La sangre de Cristo

1 Corintios 1:18

Hay en nuestra ciudad lo que es conocido como Banco de Sangre. Eso no significa que las deudas contraídas en ese banco se pagan con sangre. No. Se trata de un lugar donde se dona sangre al banco que a la vez se le regala a las personas enfermas o que han sufrido accidentes y necesitan transfusión. Mi esposa es donadora y cuando le llaman va y le sacan la sangre para la transfusión en un paciente necesitado.

En la época navideña, por los muchos accidentes en las carreteras, con mucha frecuencia escuchamos por la radio o por televisión que necesitan que donemos sangre. Repiten un lema interesante que dice: "Donar sangre es salvar una vida". Por muchos años doné sangre y sólo por un problema de salud he dejado de donar. Sin embargo, mi esposa sigue donando.

La importancia de la sangre es difícil explicarla. La sangre da al cuerpo su oxígeno necesario para la vida. Sin la sangre no hay vida en el cuerpo humano. La Biblia dice, en el Antiguo Testamento que la sangre es vida (Deuteronomio 12:23). Hay aun otro pasaje en Levíticos 17:10-14 que dice más o menos lo mismo y ha causado problemas serios con algunas personas.

Han habido raros casos en Los Estados Unidos de personas que pierden hijos menores por no autorizar transfusiones de sangre para salvar sus vidas. Basados en los pasajes mencionados creyentes celosos permiten que mueran sus hijos sin la transfusión de sangre, por no entender el pasaje. Ojalá esa barbaridad jamás suceda a los miembros de la Iglesia de Cristo. Entendemos que no debemos comer la sangre por las impurezas que pueda haber en la misma. Sin embargo, la sangre que usan en las transfusiones es analizada y comprobada ser libre de cualquier enfermedad o bacteria.

I. El poder de la sangre
Hay un himno que dice "Hay poder, sin igual poder, en la sangre que él vertió". Con razón. Aunque la Biblia no sea un libro científico hay real poder en la sangre humana, pero poder distinto de la sangre que vertió Jesucristo.

    1. Con el proliferación  del SIDA y otras enfermedades actuales este es un tema que muchos lo evitan. No es agradable hablar de un tema tan morboso como el SIDA que está matando a 50% de poblaciones africanas y miles de personas en todo el mundo, una enfermedad sin cura.

    2. La sangre para muchos es algo repugnante:
Hay los que desmayan al ver la sangre. A mi me molesta estar presente en una sala de operaciones y observar todo el proceso. Lo he intentado pero no me ha sido posible. Asociamos la sangre a los vampiros, a los "chupacabras" y al dolor. Muchos no donan sangre pensando que hay dolor en el proceso lo que no es verdad. Sin embargo, siempre que hay derramamiento de sangre invariablemente hay sufrimiento.

Las películas casi siempre enseñan "sangre" lo que no es nada más que salsa Catsup que otra cosa. Sin embargo, causa una mala impresión la cual sería preferible evitar.

Muchos temen a la sangre
De niño siempre que me lastimaba, miraba para ver si había sangre. Si no sangraba no había problema. Y cuando había, me impresionaba de tal manera que soltaba un gran berrinche. Sabemos que casi siempre hay algo malo cuando la sangre está presente.

Sin embargo, los cristianos no tenemos nada que temer. La sangre de Jesucristo para nosotros los cristianos representa gloria. En Hebreos 9:22 leemos: "De hecho la ley exige  que casi todo sea purificado con sangre, pues sin derramamiento de sangre no hay perdón". Sin el derramamiento de sangre no hay remisión; sin el sacrificio de Cristo no hay perdón.

Jesucristo colgado en la cruz
El señor derramó su sangre por nuestros pecados. La muerte de Cristo no fue tan sólo un evento violento y doloroso. Su significado va más allá de lo que nosotros los seres humanos podemos comprender. El escritor de Hebreos (9:23) habla de la necesidad que había de una purificación que con el sacrificio de Jesucristo ha sido cumplido. Leamos "Así que era necesario que las copias de las realidades celestiales fueran purificadas con esos sacrificios, pero que las realidades mismas lo fueran con sacrificios superiores a aquéllos".

