ANTOLOXÍA DE URXENCIA

Luis Benigno Vázquez Fernández, conocido como Luis Pimentel, nació en Lugo en 1895. Estudió y ejerció la medicina en Galicia. Sus primeros poemas se publicaron en la revista Ronsel, donde publicó un breve cuaderno de poemas, Triscos, el resto de su obra fue publicada póstumamente por sus amigos escritores Celestino Fernández de la Vega, Ramon Piñeiro o Ánxel Fole.
La obra de Pimentel supuso un paso de gigante en la poesía gallega. Pimentel estuvo en la Residencia de Estudiantes de Madrid y fue parte de la generación del 27 peor se quedó siempre en un plano de suma discreción, lo que no impidió que Dámaso Alonso quisiera conocerlo en persona tras la lectura de alguno de sus versos, Dámaso se convirtió en fervoroso defensor de una poesía de enorme sinceridad que el mismo calificó como: “de rosas ceniza, de cristal, de hundidas sombras d’aire”. La poesía de Pimentel recoge la herencia modernista y del simbolismo francés para articular una obra peculiar i insustituible de la poesía del SXX.


Laura Giordani: Juego vil- un poema de Luis Pimentel

Xogo Ruin
Aquil neno
pincháballe os ollos
ós paxaros;
e gustáballe ver salir
esa gotiña
de aire e de lus,
ise rocío limpio
de mañanciñas frescas.

Logo botábaos
a voar
e ríase de velos
topar contra o valado
de súa casa,
con un ruido
moi triste.

Crecéu e foi de aquiles



" Non convén chorar máis.
Ela chorou por todos e para sempre.
Calemos...
Eu véxote así:
crespós nas estrelas,
ollos abertos de nenos mortos cravados nas salas do pazo

Calemos...
Nos currunchos acendéronse os altares do silenzo;
choiva de frores de estameña nos tristes pasadelos.
Coa túa boca torta chamas a mortos
e náufragos dende a solaina,
antre a brétema, en serán infinda.

Delantal de camposanto e campás antre mar e brétema;
barco negro e morto no camiño;
pómulos marelos deformes pola door;
balcón endexamais aberto cheo de paxaros e follas secas;
seios exprimidos hasta a derradeira gota de luz;
maos antre mirto e lúa, debaixo da auga verde do estanque.
¿Qué fas na serán que está esmorecendo sempre
ou na noite que endexamais se rematará ?
Sin corpo, sin traxe, sin bruído,
coroa de somas, música de pianos enloitados...
(Chove sobor das rosas e da escalinata do pazo). "

ENTERRO DO NENO POBRE
(de “Sombras do aire na terra”)
Punteiros de gaita
acompañabano.
O pai de negro;
no mar, unha vela
branca.

Os amiguiños levabano.
Non pesaba nada.
Abaixo, o mar;
o camiño no aire
da mañá.

Il iba de camisa limpa
e zoquiñas brancas.
Os amiguiños levabano.
Non pesaba nada.  
ENTIERRO DEL NIÑO POBRE
(de “Sombras do aire na terra”)


CUNETAS
(de “Outros poemas”)

¡Outra vez, outra vez o terror!
Un dia e outro dia,
Sen campás, sen protesta.
Galicia ametrallada nas cunetas
dos seus camiños.
Chéganos outro berro.
Señor ¿que fixemos?
-Non fales en voz alta-
¿Ata cando durará este gran enterro?
-Non chores que poden escoitarte.
Hoxe non choran mais que os que aman a Galicia-
¡Os milleiros de horas, de séculos,
que fixeron falta
para facer un home!
Teñen que encher ainda
as cunetas
con sangue de mestres e de obreiros
Lama, sangue e bágoas nos sulcos
son semente.

Docemente chove.
Enviso, arrodeame unha eterna noite.
Xa non terei palabras pra os meus versos.

Desvelado, pola mañá cedo
Baixo por un camiño.
Nos pazos onde se trama o crime
Ondean bandeiras pingando anilina.
Hai un aire de pombas mortas.
Tremo outra vez de medo.
Señor, isto é o home.
Todas as portas están pechadas.
Con ninguen podes trocar teu sorriso.
Nos arrabais
bandeiras batidas e esfarrapadas.
Deixa atrás a vila.
Ti sabes que todos os dias
hai un home morto na cuneta
que ninguén coñece ainda
Unha muller sobre o cadaver do seu home
Chora.
Chove.
¡Negra sombra, negra sombra!
Eu ben sei que hai un misterio na nosa terra,
Mais alá da neboa,
Mais alá do mar,
Mais alá da chuvia,
Mais alá do bosque.

