Poder de la cruz

1 Corintios 1:18

(Leer Marcos 15:33-41 antes de la predicación)

Introducción
En nuestro mundo llamado cristiano por todas partes vemos cruces. La cruz se ha transformado en objeto de adorno y las llevan colgadas en collares,  o como aretes o broches.

Cierta vez, un maestro de teología de la Universidad de Wisconsin construyó una horca y la puso frente a la capilla de dicha universidad. Cuando las personas miraban la horca y se escandalizaban, el maestro apuntaba a la cruz, sobre la capilla y les explicaba que era sólo cuestión de épocas y que los dos símbolos significaban la misma cosa: la muerte.

Sería inaceptable para una persona presentarse con un arete en forma de silla eléctrica u horca, sin embargo, la cruz es perfectamente aceptable, aunque su significado original sea morboso. Ojalá en vez de cruz hubiéramos decidido que el cristianismo lo representaremos con un pez en vez de la cruz, pero la cruz es una tradición muy antigua.

Un amigo al visitar la conocida Tierra Santa, se fijó que un joven vendía algo. Al acercarse escuchó al muchacho pregonar: "Vendo cruces baratas". Un conocimiento aunque elemental de los evangelios nos aseguran que la cruz de Cristo fue todo excepto barata. La cruz le costó la vida a nuestro Salvador. La cruz evitó que todos nosotros fuéramos condenados.

Pablo dijo que el mensaje de la cruz es una locura para los de fuera, los incrédulos, por representar no sólo la muerte, sino muerte vergonzosa. En Deuteronomio 21:23  dice que el que es colgado en un madero recibe maldición. Jesucristo recibió la maldición en nuestro lugar. Esa maldición la merecíamos nosotros. Aquí es donde vemos el gran amor de Dios entregando su único Hijo por nuestra salvación.

La segunda parte del verso dice que la cruz es poder de Dios a los que nos hemos rendido a Jesucristo. Esta es una de las paradojas de nuestra fe. Algo, como la cruz que representa muerte, vergüenza y maldición, para el cristiano fiel el madero representa el poder de Dios.
 
I. Poder de la cruz en la santificación
Santificación o perfección es el proceso por el cual todos pasamos en preparación para la vida eterna. La santificación incluye pruebas y sufrimiento. ¿Cómo se manifiesta la cruz en la vida de cada persona?

    ➢    Una pareja que conozco, miembros fieles de la iglesia de Cristo cuyo marido es un médico muy conocido y respetado, tiene 5 hijos; cuatro de ellos son alcohólicos.

 
    ➢    Una familia de misioneros de la iglesia de Cristo, sirviendo hace más de 30 años, tiene la nuera con Esclerosis Múltiplas, la nieta que nació con Encefalitis y ahora se enteraron que el hermano, el padre, tiene cáncer en la próstata y que se ha espacido por todo su cuerpo.

    ➢    Otra pareja, cuyo padre era anciano de la iglesia de Cristo, hace poco tiempo, supieron que su hijo menor es homosexual. El padre inmediatamente renunció a su posición de anciano.

La pregunta que se escucha con mucha frecuencia empieza con un "Por qué": ¿Por qué sufrimos enfermedades?, ¿Por qué hemos de tener hijos borrachos? ¿Por qué no tenemos hijos normales?

Cuando preguntamos a las familias mencionadas cómo pueden soportar su sufrimiento la respuesta fue semejante: "Nos agarramos a la cruz y caminamos". Jesucristo dijo: "Y el que no carga su cruz y me sigue, no puede ser mi discípulo" (Lucas 14:27).

Un amigo dijo que el sufrimiento hace que anhelemos el cielo. Si no fuera por la pruebas, el cielo no presentaría ningún atractivo al ser humano, pues tendríamos lo que se conoce por "cielo en la tierra". El sufrimiento también nos prepara para poder ayudar a los demás que sufren.

El predicador de nuestra congregación y su esposa, sufrieron durante diez años con su hija retrazada mental. Pasaron noches y noches sin dormir. No tenían un minuto de paz cuando la chica estaba presente. Después de una década de padecer muchas enfermedades murió la niña. Hubo mucha tristeza de parte de sus padres y de todos los que la conocían. Si podemos sacar algo de positivo de todos aquellos años de sufrimiento, podemos decir que hoy no hay nadie que pueda ayudar a una pareja en la misma situación que el predicador y su esposa.

II. Poder de la cruz en la predicación
El apóstol Pablo dijo: "... mientras que nosotros predicamos a Cristo crucificado" (1 Corintios. 1:23). ¿Qué predicamos? O mejor: ¿A quién predicamos? ¿Cuál es el mensaje que escuchamos en nuestras iglesias? Una vez que somos la iglesia primitiva restaurada, debemos también ser igual a los primeros cristianos en el mensaje que predicamos. Aquellos cristianos predicaban a Cristo.

En algunas congregaciones sólo se escuchan mensajes negativos, hirientes; en otras ataques a los miembros y aun otras, repeticiones de los cinco pasos para la salvación. No estoy en contra de los cinco pasos pero no debemos saturar la congregación predicando siempre la misma cosa.

    1. ¿Cuál es el mensaje de los evangelios? Tanto Mateo como Marcos, Lucas y Juan proclaman a Jesucristo. El mensaje de los evangelios es inconfundible. El convivio del Maestro, sus enseñanzas, sus milagros, su muerte, sepultura y resurrección, todo es relatado con mucho detenimiento en aquellos libros poderosos.

    2. ¿Cuál es el mensaje de Hechos? ¿Qué predicaban los primeros  predicadores de la Iglesia del Señor? Jesucristo les pidió que fueran "sus testigos en Jerusalén, como en toda Judea y Samaria y hasta los confines de la tierra" (Hechos 1:8). El pasaje en 2:36 dice: "...a este Jesús a quien ustedes crucificaron, Dios lo ha hecho Señor y Mesías".

