Los ultimos cuarenta días

 

Al morir una persona importante siempre queremos saber lo que precedió su muerte. ¿Qué pasaría al antiguo presidente Benito Juárez en los últimos días de su vida? ¿Qué hizo Mario Moreno la semana anterior a su muerte? ¿Cuales fueron las ultimas palabras de Luís Donaldo Colosio antes que lo asesinaran? Estas y muchas otras inquietudes nos vienen a la mente cuando pensamos en las personas importantes que ya no viven. Me acuerdo las ultimas palabras de mi mamá antes de fallecer y las ultimas palabras de mi papá cuando salí de Brasil la ultima vez que le visité poco antes de su muerte.

Mi inquietud en cuanto alas personas celebres es esta: ¿Será que esas personas conocieron a Jesucristo y su evangelio redentor? ¿Será que murieron con la esperanza de la vida eterna con Dios? ¿Dejaron algún recado a sus seres queridos llamándoles la atención cuanto a las cosas que de veras valen la pena en la vida?

Preguntas e inquietudes semejantes nos ocurre en cuanto a los días anteriores al ascenso de nuestro Salvador. Nos ocuparemos en descubrir lo que pasó en los cuarentas días  anteriores a la subida de Jesucristo hacia el Padre.

¿Qué pasó con Jesucristo poco antes de su muerte?
En Hechos 1:3 nos enteramos que Jesucristo pasó 40 días en la tierra después de la resurrección: “Después de padecer la muerte se les presentó dándoles muchas pruebas convincentes de que estaba vivo. Durante cuarenta días se les apareció y les habló acerca del reino de Dios”. La realidad es que hay poca información acerca de lo que hizo el Señor aquellos días, pero sabemos que toso su tiempo lo pasé en Galilea. Fue allá también que el Señor apareció por tercera vez a sus apóstoles.

¿Por qué permaneció en Galilea?
Era de esperarse que Jesucristo pasara en Galilea los últimos días de su vida terrenal. Galilea era un lugar tranquilo, lejos del bullicio de las ciudades grandes. También fue en Galilea donde se crió desde niño, cuando le llevaran sus padres carnales a aquella provincia. Fue también en aquel lugar donde el Maestro empezó su ministerio. Con la excepción de Judas, todos sus apóstoles eran galileos. Además, su primer milagro lo hizo en Caná, en una boda, al transformar agua en vino. Desde entonces el Maestro, a través de sus enseñazas, pasó a transformar vidas. Fue en Galilea donde el Señor predicó el conocido sermón del monte, que encontramos en las páginas de los evangelios de Mateo, Marcos y Lucas.

Algunos comentaristas consideran el sermón del monte como la obra más importante de la historia del cristianismo. Por el poder de sus declaraciones, el sermón del monte ha sido una de las columnas más fuertes de la enseñanza cristiana. Otro evento importante del ministerio de Jesucristo, que también tuvo lugar en Galilea fue cuando el Señor alimentó a más de 5,000 hombres, sin contar mujeres y niños. De hecho, la mayor parte del ministerio de Cristo tuvo lugar en Galilea.


La provincia de Galilea
Galilea era una provincia casi totalmente rural, aunque hubiesen ciudades como Capernaún, toda aquella región de Palestina la dedicaban a la agricultura. La mayoría de los alimentos cultivados en aquella provincia lo consumían en Jerusalén. El río Jordán tenía su naciente allí, y el mar de Galilea proveía toda la región con los frutos del mar. El lugar era tan bueno que Pedro y Juan eran dos de los muchos pescadores que ganaban la vida pescando en sus aguas. Este también fue el lugar donde Jesucristo entrenó a los hombres que establecerían su iglesia.

La Escritura dice muy poco acerca de las actividades del Maestro en sus últimos días en Galilea, Hay tan solo dos eventos mencionados por los autores de los evangelios, una aparición a los 11 apóstoles y otra aparición pública a más de 500 personas.