CUNETAS
(de “Outros poemas”)

¡Otra vez, otra vez el terror!
Un día y otro día,
Sin campanas, sin protesta.
Galicia ametrallada en las cunetas
de sus caminos.
Nos llega otro grito.
Señor ¿qué hicimos?
-No hables en voz alta-
¿Hasta cuando durará este gran entierro?
-No llores que pueden escucharte.
Hoy no lloran más que los que aman a Galicia-
¡Los millares de horas, de siglos,
que hicieron falta
para hacer un hombre!
Tienen que llenar todavía
las cunetas
con sangre de maestros y de obreros.
Barro, sangre y lágrimas en los surcos
son simiente.

Dulcemente llueve.
En viso, me rodea una eterna noche.
Ya no tendré palabras para mis versos.

Desvelado, por la mañana temprano
Bajo por un camino.
En los pazos donde se trama el crimen
Ondean banderas goteando anilina.
Hay un aire de palomas muertas.
Me estremezco otra vez de miedo.
Señor, esto es el hombre.
Todas las puertas están cerradas.
Con nadie puedes cambiar tu sonrisa.
En los arrabales
banderas agitadas y rasgadas.
Deja atrás la ciudad.
Tú sabes que todos los días
hay un hombre muerto en la cuneta
que nadie conoce todavía.
Una mujer sobre el cadáver de su marido
Llora.
Llueve.
¡Negra sombra, negra sombra!
Yo sé bien que hay un misterio en nuestra tierra.
Más allá de la niebla,
Más allá del mar,
Más allá de la lluvia,
Más allá del bosque.
 zoca, zoquiña: calzado de madera de una sola pieza usado para aislar los pies de la humedad del suelo.
pazo: casa señorial gallega, antigua, perteneciente a la nobleza de Galicia.
viso: lugar alto desde donde se divisa mucho terreno.


EN EL DEPÓSITO DE CADÁVERES HAY UN NIÑO

(Luis Pimentel)

Ya se marchó el ministro del Señor
-visita de cumplido-
y su hisopo llenó de rutina.
Tú creías que era un sonajero,
y te quedaste muerto jugando con la lluvia.

El depósito de cadáveres es grande para ti.
Y la negra mesa.
Y tu sombra.
Y el silencio de cemento húmedo.

Tú y yo nos entenderemos eternamente.

Llega hasta aquí una canción herida
que se cae y se levanta.
Viene del misterio de los remansos,
en el río, bajo los chopos,
donde las barcas atadas
vigilan las estrellas que quieren ahogarse.

La ciudad no sabe nada de estas cosas,
y en tu cuerpo aún ha quedado
una luz tenue que alumbra el depósito:
la muerte, que ha untado tus mejillas
de una cosa demasiado seria.

Pero en tus ojos aún existen
diminutos jardines extendidos
por los que jamás anduvieron tus pies,
tu pequeñita sombra.

Estás conmigo,
con las manos cerradas, apretadas,
sin querer soltar ese trocito de silencio
que te llevas de este mundo.


LOS NIÑOS
Escondido su terror
entre los pliegues del manto
de las madres,
asusta sentir su corazón veloz
dentro de un pecho tan mísero.
¿Cómo se sostiene o defiende
tanta fragilidad?
(¡Una hoja en el viento!)

¿Recordáis, como rosas que llegan de la sombra,
esas filas de miradas de los expósitos
en domingo?

(Y no hablemos de la infancia de los príncipes).

¡Oh, las navajas siempre abiertas
para herirlos,
dentro del terror de sus sueños!
Y en los oscuros rincones
sus silenciosas lágrimas.

El niño no conoce la muerte;
pero a veces nos llega un grito
de un mundo desconocido para el hombre.

¿Y esa pregunta honda
que se para un instante en sus ojos?
¿Y esa luz penosa, dulce,
sobre una frente blanda y tierna,
de dónde viene?

Pero existen niños solitarios,
extraños niños
que conocen la muerte.

