Qué nadie te desprecie

 

Leer I Timoteo 4:12-13
En el mundo oriental tenía la idea que una persona menor de 30 años no estaba capacitada para tomar decisiones de gran trascendencia. En Israel, por ejemplo, los hombres no podían ejercer el sacerdocio hasta que tenían treinta años como ocurrió en el caso del profeta Ezequiel. (Ezequiel 1:1)
Timoteo comenzó su ministerio pastoral cuando aún era muy joven; no tenemos evidencia contundente para establecer su edad exacta, pero las referencias bíblicas acerca de su persona, nos hace ver que tendría entre 20 a 30 años. De todas maneras, el apóstol Pablo le instruye a que desarrolle un ministerio tan precioso que haga que nadie lo menosprecie, sino que la gente le respete. La experiencia nos enseña que en las iglesias locales la edad de una persona no es garantía de que la persona adulta sea mejor que un joven. Hay lideres que han trabajado en la iglesia local con personas jóvenes y han formado un glorioso ministerio.
    La historia está llena de ejemplos de personas que en su juventud fueron dignas del respeto de los demás. En el siglo XVIII, pocos años antes de la Revolución Francesa, la academia militar de París era una de las mejores de aquella época; los hijos de las familias más ricas de Europa eran los únicos que la frecuentaban. Un día llegó a dicha academia un muchacho paliducho y de baja estatura y, para más dificultad, procedía de una región fuera del continente europeo, de una inculta isla llamada Córcega. Los alumnos le miraban con desdén a aquel insignificante joven, pero unos años más tarde cuando el muchacho flacucho tenía tan sólo 28 años de edad, toda Europa estaba a sus pies. El muchacho paliducho era ni más ni menos que Napoleón Bonaparte. ¿Qué hizo la diferencia entre Napoleón y el resto de sus compañeros? La diferencia la hizo su disciplina y su alto sentido de la responsabilidad además de sus dotes refinados de líder.
    El apóstol Pablo le dice a Timoteo, en I Timoteo 4:12, que la gente lo respetará si cumple los siguientes requisitos:
Ninguno tenga en poco tu juventud, sino sé ejemplo de los creyentes en palabra, conducta, amor, espíritu, fe y pureza. (I Timoteo 4:12) 

Sé ejemplo de los creyentes 
En el idioma original, el vocablo “ejemplo” es el vocablo "tipos" que puede traducirse como "modelo" o "patrón". Pablo dice a Timoteo que sea un modelo para que lo puedan imitar y respetarlo. Hay seis virtudes mencionadas en este pasaje que Timoteo debe desarrollar en su vida para ser ejemplo de la congregación. Son las siguientes:
    •    En la palabra
La Palabra es el vehículo por el cual se expresa el alma. Por eso en los escritos del apóstol Juan, el Señor Jesucristo es el logos que puede traducirse como verbo o palabra. Él fue quien nos reveló las profundidades de Dios. No se puede conocer nada acerca de Dios, sino a través de la Persona de Nuestro Señor Jesucristo. Pablo dice que Timoteo debería ser poderoso en el conocimiento de la Palabra de Dios.
El Señor Jesús dice que de la abundancia del corazón habla la boca. (Mateo 12:34) Los creyentes, y sobre todo los líderes, debemos usar un lenguaje limpio, sencillo y sabio para que nuestra conversación sea agradable al oído de nuestro prójimo.
    •    En la conducta
Todo lo que escribimos aquí es el resultado de una comunión con la Palabra de Dios. Mejor aun, es la Palabra de Dios en acción.
Un reo que escapó de la cárcel lo capturaron porque se fijaron que caminaba la misma distancia de la celda donde estuvo encerrado. La conducta, de una manera inconsciente, refleja el tipo de formación que una persona recibe en la niñez. Según aprendemos en la Palabra, que lo apliquemos en nuestro caminar con Dios. La Biblia dice en Hechos 4:13 que los enemigos del Evangelio conocían que los rústicos galileos habían estado con Jesús porque en su habla era parecida al del Señor. Es natural que el discípulo imite a su maestro.
    •    En el amor
El amor es más que un sentimiento romántico. Las películas, así como las novelas, han cambiado el significado original del amor. Lamentablemente, cuando lo enseñan usan tan solo el amor erótico (eros) y raramente el amor desinteresado o  el incondicional. (ágape)  Amar, según la Biblia es mucho más que un sentimiento, es hacer algo bueno a alguien aun cuando no lo merece. Cuando el romance, después de algún tiempo, deja la pareja, el amor ágape debe hacer parte de su vida si quieren hacer sobrevivir su matrimonio.
    •    En el espíritu
El espíritu (con “e” minúscula) difiere del Espíritu (con E mayúscula) porque el primer es la capacidad creativa del ser humano y el otro el Espíritu Santo de Dios, el consolador, el compañero que envió el Señor después del ascenso de Cristo.
Con ese espíritu haremos todo lo que necesita hacer en la iglesia. No haremos las cosas con mala gana pensando en los miembros malagradecidos de la congregación. No. Haremos todo pensando que al hacer por la congregación por Cristo lo hacemos. (Efesios 6:7)
    •    En la fe
Sin fe es imposible agradar a Dios. Sin fe no hay esperanza; sin fe no hay futuro para el cristiano. ¿Cómo se puede demostrar mi fe? Por las obras. (Stgo. 2:26) ¿Cómo se puede aumentar la fe? Leyendo la Biblia todos los días. Buscando la compañía de hermanos que tengan fe. Orando siempre. Decidiendo que cada día tendrá fe en Dios. (Marcos 11:22)
 