La tercera aparición de Jesucristo a sus apóstoles la encontramos descrita en Juan 21:1-14:                        1Después de esto, Jesús se manifestó otra vez a los discípulos junto al mar de Tiberias, y se                 manifestó de esta manera: 2Estaban juntos Simón Pedro, Tomás llamado el Dídimo, Natanael de Caná     de Galilea, los hijos de Zebedeo y otros dos de sus discípulos. 3Simón Pedro les dijo*: Me voy     a         pescar. Ellos le dijeron*: Nosotros también vamos contigo. Fueron y  entraron en la barca, y aquella     noche no pescaron nada. 4Cuando ya amanecía, Jesús estaba en la playa; pero los discípulos no             sabían que era Jesús. 5Entonces Jesús les dijo*: Hijos, ¿acaso tenéis algún pescado? Le                         respondieron: No. 6Y El les dijo: Echad la red al lado derecho de la barca y hallaréis pesca. Entonces     la echaron, y no podían sacarla por la gran cantidad de peces. 7Entonces aquel discípulo a quien Jesús     amaba, dijo* a Pedro: ¡Es el Señor! Oyendo, pues, Simón Pedro que era el Señor, se ciñó la ropa         (porque se la había quitado para poder trabajar), y se echó al mar. 8Pero los otros discípulos vinieron     en la barca, porque no estaban lejos de tierra, sino a unos cien metros, arrastrando la red llena de         peces. 9Entonces, cuando bajaron a tierra, vieron* brasas ya puestas y un pescado colocado sobre         ellas, y pan. 10Jesús les dijo: Traed algunos de los peces que habéis pescado ahora. 11Simón Pedro         subió a la barca, y sacó la red a tierra, llena de peces grandes, ciento cincuenta y tres; aunque había     tantos, la red no se rompió. 12Jesús les dijo*: Venid y desayunad. Ninguno de los discípulos se atrevió     a preguntarle: ¿Quién eres tú?, sabiendo que era el Señor. 13Jesús vino, tomó el pan y se lo dio; y         lo mismo hizo con el pescado. 14Esta fue la tercera vez que Jesús se manifestó a los discípulos,             después de haber resucitado de entre los muertos.

La pesca maravillosa
Otra vez los discípulos tuvieron dificultad en reconocer a Jesucristo. Juan supo que era él por la pesca maravillosa. Al mencionar la ocurrencia a los demás, éstos llegaron a la misma conclusión. Así lo describe Juan (21:15-17)
    15Entonces, cuando habían acabado de desayunar, Jesús dijo* a Simón Pedro: Simón, hijo de Juan,         ¿me amas más que éstos? Pedro le dijo: Sí, Señor, tú sabes que te quiero. Jesús le dijo: Apacienta         mis corderos. 16Y volvió a decirle por segunda vez: Simón, hijo de Juan, ¿me amas? Pedro le dijo: Sí,     Señor, tú sabes que te quiero. Jesús le dijo: Pastorea mis ovejas. 17Le dijo por tercera vez: Simón,         hijo de Juan, ¿me quieres? Pedro se entristeció porque la tercera vez le dijo: ¿Me quieres? Y le             respondió: Señor, tú lo sabes todo; tú sabes que te quiero. Jesús le dijo: Apacienta mis ovejas.

Pedro niega a Jesucristo
En la cena de la pascua, Pedro se lució de su valor de seguir a Cristo hasta la muerte. Pocas horas después negaba que le conocía. Así como le negó tres veces, Jesucristo hizo que Pedro le afirmara tres veces. Pedro lo hizo igual que lo había hecho antes, pero esa vez había una diferencia: la resurrección. De aquella hora en adelante, Pedro jamás negaría al Señor. Todos los apóstoles huyeron aquella noche fatídica en Getsemaní. Ahora jamás huirían. Cristo usó la ocasión para decir a Pedro lo que le esperaba en el futuro si llevase a cabo la misión de predicar el evangelio a todo el mundo. Así lo describe Juan (21:18-19):
     8En verdad, en verdad te digo: cuando eras más joven te vestías y andabas por donde querías; pero     cuando seas viejo extenderás las manos y otro te vestirá, y te llevará adonde no quieras. 19Esto dijo,     dando a entender la clase de muerte con que Pedro glorificaría a Dios. Y habiendo dicho esto, le dijo:     Sígueme.

Después de decir lo mencionado, preguntó a Pedro:¿Qué pasará a Juan? Esa fue una reacción típica de quien escuchó algo que le gustaba. Como dice el refrán: la desgracia siempre viene acompañada, jamás viene sola. La contestación de Jesucristo fue una amonestación suave. A Pedro Jesucristo le dijo que cuidara su vida y que dejara la de los demás a su cargo, pues él cuidaría a Juan y a los demás.
    20Pedro, volviéndose, vio* que les seguía el discípulo a quien Jesús amaba, el que en la cena se había     recostado sobre el pecho de Jesús y había dicho: Señor, ¿quién es el que te va a entregar? 21Entonces     Pedro, al verlo, dijo a Jesús: Señor, ¿y éste, qué? 22Jesús le dijo: Si yo quiero que él se quede hasta     que yo venga, ¿a ti, qué? Tú, sígueme. (Juan 21:20-22)

Cristo iba preparar lugar
Durante la cena pascal preguntó Pedro a Cristo: “¿Y adonde vas, Señor? – Adonde yo voy, no puedes seguirme ahora pero me seguirás más tarde (Juan 13:36). Aquí el Maestro se refería a la cruz. Las muchas veces que Pedro negó a Jesús probó que bien le conocía el Maestro y también que su fe era frágil. Ahora le dijo que le seguiría.

