¿Cómo ser una persona de visión?

Nehemías 1:1-11

 

¿Hay algo roto en tu vida; algo que necesitas reconstruir? Todos tenemos algo roto. Las personas más inútiles del mundo son las que reconocen tener algún problema, pero no tiene la visión de Dios para poder resolverlo.

 

“Dónde no hay visión el pueblo perece” dice Proverbios 29:18 (Versión en inglés del Rey Santiago)

 

Todos llegaremos a un destino como personas. Unos pocos llegan a su destino de propósito. Esos son los que tienen visión. La ventaja más practica de una visión es que da rumbo a nuestra vida. Sirve como un mapa de carreteras. Pablo tenía su visión de ir a España (Rom. 15:24). Que se sepa, el apóstol de los gentiles jamás llegó a ir a la Península Ibérica. Sin embargo, aquello dio rumbo a su vida.

 

La visión nos da el empuje cuando estamos en crisis. La visión da las energías para poner en practica los planes. Una visión da un motivo para levantarse por la mañana por más dura que haya sido la noche. Sin visión nos faltará las ganas, las ideas no fluyen, la producción falla y la gente se va.

 

En las páginas del Antiguo Testamento hay una crónica de un hombre que se destaca como persona de visión que reconstruyó algo que esta roto. Su nombre es Nehemías, lo que significa “el Señor es confort”. El esfuerzo visionario de Nehemías trajo confort, o consuelo, al pueblo de Dios en una época de gran necesidad.

 

La lección de Nehemías es relevante, muy importante para hoy. Hay en ese libro lecciones acerca de muchas cosas practicas, como por ejemplo:

 

  • Cómo orar por nuestros problemas
  • Cómo planear una obra
  • Cómo trazar metas espirituales
  • Cómo motivar otros cuando hay mucho desanimo
  • Cómo ser una persona de visión

 

El libro “Pásame otro ladrillo” es un libro que nos ayudará en ese tema. Si tienen la oportunidad de comprar un ejemplar valdrá la pena la inversión. Lo encontrarán en librerías evangélicas.

 

El ejemplo de Nehemías es muy poderoso. No importa la posición que la persona ocupe en la vida: maestro, enfermera, motorista, estudiante, padres, ejecutivos, lideres espirituales -- todos podrán aprender estudiando la vida de este gran hombre de Dios.

 

¿En qué circunstancias vino al mundo? Todo se pasó 500 años antes de Cristo, cuando el pueblo de Dios vivía por mucho tiempo en Israel. Dios les había advertido muchas veces que si fueran obedientes vivirían en la tierra por mucho tiempo. Si fueran desobedientes serían otra vez esclavos. Pero, por ser muy desobediente el pueblo acabó como esclavo. Los babilónicos les conquistaron y llevaran las personas más importantes con ellos a Babilonia (a más de 1,500 kms de distancia). Al terminar el castigo por la desobediencia, aun muy antes de Nehemías, Dios permitió a algunos de su pueblo regresar a Israel. Al llegar tenían que reconstruir el Templo que estaba totalmente destruido así como la ciudad de Jerusalén donde vivían.

 

Todas las tentativas de reconstruir el muro alrededor de la ciudad (destruidos por los babilónicos en 586 AC), fueron frustrados por enemigos de Judá (Ezra 4:1,7-16). Por la falta de seguridad pocos vivían en la capital (Neh. 11:1). Jerusalén era una ciudad arruinada.

 

Nehemías vivía en el palacio real de la ciudad de Susa, residencia de invierno de Artaxerxes, el rey persa. Judá, la ciudad donde nació Nehemías, distaba a más de 1,500 kms.

 

Nehemías era el copero del rey, una posición de mucha responsabilidad porque probaba tanto lo que bebía como lo que comía su majestad, asegurándose de que no había veneno en su comida o bebida. Era preferible que se muriera el copero que el rey. Me parece un trabajo de mucha responsabilidad. Sin embargo, una persona que vivía tan cerca al rey debería ser un hombre escogido, bien presentable, de cultura, de conocimientos, capaz de aconsejar al rey cuando necesitase. Por tener acceso al rey, el copero era una persona de mucha influencia, era una mezcla de primer ministro y maestro de ceremonias.

