No hay justicia

Lecciones del Salmo 73

La vida no es justa. Los no creyentes parecen recibir más bendiciones que nosotros, los que creemos. Para poder encontrar una estabilidad espiritual necesitamos un chequeo de nuestra realidad. El mejor lugar que podemos ir para poner las cosas en orden es la Biblia. Allí encontraremos la solución a los problemas de la vida.

El Salmo 73 lo escribió Asaf, un hombre maduro, santo, que era director de cantos en el templo y autor de 12 Salmos distintos. Sin embargo, Asaf estaba listo para dejar todo y regresar a su casa. Casi abandona todo porque su percepción de la realidad era equivocada. Este Salmo es muy personal y lleno de confesiones. Asaf hace la pregunta que muchos hemos hecho una y otra vez: “Si Dios es para bendecir a los creyentes, ¿por qué luchamos con problemas de salud, de finanzas y de enemistades, mientras los no creyentes que conocemos parecen gozar prosperidad?” O podríamos hacer la misma pregunta de esta manera: ¿Por qué es que tiene éxito el impío mientras sufre el justo?

Asaf empieza con una introducción, una declaración resumida y una conclusión teológica que encontramos en verso 1: “Ciertamente es bueno Dios para con Israel, para con los limpios de corazón”. Asaf menciona la premisa universal para el creyente: Dios es bueno. La palabra “ciertamente” quiere decir literalmente: “sin embargo” y también da la idea de exclusivismo: No hay seguridad, lo que es el centro del problema. Salmos 84:11 añade al problema al declarar: “No quitará el bien de los que andan en integridad”. Si Dios es bueno, ¿entonces no deberíamos recibir más cosas buenas? ¿No deberíamos disfrutar más bendiciones que los que no se importan con Dios?

La perspectiva humana                                                                                                         Después de mencionar lo que cree ser la verdad indudable, Asaf describe en la primera parte del Salmo la perspectiva humana de lo que pasa en el mundo. Le molestaba que lo que había aprendido en las Escrituras, porque en la vida practica era radicalmente distinto. En el verso 2 admite que casi “deslizó”. Este verso é un contraste a la certidumbre del verso 1 y que dice así: “En cuanto a mí, casi se deslizaron mis pies; por poco resbalaron mis pasos”. Parecía decir: “Señor, aunque seas bueno casi me aparto de ti”. Asaf parecía caminar sobre terreno peligroso y por poco no pierde la confianza en la bondad de Dios al ver cuatro cosas alrededor de si.

1. La prosperidad del impío. Verso 3 informa porque Asaf casi abandona su fe: “Porque tuve envidia de los arrogantes, viendo la prosperidad de los impíos”. La palabra “arrogante” tiene como raíz una palabra que quiere decir ruido claro y fuerte. La idea es que una persona orgullosa es una persona también ruidosa. La misma palabra sirve para indicar el rebuznar del burro. Noten que Asaf no está enojado con los arrogantes ni con los impíos, tan solo les tiene envidia. Él anhela las mismas bendiciones, pero eso es algo aun más profundo.

La palabra “prosperidad” no traduce bien el vocablo original que es shalom. Esta es era una palabra con un significado muy profundo al creyente de la época del Antiguo Testamento. La raíz de shalom es “realización” o “cumplimiento” y usada para describir paz, integridad, armonía y bien estar físico. Asaf no entiende eso. ¿Por qué es que el impío tiene todas las cosas que fueron prometidas al pueblo que tenía alianza con Dios? Parece no ser justo. Él hace lo mismo que nosotros cuando basamos nuestro juicio en las cosas que vemos. Su perspectiva estaba enfocaba en el presente y se olvidaba el futuro.

2. La paz del impío. En los versos 4 y 5 Asaf indaga por qué la vida parece tan buena a los que no se interesan en Dios: “Porque no tienen congojas por su muerte, pues su vigor está entero. No pasan trabajos como los otros mortales, no son azotados como los demás hombres”. Viven una vida peligrosa pero no les pasa nada mal. Su vida parece sin dolor y muy fácil. Dijo un predicador del pasado: “Los que merecen el infierno más abrasador, tienen los nidos más cálidos”.