Por ser el cielo un lugar tan santo, nuestros pecados son limpiados con la sangre de Cristo para que podamos entrar.
Las origines comunes de la sangre: ovejas, cabras, palomas, no eran lo suficiente, no bastaban. Los sacrificios de animales presentados por el pueblo de Dios durante la era del Antiguo Testamento ya no son suficientes (ni necesarios) para limpiar los pecados de los que vivimos en la era cristiana.

Jesucristo entró en el cielo por nosotros
El Señor, antes de subir al cielo prometió que estaría preparando lugar para nosotros. Nos asegura también el Señor en Juan 14 que la casa del Padre tienes muchas moradas. Es probable que el Señor comparaba el cielo a una casa típica del primer siglo. Las casas en aquella época eran diferentes a los lugares donde vivimos nosotros en el occidente. En una casa en el primer siglo, en Palestina vivían varias generaciones. Cada vez que se casaba un hijo construían un departamento pegado a la casa de los padres y luego otro para los nietos, cuantos éstos se casaban. La idea es que Dios estará presente en nuestra morada de la misma manera que los padres que vivían juntos a sus hijos y nietos. La diferencia fundamental entre el cielo y el infierno es una: en el cielo Dios estará siempre presente y en el infierno hay la ausencia del Padre. No puedo imaginar una vida sin Dios, lo que es precisamente el significado del infierno.

La sangre de Jesucristo es superior a los sacrificios
Apocalipsis. 13: 8 Jesucristo pagó por nuestros pecados una vez por todas. Es un absurdo lo que voy a explicarles pero, para efecto de ilustración siento que debo hacerlo. Los antiguos sacrificaban los animales para obtener el perdón de sus pecados. Aunque el Maestro muriera por nuestros pecados ya no es necesario crucificar a Jesucristo cada vez que cometemos pecado. La Palabra de Dios dice que su muerte fue para pagar por nuestros pecados de una vez por todas. Dice Hebreos 7:27 sobre Jesucristo: "...él no tiene que ofrecer sacrificios día tras día, primero por sus propios pecados y luego por los del pueblo; porque él ofreció el sacrificio una sola vez y para siempre cuando se ofreció a sí mismo".  

Fue esta la razón por la cual Dios sustituyó el sacrificio del templo para que Jesucristo no sufriese repetidas veces.

¿Y si él tuviera que pagar por nuestros pecados todos los días?
Esto es algo que me cuesta creer, o sea, que el Señor a quien nosotros adoramos, sería traicionado, despreciado y ejecutado de cuando en cuando para borrar nuestros pecados. Me duele leer los pasajes conocidos como la "vía dolorosa", o sea el sufrimiento por el que pasó Jesucristo por amor a nosotros. La sóla lectura es suficiente para que nos emocionemos siempre que la leemos. Sería mucho más difícil concebir que nuestro Salvador pasaría por sufrimiento cada vez que nosotros, los cristianos cometemos pecado.  Gracias a Dios por el plan divino que es tan inteligente y sabio.

De la misma manera en que Jesucristo tuvo que morir sólo una vez, tenemos que aceptarlo una sola vez. En la iglesia de Cristo creemos que el Nuevo Testamento enseña que hay un proceso de salvación que tiene muy poco que ver con nosotros y mucho que ver con Jesucristo. Reconocemos que somos pecadores y sin la presencia de Dios en nuestras vidas nos sentimos incompletos. Una vez que admitimos que queremos la presencia de Dios en nuestras vidas, que sin él estaríamos perdidos, confesamos públicamente que Jesucristo es el Hijo único de Dios, decidimos cambiar de vida, hacer que nuestra vida tome otro rumbo, diferente del anterior. Aceptamos la salvación de Dios bautizándonos por inmersión a semejanza de la muerte, sepultura y resurrección de Cristo. "Somos sepultados con él en el bautismo" dice Pablo, cuando nos bautizamos. Al salir del agua, después de bautizarnos, empezamos una vida nueva que se renueva cada vez que pedimos perdón a Dios. La Palabra de Dios dice que ese proceso de conversión es para recibir el perdón de nuestros pecados, y lo hacemos una vez para siempre. No es necesario re-bautizarse cada vez que cometemos pecado. Basta con que confesemos nuestros pecados Dice la Palabra de Dios: "Si confesamos nuestros pecados, Dios, que es fiel y justo, nos los perdonará y nos limpiará de toda maldad" (1 Juan 1:9).