 

El copero era el brazo derecho del rey, y por eso Nehemías parecía ser la persona indicada para que Dios la usara en su obra. Nehemías tuvo una visión de detectar un problema muy serio y también su solución. Y por tener visión también tenía mucha esperanza.

 

Una persona visionaria:

 

  1. Ve la necesidad (versos 1-3)  (MIRAR ALREDEDOR)

La rutina de Nehemías se interrumpe un día por un grupo de personas que vinieron desde Judá. La noticia que traían era negativa.

 

 1Éstas son las palabras de Nehemías hijo de Jacalías: En el mes de *quisleu del año veinte, estando yo en la ciudadela de Susa, 2 llegó Jananí, uno de mis hermanos, junto con algunos hombres de Judá. Entonces les pregunté por el resto de los judíos que se habían librado del destierro, y por Jerusalén. 3 Ellos me respondieron: «Los que se libraron del destierro y se quedaron en la  provincia están enfrentando una gran calamidad y humillación. La muralla de Jerusalén sigue derribada, con sus *puertas consumidas por el fuego.»

 

Malas noticias de Jerusalén: muros destruidos. En vez de una ciudad magnifica, Jerusalén estaba en ruinas; y donde hubo en el pasado una gran gloria, ahora había tan solo destrucción.

 

Dios vivía deshonrado mientras Jerusalén estaba en escombros. Ese fue el lugar donde la realidad de la presencia de Dios hizo con que sus moradores tuvieron amor y misericordia siempre que pedían al Señor. Ahora eso no existía y por lo tanto Nehemías estaba preocupado.

 

Una visón ordenada por Dios empieza como una preocupación. Algo que molesta la persona por la situación actual y por un futuro no próspero.

 

Hay más necesidades en la iglesia y en el mundo que cualquiera de nosotros tiene tiempo o energías para suplir, y no requiere que nadie se ocupe de ellas. Pero Dios llama a todos para servir, para suplir alguna necesidad humana.

 

El peor de los pecados hacia la vida humana no es odiarles a los seres humanos, sino ser indiferente a sus necesidades: esa es la esencia de la crueldad, de la inhumanidad, escribe Jorge Bernard Shaw.

 

Mientras empiezas, por la gracia de Dios, a reconstruir los muros, debes primero ver dónde se encuentra las ruinas.

 

Visión es un reflejo de lo que Dios quiere hacer a través de nosotros para impactar al mundo. No es solo para mantener las cosas así como están.

 

Vivir como vivimos suele ser muy cómodo. Podemos perder la visión de las necesidades. ¿Ves las necesidades alrededor de ti? Vivimos en un mundo que sufre y que sangra. Hay corazones despedazados, familias y vidas rotas. ¿Ves la destrucción de la humanidad? Gente buscando un significado a su vida, y al no encontrar se entregan a la perdición.

 

Una persona de visión ve la necesidad.

 

2. Siente la necesidad (v.4) No existe tal cosa como una visión sin emociones.

MIRAR HACIA DENTRO

 

4 Al escuchar esto, me senté a llorar; hice duelo por algunos días, ayuné y oré al Dios del cielo.

 

Lloró porque la ciudad que era para ser una luz para las naciones se había transformado en un hazmerreír a nivel internacional (Isaías 42:6-7). Nehemías se conmovió tanto por la necesidad que había que se rehusó comer por mucho tiempo.

 

Nehemías sabía como llorar con los que lloran. Sabía como llorar por las fallas del pueblo de Dios, que era también su pueblo.

 

Una cosa era conocer los problemas que existían, pero otra cosa era para Nehemías sentir la presión y la carga en su corazón, la responsabilidad de hacer algo por mejorar la situación.

 

Las visiones nacen en el alma del hombre (o de la mujer) que se consuman con la tensión entre lo que es y lo que debería ser. Cualquiera con visión te dirá que eso es algo que sería bueno si alguien lo hiciera. Eso es algo que de veras deben hacerlo. Eso para el pueblo de Dios era cuestión de vida o muerte.

 

¿Qué es lo que te hace golpear la mesa – en ira? ¿Qué es lo que te hace llorar?

 

Nehemías no fue el ultimo a llorar por Jerusalén. Un día nuestro Señor sentado cerca al monte de las oliveras lloró por la ciudad, se entristeció, oró y sacrificó su vida por ella. La vida dedicada a Dios solo se inició cuando ellos lloraron, oraran y ayunaron por la revelación de las condiciones horribles en que se encontraban.