APRENDIZ DE SANTO

Este neno quer ser santo.

¿Qué silenzo ou que cinza

lui a sua fronte?

¿En qué tristeiro escaparate

atopou a sua corbata?

¡I-as mouras botas,

con un brilo do outro mundo!

¿Qué gardará no seu

...........reló de ouro?

(Cal n-unha custodia

as horas dormen, brancas e puras).

Pol-os arrabales tristeiros pasea

onde hai pombas mortas,

e a herba non ten brisa.

Qué tépeda choiva

...........nas maos!

A nai agárdalle sempre

chorosa e con respeito.


                                                              
LA POESÍA ES EL GRAN MILAGRO DEL MUNDO
Te enseñaré sin gritos.
El poeta es un maestro sin ira.
Te llevaré a mi reino,
donde te aguarda
la bandera de la esperanza.
No te mostraré aquélla
triste, abatida sobre el mástil,
solitaria bajo una lluvia cenicienta.
Estoy arrepentido de pensar
que el más zafio y bruto de los hombres
no pueda descalzarse
para entrar en nuestro reino.
(¡La poesía es el gran milagro del mundo!)
Yo haré que veas a través de tus manos toscas
la luz de tu sangre.
Puliremos tu frente de cuarzo
hasta hacerla casi luna.
No te haré levantar pesadas piedras
ni subir al monte más alto,
donde está clavada
la bandera de mi verso,
ni sostener con tus hombros las noches.
Todo esto lo ha hecho ya el poeta
por ti, para ti y para el mundo.
Te prometo que quedarás absorto,
mirando a las estrellas.
Llegará tu rudo sentido del tacto
a conocer las rosas invisibles en la noche.
Oirás el rumor de tu propia sangre
y el silencio que todos llevamos
cuando digas:
los senos de mi amada…
Quedarás deslumbrado por su luz,
bajo la sombra verde en el bosque.
(¡La poesía es el gran milagro del mundo!)
Haremos música de tu vocerío.
Aquí estamos con tu lenguaje vulgar.
Nombrarás cualquier cosa
–árbol, caballo, piedra…–
y los verás nacer con su vida más íntima,
con sus contornos más puros.
Mira esa hormiga,
ese trocito de polvo oscuro…
¿Qué delicados dedos de alfarero
pudieron modelar tan diminuto corazón,
que late ahora bajo los altos árboles?
¿No percibes que se ha movido el silencio?
Es esa ave nocturna
que ha cruzado el bosque:
dulces, sordas plumas,
abanico de la noche.

Sombra del aire en la hierba, 1959 (póstumo). Traducción de Miguel González Garcés.


A POESÍA É O GRAN MILAGRE DO MUNDO
Insinareiche sin berros.
O poeta é un mestre sin ira.
Levareite ó meu reino,
onde te agarda
a bandeira da espranza.
Non che amostraréi aquéla
triste, abatida sobre o mastro,
solitaria baixo unha chuvia cincenta.
Estóu arrepentido de pensar
que o máis brosmo e brután dos homes
non poida descalzarse
pra entrar no noso reino.
               (¡A poesía é o gran milagre do mundo!)

Eu faréi que olles a través das túas maos toscas
a luz da túa sangre.
Puliremos a túa frente de seixo
hasta case facela lúa.
Non che faréi erguer pesadas pedras,
nin subir o monte máis alto
onde cravada está
a bandeira do meu verso,
nin soster cos teus hombros as noites.
Todo esto xa o ten feito o poeta
por ti, pra ti e máis pra o mundo.
Eu asegúroche que quedarás enviso
fitando prás estrelas.
O xoto palpexar das túas maos
chegará a conocer as rosas invisibles na noite.
Sentirás o borboriño da propia sangre
i o silencio que todos levamos
cando digas:
os seos da miña amada…
Quedarás deslumbrado pola súa luz,
baixo da sombra verde no bosque.

                   (¡A poesía é o gran milagre do mundo!)
Faremos música do teu vocerío.
Eiquí estamos coa túa lingoaxe vulgar.
Nomearás calquera cousa
–árbol, cabalo, pedra…–
e veralos nacer coa súa vida máis íntima,
cos seus contornos máis puros.
Olla esa formiga,
ise argueiro mouro…
¿Qué delicados dedos de alfareiro
puideron modelar tan pequechiño corazón,
que latexa agora baixo dos altos árboles?
¿Non te decatas de que se movéu o silencio?
É esa noitarega
que nesgóu o bosque:
doces, xordas plumas,
abanador da noite.
                                                                    Sombra do aire na herba, 1959.