El hombre se muere y luego vuelve a vivir                                                                             Jesucristo usa como ilustración en Juan 12:24 un grano de trigo que al tocar el suelo se desintegra, se muere, para poder producir mucha semilla. Nosotros que hemos plantado ya sea en un campo o en un huerto sabemos que la semilla no tiene valía si no muere. De igual manera, el ser humano tiene que "morir" al pecado, o sea, dedicar su vida a Cristo cada día en vez de seguir viviendo según su naturaleza mala, pecadora. Pero si la semilla insiste en no morir entonces no hay frutos, no se reproduce. Nuestra lucha en crucificar al hombre carnal y mantener vivo el espiritual es constante.

Sólo tenemos que hacerlo una vez
El escritor del libro de Hebreos tiene como objetivo llamar la atención de los judíos del primer siglo en cuanto a la muerte y resurrección de Cristo como un sacrificio por nuestros pecados hecho una vez por todas. Ya no es necesario que el judío presente sacrificio de animales para borrar sus pecados. La sangre de Jesucristo ya lo ha hecho.

Y nosotros, al pecar debemos pedir perdón a Dios o a la persona que hemos ofendido para obtener el perdón. No necesitamos ser bautizados cada vez que cometemos pecado (9:27). Los que quieren ser bautizados nuevamente y lo hacen es para complacerse a ellos mismos y no a Dios.

Todos morimos físicamente (dormimos)
Alguien dijo, con mucha sabiduría, que de este mundo nadie sale vivo. Y es verdad. La muerte es parte de la vida. En el libro de sermones que he titulado "Las últimas cosas" menciono la diferencia entre la muerte de un creyente y la muerte de una persona que no cree. La Biblia hace la diferencia al decir que, al morir el creyente duerme mientras al morir el incrédulo se muere. En cuanto a la esperanza que tenemos así dice la Palabra de Dios: "El Señor mismo descenderá del cielo con voz de mando, con voz de arcángel y con trompeta de Dios, y los muertos en Cristo resucitarán primero. Luego los que estemos vivos, los que hayamos quedado, seremos arrebatados junto con ellos en las nubes para encontrarnos con el Señor en el aire. Y así estaremos con el Señor para siempre. Por lo tanto anímense unos a otros con esta palabras: "El Señor mismo descenderá del cielo con voz de mando, con voz de arcángel y con trompeta de Dios, y los muertos en Cristo resucitarán primero. Luego los que estemos vivos, los que hayamos quedado, seremos arrebatados junto con ellos en las nubes para encontrarnos con el Señor en el aire. Y así estaremos con el Señor para siempre. Por lo tanto, anímense unos a otros con estas palabras" (1 Tesalonicenses 4:16-18). De allí en adelante tendremos cuerpos glorificados y ya no moriremos. ¡Qué gran esperanza!

¿Entonces, qué es el juicio?
Los creyentes pasarán por el juicio del Trono de Cristo, donde recibiremos las recompensas. El momento más feliz, de más gozo y celebración será el oír de los labios de nuestro Señor estas palabras: "Bien, buen siervo y fiel... Entra en el gozo de tu Señor" (Mateo 25:23 Reina-Valera). Estas palabras son de suma importancia al creyente y por la gracia de Dios y el sacrificio de Jesucristo escucharemos las mismas palabras. Sólo perderemos la salvación si desistimos de vivir para Cristo y volvemos a la vida anterior a nuestra conversión al Señor. 

Los no creyentes se presentarán ante el gran trono blanco (no el Trono de Cristo), cuyos nombres no se encuentran en el libro de la vida y según Apocalipsis 20:11, 15 serán arrojados al lago de fuego, lo que la Palabra de Dios llama "la segunda muerte". El conocido poeta Rubén Darío dijo que América Latina es "la tierra que sufre, que llora y que espera". El infierno no es aquí en la tierra como dicen. Por peor que sea el sufrimiento aquí en la tierra siempre está la presencia de Dios que nos consuela. En el infierno hay sufrimientos pero con una diferencia: sin la presencia de Dios.

"... también Cristo fue ofrecido en sacrificio una sola vez para quitar los pecados de muchos; y aparecerá por segunda vez, ya no para cargar con pecado alguno, sino para traer salvación a quienes lo esperan" (Hebreos. 9:28). Yo prefiero las recompensas, ¿Y ustedes?

