Poder del bautismo

El poder del bautismo bíblico
Mateo 3:13-17    1 Corintios 12:12-13   Tito 3:3-8   Colosenses 2:9-12

Todos los que hemos sido bautizados y somos parte de la iglesia de Cristo por algunos años, sabemos que ponemos énfasis en el bautismo. Cuando vivíamos en Portugal, visitamos muchas personas contactadas por el programa de radio que yo comentaba en aquel país. En la mayoría de las veces nuestro hijo Paulo, que en aquella época tenía menos de cuatro años, me acompañaba. Cierta vez, mientras paseábamos por un parque Paulo subió en un banco de jardín, con su pequeño Nuevo Testamento en mano, empezó a predicar. Sus primeras palabras fueron: "¡Primero tienes que bautizarte!" Todos los que le escuchamos nos sentimos convencidos de que indudablemente, esa era una parte importante en la salvación.

Si concentramos nuestro pensamiento en el lugar donde el apóstol Pedro predicó su sermón histórico, en Hechos 2, encontramos una escena muy extraña: Gentes que llegaban de todas partes para celebrar Pentecostés; miles de personas bautizándose, etc. Pero lo que más nos llama la atención son las palabras de Pedro, encontradas en el verso 38: "Arrenpiéntanse y bautícense cada uno de ustedes en el nombre de Jesucristo para perdón de sus pecados - les contestó Pedro -, y recibirán el don del Espíritu Santo". 

¿Qué fue lo que dijo Pedro que captó la atención de aquella gente? Les dijo que, como judíos, eran culpables de la muerte de Jesucristo. La reacción de los judíos fue la de hacer algo para reparar el daño. Preguntaron perplejos: "¿Qué haremos, hermano?" El apóstol sencillamente les dijo que se bautizaran. Los judíos desde hacía muchos siglos andaban involucrados en ceremonias de purificaciones que incluían también lavamientos. Algunas purificaciones eran congruentes con el bautismo de Juan Bautista, quien dijo que era para el perdón de los pecados. Eso conectaba la ceremonia de la purificación con la limpieza interna.

¿Pero qué fue lo que dijo Pedro que llamó la atención de toda aquella gente? ¿Por qué lo que dijo Pedro era diferente de los rituales judíos? ¿Por qué ese perdón de pecados era diferente de los demás? Hay una cosa diferente: La llamada de Pedro era que lavaran los pecados en el nombre de Jesucristo. Esa era la diferencia, lo que pasó a ser un acto cristiano.

Me gustaría que lo mismo que interesó a aquellas personas en Pentecostés nos interesara a nosotros. Ese fue un lavamiento en el nombre de Jesucristo, y al conectar con Jesucristo de esa manera, el resultado fue muy positivo, o sea, recibieran también el don del Espíritu Santo. Creo que eso fue también lo que llamó la atención de todos aquellos que escuchaban el sermón de Pedro. De hecho, después de estudiarlo detenidamente concluiremos que el énfasis no es tanto en el bautismo, sino más en la persona de Jesucristo. Lo mismo pasa con el resto del grandioso sermón de Pedro. Simón Pedro dijo, (una paráfrasis): "Ustedes saben que Jesucristo ha muerto, sí? Pero en la realidad no ha muerto". En Hechos 2:24 Pedro dice que la muerte de Cristo era parte del plan de Dios y dijo: "Dios lo resuscitó, librándolo de las angustias de la muerte, porque era imposible que la muerte lo mantuviera bajo su dominio". Jesucristo murió pero ha vuelto a la vida.  

Todo esto es parte del plan de Dios. La historia, las buenas nuevas, todo significa que Dios continúa activo. En el verso 36 Pedro llega a un punto importante: "Por tanto, sépalo bien todo Israel que a este Jesús, a quien ustedes cricificaron, Dios lo ha hecho Señor y Mesías". Esta era la buena nueva, quizás la noticia más importante que aquella gente recibió todo el día, o sea, que ellos habían crucificado al Mesías (el enviado) de Dios. Pero la historia no terminó allí, pues cuando preguntaron a Pedro: "¿Que debemos hacer?" Pedro tiene una respuesta que se encuentra en Hechos 2:38. La contestación, en realidad, abarca todo el sermón. La respuesta es la historia de Jesucristo, quien murió y resucitó.

Cuando Pedro les narra la historia, las buenas nuevas, el evangelio, les dice sencillamente esto: "Ustedes que rechazaron a Jesucristo, que lo acepten ahora mismo; necesitan recibir el nombre de Jesucristo, ser parte de Cristo, entonces sus pecados les serán perdonados y las promesas serán cumplidas en ustedes y tendrán también el Espíritu Santo operando en su vida". Según Pedro, la historia de la muerte de Cristo es una magnifica noticia tanto para los que le escuchaban como también a nosotros, porque la historia de la vida, muerte y resurrección de Jesucristo es la historia que nos salva cuando pasa a ser nuestra historia y la vivimos.