3. El orgullo del impío. Mientras Asaf mira más de cerca, ve que el no creyente no tiene necesidad de Dios (6-12). Las meras personas que están siempre prosperando y que viven en paz son también las más arrogantes. No necesitan joyas porque su orgullo brilla como un collar muy caro. Tienen un alto concepto de sí mismas y muy bajo de las demás. Verso 7  dice que no tienen límites por tener todo el tiempo, todo el dinero y mucha influencia para hacer lo que quieren.

Esos orgullosos se burlan de los creyentes (8) y hasta hablan en contra de Dios (9-11). Su orgullo les ha llevado a una altura tan grande que al mirar en Dios y en los creyentes, miran hacia abajo. Verso 10 indica que la arrogancia y burla tienen un impacto fuerte en los que están intentando seguir a Dios. Verso 12 da un resumen de lo que son los impíos: “Sin ser turbados del mundo, alcanzaron riquezas”.

Debemos confesar algo: Muchos de nosotros aunque secretamente, admiramos a los famosos y los ricos. Es por eso que los programas de TV que presentan estrellas son tan populares. Tenemos envidia de los que viven descontroladamente, que pueden hacer lo que quieren.

Quizás algunos jóvenes estén pensando que al seguir a Cristo harán algo que de veras no vale la pena. ¿Por qué vivir para Cristo si tus colegas parecen vivir bien sin él? Quizás estés listo para tirar la toalla en vez de seguir en la lucha contra Satanás. ¿Qué es más importante para ti ser famoso o tener el corazón puro?

4. Para el justo todo parecer ser en vano. En verso 13 Asaf cree básicamente que no hay ventaja en mantener una vida santa. Parece que está listo para dejar la fe al decir: “Verdaderamente en vano he limpiado mi corazón, y lavado mis manos en inocencia”. Desde la perspectiva humana parece que la vida santa tiene poca recompensa. Jeremías 12:1 dice casi lo mismo: “¿Por qué es prosperado el camino de los impíos, y tienen bien todos los que se portan deslealmente?” Malaquías 3:14-15 parece decir la misma cosa: “¿Qué aprovecha que guardemos su ley, y que andemos afligidos en presencia de Jehová de los ejércitos? Decimos, pues ahora: Bienaventurados los soberbios, y los que hacen impiedad no sólo son prosperados, sino que tentaron a Dios y escaparon”.

En el verso 14 Asaf imagina por qué es que él había sufrido mientras prosperaban los orgullosos. Se deprime al describir las emociones que siente al decir: “Pues he sido azotado todo el día, y castigado todas las mañanas”. Sus aflicciones duran todo el día y cuando despierta el día siguiente, hay un montón de nuevos problemas.

En el final del verso 14 Asaf está atormentado, confuso e incrédulo. Lo que empieza como envidia en versos 2 y 3 resultan en dudas agonizantes. Solo al luchar contra la autonomía y afluencia en los versos 15 y 16 es que Asaf empieza el proceso de solución y restauración.

Lo primero que hace es recordar que hace parte de una comunidad de fe y debe tener precaución con su manera de expresarse: “Si dijera yo: Hablaré como ellos, he aquí, a la generación de tus hijos engañaría”. Él no podía hablar a los otros acerca de sus dudas porque haría más mal que bien. Asaf se preocupa por los nuevos creyentes, no queriendo hacer nada que les lleve al camino incorrecto. Por lo tanto, se calla. Hubiera hablado abiertamente acerca de sus dudas traicionaría los nuevos creyentes introduciendo ideas que no eran verdaderas por ser incompletas.

Concluimos que, si tenemos sospecha de que estamos equivocados, lo mejor es callarse. Proverbios 17:28 dice así: “Aun el necio, cuando calla, es contado por sabio; el que cierra sus labios es entendido”.

Esto es algo admirable, pero no resuelve el dilema. Su raciocinio es igualmente fútil. Dice verso 16: “Cuando pensé para saber esto, fue duro trabajo para mí”. Al suprimir sus ideas llega a la depresión. Se sentía infeliz porque no podía hablar a los demás y se deprimía por no poder resolver el problema por si solo.