Me he quedado aquí,
solo y quieto,
dentro de mi blusa blanca.
La tarde es plana,
y hay un beso frío de cemento
y un ángel muerto sobre la hierba.
Pasa un médico.
Pasa una monja.
Entre luces de algodón,
el quirófano asciende".

(TRISCOS
nai de Galicia)

Chámate Rosalía:
non vaias.
Nin camelias
nin campás.
Guinda ise delantal
de camposanto
que levache sempre.
Berra forte, érquete;
chama ós teus afogados
e ós teus mortos;
fálalles duro.
Na túa pelvis de seixo
hai un neno de terra.
Aí estás preñada
enriba do acantilado
frente a un mar tenebroso.
Berra forte, érguete.
Levanta as maos,
e abre ises ollos craros e limpos.
Olla ó ceo
Deus espera algo de ti.


O BOSQUE
¿QUE CHE IMPORTAN AS HORAS?
o SON DAS TÚAS CAMPÁS
caeuse lonxe no camiño.
Ti vas con un saco de sombras
ó lombo.
Ás veces o brillo do machado arrepíate.
Fitan pra ti os paxaros grandes
que traen a noite.
Bule, bule,
a noite está aínda enriba.
Non fales en voz alta,
non cantes ninguha canción.
Ninguén te acompaña.
Dentro de pouco estarás perdido
entre as sombras iguais.
Cada árbore coa súa sombra.
Dediante da túa casa hai un árbore
amiga e solitaria.
Maís este é un bosque
de repetidas sombras verticais.
Xa non ves as túas maos.
A túa casa está derquiña e lonxe.

GALICIA
Carabela de xeada

Ou, os xordos cordames dun sono
e os verdes náufragos de pe
-apoiadas as súas maos nas lívidas tempas,
cando as furnas se abren
(as furnas que agardan os tesouros,
e aqueles que se fixeron
pra os pes dun morto divino)-

Pois ningún poeta soubo soster no seo carrelo
o peso do teu clamor,
por vez primeira
son eu o que tanxo ese xordos cordames.

Carabela xeada,
pantasma:
teño os teus tesouros,
as túas furnas,
os teus mortos.

O roncón do Norte,
o punteiro no doce val
duha gaita de dura pedra.

Ou, Galicia, a inmóbil,
lonxana, envisa,
soñando diante dun reloxo de pedra
que un esmacelado move.

As túas toscas mulleres,
agardando sempre
diante dun mar tebregoso.
E no acantilado dos duros queixelos
os ollos máis doces berran.

Cove, chove sobor dos bosques
de onde o noso misterio vén
-cabalos brancos portadores de brétema
nos seus lombos de nacar-
Cove, chove sobor dos bosques,
sobor do mar, sobor da herba mol.
E envólvenos un verde sono.

Campás invisibles soan,
e Ela na solaina sempre
como unha boneca de sombras.
Bastabales, Compostela...
Montaña sonora de tallada pedra.

Eu son o poeta elexido
pra fustigar, facer fuxir
os misteriosos cabalos de sombra.

Pasarán veloces na noite
polos fondos camiños
polos rios e as pontes de Roma

Ou, miña difunta,
miña morta.
¡Ou, miña gran amada!


OUTONO
Outono , alto outono:
destilado licor.
Ela espida, limpa,
nun sutuoso cadro,
           (luminoso marfín)

Quixera ser ámbar
          a folla.
Se batese o rio
          sonaria a puro ouro.
Outono, alto outono.

Nada vibra
            nin se derruba;
nada hai hostil na terra.
Almíbar transparente.
Sero, terso ceo.
Non percureis agora
          o misterio.


VERAO
Os brancos cabalos do estío
polas portas en sombra
das nosas murallas entran.
Nas terras rosas dos meus altares,
           a néboa dos ríos.
Grito en punta, diamante,
           vencellos negros cortan o ceo terso.
Dareiche a miña alegre bandeira
para a torre da miña praza.
Tépeda prata e ouro fresco
nos brazos e os ombros.
A luz e maila sombra
dos seos tremelantes.
Sobre o río a tarde descende.
Naquela orela un misterio.
¡Que luz pra un cadro
         antigo!