El evangelio no es sólo una historia que se lee o escucha, sino una historia en que participamos, la vivimos. Y el ingreso a esta historia es el bautismo. Sé que el bautismo tiene muchos significados pero en su forma original, significa unirse a Jesucristo. En Gálatas 3 Pablo dice que al bautizarnos nos revestimos de Jesucristo, de la misma manera en que nos ponemos la ropa, nos tapamos con Jesucristo. Todos los pasajes del Nuevo Testamento sobre el bautismo, la muerte, etc. están basados en dos cosas: la primera es que la salvación sólo ocurre en la vida, muerte y resurrección de Jesucristo. La segunda, la historia del Mesías se hace nuestra historia solamente cuando nos unimos a Jesucristo.

Hechos 2:38 es nuestro pasaje predilecto en cuanto al bautismo, pero sepan que la iglesia primitiva tenía otros textos predilectos sobre ese tema. Unos de los textos lo encontramos en los evangelios donde Jesucristo se bautiza en el río Jordán. Cuando los predicadores enseñaban acerca del bautismo, era ese el pasaje que usaban primero como ilustración.

Al ver las obras de arte de los primeros cristianos esta es la escena que encontramos repetidamente:  Juan el Bautista bautizando a Jesucristo. Esos retratos estaban colgados en los lugares donde se reunía la iglesia del primer siglo. 

Cuando a persona entraba en el agua allí se encontraba con Jesucristo; eso era lo más importante que sucedía en aquel momento. Dios operaba por el Espíritu Santo, a través de su Hijo, para llevar la persona hacia él. Había algo en aquella escena que les mantenía cerca a la esencia del bautismo. Hay muchos debates sobre lo esencial que es el bautismo para la salvación. Pero creo que necesitamos pasar más tiempo pensando en la esencia del bautismo mismo. No cabe dudas en cuanto a su necesidad. Pero, ¿que es lo que significa? ¿Cómo se conecta al evangelio? Cuando nos bautizamos hacemos parte de una historia, en medio de la acción. Es a través del bautismo que entramos en la historia de la salvación en todos sus puntos importantes.

En primer lugar, según Juan 3, nacemos de nuevo del agua y del Espíritu. Pablo, en Tito 3:5 lo describe como "el lavamiento de la regeneración". Cuando la persona sale del agua está totalmente limpia, es una persona nueva, regenerada por el mismo Espíritu Santo que vino a una joven en Judea y como resultado dio a luz al niño Jesús. El bautismo tiene más que ver con la historia del nacimiento, pero es más que eso porque al entrar en el agua estamos uniéndonos a Jesucristo en el río Jordán, donde se bautizó el Maestro de edad adulta. Al salir del agua salimos para seguir al Señor en sus viajes. El bautismo es la historia del ministerio de Jesucristo y del discipulado del Maestro. Al bajar a las aguas nos estamos uniendo a Jesucristo en su nacimiento; y no sólo en su bautismo o en su ministerio, sino nos unimos a él en su tumba.

Dijo Pablo en Romanos 6 que al ser bautizados en Jesucristo nos unimos a él en su muerte, estamos participando en la resurrección. El bautismo también es una historia de la Pascua, es algo que nos transporta a la acción del evangelio. Así, la historia de Jesucristo se hace nuestra historia y celebra los eventos principales de la salvación de Dios y nos involucra en aquellos eventos. De esa manera el bautismo nos conecta a la salvación.

Hace muchos años mi hijo menor estaba en la cocina buscando galletas. Había subido sobre la estufa para agarrar las galletas que estaban arriba. Mi esposa, al entrar en la cocina le miró y le ordenó que bajara inmediatamente y que si caía podría morir. El niño bajó y la miró y explicó que no había problemas si se muriera pues iría al cielo. Su razonamiento fue sencillo, pensó: si me muero voy al cielo y si no, agarro las galletas. No tenía nada que perder.

Cuando hablamos de la salvación siempre pensamos en el cielo porque la esperanza del cielo es preciosa a todos nosotros. Pero el Nuevo Testamento nos dice que la salvación no es sólo un destino, una meta, es también una jornada. Los 3 mil bautizados en Hechos 2 esperaban una recompensa eterna y una resurrección, pero también empezaban inmediatamente a vivir el estilo de vida de la resurrección, y lo vivían en una comunidad. Ellos se dedicaban a las cosas de Dios y cuidaban las necesidades de cada uno. La salvación no es algo que recibimos y la ponemos en el bolsillo. No es algo que pasará solamente en el más allá  o como un cheque que giramos después de esta vida. No; en el Nuevo Testamento la salvación es una dinámica, una experiencia que compartimos con otras personas y con Dios.