Nuevamente, en Juan 14:3, Jesucristo habló de ir preparar un lugar para sus discípulos. En seguida de la preparación, regresaría para llevarles con él. Muchos creen que es esas declaraciones el Señor iría al cielo preparar lugar para todos los seres humanos. Eso no es correcto aunque Mateo 25:34 dice que el cielo está preparado para nosotros desde la creación del mundo. En todas estas referencias Jesucristo se refería a la cruz. Fue allí que el Señor preparó a la humanidad un lugar en el cielo. Si Jesucristo no hubiese ido a la cruz, todavía existiría el cielo, pero no habría lugar para los pecadores redimidos.

La declaración del Mesías en el verso 22 probablemente dio motivo para un rumor de que Juan nunca moriría. Antes de terminar su evangelio, Juan corrige ese rumor al decir: Pero Jesús no dijo que no moriría, sino solamente: si quiero que él permanezca vivo hasta que yo vuelva, ¿a ti qué? (Juan 21:23)

El fin de la vida de Juan
El apóstol Juan terminó su evangelio en ese punto. “Irineo, discípulo de Policarpo, que en su vez fue amigo y discípulo del apóstol Juan escribió que el apóstol del amor” predicó durante 45 años después de la ascensión del Señor, hasta el termino del reino del emperador Domiciano. En seguida a la muerte del emperador, Juan fue motivado a escribir su evangelio concerniente a la divinidad de Cristo”.

Esto fecha el evangelio de Juan a más de una generación después de los demás evangelios, indicando así que tanto la vida como los milagros de Cristo eran bien conocidos por los cristianos. Mientras tanto, los apóstoles habían predicado el evangelio a toda creación (Col. 1:23), a Pablo y a Pedro les habían martirizado y a los demás apóstoles ya habían pasado hacia la eternidad. A Jerusalén ya la habían destruido (Juan 21:24-25)

La gran comisión
Otro evento que ocurrió durante los últimos 40 días del Maestro en la tierra, encontrado en los evangelios, es la aparición de Jesucristo a los 500 fieles en un cerro en Galilea. Esa vez Cristo habló de su iglesia y les dio un encargo que quedó conocido como la gran comisión (Mateo 28:16; 1 Cor. 15:6; Mat. 28:17). El ultimo pasaje mencionado dice que sólo los once discípulos estaban presentes en el evento mencionado. Todos los apóstoles habían llegado a un estado en que creían en Jesucristo como el Mesías, pero los demás obviamente todavía tenían sus dudas. Esa aparición de Jesucristo debería haberles quitado todas las dudas. Pablo menciona que Jesucristo apareció a más de 500 personas y que fue evidente cuando eso sucedió. Por otro lado, 500 personas fueron testigos de la resurrección de Cristo.

A los apóstoles se les dio la función de establecer iglesias. Esa función era de duración limitada y consecuentemente hoy ya no hay apóstoles. Sin embargo, hubo una comisión más importante aun. La gran comisión se aplica a todos los cristianos que han vivido en todas las épocas después de su institución. Esa es, de hecho, la declaración más explicita del propósito de la iglesia como jamás se ha hecho (Mat. 28:18; Mar. 1:15; Mat. 28:19-20; Mar. 16:16).

Las señales
Aparte de haber dado a los cristianos del primer siglo la gran comisión, Jesucristo les dijo que algunos señales harían parte de la iglesia de aquella época. Es importante saber que las señales no eran poderes que tendrían todos los creyentes, sino algo que les había de “acompañar” a los creyentes. Es mismo fenómeno ocurrió también en la entrega de la ley de Moisés. Tanto Moisés como Aarón recibieron la habilidad de confirmar con milagros sus enseñazas. De la misma manera los apóstoles serían auxiliados en el establecimiento de la iglesia, con la habilidad de confirmar sus palabras con milagros. Pablo afirma con mucha autoridad que esos señales acabarían (1 Cor. 13). Leer también Marcos 16:17-18.

El fin del evangelio de Mateo
Según escritores contemporáneos de los apóstoles, Mateo escribió un otro evangelio, el Arameo, cuyos manuscritos jamás han sido encontrados. No hay nada en el evangelio de Mateo, escrito en griego, que indica ser una traducción del original arameo. Por ser el griego un idioma hablado en Palestina y Mateo se dedicaba a una profesión que necesitaba que hablase aquella lengua, es mucho más probable que su evangelio sea de origen griego que arameo.

