Poder de la oración

Leer Mateo 6:5-8

Al leer el libro de los Hechos de los apóstoles nos enteramos de la historia de la primera iglesia de Cristo. Desde la venida del Espíritu Santo sobre los apóstoles en el capítulo 2  hasta el final de Hechos, encontramos la descripción de una iglesia victoriosa.

De los  eventos que hicieron historia quisiera  mencionar estos:

    ➢    Tres mil conversiones en al capítulo 2
    ➢    Creyentes compartiendo sus bienes en capítulo 3
    ➢    Elección de diáconos en capítulo 6
    ➢    Esteban, el primer mártir, muere triunfante en el capítulo 7
    ➢    La conversión de un antiguo perseguidor de la iglesia, Pablo, capítulo 9
    ➢    La conversión del centurión Cornelio, el primer gentil, capítulo 10
    ➢    Pedro escapa milagrosamente de la cárcel, capítulo 12
    ➢    De perseguidor de la iglesia a misionero, Pablo en su primer viaje, cap. 13
    ➢    Pablo y Silas oran y cantan himnos en la cárcel y se convierte el carcelero, cap. 16
    ➢    Al estar preso Pablo testifica sobre Jesucristo a las autoridades Romanas  capítulos 21 en                     adelante
    ➢    Pablo va a Roma y de allí escribe las cartas que pasaron a ser parte del cánon cristiano hasta la             fecha, capítulos 27 en adelante.

En todo eso vemos una gran actividad y mucha energía que parecía estar presente en la iglesia del primer siglo y ausente en nuestras iglesias actuales. En vez de ser los pioneros del evangelio en todo el mundo, por nuestra debilidad, somos poco más que guardatemplos.

¿Qué necesitamos para reavivarnos?
Lucas, el escritor de Hechos, describe con una economía de palabras las actividades de la primera iglesia. En Hechos 2:42 encontramos estas palabras:

    Se mantenían firmes en la enseñanza de los apóstoles, en la comunión, en el partimiento del pan y en     la oración.  

Podemos comparar la iglesia actual a la descripción del verso arriba para ver que tanto nos asemejamos a la iglesia primitiva:

    a) Se mantenían firmes en la enseñanza de los apóstoles...
De todas las iglesias que conozco (que no pertenecen al Movimiento de Restauración), las Iglesias de Cristo de todo el mundo tienen un gran amor y celo por los estudios bíblicos. Desde la infancia preparamos nuestros hijos y seguimos durante toda nuestra existencia estudiando y escudriñando la Palabra de Dios.
 
    b) ...en la comunión...
Creo que también vamos bien en cuanto a los convivios tanto a nivel congregacional como a nivel universal. Nos gustan estar reunidos ya sea para estudiar o para comer junto. En la benevolencia, las iglesias de Cristo de los Estados Unidos ayudan a hermanos de todo el mundo. También las iglesias de España han auxiliado a cristianos en México, en Guatemala, en El Salvador, Cuba y otros lugares. Los hermanos de México se ayudan entre si, algo evidente durante las inundaciones del estado de Chiapas. Cuanto a la comunión, nuestras iglesias son sui generis.

    c) en el partir del pan...                                                                                              Comparando a las otras iglesias de fuera de nuestra hermandad, las iglesias de Cristo son las únicas que con regularidad toman el pan y la copa, la Cena del Señor. La celebramos tanto en nuestros templos, como en los hogares, o en cualquier lugar donde miembros de la Iglesia de Cristo se reúnan. Nosotros no necesitamos, como en otras iglesias, esperar hasta el día de Pascua para tomar la cena. Partir el pan es también una manera de decir: "Estudiemos juntos la Palabra de Dios".

    d) ...y en la oración.
Creo que aquí es donde muchas iglesias han fallado, pues la oración en nuestras iglesias y en nuestros hogares son más una formalidad que una necesidad. ¿Cómo se sentirían ustedes si fueran mis huéspedes por unos días y yo sólo les hablase unos pocos segundos por la mañana al desayunar, otros pocos segundos al comer y quizás por la noche, antes de dormir? ¿Se sentirían ofendidos? Pienso que sí. De la misma manera nuestro Dios debe entristecerse por la falta de comunicación con él a través de la oración.

Los apóstoles y la oración
En el capítulo 6 de Hechos, donde leemos la narrativa de la elección de los diáconos, nos enteramos también del orden de prioridad de los apóstoles. El verso 4 dice sencillamente esto: "Así nosotros nos dedicaremos de lleno a la oración y al ministerio de la palabra". Todos sabemos lo importante que era para ellos el ministerio de la palabra. Pero nos olvidamos que, según su justificación por elegir a los diáconos  se dedicarían a la oración y la predicación de la Palabra. Y a eso se han dedicado:

    ➢    En seguida a su conversión, aun antes de recobrar la visión, Pablo se dedica a la oración                     (Hechos 9).

    ➢    Cornelio, antes de su conversión, oró por mucho tiempo hasta que Dios envió a Pedro para                     bautizarle a él y a todos de su casa (Hechos 10)

    ➢    En Jope encontramos a Pedro en oración a Dios cuando recibe guía divino en cuanto a los                     gentiles (Hechos 10)

    ➢    Mientras Pedro estaba en la prisión toda la iglesia estaba orando por él (Hechos 12)

    ➢    Pablo estaba  en el templo orando cuando recibió instrucciones de Dios en cuanto a su viaje             misionero (Hechos 13)

     ➢    Y en los evangelios leemos muchas veces que Jesucristo, después de un día lleno de actividades,     despertaba muy temprano para orar al Padre. El Señor no podía esperar y el convivio con el Padre         era la primera cosa que hacía al empezar un nuevo día.