Una perspectiva celestial                                                                                                            Al llegar al verso 17 vemos un cambio positivo en el raciocinio de Asaf porque ahora puede ver la realidad de las cosas. En la primera parte del Salmo estuvo mirando la vida con una perspectiva humana. En la segunda parte cambia de pensar acerca de la realidad al mirar todo desde el punto de vista celestial. La primera parte trata de un “juicio de la fe” y la ultima parte del “triunfo de la fe”. Podemos diferenciar a ambas de esta manera:

Juicio de la fe (2-16)                Triunfo de la fe (17-28)

- Enfoque en sí mismo              - Enfoque en Dios

- Atollado en el presente           - Anhelando el futuro

- Deslizando                            - Seguro para siempre

- Movido por la envidia              - Listo para el evangelismo


¿Qué fue que causó todos los cambios en Asaf? Las mismas cosas que también llegará a transformarte: la adoración. En verso 17 se encuentra en momento del cambio del salmo: “Hasta que entrando en el santuario de Dios, comprendí el fin de ellos”. Cuando tan solo mirando a los que están alrededor de nosotros, y cuando juzgamos a Dios según nuestras vivencias, jamás podremos conocer la verdad en su totalidad. Ponemos todo en su perspectiva correcta mientras vamos a la presencia de Dios. La prosperidad del impío había ofuscado su visión, pero de ahora hasta el fin del Salmo, el propio Dios, el Dios del santuario, pasa a ser su enfoque total.

En el idioma original la palabra “santuario” está en el plural y se refiere a lugares santos. En el Antiguo Testamento el santuario era un lugar asignado, con ciertos reglamentos acerca de cómo acercase a Dios. Según el Nuevo Testamento, Dios ahora vive en los creyentes. 1 Corintios 6:19-20 dice: “¿O ignoráis que vuestro cuerpo es templo del Espíritu Santo, el cual está en vosotros, el cual tenéis de Dios, y que no sois vuestros? Porque habéis sido comprado por precio; glorificad, pues, a Dios en vuestro cuerpo y en vuestro espíritu, los cuales son de Dios”.

Ya no necesitamos hacer una peregrinación a un lugar especial para entrar en lugar santo. Sin embargo, es bueno tener lugares adecuados donde podemos ir para encontrarnos con Dios y aprender nuevamente su perspectiva. Si no buscamos a Dios, nos limitaremos a nuestra perspectiva humana y nos haremos envidiosos y amargados.

El punto de vista de Dios solo lo entendemos al encontrarnos con él. Es cuando nos recuerdan de sus atributos, de su poder, de su carácter que vemos tanto el juicio de Dios acerca del pecado como su solución al pecador. Fue tan solo en el santuario de Dios que Asaf pudo entender la situación precaria del impío y la dulzura de la gracia de Dios y su misericordia. Los misterios de la vida solo tienen sentido en la presencia de Dios. Uno de los resultados de adorar a Dios es que en vez de enfocar todo en el presente, somos transportados a la eternidad. Solo allí podremos evaluar la gravedad de un destino final apartado de Dios.

Cuando miramos la vida a través de los ojos de la eternidad, veremos cuatro cosas, a saber:                      1. La ruina del impío. En versos 18-20 la realidad de Asaf cambia cuando finalmente puede ver que Dios ha puesto los impíos en una superficie resbaladiza. En el verso 2 se deslizaba, pero luego reconoce que los no creyentes serán llevados a la ruina. En el idioma original, suelo resbaladizo se refería a un pedazo de mármol pulido cuya superficie era muy brillante. De la perspectiva celestial los perdidos resbalarán y acabarán en el abismo.  El vocablo “ruina” lo usaban para calificar un desierto destruido por tormentas. Al llegar el juicio de Dios, los no creyentes serán eliminados.

En el verso 19 leemos acerca del destino de los que no conocen a Cristo: “¡Cómo han sido asolados de repente! Perecieron, se consumieron de terrores”. Lo mismo encontramos en 1 Tesalonicenses 5:3: “que cuando digan: paz y seguridad, entonces vendrá sobre ellos destrucción repentina, como los dolores a la mujer encinta, y no escaparán”.

Concluimos que en vez de envidia por las cosas que otros tienen, deberíamos sentir un horror santo por su destino final. El verso 20 advierte que esos viven un sueño o una fantasía que eventualmente se transformará en pesadilla. El juicio es algo real y no debemos presentarlo de manera distinta a la verdad bíblica.

No se puede encubrir la realidad del castigo eterno. Personas sin Cristo están a un paso de la destrucción.