INVERNO

Deixaras caer as túas ricas roupas
sobre este chao miserento.
Estamos na máis humilde casa.
Pola única ventá
contemplamos os farrapos
deste día ditoso.
A chuvia bórranos
-pra delicia nosa-
os brancos, os luminosos
cabalos de estío.
Non queiras pensar
que sobre este ceo de mendigo
existe unha xoia brillante.
Estamos rodeados
dunha natureza miserenta.
Esta paisaxe
xa a presentimos alguha vez.
Viñemos aquí
por un raro pracer.
E unha extraña dita
rodéanos agora.
Este é o inverno,
pra nós sós.
A porta esta pechada.
A casa esta envolta
por unha chuvia en silencio.
Soamente duha solitaria árbore
tirouse un paxaro,
como unha bola de sombra,
sobre a tarde farrapenta.
Nestes recantos pobres
desta mísera estacia
brillarán as túas ricas roupas.
¡Aluma este mísero
e gozoso día
cos teus seos.
coas túas coxas pulidas
por unha soedade ditosa!

MARZO
Floretes loitan
          nas encrucilladas,
axiles, rapidos,
           logo rotos sobre as predras de rúa.
Sombras nos tellados,
           negras, verdes, pesadas.
Eápido un anaco azul
            quedase nunha pozaca.
As cornixas non teñen anxos,
a vila non é paisaxe;
as torres, quedas, presencian a loita
             do vento nas rúas.


PAISAXE SEN HISTORIA
Era un aire novo,
virxe de pulmón.
Un novo mar,
virxe de náufragos.
Rosas sen estrear.
Vento sen ás
Luz sen prumas.
Camiño sen rodeiras.
A morte aínda non nacera.
Espello sen lembranzas.
¡Que trestura máis fonda en tódalas cousas!
¿Cando chegara a mao do home?


O MEU REFUXIO

¡Cantas veces tremei de medo,
pensando que se poden pechar as portas do meu refuxio!

Nin somente cabe un esmoleiro.

Alí chego coa a miña pobre carga
de refugallos, de lixumes...
que todolos ún recolle.

Pasa o tempo
E aquel montón escuro e triste
-ou, milagre, Señor-
convértese nun tesouro
brillante, de pedras preciosas.

Cántas grazas teño aínda que che dar.
A miña poesía, o meu reino, o meu refuxio...

E outra vez tremeando de medo
pensando que as portas pódense pechar.

                                                     de TRISCOS
¿----------------?

¡Pobres botas de náufrago!
Humildes solas rotas
de pé no chao do templo.
Á beira un sombreiro pintoresco
e un xunquiño inquedo,
a cabeza delongada,
o sorriso amargo.
¿Que fuxiu do seu traxe grotesco?
             Silencio...
¡Non vos riades rapaces!
Ollade: é Charlot que esta rezando.

CANCIÓN PRA QUE UN NENO NON DURMA
                                         Ao meu gran amigo Piñeiro

Non durmas
meu neno pequeno...
Bule, berra, chora.
Teu pai está fora.
Racha cos pés
esta sábana  
         de medo.
Non peches os ollos
          neno pequeno.
O vento zoa,
          non peches os ollos.
A morte
          roida por fora.
Vexo o río mouro
e unha folla morta.
Bule, berra, chora.
Teu pai esta fora.

ECO
Crara vos de espello,
sen sangue nen roupa
con teus seos frios, coma o mirto,
mitade luz, mitade soma.
Nos teus cadrís duros
                a luz fría
de un marfil vivo traes.
Do fondal do misterio do bosque
                saís espida,
cas maos baleiras,
sen alento nen ar.
Circia como un lago morto
Crara vos entre follas.

Y UN RAMILLETE DE POEMAS DE BARCO SIN LUCES:

UN MENDIGO EN EL QUIRÓFANO
Se va sumiendo la carretera en tus ojos.
Horas encendidas de grava
viven aún en tu humilde reloj de níquel…
Los ángeles azules del telégrafo
dieron sus alas para tus pobres zapatos.
Rezan por ti de rodillas
los marcos de los kilómetros.
En la camilla,
está tibio de paisaje tu cayado;
y sobre el quirófano
ha caído una lluvia de campanas y pájaros.
Níquel y cristal
se han inundado de campo.

