejecutantes, instrumentos e individuos danzantes, así como relatos del tiempo de contacto con los españoles que dejan entrever la enorme riqueza musical de las antiguas culturas andinas. No obstante, se ha ido formando un creciente entre los estudiosos del tema de que muchas de las expresiones musicales actuales del mundo indígena e incluso de las capas mestizos y/o populares, tienen raíces en esa tradición musical ancestral. No sólo ejecutando unos instrumentos arqueológicos, sino también escuchando y viendo estas expresiones contemporáneas es posible asomarse por así decir a las sonoridades precolombinas. (José Pérez de Arce 95-96).

 

Las naciones originarias del Awiyala poséen un modo propiamente natural de persibir la vida a través del sonido, y que parte por lo tanto de nuestra sensibilidad. Este parrafo quizás representa un pensamiento muy común entre nosotros: lo indígena como lo pasado, lo remoto, lo ajeno, y también como lo inferior o derrotado por lo superior. Pero si bien esto es cierto en lo superficial, no lo es en formas interiores de ser y sentir, de escuchar y de sonar. Hay cosas profundas que han cambiado desde el mundo prehispánico hasta ahora: con respecto a nosotros, entes urbanos, el cambio más drástico es la perdida del sentido de equilibrio del mundo, equilibrio sostenido en parte por nuestra música, nuestros sonidos.

 

En tiempos prehipánicos en los Andes se elogió la piedra para significar poderes espirituales de gran importancia en éste panorama, y por lo mismo fué elegida para fabricar instrumentos. No existe material más difícil de trabajar con intención musical que la piedra (basta una ojeada a un libro de instrumentos musicales del mundo actual para darse cuenta de esto), pero las culturas originarias Aymara, Qhichwa, Uru, desde nuestros antepasados Tiwanakus, Qullas, Chullpas, Nazca entre otras… Fueron capaces de modelarlas tenazmente hasta lograr flautas que destacan como uno de los instrumentos más notables – y más inalterables – del registro prehispánico andino.

 

Otros aspectos han cambiado muy poco desde épocas prehipánicas, como el medio sonoro natural (thaya-viento, jawiranaka-ríos, jamach´inaka-pájaros, etc.), pero que hoy nos es ajeno, oculto detrás del estruendo urbano que nos rodea. Otros aspectos, ligados aún al pueblo, mantienen sus rasgos esenciales sin cambios. Los indígenas que están en estrecho contacto con la naturaleza tienen una fuerte percepción de los sonidos, del color, del sabor, de las texturas y olores del mundo que los rodea. Su sentido auditivo está mucho más desarrollado que el resto.

Los Aymaras, habitantes de mesetas altiplánicas y montañas cercanas a las nieves eternas saben oír con silencio, lo cual les permite distinguir las sutiles gamas de sonido de su entorno. El silencio es tan importante como el sonido. Nosotros, gracias a la falta de silencio que nos rodea en nuestro mundo urbano, lleno de sonidos de alta intensidad, prolongados y monótonos, propias de las máquinas, hemos creado una mayor resistencia al sonido (somos más sordos, Gudemos 1995: 11). Carecemos de esa capacidad de discriminación, ”vivimos estresados” y se nos hace difícil introducirnos en este mundo donde los sonidos tenían más significado.

 

El silencio es antes, común a toda humanidad, antes de la voz inclusive.

 

Sin embargo, también podemos definir con claridad el ámbito del más importante instrumento sonoro de toda cultura musical: la voz humana. Ella transmite emosiones, conocimientos y comparte pensamientos, no sólo entre los hombres, sino con la naturaleza toda, visible e invisible. Los Inkas, controladores de un poderoso imperio con ciudades hermosas y eficientes y suntuosos rituales, no perdieron el estrecho contacto con la sierra en que asienta el Qusqu (Cuzco) y cualquiera de los innumerables ambientes que abarcaba uno de los mayores imperios del mundo. Las distintas culturas emplean la voz con diferente estilo sonoro. Estas no sólo se diferencian en lo musical, donde un conocedor puede normalmente reconocer la región, pueblo e incluso la época en la cuál se la canta, también la manera de hablar.

 

Actualmente se perciben todavía grupos de aymaras conservando ante toda la adversidad, la voz como manifestación musical que fueron transmitidos de generación en generación hasta nuestros días, por ejemplo: Qhachwa, Kawa, Phulura, Chayawa, Waruru, etc., etc. En algunas poblaciones en las riberas del lago Titiqaqa.