    3. ¿Cuál es el mensaje de Romanos? 8:1 "... ya no hay ninguna condenación para los que están unidos a Cristo Jesús"

    4. ¿Cuál es el mensaje de 1 y 2 de Corintios? 9:16: "¡Ay de mí si no predico el evangelio!"

    5. ¿Cuál el mensaje de Gálatas? 1:9: "...si alguien les anda predicando un evangelio distinto del que recibieron, ¡que caiga bajo maldición!"

    6. ¿Cuál es el mensaje de Efesios?" 2:13: "Pero ahora en Cristo Jesús, a ustedes que antes estaban lejos, Dios los ha acercado mediante la sangre de Cristo".

    7. ¿Cuál es el mensaje de Filipenses? 1:18: "¿Qué importa? Al fin y al cabo, ya sea como sea, con motivos falsos o con sinceridad, se predica a Cristo".

    8. ¿Cuál es el mensaje de Colosenses? 1:18: "Él (Cristo) es la imagen del Dios invisible".

    9. ¿Cuál es el mensaje de Tesalonicenses? 1:14: "¿Acaso no creemos que Jesús murió y resucitó?" Pregunta Pablo perplejo.

Y así sucesivamente. De la misma manera que los primeros predicadores predicaban a Jesucristo, también nuestros mensajes deben ser centrados en el Señor.

III. Poder de la cruz en la salvación
"También Cristo fue ofrecido en sacrificio una sola vez para quitar los pecados de muchos; y aparecerá por segunda vez, ya no para cargar con pecado alguno, sino para traer salvación a quienes lo esperan" (Hebreos 9:28).

Las últimas palabras de Jesucristo mientras estaba colgado en la cruz fueron: "Señor, Señor, ¿por qué me has desamparado?" Esta es una cita del Salmos 22:1. Hay comentaristas que dicen que en aquel momento en que Dios le había abandonado, Jesucristo estaba pasando por el infierno por nosotros. A nosotros, los pecadores, competía estar en la cruz por nuestras transgresiones, sin embargo, el tomó sobre sí nuestros pecados.

El cacique que entregó su vida                                                                                                    Un explorador estaba en la floresta Amazónica cuando encontró una tribu indígena que se había cristianizado. Perplejo por lo que veía, el explorador preguntó al cacique lo que había pasado con ellos. El cacique le explicó que durante muchos años había en aquel lugar dos tribus que estaban en guerra constante. Se atacaban de día y de noche una tribu a la otra. Una ocasión habían peleado tanto entre las dos tribus, hasta que vino uno de los caciques y les dijo que estaba acabando la época de sembrar y ni una ni otra tribu había echado sus semillas en el campo aquel año. Al recordarles la necesidad de plantar, para poder comer, el mismo cacique les pide que paren las contiendas. El otro cacique, de la tribu rival dijo que no era posible parar de luchar pues la otra tribu había asesinado diez indios más que ellos.

La necesidad de plantar era muy seria, tan seria que el cacique de la tribu rival dijo que tenían que detener sus guerras aquel momento para poder sembrar. Una vez que el jefe de la otra tribu estaba decidido a vengarse, pide tregua y se ofrece como sacrificio, pues, según la creencia entre ellos, un cacique valía por diez hombres. Por la emergencia por que pasaban ejecutarían al cacique, terminarían las guerras y empezarían a sembrar.

Al año siguiente, pasó por la tribu un misionero cristiano y les habló de Jesucristo y su muerte vicaria, en favor de todo el mundo pecador. Los indios, al escuchar el mensaje del evangelio pronto se acordaron del cacique que se había entregado por los diez indios e inmediatamente aceptaron el evangelio de Jesucristo e hicieron de él su religión.

El ferrocarrilero que sacrificó a su hijo
Otra anécdota es la de un hombre que cuidaba un puente levadizo. Un día este buen hombre llevó a su hijo de cinco años para trabajar con él. Mientras el hombre se entretenía con su trabajo, su hijo se fue de la caseta de controles sin que su padre se enterase de su ausencia. Al llegar el tren, que pasaba sobre el puente, aquel pobre hombre se fijó que su hijo ya no estaba en la caseta, sino jugaba en los engranajes que movían el puente. El hombre tuvo unos cuantos segundos para tomar la decisión más importante de su vida: o dejaba el tren caer en el agua, matando a los 100 pasajeros o sacrificaba a su hijo para salvar a los usuarios del tren. El hombre miró a un lado mientras tiraba la palanca que cerraba el puente sacrificando a su hijo.

Ambas anécdotas nos ayudan a comprender el mensaje del evangelio. Jesucristo se entregó a la muerte por nosotros. O mejor, Dios entregó a su único hijo para morir por nosotros. Hay muchos pasajes que podemos usar para cerrar este pensamiento pero el de Romanos 5:8 es el más apropiado y dice lo siguiente: "...Dios demuestra su amor por nosotros en esto: en que cuando todavía éramos pecadores, Cristo murió por nosotros".

El canto 123 dice así:

En la cruz, en la cruz
Do primero ví la luz
Y las manchas de mi alma yo lavé
Fué allí por fe
Do ví a Jesús
Y siempre feliz con él seré
 

Dios te quiere salvar y te acepta así como eres: con todos tus pecados.
Si una persona está enferma pronto busca un médico. Nunca espera mejorar su salud para después buscar a un médico. De la misma manera debemos ir a Dios con todo y pecados. Acerquémonos a Él con confianza y sin tardar. El mensaje de la cruz es poder, sí lo es, pero "...para los que se salvan, es decir, para nosotros, este mensaje es el poder de Dios".

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