    •    En la pureza
En I Timoteo 5:2  “pureza” está relacionada a la sexualidad. El cristiano joven necesita de mucha precaución en ese asunto sobretodo en una sociedad que amparada la libertad de opinión. En ese caso libertad pasa a ser libertinaje sin el más mínimo pudor. Esta situación afecta también la iglesia local donde hay convivio con personas de todas las edades; las adolescentes son fáciles de manipular y engañar y por eso Pablo pide a Timoteo que se relacione con las adolescentes, pero con toda pureza. Sin la pureza el cristianismo bíblico no pasa de una frente religiosa sin principios.
Mantente ocupado en el servicio al Señor
    •    En las lecturas
El hombre de Dios debe estar ocupado en la lectura de la Biblia ya sea en publico o en privado. Nadie jamás ha avanzado o obtenido el respeto de os demás cristianos si no lee y respeta las Escrituras. Leer las Escrituras en publico es algo que poco se practica pero que tiene mucha valía. Damos más importancia a un sermón escrito por un hombre que un mensaje de la Biblia escrito por Dios. “El cielo y la tierra pasarán, pero la Palabra de Dios nunca pasará". La Palabra de Dios impacta la vida de la vida de la persona que la lee. Veamos algunos efectos de la lectura de la Biblia:
Riqueza espiritual- Lo que nos informa también nos forma. Si es la Biblia lo que lees y a la Palabra de Dios te forma no según la voluntad del mundo sino según la voluntad de Dios. Si la lees en público estarás colaborando con el Señor para que aumente la fe de los demás ya que la fe viene por el oír la Palabra de Dios. (Romanos 7:17) 

Sabiduría - La Palabra de Dios nos enriquece de sabiduría. (Deuteronomio 4:5-8) En este pasaje Dios le dice al pueblo de Israel que debido al conocimiento de la Palabra, será un pueblo sabio, elegido, más destacado que los pueblos vecinos. Si has memorizado algunos pasajes serás de gran bendición a los que te escuchan.
Consuelo - (Romanos 15:4) La lectura de la Escritura es el arma del Espíritu Santo para traernos consuelo al corazón cuando estamos afligidos por las preocupaciones de la vida.
 
    •    En la exhortación
Es la aplicación de las enseñanzas bíblicas en la solución de problemas diarios. Hay los que opinan que exhortar es regañar, avergonzar o humillar a las personas por los errores que comenten. Exhortar tiene que ver con hablar la verdad de Dios con amor; tiene que ver con orientar al hermano haciéndole ver que su conducta no está de acuerdo con las demandas divinas. También quiere decir estimular. (Hebreos 3:13 versión NVI)
 
    •    En la enseñanza
Mateo 28:18,19 y II Timoteo 2:2 nos enseñan que un ministerio fundamental de la iglesia y de cada creyente es el de discipular. En el Antiguo Testamento los discípulos vivían con sus rabinos para aprender todo de ellos y con ellos. Es una preparación a un nuevo y deseoso cristiano de aprender hasta que pueda, por su vez, enseñar o discipular a los demás.
No descuides el don que hay en ti (vs. 14-16) II Timoteo 1:6
    •    ¿Cómo se descuida un don?
Sencillamente rehusándonos a reconocer que es nuestro don. Hay los que tienen el don de la misericordia. Si no quiere ir a los hospitales o a visitar a los enfermos, entonces estará descuidando su don. O si tiene el don de estimular pero es perezosa y no se dedica a animar a las cristianas débiles, entonces estará descuidando su don. Los que tienen el don de la enseñanza pero solo se dedican a corregir y a criticar a los que enseñan; están descuidando su don.
    •    ¿Cómo se aviva un don?
Sirviendo – Utilizándolo para beneficio de la congregación y no para lucirse con él. Sé que es un don de Dios porque al utilizarlo en la congregación bendice y edifica a los presentes.
Orando -  La Biblia menciona en varios pasajes el ministerio del Espíritu Santo es enriquecer a la iglesia con dones espirituales. (Romanos 12:3-8; I Corintios 12,13 y 14; Efesios 4:7-12; I Pedro 4:10) Pidiendo a Dios específicamente que te ayude a avivar el don que está en ti.
•    ¿Cómo puedo saber cuál es mi don?                                                                                 

1. Orando a Dios por ello – Pedir a Dios que te revele cuál es tu don y él lo hará. Algunos añaden a la oración el ayuno por lo importante que es para ellos conocer su don. (Lucas 11:13)

2. Algo que hago me bendice – cuando hago algo en la iglesia que me llena de satisfacción, entonces estoy usando mi don. La predicación es mi don. Cuando predico siento el poder de Dios trabajando a través de mí.

3. Algo que hago y  bendice a la iglesia -  cuando  termino la predicación me dicen los hermanos que el mensaje les llegó directamente al corazón. Que el sermón les toca y sienten a Dios más cerca de ellos.


Conclusión:
El respeto se gana sirviendo al Señor en la iglesia local y en la comunidad en general de una manera íntegra. Nadie menospreciará al siervo de Dios si éste sirve bajo la orientación de la Palabra y del Espíritu Santo ya sea él joven o maduro. ¡Manos a la obra!
 

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