 

Actualmente los medios de comunicación se han convertido en una verdadera amenaza para el desarrollo integral de estas u otras culturas originarias. La historia y el comentario es siempre otra, además de tener un caracter lucrativo es una arma de doble filo, impulsan la agresividad, y sus intereses?… ya nos metieron otras ideas (estos medios son: TV - Cine – Radio – Periódicos -  Revistas y…), ahora bién dependerá de los niños y jóvenes a preservar o destruirlo definitivamente.

 

En los últimos dos años se divisan perdidas mayores de valores socio-culturales. Son incalculables las perdidas, lo que estos pueblos han sufrido en la última década del siglo anterior. Entre estas podemos mencionar prendas de inestimable valor y las que datan de los años 1700 – 1800 o de principios del siglo pasado de: Kuruma, Macha, Charazani, Amarete y Qallcha prendas hechas manualmente con colores vistosos y naturales, que para nosotros los decendientes directos son valores más inconcebibles que pudieron crear los Qhichwaymaras y una de las máximas expresiones que aún permanecen entre algunos de nosotros. Asimismo se vén personas pernisiosos y que también son de estas culturas, las que están impulsando la comercialización desmedida de estas u otros valores, y más aún el destrozo que están sufriendo estas mismas prendas ”lo cortagean” para fabricar zapatos, mochilas, chamarras, cinturones, carteras, etc… Sabiendo que ya no se están tejiendo más.

 

LA FIESTA

Punto de Encuentro Entre lo Cósmico y lo Social

 

  

Entre las numerosas expresiones religiósas y cosmológicas dentro de la vida cotidiana del hombre andino sobresale la fiesta. Por la riqueza de sus significados simbólicos, por su número, por su poder de convocatoria y por el climax que puede causar, la fiesta es un momento fundamental en la vida de los individuos y de las comunidades de Los Andes. Las fiestas son celebraciones más intimas, a veces casi clandestinas, aunque pueden alcanzar también un nivel comunal o, más raramente el intercomunal.

 

Como en todas las culturas no occidentales, la fiesta no es tan solo una ocasión para la diversión. Al igual que las demás expresiones rituales, es el tiempo por excelencia de celebración de la vida familiar y/o comunal: todos sus momentos refleja de manera creciente la comunión entre los miembros de una comunidad y/o sociedad. Más importante que sus contenidos particulares, es vivir la experiencia de estar juntos, de crecer juntos y de avanzar por un camino recorrido desde épocas antiguas.

 

La abundancia de comida y, sobre todo, debebida juega un papel muy valioso en estas fiestas. A la vez son de índole social y ritual, que parte de invitaciones e intercambios de generosidad en un contexto global de reciprocidad Ayni - Mink´a.  Además la fiesta es una celebración que pone en actividad a todos los miembros de una determinada comunidad: comida y bebida hasta la plenitud de la embriaguez, coca, música y canto, danzas y disfraces, velas, incienso y olor a humo, el sentido de muchedumbre, el estrépito de cohetillos y dinamitazos; todo contribuye aumentar el ambiente de euforia y hasta extasis. De esta manera la fiesta constituye el lugar y el momento por excelencia de comunión social, pero también de comunión y encuentro sagrado con esos seres de otros mundos que determinan el destino y el sentido de esta mundo donde moran los humanos.

 

A nivel idiológico, la principal oposición a las fiestas proviene de sectores religiosos, tanto de la gerarquía católica como de los nuevos grupos evangélicos que se instalan periódicamente en estos lugares, que ven en ellas una manifestación libertino y pagana. Si toda la comunidad está de acuerdo, pueden surgir entonces otros tipos de celebraciones que cumplen una función comparable al de las fiestas tradicionales. Pero en otras, muchas veces el resultado es, más bien, la perdida de una instancia importante del comunitarismo y de los valores sociales que lo sustentan, desatando en cambio conflictos internos religiosos y sociales dentro de la comunidad y, a la larga individualismos poco controlables.