La segunda venida de Jesucristo
La próxima venida de Cristo a la tierra tiene como propósito el de llevar  su iglesia al cielo. Este es uno de los misterios de nuestra fe. Nosotros que creemos que el Señor ha resucitado y está vivo a la diestra de Dios, esperamos su regreso al mundo. En la primera venida de Cristo fueron testigos los que vivían en Palestina en el primer siglo. La segunda venida será universalmente conocida, no será una venida secreta. Esta vez todos le veremos (Apocalipsis 1:7).

II. Satanás engaña tan sólo a los que no conocen a Jesucristo
A los que nos hemos convertido, a los que han pasado del reino de la oscuridad al reino de luz, según dice en Colosenses 1:13, tenemos redención en Jesucristo y también el perdón de pecados. Por lo tanto, Satanás ya no tiene con que asustarnos o desafiarnos, pues cada vez que somos tentados responderemos como hizo el Señor: citando a Satanás pasajes de las Escrituras Sagradas. La Palabra de Dios es también una arma que debemos utilizar en contra del tentador. Él podrá tentarnos al pecado, pero no nos forzará a pecar. El poder del Espíritu Santo nos dará fuerzas para vencer a Satanás siempre que decidimos no ceder.

La historia de la cruz y la sangre de Cristo es locura
Para el no creyente en Jesucristo la cruz es una locura. El judío creía ser una locura que el Mesías fuera crucificado ya que la crucifixión era una muerte vergonzosa. Según el Antiguo Testamento el que moría en la cruz era maldito (Deuteronomio 21:22-23). A los judíos les parecía prepóstera la probabilidad de que el esperado Hijo de Dios, que vendría a redimir al mundo pudiera pasar por una muerte tan despreciable, reservada para los asesinos más horrendos. Por eso el que no creía en Cristo y no conocía su propósito se horrorizaba. Ellos pensaban: ¡Qué locura! (Deuteronomio. 21:22-23). Para él gentil, el que en aquella época de la historia no era judío, no tenía sentido, no le significaba nada.

Hay otro motivo que hace que la gente no crea en Jesucristo                                                    Satanás ha cegado la mente de los incrédulos, dice 2 Corintios 4:1-2, para que no vean la luz del glorioso evangelio de Cristo. Si después de varias predicaciones o clases sobre el evangelio, el oyente no responde, el predicador o el maestro no lleva toda la culpabilidad. En gran parte las personas no responden porque Satanás les ciega la vista y les tapa los oídos, para que no crean.

III. La cruz es poder de Dios a los creyentes
Ese poder es conocido como el poder de la resurrección.
El apóstol Pablo dice que tenemos como una armadura espiritual: "...fortalézcanse con el gran poder del Señor. Pónganse la armadura de Dios para que puedan hacer frente a las artimañas del diablo" (Efesios 6:10-11). Los que conocemos un poco de historia sabemos lo que es una armadura. A los que no conocen se trata de algo como un traje, pero hecho de metal y usado en el pasado para protección en contra de ataques del enemigo en tiempos de guerra. Pablo, mientras escribía la carta a los cristianos de Efeso estaba preso en la ciudad de Roma y era rodeado de soldados que se turnaban. Al observar el atuendo de los soldados, inspirado por el Espíritu Santo, Pablo hace la comparación entre la protección de una armadura a la protección de Dios.

Dios está presente y nos protege de los ataques de Satanás. Dios protegió a los que vivieron antes que nosotros y protegerá también al cristiano que vive en este siglo.

¡Que nos acerquemos más a Dios!
Cuanto más cerca estemos de Dios más se aparta Satanás. Con el acercamiento a Dios mediante el ejercicio diario de lectura bíblica, oración y obediencia, estaremos preparándonos para un futuro glorioso con Dios. Al mismo tiempo estaremos edificando una barrera protectora en contra de Satanás. El acercamiento a Dios no significa que no seremos tentados. Conocemos la historia de Job, en el Antiguo Testamento. Job andaba cerca de Dios y le temía como también le era obediente. No obstante, Job fue tentado de todas formas concebibles pero no sucumbió al pecado ya que durante todo su sufrimiento y tentaciones siempre se mantuvo cerca de Dios.