En casi todos funerales, es bueno recordar a los vivos que entendemos todo al revés. Creemos que cuando muere una persona, esa deja la tierra de los vivos y va al lugar de los muertos. Cuando vamos al santuario de Dios concluimos que esa es la tierra de los mortales y cuando respiramos la última vez, iremos a la tierra de los vivientes, o para vivir eternamente con Dios o sufrir los horrores de un infierno que también es eterno.

    2. El arrepentimiento de los justos. En versos 21 al 22 Asaf tiene una visión reducida: “Se llenó de amargura mi alma; en mi corazón sentía punzadas. Tan torpe era yo, que no entendía; era como una bestia delante de ti”. La palabra “amargura” la usaban para describir la masa de pan que se expandía bajo el efecto de la levadura. También la usaban para describir el vinagre, que ayuda a describir su actitud agria hacia Dios al mirar la vida a través de lentes humanos. Su alma estaba amargada, lo que traducido literalmente quiere decir: “mis riñones sienten un dolor agudo”. Cuando él quería lo mismo que los impíos, se destruía internamente.

Mientras le controlaba la amargura, actuaba como un animal. Asaf usa la expresión que describe el animal que pasta cabizbajo, que ve solo pasto y que jamás ve el cielo. Igual que un animal en el pasto, así veía las cosas desde el punto de vista humano. Como resultado, se entristecía su corazón y se amargaba el espíritu. Una de las cosas que nos separan de las bestias es que el animal no puede contemplar el futuro; solo vive para el presente. Cuando Asaf miraba solo al presente, actuaba como una bestia, sin el concepto de las realidades eternas.

    3. La recompensa del justo. Me llamó la atención las primeras palabras del verso 23: “Con todo”. Al confesar que estaba amargado, que era ignorante, que no era sensitivo, Asaf inmediatamente reconoció que Dios no le había abandonado: “yo siempre estuve contigo; me tomaste de la mano derecha”. Este verso habla de dos recompensas: La presencia y la protección de Dios. El Señor está siempre presente, no importa lo que hacemos o pensamos. Él jamás nos abandona porque somos posesión suya. En Isaías 41:10 leemos: “No temas porque estoy contigo; no desmayes, porque yo soy tu Dios que te esfuerzo; siempre te ayudaré, siempre te sustentaré con la diestra de mi justicia”.

El verso 24 describe dos otras recompensas: La guía y la gloria de Dios. Dice así: “Me has guiado según tu consejo, y después me recibirás en gloria”. Dios promete aconsejarnos y guiarnos a todo momento. Y al terminar nuestro tiempo en la tierra nos llevará a la gloria. Podemos descansar en su compañía. Podemos confiar en su guía y reflexionar en la gloria venidera.

En verso 25 Asaf llega finalmente al punto donde Dios siempre quiso que llegara: “¿A quien tengo yo en los cielos sino a ti?” Si no puedes decir esto con integridad en este momento, entonces tu perspectiva es más humana que celestial. Hasta que tu y yo lleguemos a punto de decir: “Señor, eres todo lo que quiero porque eres todo lo que necesito”. Entonces iremos pensar por qué es que no hay justicia en este mundo. ¿Es Dios tu anhelar supremo? No importa lo que suceda o lo que vemos en otros, ¿estás satisfecho con Dios? Asaf se enteró que no había nada de más valía comparado a lo que ya tenía: su fe en Dios.

En verso 26 Asaf pudo decir que no importaba lo que le pasaba, confiaría en estas palabras: “…la roca de mi corazón y mi porción es Dios para siempre”. La palabra “roca” significa fuerza. Como un levita que era, Asaf conocía  su “porción” porque su vida dependía de los diezmos y ofrendas del pueblo de Dios (semejante a algunos predicadores actuales). Esa “porción” también la podemos traducir como “cuota” o “herencia”. Mientras sus necesidades presentes las cuidan los fieles, su herencia celestial es como una roca sólida porque Dios mismo es su porción. No importa lo que le pase, Dios sigue siendo su porción. ¿Puedes afirmar con Habacuc (3:17-18): “Aunque la higuera no florezca, aunque falte el producto del olivo, y los labrados no den mantenimiento, las ovejas sean quitadas de la majada, y no haya vacas en los corrales; con todo, yo me alegraré en Jehová, y me gozaré en el Dios de mi salvación”?