 

El Altiplano

 

 

Muchos han dicho que el Altiplano es triste, descolorido, árido, y más que eso lúgubre y sín vida… Ellos no han visto entonces las maravillas que despliega la pampa para quienes la aman, manadas de  (qarwanaka) llamas, (allpachunaka) alpacas como manchas tentidas en la pampa se mueven lentamente, tampoco vieron entonces a las ágiles, bellas y codiciadas (wik´uña) vicuñas que  se paséan impresionantes en estas pampas y como pinceladas fugitivas una bandada de parinas en el cielo azúl dislumbra aún más nuestras miradas y como marco impresionante he ahí al fondo se alza enorme el (tata) padre Sajama en el cual nieves eternas permanecen como observando con sosiego el pasar del tiempo y sus rayos de luz nos encantan nuestros ojos, y velóz como un relampago cruza el enorme avestruz (suri), y el viento silva en nuestros oídos en el altiplano a  4.000 mts. snm.

 

El Titiqaqa es la cuna más encantadora en el Altiplano, es místico y sagrado, el lago navegable más alto del mundo, que resplandece rayos de luz de sus  aguas quietas - cristalinas y en donde navegan los aymaras en (yampu) la embarcación antigua, construida de totora por ellos mismos, es en este lugar donde la (qinaqina) kenakena, chayawa, qarwanis, pusi  p´iyas, y otras tantas melodías se escuchan desde lejos como eco, así como queriendonos trasladar al pasado de una cultura gloriosa de nuestros ancestros.  Podríamos referirnos mucho más, esto es solo una ojeada con intensa inspiración a la tierra que nos vió nacer, ahora le invitamos que se deje llevar con su imaginación a este lugar tan maravilloso que está entre la actual Piwra (Perú) y Qullasuyu (Bolivia).

 

Italaki

Una de las máximas expresiones musicales dentro de los Qhichwaymaras del norte de La Paz, de las provincias Bautista Saavedra, Muñecas, y parte de Umasuyus… Muchos estudiosos dieron su orígen en los valles altos y muy cerca de los nevados donde a más de 5.000 mts. snm. Se desarrolla la cultura de las (Qullawayus) o Kallawayas hombres y mujeres dedicadas a la práctica de la medicina ancestral y natural que fueran transmitidas por sus antecesores los ”Qulliris” curanderos y médicos naturales, conocedores de las propiedades de las distintas plantas y hiervas que los rodean en su entorno de vida. Ahora en esta época donde la medicina a desarrollado tanto en nuestro mundo, los Kallawayas siguen llevando medicamentos en el awayu, ch´uspa o kapachu, para salvar alguna vida en sus regiones y otros lugares.

 

La antiguedad de los kallawayas lo demostró el antropólogo sueco Stig Rider en estudios radiocarpianos en 1971 del río del Niño de Kurín (comunidad Qhichwaymara huvicada en el norte de La Paz –Bolivia) que data de 800 años a 1.100 años AC. En la provincia Bautista Saavedra, capital de la medicina natural y del mundo.

 

Los sacerdotes médicos Kallawayas mantienen la religión andina en sus hogares, Ayllus, Charcas (kapana) Apachitas, por ejemplo cada casa tiene su cabildo para recordar a la madre Pachamama y al tata Inti , las fiestas del Tawa Inti, suyo como el año nuevo andino o aymara los dos equinoccios y los dos solsticios practicando clandestinamente, muchas haciendo coencidir con las fiestas impuestas e importadas. Y por el temor a la inquisición, muchos fueron quemados, perseguidos en la época de la colonia.

 

Los Kallawayas con seguridad fueron los primeros profesionales y filósofos del continente americano, que tenían clasificados cerca de 3.000 plantas. Y como ejemplo podemos señalar que ellos cultivaban cerca de 300 variedades de ch´uqi (papas o patatas), que actualmente es el alimento primordial en muchas partes del mundo y este mismo conocido como potatis en Suecia.

 

Sus vivencias tan complejas de esta región nos demuestran que no fuéron habitantes pasivos sino mas bien activos en grán escala, donde toda esa complejidad del año agrícola, ritos, práctica de la religiósidad y la espiritualidad andina y el directo contacto con la Pachamama, convinaron muy bién su música.

 

El Italaki para muchos músicos de gabinete o llamese de conservatorio es una verdadera admiración por su belleza de su ritmo y la convinación exácta de sonidos que se podrían en la actualidad hacerse una gran comparación con las orquestas  sinfónicas, y el colorido de sus ponchos nos llaman mucha la atención, sus prendas de vestir de enorme calidad, que en ella llevan tejidas la historia de sus antepasados con símbolos, tramados y detalles que hoy en día los investigadores lo denominan como la grán Simbología Andina, colores alegres y vistuosos entre verdes - rojas confeccionadas laboriosamente por ellos mismos y sin la intervención alguna de la tecnología moderna ni colorantes sintéticos.

