Poder del Espíritu Santo

Leer Lucas 11:11-13

Introducción
El domingo pasado, día de los padres, Jonathan, nuestro nieto de 4 años vino a visitarnos con sus papá. Como a su papá le urgió salir por un par de horas me quedé con el niño hasta su regreso. Durante aquel tiempo disfrutamos de varios juegos y conversaciones en que nos divertimos mucho. Al marcharse Jonathan dije a mi esposa: El niño dejó un gran vacío en nuestra casa. Los vacíos no son agradables para nosotros por la soledad que representan. Los vacíos no son agradables a Dios por el peligro que eso representa.

Desde el principio de la creación nos enteramos que Dios odia al vacío.

    ➢    El segundo verso de la Biblia dice que la tierra estaba vacía y Dios la llenó, según leemos en Génesis 1:2. También encontramos más adelante que Dios instruyó a Noé que multiplicara, llenara la tierra (Gén. 9:1), porque a Dios no le gusta nada vacío.

    ➢    Luego, en el Nuevo Testamento encontramos a Jesucristo en una boda haciendo su primer milagro, transformando vasijas de agua en vino, pues las mismas estaban vacías (Juan 2:1-11).  En seguida, después de un día de mucha actividad, enseñanzas, etc. los discípulos de Jesucristo se acercaron al Maestro para comunicarle que la gente que le acompañaba tenía hambre. Como se trataba de más de 5,000 personas, los discípulos no sabían cómo es que el Señor reaccionaría. No tardó y Jesucristo les llenó los estómagos, pues a Dios no le gusta nada vacío (Juan 6:1-15).

Los discípulos, después de enterarse de la crucifixión de su Maestro creían que aquello era el fin de una gran misión. El sueño que todos tenían se acabó al morir su líder. Disgustados, algunos de los apóstoles regresaron a su rutina, a su trabajo, a pescar. Después de luchar toda una noche en contra de las olas algunos de ellos no pescaron nada. En la playa, preparando el desayuno, el Maestro conocía la frustración de los pescadores. Entonces manda a Pedro que tire la red al otro lado. El apóstol, pescador experimentado de muchos años, cansado de haber trabajado toda la noche y no haber pescado nada, no creía lograr nada Al obedecer la orden de Jesucristo. Sin embargo, por ser obediente al Señor, Pedro hace lo que él dice y como resultado su barca se llenó de peces. Eran tantos que parecía romper la red (Leer el relato en Juan 21:1-6). Eso probó otra vez que a Dios no le gusta nada vacío. 

¿Qué falta en la iglesia de hoy?                                                                                                   Al entrar en una iglesia pronto nos enteramos de algo muy importante al hacer esta pregunta: ¿tiene o no vida esta iglesia? Una iglesia sin vida es una iglesia vacía que jamás sale de su rutina de reunirse los domingos y durante la semana. No hay tesón evangelístico ni desafíos para el crecimiento espiritual de los miembros. Las colectas son bajas y la membresía va bajando cada año. Iglesias como estas denotan una sola cosa: están vacías del Espíritu Santo de Dios. En la lectura del pasaje de Lucas 11:13 nos enteramos que para recibir el Espíritu Santo hay que pedirlo a Dios. Si nosotros que somos "malos" según el pasaje, solemos proveer para nuestros hijos, cuánto más Dios que es amor, nos dará el Espíritu Santo.

Iglesias sin vida, miembros inconformes, echando pleito; falta de actividad, falta de celo evangelístico: éstos son síntomas de iglesias vacías, de miembros vacíos del Espíritu Santo. Iglesias en estas condiciones no podrán jamás, por más que lo intenten, producir en sus vidas el fruto del Espíritu, según Gálatas 5:22-23.
¿Cómo es posible producir en la vida el fruto del Espíritu a través de las obras de la carne?

Una llanta (o un neumático) ponchada
Hace pocos días Alfonso Pastrana y yo fuímos a Cuba a visitar a Tony Fernandez y la iglesia que se reúne en Matanzas. Cuando aterrizamos en La Habana esperábamos encontrar a Tony y a Beatriz, misioneros en aquella ciudad, esperándonos en el aeropuerto. Sin embargo, no estaban. Después de una media hora llegaron disculpándose porque se les había ponchado una llanta en la carretera. Al ver la llanta con un hoyo de un centímetro de diámetro me enteré que ya no la podría volver a usar en el carro por no retener el aire.