EN EL PATIO

Me he quedado aquí,
solo y quieto,
dentro de mi blusa blanca.
La tarde es plana,
y hay un beso frío de cemento
y un angel muerto sobre la hierba.
Pasa un médico.
Pasa una monja.
Entre luces de algodón,
el quirófano asciende.

ORACIÓN PARA QUE NO SE MUERE UN PAJARO

Señor, ¿Por qué un pajaro de cerca puede ser un monstruo?
Lo tengo en mis manos, y tiemblo de miedo.
Es como si fuese mi propio corazón.

Tiemblo, porque puedo matar
esta flor caliente y viva,
hacer que por su boca salgan
todas las mañanas límpidas.

¿Por qué un pajaro es cosa siempre nueva para nosotros?
Señor, ¿por qué en nuestras manos palpita un crimen?

ORACIÓN AL POETA MUERTO

Señor, él ya no posee nada.
En las cuatro plazuelas suyas,
cuatro cirios arden,
cuatro angeles frios entre el polvo y sus papeles.
Dadle, Señor, tan sólo una hierba
a él, que sacó de debajo de cualquier piedra
maravillosos sueños.

Solamente un tambor enlutado
bate en la noche su silencio;
en las altas noches
que él sostuvo con débiles hombros.

Dadle la mísera llama de una bujía
a él, que lo ha dado todo:
la rosa que hizo día y noche con sus dedos.

Tú, Señor, sabes que un poeta no posee nada.


ORACIÓN A NUESTROS PIES

¡Qué esfuerzo, Señor, para no ser cuarzo!
Olvidadas rosas de marfil que la noche pule.
¿No temblasteis de miedo al contemplarlos desnudos?
Allí la sangre es ya resplandor,
es donde la luz tiene su ultimo refugio.
Pies de Cristo en la cerrada urna del amanecer;
una lluvia de lirios lívidos sobre ellos cae.
La playa desierta guarda sus huellas,
y soportáis ese pesado fuego de la frente,
velando una modestia en la sombra.


EL AMIGO

Era yo el único,
el escogido entre todos,
que sabia que ibas a morir.
Esquivabas mis miradas,
que angustiosamente sorprendías.
Los dos estábamos en el secreto.
Yo oía el rumor de la muerte
que lentamente trabajaba dentro de ti,
cuando guardabas silencio en aquellas
tertulias inolvidables.
Procurábamos siempre
no quedar solos jamás.
Me ocultabas tus manos
con una angustiosa torpeza:
quizá creyeses que era allí
donde yo leía tu muerte.
Y no era en tus manos
ni en tu frente ni en tus ojos
ni en tu nuca,
que es por donde la muerte
nos empuja suavemente.
Yo no podía saber cómo había llegado
esta noticia a mi alma...
Una tarde lenta de provincias,
te vi mas solitario que nadie.
En torno tuyo, se hizo
como una niebla de ausencia,
como un purísimo silencio de estrellas.
…...............................................
Por todo esto sabía
que me odiabas y me amabas.
Pero, cuando llegó aquella
hora única y solitaria
me llamaste.

SIETE DE LA TARDE

Se escapan mis manos de sombra
a palpar las cornisas sensuales
porque ya el granito es carne, sangre y alma
y se disuelve la piedra inmaterial
en la urna de aire.

Son las siete de la tarde,
y el fino florete del viento
yace caído, roto sobre la calle.
Las torres se han ido a sus bosques.
Duermen las coronas de polvo, papeles y hojas
en los rincones de mis plazuelas.

Es la hora
en que la ciudad es paisaje.


PALABRAS

Pájaro no es nada.
No tiene alas.
El niño dijo:
---Vin un paxaro...
Y las manos se nos escaparon
a los árboles.

Un bloque de cristal
ante el molino.
La sombra mojada del umbral
bajo los arboles.
El espacio encendido de verde.
El niño dijo:
---Arriba canta un merlo...
Y el aire se hizo flauta.

Paloma, palabra
sin plumas, fría.
El niño dijo:
---Teño unha pomba...
Y las manos se pusieron tibias, huecas;
se hicieron nidos.