La iglesia de Cristo actual casi no ora
Aparte de las oraciones que hacemos los domingos y durante la semana, cuando nos reunimos, no hay tanto énfasis en la oración como en el primer siglo. Estudiamos sobre la oración, pero no oramos. Predicamos sobre la oración pero no dedicamos tiempo para hablar con Dios. Lutero dijo cierta vez estas palabras: "Estaré tan ocupado este día que tendré sólo dos horas para orar". Al visitar el Brasil el año pasado participé de la inauguración de un edificio de la iglesia de Cristo con capacidad de 700 personas, en la ciudad de Curitiba. La semana siguiente se inauguró otro edificio en Brasilia con un cupo para 500 personas. Hay cuatro edificios grandes en construcción en Brasil este año. ¿Cómo puede Brasil, una obra que comenzó en los años 60's tener casi 200 iglesias y una membresía de casi 20,000? Hay mucha obra evangelística en Brasil pero, para mi, es el resultado de la labor de un hermano de estatura baja de nombre Antenor Medeiros que se levantaba a las 4:00 de la madrugada para orar por la obra de la iglesia en Brasil.

¿Por qué es que no oramos?
Creo que no oramos porque interpretamos mal el pasaje de Mateo 6:8 que dice: "...porque su Padre sabe lo que ustedes necesitan antes de que se lo pidan". Nuestra deducción ha sido que, si Dios ya sabe lo que necesitamos, ¿por qué orar? Si creemos en un Dios que todo lo sabe, es obvio que sabe también lo que necesitamos. Pero eso no nos exime de la obligación de orar. En el Nuevo Testamento hay 60 versos que nos mandan que oremos.

Quizás oremos pero no creemos que Dios nos concederá lo que le pedimos, pues, creemos que el Señor tiene mucho más que hacer que molestarse con una persona como yo. Sin embargo, Pedro dice que no es así. En 1 Pedro 5:7 el apóstol aconseja: "Depositen en él toda ansiedad, porque él cuida de ustedes". Que confiemos a Dios, por la oración todas nuestras inquietudes.

No tenemos porque no pedimos
Hay en el libro de Santiago una frase corta que encierra una gran verdad y que dice sencillamente: "No tenemos porque no pedimos" (Santiago 4:2). Lástima es que tenemos a nuestro alcance todas las  bendiciones espirituales (Efesios 1:3). Sin embargo, pasamos necesidades, nuestros hijos pasan privaciones sencillamente porque no pedimos a Dios por sus necesidades. 

Hay la anécdota del hombre que durante toda su vida ahorró para poder comprarse un billete de navío para un crucero. Durante el crucero el hombre disfrutó los espectáculos a bordo, los puertos que visitaron, pero, a la hora de comer se encerraba en su cuartito y comía pan y plátanos. Al terminar el viaje, como es la costumbre, el capitán se para en la puerta de salida para saludar a los pasajeros. Al saludar al hombre le pregunta qué tal le fue el viaje. El hombre le contesta que todo estuvo muy bonito pero que en el próximo crucero traerá más dinero para poder comer de los banquetes que sirven a bordo. El capitán le explicó que al comprar el billete tenía derecho a comer de los cuatro banquetes diarios servidos en el navío. Creo que nosotros podíamos regalarnos en los banquetes espirituales en vez de vivir tan sólo de "pan y plátanos" espirituales.

Hay que confiar en Dios
Y si pedimos, a veces no confiamos en Dios lo suficiente, no creemos que él es capaz de concedernos la bendición que buscamos. Jesucristo pide que confiemos en él para la preparación del hogar celestial (Juan 14:1 ). También debemos confiar en Dios cuando le pedimos algo, ¿pues de que vale orar y no tener la confianza de que Dios nos escuche y nos responde? A veces, cuando no recibimos la bendición según le pedimos, en lugar de satisfacer nuestra voluntad Dios nos da su paz (Filipenses 4:6 y 7), lo que es superior a toda necesidad que tenemos en el momento. Otras veces, cuando estamos dispuestos a ser más positivos, Dios nos da su presencia (Filipenses 4:9). Pero nunca salimos con manos vacías cuando oramos a Dios y confiamos en él.

Conclusión:
Un amigo mio, cuando sus hijos eran menores jugaban un juego. El papá tomaba algunas monedas en su puño y ponía sus hijos sobre sus rodillas. El propósito del juego era hacer que mi amigo abriera su mano. Los niños hacían todo lo que podían hasta que su papá abriera su mano. Luego los niños agarraban las monedas y se quedaban con ellas. Brincaban de la rodilla al suelo y salían triunfantes, llenos de felicidad.

Ese era tan sólo un juego para niños pequeños. Pero a veces nos dirigimos a Dios intentando ganar unas cuantas moneditas de poco valor. Le pedimos un empleo, o que nos cure de alguna enfermedad o algo semejante, o sea, cosa pequeña y cuando nos lo concede empujamos su mano.

Más importante aun que las monedas en la mano de Dios, es la mano de Dios misma. Ese es el verdadero significado de la oración.
(Para regresar al sitio "Sermones y seminarios" favor hacer click aquí: www.louseckler.blogspot.com