La palabra espíritu, en el original griego es pneuma, de donde viene el vocabulo neumático o llanta, o sea, un dispositivo que sirve para contener el aire. Cristianos vacíos del Espíritu actúan como si fuesen llantas ponchadas.

Lo mejor es lo espiritual
El apóstol Pablo advierte a los cristianos de Efeso que no se emborrachen con vino, sino que se llenen del Espíritu (Efesios 5:18). El vino cuando es tomado en grandes cantidades causa alegría aunque artificial. Hay dos cosas que pueden ser consecuencias de una gran ingestión del vino: una de ellas la adicción. El alcohólico ha sido causa de destrucción de muchas familias. También ha causado pérdidas de vidas humanas cuando el borracho intenta conducir su auto. La alegría que causa el alcohol no viene sóla, siempre le acompaña la cruda: los vómitos, los dolores de cabeza, el mal humor, la ausencia al trabajo, todo eso colabora para que el alcohol no sea un medio aconsejable de encontrar la alegría.

En vez de llenarse de vino, Pablo aconseja que nos llenemos del Espíritu. Al llenarnos del Espíritu estaremos cumpliendo un mandamiento de la Palabra de Dios y al mismo tiempo nos servirá para vivir una vida plena, para enfrentarse a las tentaciones y al final la victoria. Si estamos llenos del Espíritu podremos enfrentar cualquier situación con fe en Dios confiados que él nos librará.

Muy importante: El peligro de estar vacío                                                                                    Un cristiano sin el Espíritu Santo de Dios es un blanco perfecto para Satanás. En Mateo 12:43-45 leemos que el espíritu malo se apodera del cristiano cuando éste esté vacío o desocupado. Y aun más, dice que "va y trae a otros siete espíritus más malvados que él, y entran a vivir allí". 

Aquí también nos enteramos que grupos religiosos cuyos mensajes son negativos pueden quitar los problemas de sus miembros. Pero mensajes negativos sólo quitan pero no llenan. Al no llenarse la persona del Espíritu, la llena Satanás con cosas no productivas. Siempre que quitamos las hierbas dañinas de un jardín sabemos que regresarán a menos que plantemos otra cosa en la misma tierra. Al librar una persona de sus pecados hay que sustituir sus pecados por servicio productivo en la iglesia y en la comunidad, o Satanás le llenará con otros pecados. Concluimos que la única cura permanente para un corazón vacío es llenarlo con el Espíritu Santo de Dios.

Los primeros diáconos
Encontramos en el capítulo seis de Hechos que había una necesidad en la iglesia del primer siglo que los líderes estaban descuidando. Las viudas no las estaban atendiendo de manera adecuada. Por lo tanto, los apóstoles buscaron a siete hombres que tenían dos características básicas: estaban llenos del Espíritu Santo y de sabiduría. Uno de los diáconos elegidos fue Esteban que a parte de diácono también era predicador. Esteban arriesgó su vida predicando a Cristo con osadía y denuedo. Los enemigos de la iglesia primitiva, liderados por un tal Saulo, decidió que Esteban no merecía vivir y empezaron a apedrearlo. Por estar lleno del Espíritu Santo, poco antes de morir Esteban pide a Dios que perdone a los que le mataban porque, en sus palabras, "no sabían lo que hacían".

El primer paso
El Espíritu Santo lo envía Jesucristo a sus discípulos durante la celebración de Pentecostés, cumpliendo su promesa de "no dejarles huérfanos". Al recibir tal don, el apóstol Pedro empieza a explicar lo que significaba lo que veían todos aquellos que se encontraban en Jerusalén para participar de los festejos judaicos anuales.  Al contestar una pregunta de unos de los oyentes, Pedro explica que es a través del arrepentimiento, del bautismo en el nombre de Jesucristo, que se recibía el perdón de los pecados y el don del Espíritu Santo (Hechos 2:38). Aquel día más de 3 mil personas respondieron a la invitación de Pedro y fueron salvas.