Sobre la ciudad
una lluvia fina cae.
El niño dijo:
---Este orballo---
Y sobre nuestro corazón
comenzó a llover dulcemente.


EL POETA Y EL AVARO

Poeta ayudame a contar
mis monedas de oro.
---1, 2, 3, 4, 5...
Me canso de mirar para tu oro.

Avaro, ayúdame a contar
mis estrellas.
---1, 2, 3...
Me canso de mirar para tu oro.

DESCUBRIMIENTO

¡Qué pura desolación la de esta playa sin geografía!
Ni tú ni yo la habíamos presentido en nuestros mapas                                       
                                                          (infantiles.

¿Acaso es aquí donde nace el aire?

Ni tú ni yo debemos desnudarnos sobre las rocas,
ahora que las conchas nos dieron la tierna intimidad
                                                   (de sus carnes.
Un hilo de agua dulce corre hacia el mar.

¿Sabemos algo del drama del agua contra el agua?
¿En que atlas y con qué bandera señalaremos este
                                                    (hallazgo?

Hemos perdido hace tiempo nuestra cartera de la escuela
y aquella tinta y aquella estrella.

Lloremos juntos, porque jamás sabremos volver aquí

No dejes una flor ni siquiera un libro.
No mancillemos esta pura soledad.


CLAMOR DEL AIRE MUERTO

Clamor del aire muerto,
del agua cansada,
de campanas entre la lluvia,
de torres entre la niebla.
Clamor de espejos y caracolas,
de la niña muerta.
Clamor de la noche sobre el mar,
de la piedad del agua.
Clamor del silencio.


EL VIAJE
He cerrado mi casa:
todas las puertas y ventanas.
           (Lo hago
             como si le cerrase los ojos
             a un muerto querido).
Luego me he sentado fuera
y he estado largo tiempo
contemplándola y meditando.

¿Que haran mis cosas dentro
---las que siempre me acompañaron---.
ahora que están solas?
(Mis espejos, mis libros, mi lampara...)

¿Sabrán ellas en este momento
que nunca volverán a estar a mi lado?

¿Sabrán que jamás volveré de este viaje?

Cuando abandono mi casa,
yo siempre se lo pregunto.

La mesa donde escribo,
la lámpara que ilumina mis manos...

Luego, al regreso,
abro la puerta, las ventanas,
corro a mirarme a mi espejo.
Y sé
que soy yo el que vuelvo.

PIMENTEL, Luis (1979): Antoloxía. La Coruña, Giannini. Edición de Miguel García Garcés.
—— (1981): Poesía enteira. Vigo, Edicións Xerais de Galicia.
—— (1989): Antoloxía. Antología. Madrid, Visor. Edición de Miguel García Garcés.
—— (1989): Poesía galega. Vigo, Edicións Xerais. Edición de Ramiro Fonte.
—— (1990): Poesías completas. Granada, La Veleta. Edición y prólogo de Luís Rei Núñez.
—— (1990): Sombra do aire na herba. Vigo, Galaxia. Edición de Arcadio López-Casanova.
—— (1992): El último viaje, Madrid. Beramar. Prólogo de Manuel Martín de Nicolás.
—— (1995): Sombra do aire na herba. Vigo, Galaxia.
—— (2001): Barco sin luces, Orense. Ediciones Linteo. Prólogo de Dámaso Alonso. Introducción y edición
de Xesús Alonso Montero.

ENLACES
http://www.epdlp.com/escritor.php?id=2510
http://www.margencero.com/articulos/perfiles/pimentel.htm
http://www.cervantesvirtual.com/FichaObra.html?Ref=18402
http://dialnet.unirioja.es/servlet/articulo?codigo=269401
http://www.emboscados.com/foro/viewtopic.php?TopicID=473
http://www.visor-libros.com/webhtml/visor/238.htm
http://www.galiciae.com/nova/6714.html
http://www.cervantesvirtual.com/obra-visor/poetas-del-novecientos-entre-el-modernismo-y-la-vanguardia-antologia-tomo-i-de-fernando-fortun-a-rafael-porlan--0/html/000de114-82b2-11df-acc7-002185ce6064_15.html
http://poetassigloveintiuno.blogspot.com.es/2011/12/5464-luis-pimentel.html