 

El sonar de sus bombos de corteza de árbol y el resonar de los sikus (instrumento aerófono conformado por dos ileras: Ira y Arka) de distintas dimensiones y escalas ”Tupus” y medidas un grupo de Italaki  nos traslada siempre a tiempos remotos, esos momentos desconocidos para nosotros, esto por su fuerza, es energía para  nuestros ”Ajayus”-espíritus y nos hace revivir, nos  traslada al esplendor de las antiguas culturas ”Qullas”  Kollas, muchas hipótesis señalan que estos se comunicaron a principios con su lengua madre el pukina.

 

Qantu

 

Es otro grupo de personas que hílan una conversación de notas musicales entre la Ira con la Arka, eso se denomina en el aymara iramp arkamp jaqt´asiña, hací de esta manera brotan melodías incomparables, inéditas e inevitables para nuestros oídos, hace cincuenta o cuarenta años atrás todavía comunidades enteras se daban el lujo de disfrutar y bailar una o muchas piezas de Qantus en las regiónes de Amarete, Kurwa, Niño Korin de la actual Provincia Bautista Saavedra del departamento de La Paz-Bolivia.

 

Era tanto el movimiento de la gente para ser participe de las fiestas comunales o regionales, donde la potencia de grupos conformados de un número mayor a cuarenta interpretes hacían vibrar a los visitantes, se daban de enfrentamientos entre distintas comunidades donde quién íba a vencer éran los más numerosos o los que más entusiamados llevaban prendas de vestir e incomparables y también los que se hacían sentir su presencia con sus bellas composiciones musicales y que se componian año tras año para cada oportunidad, una melodía no se podía interpretar dos veces y en dos festividades, esto se consideraba una cobardía y falta de inspiración por la sociedad circundante, es por ese motivo que se dedicaban a componer piezas musicales para cada oportunidad mientras pastaban sus ganados, hacían labores agrícolas u otras actividades. Esto gracias al contacto eterno con el hábitat natural que los envuelvía siempre.

 

 

El Qantu se ha comparado al igual que los Italakis con las grandes orquestas de sinfonía, no solo por su número sino también por la combinaciones de tonos y la armonía existente dentro una tropa de los sikus-qantus (Instrumento aerófono más representativo de la cultura Qhichwaymara-Bolivia) los siku-qhantus están hechas de caña/chhalla que crecen en los valles y están atadas en dos hileras de tubos que se denominan Ira y Arka, asimismo están cortadas a una medida muy creativa y sin la necesidad de un afinador cromático.

Archivo-Akhulli Yatiyawi

* Siku Mamani, 04/06/2003

 

PAQALLQU LAPHITA JUTI:

                  Jichhakama Qarwani thuqhuskapxiwa

 

Yatxatata Qarwani thuqhuxa nayra pachanakatpachawa utjatayna, yatxatirinakaxa sapxiwa: Qullasuyu Aymara markasanwa sarnaqäwinakasampi chikt’ata uñstatayna.

 

Qarwanixa saña muniwa qarwa uywa utjirini ukhamaraki awatiri. Qarwani thuqhuñaxa quta lakxanwa uñstatayna. Ukampirusa nayra pachanakatpachawa utjirïtayna. Juyranaka chhalaqasiñaxa, jichhakamasa aymara saräwinakanxa utjaskakiwa, juyrampi uywampi chhalaqasiñasa.

 

Qarwaxa paka jaqinakana wali uywapawa. Paka jaqi uksaxa waña wasära thaya patanakawa qullunakana muyuntata, uka thaya patanakanxa janiwa juyraxa suma achkiti, jupanakaxa qarwanakapata jayumpi chhalaqasiriwa jutapxiritayna. Uka jayu turkakipasisaxa qarwanakaparuwa qhumuntasina juyranaka chhalaqasiri sarapxirïtayna. Jayumpi juyrampi chhalaqasiñatakixa, jilpachaxa Titiqaqa quta lakanakaruwa sarapxiritayna. Kawkhanti juyranakaxa wali achuyatäki uksanakaru, qhirwanakarusa ukhamaraki junt’u ch’umi manqhanaksa sarapxarakiritaynawa. ¿Kawkhansa thuqhupxi?