El recibir el Espíritu Santo, no se trata de tener visiones, de hablar en una lengua que nadie entienda o tener experiencias extrañas. Se trata de utilizar, por así decir, los medios necesarios, dados por Dios, para hacer su divina voluntad. 

La promesa del Espíritu Santo en cuanto a los pecados
Todos los cristianos luchamos en contra de pecados que sirven para humillarnos, aquellos pecados que cometemos repetidas veces. Lamentablemente, luchamos en contra de ellos con nuestras propias fuerzas, con la fuerza humana. En la oración de Pablo a los efesios la promesa que tenemos es esta: "... el ser fortalecidos con poder en el hombre interior por su Espíritu" (Efesios 3:16).
 
Las preocupaciones, los afanes siempre fueron parte integrante de mi vida. Al hacerme cristiano decidía cada principio del año: que ya no me preocuparía, que confiaría más en Dios. Leí libros de auto superación. Luego descubrí que los deportes me aliviaban las tensiones. Pasaba noches sin dormir afanado pensando en cuentas que pagar, problemas con otras personas, etc. Al concluir que no podía controlarme busqué ayuda profesional. Aunque las sugerencias del médico fueran buenas, el recurso ya lo tenía. Me enteré de dónde provenía el poder para auxiliarme al leer Efesios 3:16: "...fortalecidos con poder en el hombre interior por su Espíritu". Así como el volante hidráulico de un carro o camión, tomo la iniciativa de no pecar resistiendo a la tentación y luego el Espíritu Santo se encarga de mi vida.

Aunque me preocupe algunas veces, las preocupaciones ya no son mi señor, ya no me dominan. Jesucristo guía mis pasos y me proporciona el poder del Espíritu Santo que habita en mí.

Promesa del Espíritu Santo en cuanto a la oración
A veces estamos tan molestos o deprimidos que ni sabemos cómo orar. Cuando fui al hospital de cáncer M. D. Anderson, en 1984, para visitar al hermano Josué Carrillo, predicador en Guadalajara por varios años, no sabía cómo orar. De un lado quería que Josué sanase; por otro lado, como el cáncer le había atacado de tal manera que estaba ya piel y hueso, pedí a Dios que le quitara el sufrimiento de una vez por todas. Dios escuchó todas las oraciones.

A veces creemos que nuestras oraciones no llegan a Dios, pero sí llegan. "...No sabemos qué pedir, pero el Espíritu mismo intercede por nosotros con gemidos que no pueden expresarse con palabras" (Romanos 8:26). El Espíritu Santo no nos ayuda a orar en lengua extraña; no. El Espíritu de Dios complementa mi oración con algo mejor, superior a mi oración. Hay la historia de la niña cuya mamá estaba en la cama, enferma. Su hijita arrancó varias hierbas silvestres del jardín, hizo un ramito y lo dejó a la puerta de la habitación de su mamá. La hermana mayor, al enterarse de la intención de su hermanita, va y compra un ramo de rosas y sustituye por las hierbas de su hermanita. Es eso lo que hace el Espíritu Santo con nuestras oraciones: Quizás al salir las palabras de nuestra boca no sea gran cosa, pero al llegar a los oídos del Señor será como un poema.

Debemos orar sin importar nuestra disposición, pues el Espíritu la complementa con algo superior.

Promesa del Espíritu en cuanto al amor
Hay personas que son más difíciles de amar que otras. No sé porqué hay unas personas que nos comunicamos de maravilla y, al mismo tiempo, hay otras que, para nosotros son difíciles de amar. Lamentablemente, el significado del amor ha cambiado a través de los años. En nuestra época el amor es un sentimiento romántico entre una pareja. El amor según la Biblia tiene mucha más acción que sentimiento. Amar es hacer lo que beneficia a la persona aunque no lo merezca.

 
Hay personas que dicen que ya no aman más a sus cónyuges. Lo que yo les recomiendo es que empiecen a servir a su marido o esposa pues ese es el significado verdadero del amor, según la Palabra de Dios. Amar no es tanto sentir algo por alguien sino hacer algo que beneficie a alguien.