 

La carga jamás se queda más ligera, a menos que sentimos la presión en el alma. Dios jamás te usará para bendecir su obra hasta que él abre tu corazón y te hace sentir tristeza acerca de las necesidades que existen alrededor de ti.

 

Primero tienes que sentarte y llorar por las ruinas existentes en tu alma, en la iglesia y en el reino de Dios.

 

Aunque la mitad de la población dice que su fe fue un recurso critico en ayudarle a reaccionar a la destrucción de las torres gemelas, las estadísticas revelan que la situación religiosa de los EU no ha cambiado los años que siguieron aquella catástrofe. Todos esperábamos que aquello fuera una manera de abrir los ojos de la gente pero no fue así.

 

Una persona con visión siente la necesidad

 

  1. Comparte la necesidad con Dios        MIRAR HACIA ARRIBA

 

En regla general hacemos nuestros planes y luego pedimos que Dios los bendiga. Nehemías no cometió ese error.

 

Del mes de Quisleu (Noviembre-Diciembre) al mes de Nisán (Marzo-Abril) son 100 días, o sea, más de tres meses (quizás más de 4), pero por lo menos tres meses, que Nehemías y sus hermanos esperaron en Dios, pidiéndole cada día que entrara en acción aquel día.

 

Sobre tus muros, oh Jerusalén, he puesto guardas; todo el día y toda la noche no callarán jamás. Los que os acordáis de Jehová, no reposéis” (Isaías 62:6)

 

La oración ayuda a que la visión madure en nosotros. Si actuamos con mucha rapidez es como forzar el nacimiento de un niño antes de los 9 meses de gestación. Puede nacer muy débil y no sobrevivirá. Lo mismo pasa con la visión.

 

Visiones inmaduras son muy débiles y raramente llegan a ser algo real en el mundo.

 

Con la oración, Dios empieza a trabajar en nosotros, preparándonos para que la visión sea una realidad. La visión viene antes de la preparación. Asimismo debe haber preparación. ¿Por qué? Porque la visión normalmente excede nuestra habilidad. Mientras que la oración prepara la persona para la obra, la oración mueve de manera misteriosa, la mano de Dios, trabajando sin darnos cuenta, preparando el camino. La oración nos ayuda a distinguir entre una buena idea y una idea de Dios. Nos ayuda a asegurarnos que sí estamos haciendo la voluntad de Dios, lo que el Señor quiere hacer en el mundo.

 

La oración hace con que sigamos buscando la voluntad de Dios. Hace con que se renueva la carga de la responsabilidad. Nos sensibiliza a los cambios sutiles de las circunstancias. Cuando Dios empieza a moverse, lo sabremos. La oración nos ayuda a no perder las oportunidades que se nos presentan.

 

La oración del visionario

a.     Exalta a Dios

“Y dije: Te ruego, oh Jehová, Dios de los cielos, fuerte, grande y temible, que  guarda el pacto y la misericordia a los que le aman y guardan sus mandamientos” (v.5)

 

b.     Admite que tiene pecados

“esté ahora atento tu oído y abiertos tus ojos para oír la oración de tu siervo, que hago ahora delante de ti día y noche, por los hijos de Israel, tus siervos, y confieso los pecados de los hijos de Israel que hemos cometido contra ti; sí, yo y la casa de mi padre hemos pecado. En extremos nos hemos corrompido contra ti, y no hemos guardado los mandamientos, estatutos y preceptos que diste a Moisés tu siervo” (6 y 7)

 

Nehemías se incluye y a su familia en la confesión de los pecados de su pueblo.

 

Confesiones genuinas como esas llegan a los oídos de Dios. Nehemías no criticaba. No se juzgaba superior a nadie, tampoco era un hipócrita que solo veía las fallas en los demás.

 

Ese verso nos recuerda la oración del publicano, que dice: “Dios, sé propicio a mí, pecador”. (Lucas 18:13)

 

c.     Revela la verdad

      Recuerda a Dios de sus propias promesas (Lev. 26:40-45 y Deut. 4:23; 30:1-6)

 

Tuvo la osadía de recordar a Dios de su gran hazaña en Egipto. Nehemías basó sus oraciones en todas la maravillas que hizo Dios en el pasado, y las vio en el espejo de los planes futuros de Dios.