El escritor Irineo, que vivió en el segundo siglo D.C., dijo que Mateo lo escribió mientras Pedro y Pablo predicaban en Roma, cuya fecha sería 61 D.C. Hay mucha evidencia que lo escribió después de la destrucción de Jerusalén (70 D.C.) El evangelio de Mateo, según creían los padres del cristianismo fue el primero de los cuatro evangelios a ser escrito.

El fin del evangelio de Marcos
El escritor sagrado concluye su evangelio con estas palabras:
    19Entonces, el Señor Jesús, después de hablar con ellos, fue recibido en el cielo y se sentó a la diestra     de Dios. 20Y ellos salieron y predicaron por todas partes, colaborando el Señor con ellos, y                     confirmando la palabra por medio de las señales que la seguían. Ellas comunicaron inmediatamente a     Pedro y a sus compañeros todas estas instrucciones. Y después de esto, Jesús mismo envió por medio     de ellos, desde el oriente hasta el occidente, el mensaje sacrosanto e incorruptible de la salvación         eterna.

Juan Marcos era hijo de María, una cristiana de ascendencia judía en cuyo hogar abrigó a los primeros cristianos (Hechos 12:12). Marcos era indudablemente romano en su formación y entrenamiento. Era sobrino o primo de Bernabé a quien acompañó (junto con Pablo), en su primer viaje misionero. Una vez que Juan Marcos se separó de ellos en Perga, Pablo concordó en llevarle en su segundo viaje misionero, cuando Bernabé sugirió que le llevase. El resultado fue que Silas, y no Bernabé, pasó a acompañar a Pablo en su segundo viaje. La amistad de Pablo con Marcos la reanudó según la evidencia de que Marcos estaba con Pablo en la primera vez que le encarcelaron (Col. 4:10)

El hecho de que Marcos estaba con Pablo cuando a éste lo arrestaron (62 ó 63 D. C. ), hay comentaristas que dicen que su evangelio lo escribió en aquella ciudad. Marcos estuvo con Pedro el año 62 D.C. Según los mismos comentaristas, Pedro suplió a Marcos los datos acerca de la vida de Jesucristo y, según Clemente de Alejandría, Eusebio dijo que el evangelio lo sometió Marcos a Pedro para su aprobación. Esto lleva a la conclusión de que este evangelio lo escribió Marcos entre el año  63 a 66D.C. ya que estamos seguros que fue antes de la destrucción de Jerusalén.

La comisión final
Lucas es el único que relata los últimos días de Jesucristo sobre la tierra. Poco antes de la celebración de Pentecostés los apóstoles, llevados por Jesús, regresaron a Jerusalén. Y fue allá que el Maestro pasó los últimos días de su vida. Fue Probablemente en la casa de Marcos que Jesús se reunió por ultima vez con sus apóstoles (Lucas 24:44 a 47; Hechos 1:4b-5; Lucas 24:48-50).

Jesús se limitó en entregar a los apóstoles la ultima comisión. Su amonestación para que esperasen en Jerusalén por el poder de arriba, hace que el mismo poder no sea aplicable a cualquier persona en nuestra época.

El fin del evangelio de Lucas
Lucas fue compañero de viaje de Pablo desde Troas a Filipos, en su segundo viaje misionero (Hechos 16:10-17). Poco después regresó a pablo con quien permaneció hasta el fin de la narrativa de hechos (del58 al 63 D.C.) En 2 Timoteo 4:11 Pablo menciona que Lucas estaba con él[ cuando lo arrestaron por segunda vez en Roma.

Lucas debe haber escrito su evangelio poco antes de escribir Hechos, por el mismo autor, dirigido a la misma persona, Teófilo. Los estudiosos de la Biblia creen que Lucas lo escribió en Roma en el año 63 D.C. Orígenes, historiador bíblico, declaró que este evangelio lo escribieron griegos convertidos a la fe cristiana.

La ascensión de Jesucristo
Los detalles de la subida de Jesucristo al cielo no se encuentran registrados en ninguno de los evangelios. Sin embargo, Lucas escribió ese evento maravilloso en el primer capítulo de Hechos. Jesucristo ascendió al cielo pocos días antes que Pedro predicase el primer sermón el día de Pentecostés. El lugar donde Jesucristo pisó el suelo por última vez fue el jardín de los Olivos (Hechos 1:6:14)

Preguntas para meditación y repaso:

1. ¿Cómo te gustaría fueran los últimos días de tu vida?

2. ¿Qué lugares te gustaría conocer antes de morir?

3. ¿Por qué es importante para el cristiano los últimos días de Cristo?

4. ¿Cuál era la misión de Cristo al marcharse de la tierra?

5. ¿Qué palabras importantes profirió Cristo antes de subir al Padre?

6. ¿En qué libro de la Biblia encontramos relato de su ascensión al cielo?

7. ¿Qué está haciendo Cristo en el cielo?

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