Un proyecto en construcción

Tito 1:5

Introducción:
Cuando escuchamos a políticos haciendo sus discursos, explicando sus planes y proyectos, si lo eligen, tenemos la impresión de que todas las necesidades de la nación van a ser suplidas. Sabemos muy bien que no será así porque lo dicen solo para que votemos por ellos. En su mayoría los políticos no tienen ninguna intención de resolver los problemas de la nación. No obstante, lo repiten tantas veces que empezamos a poner nuestra esperanzas que esa vez lo hará.

Me acuerdo que desde el inicio de la administración del presidente Reagan ya se hablaba en reforma del Seguro Social, para proporcionar atención medica y hospitalaria a todas las personas. Hasta hoy nada se ha hecho. Asimismo siguen hablando del tema.

Winston Churchill, conocido estadista británico del pasado, dijo: “Un político es como un meteorólogo, en el sentido de que necesita ser suficientemente sabio para predecir el futuro. También necesita ser suficientemente valiente para explicar por qué no fue así”.

En la iglesia siempre tendremos obras por terminar: necesidades que suplir y trabajo que hacer. La iglesia es un organismo vivo, compuesto de seres humanos, y por lo tanto siempre habrán obras por terminar.

La iglesia en obras
Pablo dejó a Tito en la isla de Creta para que, entre otras cosas, “…para que resolviera los problemas pendientes” (Biblia en Lenguaje Sencillo.) Siempre pensé que el libro de Tito fuese tan solo un libro donde sacábamos informaciones de las características de los ancianos y diáconos. Pero ancianos fueron “herramientas” que Tito necesitaba para resolver algunos problemas y terminar algunas obras de la iglesia.

También Pablo envió  Timoteo a Éfeso por la misma razón: porque habían obras que terminar. La iglesia de Éfeso tenía problemas serios, tan serios que estaban enfermando a Timoteo de su estomago. Pablo le recomienda que comparta sus responsabilidades con hombres responsables y competentes para que pudiesen ayudar en refrenar los ataques de los cristianos de origen judaico. Puede que existiera el problema porque algunos miembros no recibiesen atención necesaria para crecer y creer que la Ley de Moisés era una cosa del pasado, que Cristo la había clavado en la cruz (Col. 2:14)

No necesitamos buscar mucho para encontrar obras por terminar en nuestra iglesia. Una vez que tenemos miembros que entran y salen, visitantes que vienen o para adorar o porque necesitan algo de nosotros, habrán necesidades que suplir. Me gusta ver en nuestra congregación a los ancianos entre escuela dominical y culto, saludando a los miembros, enterándose y supliendo las necesidades de nuestra gente. Eso es tan solo lo que vemos, porque durante la semana hay mucho que hacen sin que nos enteramos.

¡Que no nos cause problemas!
Los que dirigen una iglesia quieren que sus miembros hagan tres cosas:
•    que asistan a los cultos
•    que ofrenden
•    que no les cause problemas

Pero evitar los problemas es imposible. Como somos seres humanos defectuosos adonde vamos llevamos con nosotros nuestros defectos, y esos defectos causan problemas en el convivio entre hermanos.

La persona que no gusta los problemas debería trabajar en un cementerio. El el cementerio es un lugar donde no hay problemas, pero tampoco hay vida. Dijo el escritor español alberto Mendez: “Donde hay vida, hay problemas”.

Cargas que llevar
La realidad es que no necesitamos ser ancianos para ayudar a suplir las necesidades de la iglesia. Dijo Pablo: “Lleven las cargas unos de los otros y así cumplirán la ley de Cristo” (Gal. 6:2). Este mandamiento es para todos los cristianos y no solo para los ancianos o dirigentes. Al llevar la carga de otro hermano, aparte de ayudarle, también nuestra carga se hace más ligera. Si cada uno se encargase de llevar la carga de un hermano, todos seríamos más ligeros y podríamos seguir nuestra jornada con más determinación sabiendo que no estamos solos. Aparte de tener el Espíritu Santo que nos auxilia, tendríamos a nuestro hermano cargando parte de nuestra cruz.

Un proverbio chino dice así: “Si quieres ser feliz por una hora, coma un buen alimento. Si quieres ser feliz por un día, vete a pescar. Si quieres ser feliz por una semana, empieza a trabajar. Si quieres ser feliz por un mes, cásate. Si quieres ser feliz por un año, hereda una fortuna. Si quieres ser feliz para toda la vida, empieza a servir a la gente”. Nuestro maestro nos dejó un gran ejemplo de servicio no perdiendo ni una oportunidad de servir a todos cuantos encontraba. No hay satisfacción más grande que servir, sobretodo a aquellos quienes no nos pueden pagar o reciprocar el servicio que les hacemos. Sabemos que nuestra recompensa nos la dará Cristo.