El libro de Hechos nos informa que uno de los primeros nombres de la iglesia de Cristo fue El Camino, porque el cristianismo es una jornada de misión, de propósitos, es algo que es dinámico. Cuando pensamos en la salvación como una experiencia, ponemos el bautizo en una perspectiva diferente. El bautismo es parte de la salvación pero no es como un intercambio que nos proporciona un billete aéreo al cielo.  No es esa la conexión entre el bautismo y la salvación, porque la salvación es mucho más que eso, es una dinámica. Por ejemplo, veamos como el Nuevo Testamento describe y discute la salvación: tiene que ver con el crecimiento espiritual, en conformarse con Jesucristo en la vida y en la muerte. En fin, tiene que ver con el crecimiento de la fe en Cristo; tiene que ver también con el reparar las amistades, la restauración de la creación, etc.

La salvación es algo que vivimos. En 1 Corintios 1:5 Pablo dice: "Unidos a Cristo ustedes se llenaron de todas las riquezas tanto en palabra como en conocimiento", en resumen, la salvación es el crecimiento espiritual. Cuando intentamos entender cómo el bautismo se relaciona con la salvación nos acercamos más al ver el inicio de una transformación, una conexión con Jesucristo.

Es por eso que necesitamos regresar a las buenas predicaciones sobre el bautismo. Cuando me refiero a buenas predicaciones quiero decir los sermones que predicaron los apóstoles, que nos basemos en la manera en que aquellos hombres entendían y hablaban sobre el tema, como lo conectaban al crecimiento espiritual.

Si queremos enseñar o predicar el bautismo de la misma manera que lo hacían los apóstoles, tendremos que hacer dos cosas, a saber: 1) Que nos concentremos en la esencia del tema, sin distraernos con otros temas, enfocados en el hecho de que el bautismo nos hace participar en la historia de Jesucristo y en el cuerpo del Señor.

En segundo lugar
, implica pasar toda la vida descubriendo cómo el bautismo se conecta en nuestra vida espiritual. Mi amigo me cuenta que, de niño recuerda de una boda de la hija de uno de los ancianos. La ceremonia la hicieron en un edificio de la iglesia de Cristo. Como en la iglesia no había buenos cantantes, decidió tocar una cinta grabada. Como se trataba de un edificio pequeño y sencillo no tenía aparato de sonido o algo parecido. Entonces a mi amigo y su papá le dieron la responsabilidad de ser los encargados de la grabadora. Como no había otro lugar en frente del auditorio, decidieron usar el bautisterio (seco, por supuesto) para poner la grabadora. Todos los aparatos fueron puestos en el Era una experiencia diferente, casi extraña ver todo lo que pasaba en el auditorio de la iglesia desde el bautisterio. Fue una experiencia extraña, pero ilustra lo que quiero comunicarles.

Los apóstoles veían la vida cristiana a través de las aguas del bautismo y hacían las conexiones con Jesucristo.

Lo que pretendo es animar a todos a leer la Biblia y buscar los pasajes acerca del bautismo y estudiarlos. Quizás ustedes estén pensando que les voy a describir a ustedes lo que el bautismo significa . En realidad es lo opuesto: quisiera sugerir que no hemos ni empezado a explorar su significado y relevancia.

Los apóstoles lo mencionaban con frecuencia y es asombroso enterarnos que el bautismo es la solución a muchos problemas.

1. Juan capitulo 3 es Nicodemo y Jesucristo. La pregunta es:
 ¿Dónde se puede ver al reino? Respuesta: En el bautismo

2. Colosenses 2:11-13, la pregunta es:
¿Cómo se puede enfrentar a las fuerzas del mal que hacen guerra en mi vida? ¿Cómo puedo disfrutar la victoria en Jesucristo todos los días? Respuesta: Con el bautismo.

3. Gálatas 3:27, la pregunta es:
¿Está el reino abierto a cualquier persona? Respuesta: Por el bautismo

4. 1 Corintios 12:13, la pregunta es:
¿Cómo puede una iglesia dividida unirse y sanar? La respuesta es el bautismo.

Quizás usted pueda haber pensado que ya escuchó todos los sermones sobre este tema, pero hay mucho más que estudiar y predicar. Lee estos pasajes y ve  cómo los apóstoles utilizaban el significado del bautismo para enriquecer y mejorar la vida cristiana. Creo que los apóstoles se confundirían con las discusiones sobre el bautismo que existen en nuestra época.

Si yo estuviera en Jerusalén en Pentecostés y levantara la mano y les preguntase si el bautismo es una necesidad para la salvación o un medio de obtener la salvación, los apóstoles no me podrían contestar. Los apóstoles no hablan del bautismo de esa manera. Tampoco se podrían preguntar si el bautismo es obra de fe o sencillamente una obra. Esta tampoco era una pregunta correcta para un cristiano del primer siglo.