 

Quta lakankiri jaqinakaxa qarwaniru uñtasawa thuqhuña uñstayapxatayna, kunjamasa qarwanixa sarnaqirïtayna ukhama. Qarwani saräwipanxa kunaymani chijinakanwa sarnaqiïtayna. Khunu qullunakana sarkasaxa kunturiwa qarwa qallunakapa aparirïtayna. Ukhamarusa qarwanakapaxa chilinkinakana kunkaparu chhithkatatarakiwa, ñanqha uywanakaru sustjañataki, sarapxiritayna. Ukhama jaya tupunaka sarkasaxa qarwa anakixa pinkillu phust’asisawa sarirïtayna.


Jichhakamasa qarwanixa, quta laka markankirinakaxa, awti pachana thuqhuskapxiwa. Janq’u ch’utuquni, lluch’uni, ujantani, allmillani, phantillani, wiskhuni Qarwani thuqhurinakana isinakapa ukhamaraki uñacht’ayatapa.

 

 

EL AYARACHI< xml="true" ns="urn:schemas-microsoft-com:office:office" prefix="o" namespace=""> 

Es una danza de Kuarita que simboliza la alegría, el dolor y la agonía de una cultura ancestral, esto se distingue en las melodías de su música. Danza interpretada en memoria de los camélidos andinos; Alpachu, Wari, Qarwa.

 

Música y danza muy solemne, ejecutada con tropa de sikus y que son acompañadas con bombos. Música comunitaria que procede de nuestros ancestros, y que fue transmitida de generación en generación hasta nuestros días. Melodías interpretadas por miles de años, siempre en pares (ira - arka), telúrica y fastuosa en su atuendo. Música conmovedora que trasunta la fuerza de una cultura potente y orgullosa de su pasado, que sufre varios siglos de postración. Y su danza parsimoniosa y lenta como el transcurrir de tantos años de abatimiento estóico y heróico, que le dan la característica de tener a cuestas a la muerte.

 

El AYARACHI viste un sombrero de lana de alpachu u oveja prensada y adornada de cintas trenzadas con hilos multicolores de lana. Su ala plana, con zarcillos de cuentas pequeñas de colores pendientes de su borde, una especie de halo magestuoso rodea al sombrero, halo de plumas de "Suri". (Ñandú Americano) y del imponente cóndor de las alturas, matizadas con plumas de otras aves selváticas de color atornasolado. Un ch'ullu debajo del sombrero con figuras geométricas, casaca de una tela blanca le cubre la espalda a manera de una capa triangular a partir del cuello. Pantalón de bayeta que tiene una abertura triangular en su extremo interior trasero desde las corbas; adornada en sus bordes blancos de bayeta más grande que el pantalón. Un Ch'umpí, wak'a tejida bellamente con hilos polícromos de lana, sujeta el pantalón, chu'spas preciosamente tejidas con hilos de lana de colores, cuelgan cruzando el torso desde el cuello. Calzan una especie de babuchas de cuero con su lana adentro, llamados "P'ullq'us" o "Chaqis". Los músicos, que danzan a la vez, tañen sus grandes sikus accionados con la mano izquierda y percuten bombos, medianos en tamaño, con la mano derecha. Varias mujeres acompañan a estos músicos-danzarines; ellas visten un bello atuendo.

 

ANTARAS

Figura adornada tocando la antara o rondador . cultura chankay , peru

FLAUTA DE PAN, SIRINGA, ZAMPOÑA, ANTARA, ANDARA, KINRAY, PHUKU, TAYKA, RONDADOR, RERIBACO, SIRUMEE SONGARI, SONKARINCI, TOTAMA, PAKA, HETU, NOXARI, NDUMUTA, CHECU, YUPANA, CHOFANA, YUNDADORA. NULOLE-MATAN, NOTORI, TSELO, HETU, HETUPUE, URUSA.

 

E1 instrumento musical más amado de las culturas que se desarrollaron en Suramérica, especialmente en las regiones que hoy comprenden los torios del Perú, Ecuador, el departamento de Nariño al sur de Colombia, Bolivia y parte de Chile, es amada Flauta de Pan, Siringa o Zampofia. Fuera los anteriores nombres de origen europeo se pueden encontrar docenas de palabras que designan actualmente al mismo instrumento y a sus variantes. Los principales nombres son: Antara, Andara, Kinray, Phuku, Tayka, Sikus y seguramente se pueden agregar otras docenas pues es un instrumento vigente en las diversas agrupaciones indígenas de la selva amazónica.

 



 

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