A veces fallamos en amar por querer hacerlo a través de nuestras propias fuerzas. Dios nos proporciona ese poder que nos facilita a amar a cualquiera, hasta nuestros enemigos. En Romanos 5:5 leemos: " ... el amor de Dios ha sido derramado en nuestros corazones por el Espíritu Santo que nos fue dado". Así estaremos amando con el amor de Dios.

Promesa del Espíritu de ayudarnos cuando no vamos bien
Cuando nuestros planes no se realizan conforme nosotros quisiéramos que fuese. Este es un principio pagano, porque nos hace figura central del universo. Pablo y Silas no perdieron tiempo lamentándose de su mala suerte en la prisión en Filipos. La cárcel tampoco estaba en sus planes, sin embargo, vieron la oportunidad que Dios les proporcionaba de dar testimonio de su fe (Hechos 16:16-40).

Hay la historia de un hombre que por más que intentaba, su motocicleta no  arrancaba. La manera de hacer que arranque una moto es ponerla en cualquier marcha, empujarla y luego brincar sobre el asiento a la vaquero. Después de mucho empujar su moto en frente de su jardín, la motocicleta arranca, entra puerta adentro y termina en el suelo de su sala de estar, con toda la gasolina en la alfombra. El motociclista, al entrar por la puerta de cristal la rompe y se hiere con cortes en varias partes de su cuerpo. Llaman a la ambulancia que lleva el motociclista para suturar su piel. Al regresar a casa, el hombre que parece a una momia de tantos vendajes, se va al baño. (Lo que él no sabía es que mientras él estuvo en el hospital, su esposa limpió toda la gasolina de la alfombra y la derramó en el excusado o tasa). A aquel hombre le dan ganas de fumar y, tras encender un cigarrillo, tira el cerillo (a) en el excusado que por estar lleno de gasolina explota tirando al hombre contra la puerta del baño. Como resultado de la explosión se soltaran algunos puntos. La esposa llama el hospital y la misma ambulancia que le llevó por primera vez viene la segunda vez para llevarlo al hospital. Los paramédicos al enterarse de lo que pasó se rieron tanto que el pobre motociclista que estaba en la camilla, se cae y se rompe un brazo.

"Ahora bien, sabemos que Dios dispone todas las cosas para el bien de quienes lo aman, los que han sido llamados de acuerdo con su propósito" (Romanos 8:28). Dios no es el causador de las cosas malas que pasan en la vida, no es el culpable. Lo que sí hace es utilizar aquellas pruebas para fortalecernos. Con este pensamiento debemos empezar todos los días.

El Espíritu Santo promete ayudarnos en la salvación
¿Quién no ha tenido dudas de su salvación? A veces, cuando creemos que hemos cometido un pecado imperdonable, estamos seguros que el infierno nos espera. Según Romanos 8:14-16 somos hijos de Dios y seremos salvos. No recibiremos la salvación sólo porque somos buenos o perfectos. Sino porque Dios nos ve a través de la sangre de Cristo que nos limpia de todo pecado.

Pepito preguntó a su papá: "Papá, sabes lo que es la única cosa que Dios no ve?" El padre contesta: "No, no sé". El niño completa su pensamiento diciendo: "La única cosa que Dios no ve son mis pecados a través de la sangre de Cristo". Gloria a él.
 
Conclusión
¿Qué más queremos?
El Espíritu Santo nos auxilia en:
    ➢     los pecados que cometemos repetidas veces
    ➢    nuestras oraciones
    ➢    amar al prójimo
    ➢    cuando todo anda mal
    ➢    cuando dudamos de nuestra salvación.

¿Qué es una persona sin el Espíritu?
Es como una llanta ponchada, desafortunadamente no sirve, es inútil. Pero aun sería un cristiano sin el Espíritu. Pidamos a Dios que nos dará a todos Su Espíritu (Lucas 11:13). Recibe el Espíritu Santo hoy mismo rindiéndote a Jesucristo. Bautízate con la decisión de cambiar el rumbo de tu vida y Dios te ayudará. ¡No andes vacío! 

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