    4. La responsabilidad de los creyentes. Asaf concluye diciendo que cumpliría dos responsabilidades claves de cada creyente. Primero,  estaría cerca de Dios, según la primera parte del verso 28, que dice: “Pero en cuanto a mí, el acercarme a Dios es el bien”. Ya que la felicidad solo la encontramos en una comunión sincera con Dios, hace sentido acercarse a Dios lo máximo posible. Su acercamiento es bueno, lo que quiere decir dulce y agradable. Asaf aprendió que cuanto más cerca estaba de Dios, menos sería afectado por las atracciones y distracciones alrededor de él. Santiago (4:8) dice: “Acercaos a Dios, y él se acercará a vosotros”. ¿Por qué no te acercas a Dios ahora mismo?

Nuestra segunda responsabilidad es hablar de Dios a los demás. Vemos eso con frecuencia en las últimas sentencias de los Salmos: “…contar todas tus obras”. Antes que Asaf adoraba concluyó que no valía la pena seguir a Dios. Estaba lleno de envidia y decidió no hablar a otros creyentes acerca de sus dudas. Ojo a esta conexión: Mientras estaba infeliz con Dios no podía decir nada. La envidia es la enemiga del evangelismo.

Pero en la segunda parte del Salmo llega a una conclusión distinta. Al enterarse de la destrucción del impío ya no envidia lo que ellos tienen y por lo tanto puede hablar. Escuchen con atención: Muchos de nosotros no hablamos de Cristo a los demás, no porque no sabemos como hacerlo, sino porque no creemos que lo que tenemos es mejor de lo que tienen los incrédulos. El mundanismo es un devastador de nuestro testimonio porque queremos secretamente ser más como los perdidos, que queremos que ellos sean como nosotros. Queremos lo que ellos tienen, más que queremos darle lo que es nuestro.

Uno de los mejores motivadores para el evangelismo es llegar a la presencia de Dios y permitir que él cambie nuestra manera de pensar. Piensa en tus colegas de escuela, tus parientes, vecinos y amigos que no conocen a Cristo. ¿Te atrae su estilo de vida? ¿Quieres hacer lo mismo que hacen ellos? ¿Te gustaría tener lo que ellos tienen? Hagámonos esta pregunta: ¿Dónde estarán ellos al llegar el juicio de Dios?

Aquellos a quienes hemos envidiado son los mismos que debemos rescatar. Cuando cambia nuestra perspectiva desde el conocimiento humano a la realidad de la eternidad, no podremos callarnos. Tenemos que hablar, decir a todos lo que ha hecho Dios. No podremos silenciar las buenas nuevas mientras el pueblo esté deslizando hacia los horrores del infierno.

Conclusión:
Uno de los retratos de la realidad de Dios lo encontramos en la comunión. Esa es una manera maravillosa de entrar en el santuario de Dios y tener la perspectiva humana cambiada por una celestial. Es el retrato de Dios de la realidad. Cristo murió por nosotros, como nuestro sustituto en la cruz para que no tengamos que pagar por nuestros pecados y pasar la eternidad en el infierno.

Mientras nos preparamos para participar de la comunión, quizás estés pensando de la misma manera que el salmista, con ganas de abandonar la fe en Dios. Prepárate examinándote, según 1 Corintios 11:28 nos desafía que lo hagamos. Si estas alejado de Dios, acércate de él y permita que él cambie tu realidad. Si necesitas arrepentirte, hazlo ahora mismo. Entra en su santuario y prepárate para decir a todos acerca de la manera maravillosa en que Dios te ha rescatado.

Preguntas para la meditación:

    1. ¿Si tuvieras que elegir entre ser próspero e impío, o pobre y de corazón puro, cuál de los dos           elegirías?
   
    2. ¿Por qué es mejor ser pobre y tener corazón puro que tener riquezas y ser malo?

    3. ¿Cuál es la duda que prevalece en la mente del autor en este Salmo?

    4. ¿Qué es lo que Asaf, el autor del Salmo, había visto?

    5. ¿Crees que Asaf es objetivo en su manera de ver las cosas?

    6. ¿Qué problemas ocurren cuando una persona se hace rica?

    7. ¿Si fueras rico y famoso, estarías libre de esos problemas?
 
 (Para regresar a "Sermones y seminarios haz click aqui: www.louseckler.blogspot.com