Sé que los apóstoles se encontraban en una situación diferente de la nuestra, pero debemos esforzarnos en ver las cosas a su manera. Por ejemplo:

A Pedro, en 1 Pedro 3, el bautismo es el agua que hace flotar el Arca de Noé, salvando a la humanidad con ocho personas (Muchas iglesias antiguas construían bautisterios octagonales ya que fueron ocho las personas que se salvaron del diluvio). 

En 1 Corintios 10, él autor creía que cuando los Israelitas cruzaron el mar Rojo, era como un tipo de bautismo, un evento que marcó el inicio de la libertad del cautiverio. Al salir de las aguas del bautismo dejamos las fuerzas del mal que por muchos años nos esclavizaron.

Hay algo de misterio en todo esto, pero la vida está llena de misterios. ¿Por qué es que la unión de dos personas resulta en una tercera? No se puede explicar. Los apóstoles creían que había un gran poder espiritual en el bautismo, y al pensar en ello los apóstoles lo conectaban con muchas cosas y eventos, pero todo regresaba a la historia principal, o sea, lo que significa unirse a Jesucristo en su vida, en su muerte y en su resurrección. 

Estoy seguro que ustedes han visto por lo menos un bautismo en su vida. Al observar a un bautismo, ¿qué es lo que ven? ¿Mucha agua? Si lo miran a través de los ojos de los apóstoles podrán ver algo maravilloso, cómo el Espíritu de Dios flotando sobre las aguas listo para ayudar a una nueva vida bajo el mando de Dios.  2 Corintios 5 dice que cualquiera que esté en Cristo es nueva criatura. Hay iglesias que sugieren que el candidato al bautismo traiga ropas nuevas para usarlas por primera vez después del bautismo. Eso marcaría un nuevo inicio en su vida.

Al ver un bautismo, ¿qué es lo que le llama la atención? El agua, nada de magia, sólo el agua que Dios ha creado y que nosotros no podemos vivir sin ella. El agua por la que los hijos de Israel pasaron a la tierra prometida dejando atrás un monumento para recordar para siempre el momento de su salvación. El agua por sobre la cual Jesucristo caminó, el agua que salió de su costado en la cruz, el agua que Jesucristo transformó en vino. El agua es algo maravilloso y al mismo tiempo muy sencillo.

Al observar un bautismo, si miramos el agua detenidamente podremos ver una cruz y una tumba. ¿Puedrán ser bautizados con el bautismo que me bautizarán? preguntó Jesucristo a sus discípulos, hablando de su muerte. El bautismo es un lugar de sacrificio donde el compromiso tiene su costo y a veces es incómodo. algunos evangelistas en Africa, cuando bautizan a alguien, los mantienen bajo el agua hasta que ya no aguantan más y tienen que luchar para levantarse y no ahogarse. No sé si eso sería aceptable en nuestros países, pero ayuda a enseñar algo importante: el bautismo es la muerte de la persona antigua y la vida nueva de la persona en Cristo. Un predicador Argentino, Juan Carlos Ortiz dice estas palabras antes de bautizar a alguien: "Yo te mato en el nombre del Padre del Hijo y del Espíritu Santo para el perdón de tus pecados..."

El bautismo es una oportunidad única para unir alguien a la familia de Dios. Es un acto público que hace que la persona haga parte del Cuerpo de Cristo. De la misma manera que la salvación, el bautismo puede ser personal pero no es privado. En el bautismo hay tanto que aprender que no se puede expresar en palabras. Es necesario imágenes, el agua, las manos, el sonido de una persona esforzándose por respirar, hay tantas cosas presentes, tanto humanas cuanto físicas, también divinas que es difícil acompañar a todas ellas. Puedes pasar el resto de la vida intentando comprender su significado completo. Y es precisamente ésto que les quisiera comunicar a través de este sermón.

Dicen que hoy todos necesitamos un logotipo. Una foto, unas iniciales y todo ayuda para que haya una identificación inmediata. El bautismo es el logotipo del cristiano, es lo que capta la espiritualidad cristiana a la perfección. El bautismo es la personificación de todo lo que es espiritualidad cristiana, o sea, la muerte a todo lo que es pecado, resurrección a todo lo que da vida en Jesucristo.

Si te has bautizado en Jesucristo no tan solo tienes ese retrato hablado, sino que eres parte del retrato. Eres su retrato, es tu vida. Si todavía no te has bautizado en Jesucristo, mi oración es que lo hagas lo más pronto posible. Al bautizarte estarás participando en la historia de Jesucristo. Será tan sólo el inicio de una vida de descubrir todas las cosas que el bautismo en Jesucristo significa. Quizás esto sea algo que quieras discutir con los líderes de esta iglesia. Queremos que sepas que estamos a tus órdenes.
 

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