El Himno 116, del libro Cantos Espirituales, titulado: Las promesas de Jesús, dice así: "Grandes, fieles las promesas que el Señor Jesús ha dado... en ellas para siempre confiaré". Así como es difícil confiar en una persona que no conocemos, también es difícil confiar en Dios sin conocerlo. Al pasar por pruebas y con la ayuda de Dios para salir victorioso, el cristiano puede decir que confía en Dios. Así como Dios permitió que el pueblo Israelita pasara por pruebas, para ver su poder en acción, sus sufrimientos servían también para que confiaran en él.          

Pedro, el apóstol, dijo: "Así Dios nos ha entregado sus preciosas y magníficas promesas para que ustedes, luego de escapar de la corrupción que hay en el mundo debido a los malos deseos, lleguen a tener parte en la naturaleza divina" (2 Pedro 1:4).

7. "Porque tanto amó Dios al mundo, que dio a su Hijo unigénito, para que todo el que cree en él no se pierda, sino tenga vida eterna" (Juan 3:16)

    ➢    En el libro "Escrito en sangre" el autor cuenta una historia de un niño cuya hermana necesitaba una transfusión de sangre. El médico explicó que su hermana sufría la misma enfermedad que el niño había sufrido hacía dos años.

     ➢    Su única esperanza de recuperarse era una transfusión de alguien que había sobrevivido a aquella enfermedad

    ➢    Ya que los dos tenían el mismo tipo de sangre, el niño era el donador ideal.

    ➢    "¿Estás listo para donar sangre a tu hermana?", preguntó el médico. Juanito se asustó y empezó     a temblar un poco pero pronto se calmó y contestó: "Claro que sí".

    ➢    En seguida a ambos les llevaron a una de las salas del hospital. María, su hermana estaba muy     pálida y delgada mientras su hermano estaba robusto y sano.

    ➢    En la sala nadie dijo palabra. Durante la transfusión ya nadie sonreía. Los dos miraban con             detenimiento mientras fluía la sangre del cuerpo de Juanito al de María.

    ➢    Al llegar casi al final de la transfusión Juanito susurra con voz ronca: "Doctor, ¿cuándo me voy a morir?" Después de esta pregunta el médico se enteró por qué Juanito había titubeado cuando le pidieron que donara sangre. En su mente infantil creía que al dar su sangre a la hermanita perdería su vida.

He aquí algunas observaciones respeto a la salvación del alma:                                                            1. Una cosa es estar engañado - otra es perecer. No esperes hasta que sea demasiado tarde. Asegúrate de tu salvación leyendo la Biblia, confirmando la enseñanza y su respectiva obediencia en cuanto a la vida eterna.

    2. Si tienes dudas de tu salvación ora a Dios para que él te asegure de ella. La oración a Dios hará que tu mente se abra para recibir el mensaje de la Palabra de Dios sobre la salvación de tu alma.

    3. Si tras orar la duda todavía persiste no debes haberte convertido a Dios debidamente. Si crees que los pasos que has dado para ser salvo no han sido correctos, entonces busca una iglesia de Cristo. Uno de sus líderes tendrá mucho gusto en explicarte el proceso de la salvación .

    4. Si un hombre se casa, según las leyes de su país, pero al día siguiente sale con otras mujeres, de nada valieron sus votos de compromiso con su esposa. Es preferible humillarse aquí en la tierra que perderse en la eternidad.

    5. Es preferible estar seguro el día de hoy que decir cosas motivadas por el miedo.

     6. Hay los que dicen que se salvaron de niños ¿Puede un niño convertirse? No. Por más inteligente que sea, un niño no puede salvarse porque no tiene el dicernimiento desarrollado como para poder distinguir entre el bien y el mal. A propósito, la Biblia dice que primero debemos creer y después ser bautizados. El niño recién-nacido no puede creer lo suficiente como para obedecer la Palabra de Dios. El cristianismo bíblico es sólo para adultos.

Leer Salmos 139:23 y 1 Co. 1:18.

Conclusión:
Un hombre y su hijo estaban solos en la casa cuando el niño le pregunta: "Papá, sabes cuál es la única cosa que Dios no puede ver?" A lo que él hombre le contesta: "No hijo mío, no lo sé". Y el niño contesta: "El Señor no puede ver nuestros pecados a través de la sangre de Jesucristo". Amén y amén.
 

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