Hay mucho gozo en servir que es distinto de todo lo demás que podamos hacer. Cristo dijo que no vino para ser servido, sino para servir. Una persona que sirvió a muchos necesitados dijo: “Si no puedes alimentar a todo el mundo, por lo menos que alimentes a una persona”. Así habrá en el mundo una persona hambrienta a menos en el mundo.

¿Qué pasaría si empezáramos de veras a servir unos a otros? Eso eliminaría todas las necesidades de las personas de nuestra iglesia. Podemos garantizar que no tardaría hasta que toda la comunidad estaría tocando las puertas de nuestra templo queriendo entrar. No habría que hacer publicidad o promoción de la iglesia, ni de los estudios o predicaciones, ni mismo de lo seminarios. Con el servicio a los miembros sería lo suficiente para que todos estuviesen al tanto de nuestro amor cristiano. Alguien dijo que la mejor definición de evangelismo es esta: Un pordiosero dice a otro: “Yo sé donde hay pan”.

Todas las cartas de Pablo las dirigió a iglesias con obras por terminar. A veces creemos que solo en nuestra congregación hay obras por terminar. No es así:

•    Roma: Pablo les exhorta a que mantengan su fe, escribiéndoles: “El justo por fe vivirá” (1:16-17. A  los romanos les faltaba fe. Y a nosotros también. Roma era para Pablo un lugar desde donde podría comunicar el evangelio al resto de Europa. Su anhelo era ir de Roma a España.
•     Corinto: Mantener la iglesia unida, acabar las divisiones que existía entre los corintos. Escribe Pablo: “Soy de Pablo, soy de Apolos, soy de Pedro” (1 Cor. 1:12). También necesitaban ser más pacientes con los nuevos cristianos, recordando que también había sido pecadores. “Pero había sido lavados, santificados y justificados (6:11)
•    Galacia: Justificados por la fe y no por la ley de Moisés (2:16). Que rápido se habían olvidado tanto las enseñanzas como el propio Cristo y su sacrificio en la cruz. Había en la iglesias enemigos de la cruz de Cristo influenciando a los demás a seguir la ley y no la gracia.
•    Efeso: Cuando Pablo les escribió, Efeso era una iglesia fuerte. Cuando Juan describe las iglesias de la Asia Menor, dice que los efesios tenían “perdido su primer amor” (Apoc. 2:4)
•    Filipos: La iglesia del gozo aparente. Si así fuese el autor de la epístola no hubiera escrito a que fuesen más gozosos, repitiendo el vocablo “gozo” unas quince veces.
•    Coloso: Había que cuidar las filosofías y otros estorbos que estaban presentes en la membresía.

Conclusión:
Acres de diamantes: la historia de un hombre agricultor que vivía en África. Éste se enteró que en una tierra distante estaban encontrando muchos diamantes. Sin vacilar, vendió sus tierras, dejó su familia con unos vecinos y salió en busca de diamantes. Después de haber buscado los diamantes por toda parte sin encontrar nada, en un momento de desesperación, se tira en un río y de él nunca más se supo. Mientras tanto, en sus antiguas tierras, el nuevo dueño, al dar de beber a sus camellos, encontró un pedrusco que le interesó y lo llevó a su casa para usarlo como adorno. Un día, le visitó un sacerdote que le llamó la atención la piedra que estaba en su sala. Inmediatamente pregunta al agricultor: “¿Sabes lo que es esto?” Al que el agricultor se contestó: “Son piedras sin valía; mis tierras están llenas de ellas”. El sacerdote sonríe y le dice: “No. Estas piedras tienen mucha valía: son diamantes en bruto”. La ironía de la historia está en que el primer agricultor vendió todo para ir a una tierra distante en busca de diamantes, mientras que en sus tierras había acres de diamantes. Lástima que no conocía como se parecía un diamante en bruto. Lo único que tenía que hacer era mirar a su alrededor y encontraría acres de diamantes. La pregunta que debemos hacer es esta: ¿Hay diamantes en bruto en nuestra congregación? ¿Hay diamantes que necesitan ser cortados y pulidos para que sean preciosos? No hay que buscar en otra parte. Si conocemos un miembro con potencia de servir, que con un poco de conocimiento y motivación será un gran servidor. Manos a la obra.  

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