 

»Recuerda, te suplico, lo que le dijiste a tu siervo Moisés: "Si ustedes pecan,       yo los dispersaré entre las naciones:9 pero si se vuelven a mí, y obedecen y ponen en práctica mis mandamientos, aunque hayan sido llevados al lugar más apartado del mundo los recogeré y los haré volver al lugar donde he decidido habitar." 10 »Ellos son tus siervos y tu pueblo al cual redimiste con gran despliegue de fuerza y poder. (leer 8-10)

 

d.     Pide auxilio

“Te ruego, oh Jehová,  esté ahora atento tu oído a la oración de tu siervo, y a la oración de tus siervos, quienes desean reverenciar tu nombre; concede ahora buen éxito a tu siervo, y dale gracia delante de aquel varón”. Porque yo servía de copero al rey. (v. 11)

 

Lev. 26:27-45 y Deut. 30:1-5: ¡Si la maldiciones Dios las cumplió, cuanto más cumplirá las bendiciones que él prometió!     

 

Mientras oraba, Nehemías sentía que su responsabilidad por Jerusalén crecía y su visión por lo que debería hacer se hizo más clara. La oración real mantiene el corazón y la mente equilibradas para que la responsabilidad no nos haga impacientes y vayamos adelantes de Dios y con eso arruinar todo. Mientras oramos, Dios nos dice qué hacer, cuándo y cómo hacerlo. Las ideas se aclaran.  

 

La persona de visión comparte la necesidad con Dios y con su pueblo (v.11)

MIRAR AL LADO

 

“Te ruego, oh Jehová,  esté ahora atento tu oído a la oración de tu siervo, y a la oración de tus siervos, quienes desean reverenciar tu nombre” (v.11)

 

¿Quiénes son los que “desean reverenciar tu nombre”? Tienen que ser personas santas y otros con quienes Nehemías había compartido su inquietud y quienes ahora se habían unido a él en su velada intensa de oración mientras pide a Dios para que haga algo.

 

Creyentes encuentran un líder y luego captan la visión. Líderes encuentran la visión y luego los que les ayudarán a ponerla en practica.

 

La persona de visión comparte su necesidad

 

            4. Suple su necesidad (v.11)   MIRAR MAS ALLA DE NOSOTROS

 

“concede ahora buen éxito a tu siervo, y dale gracia delante de aquel varón”. Porque yo servía de copero al rey. (v. 11)

 

Nehemías era el copero del rey y tenía éxito y seguridad en su vida.

 

La dedicación a la obra de Dios tenía prioridad. Nehemías identificaba a si mismo en oración como “siervo” de Dios (1:6, 11), y la manera de un siervo fiel es pedir constantemente, como hizo Pablo camino a Damasco: “Señor, ¿qué quieres que yo haga?” (Hechos 9:6; 22:10)

 

Romanos 12:1-2: “Un sacrificio vivo”.

 

Alguien dijo que la oración no es hacer la voluntad del hombre en el cielo, sino hacer la voluntad de Dios en la tierra. Dios necesita personas que estén disponibles para que él las use con la finalidad de completar sus propósitos aquí en la tierra.

 

Dios está siempre buscando a personas dedicadas: “Heme aquí, Señor” (1 Sam. 3)

 

Hay que salir de la zona de confort. Salir del nido. Un nido es muy bueno para un gorrión mientras tiene un huevo. Pero es malo para el gorrión cuando crecen las alas. Es un buen lugar donde nacer, pero un lugar malo si lo usan como escondrijo. Es muy triste ver a personas que se niegan salir de sus nido para enfrentar la realidad.

 

La persona con visión suple necesidades

 

“El honor verdadero pertenece al hombre que lucha por una causa justa, que se consume por una causa justa, que lucha valientemente, que a lo mejor, conocerá en el final, el triunfo del alto logro, y a lo peor, si fallar, por lo menos falla mientras corre gran riesgo. Por lo tanto, donde vive no hay los de alma fría y tímida que nunca conocieron ni victoria ni derrota”. (Teddy Roosevelt, antiguo presidente de los EUA)

 

Mientras haya un Dios en el cielo y personas en la tierra que creen en él, dispuestas a trabajar con él, hay esperanza.

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