La Cena del Señor - La invitación

Chris Frizzell - Instructor invitado 

La Cena del Señor - Una invitación a cenar

I.    Vamos a la iglesia los domingos como pecadores. Todos nosotros.
A.    Nadie es digno de pararse delante del Rey de los reyes y Señor de los señores. Sin embargo, por muchas razones nos reunimos, todos los pecadores.
B.    Somos el único pueblo que Cristo sabe cómo tratarnos. Él es un especialista en pecadores.

II.    La carta de Jesucristo a Laodicea
A.    Apocalipsis 3:17-20 (Leer)
B.    No sé por qué se reúnen, y no sé como se sienten, pero el Rey del universo llama a tu corazón y quiere comer contigo.

1.    Eso nos indica que todos los domingos, los cultos tienen gran potencia.
2.    Cristo promete estar con nosotros siempre, hasta el fin del mundo, pero, ¿lo vemos parado o sentado a nuestro lado?

III.    Jesucristo revelado en el partir del pan
A.    Habían dos hombres, Cleopas y un amigo, quienes estuvieron en Jerusalén para la pascua. Eran discípulos de Cristo, pero estaban confundidos y desorientados.
1.    Esos dos hombres estaban asombrados porque arrestaron a su maestro, lo enjuiciaron y lo ejecutaron en el espacio de menos de un día.
2.    Su esperanza había desaparecido. Pensaban que sería el momento en que Cristo establecería su reino, pero al contrario, lo mataron y sepultaron. Todos sus sueños fueron sepultados con él.
3.    Ahora no sabían qué hacer. Temían tanto a los judíos como a los líderes romanos. Pensaban que también serían perseguidos y ejecutados. Después de la crucifixión, se escondieran. El sábado era un día tranquilo de meditación e introspección.
4.    Muerto su líder, no sabían qué hacer. No sabían si les habían engañado o si lo que les dijo Cristo era la verdad.

B.    Entonces, el primer día de la semana algo extraño ocurrió
1.    Algunas de las mujeres del grupo visitaron por la mañana el lugar donde lo sepultaron y lo encontraron vacío.
2.    Hablaban de cuentos de visiones de ángeles
3.    Pero nadie sabía lo que había acontecido. ¿Qué pasaría con el cuerpo?
4.    ¿Cuál sería el futuro de los discípulos de Cristo?

C.    Al anochecer, los dos hombres decidieron regresar al pueblo de Emaús, que distaba unos 10 quilómetros al oeste de Jerusalén.

1.    Mientras caminaban, un extraño se acercó y empezó a platicar con ellos.
2.    No lo reconocieron, por lo menos no lo vieron.
3.    Les preguntó acerca de los eventos en Jerusalén e intentaron explicarle. Pero su explicación terminó en incertidumbre y confusión.
4.    Entonces el extraño se hizo profético y les explicó cómo Cristo cumplió las expectativas del Mesías.

D.    Al llegar a Emaús, el extraño actuó como si seguiría su viaje, pero los dos discípulos le persuadieron a que aceptaran su hospitalidad aquella noche.
1.    Mientras se sentaron alrededor de la mesa para cenar, de repente el huésped se hizo anfitrión. Tomó un pan, bendijo, lo partió y les dio.
2.    Entonces sus ojos se abrieron y ellos vieron que él era Cristo.
3.    Se dio a conocer en el partir del pan.

IV.    Vamos con la esperanza de ver al Señor
A.    Sabemos que él está siempre con nosotros. Creemos en la Escritura.
1.    Vamos a la iglesia sin estar atento a su presencia.
2.    Tratamos con personas que ignoran que el Salvador, que está a mi lado, me está mirando.
3.    Comemos con amigos y familiares sin pensar que los alimentos compartidos con los hermanos lo hacemos en presencia de Jesucristo, y  aquello pasa a ser la Cena del Señor.

B.    Pero a su mesa, en su pan, estoy con el pan de vida, Jesucristo mismo. Sin importar lo que pasó la semana anterior, en ese momento breve, veo a Jesucristo y siento su presencia.
C.    En ese punto del culto nuestros ojos se abren a Jesucristo quien estuvo presente todo el tiempo.

V.    La cena y el resultado de Emaús
A.    ¿Qué hicieron Cleopas y su amigo al reconocer que era Jesucristo quien partió el pan?
B.    Esperamos que esa comida producirá un gozo renovado y esperanza dentro de nosotros que alimentará nuestras almas durante la semana que se inicia.
C.    Esperamos que viviremos para la verdad que dice: “Él ha resucitado”.

VI.    La Cena y la presencia de Cristo
A.    Mat. 26:26-39: “
1.    Quiero que se fijen en la presencia de Cristo en la cena, como lo enfatiza el texto.
i.    Él dice que el pan es “su cuerpo”
ii.    Jesucristo dice que la copa,, es la sangre de la alianza, que ha sido derramado por muchos”
iii.    Él jamás dijo esto “representa mi cuerpo”. Él sí dijo: “Este es mi cuerpo” Tenemos que creer en sus palabras.

B.    Martín Lucero escribió: “¿Por que es que no hacemos a un lado la curiosidad y nos apoyamos en las palabras de Cristo, queriendo seguir ignorantes de lo que pasa aquí y contentos que el cuerpo real de Cristo está presente a través de sus palabras? De mi parte, si no puedo creer que el pan es el cuerpo de Cristo y que está presente según sus palabras,  seguiré obediente a Cristo (2 Cor. 10:5), y me apoyaré simplemente en sus palabras, firmemente no tan solo en que el cuerpo de Cristo está presente en el pan, sino que el pan es su cuerpo”.
1.    Tanto en la copa como en el pan, encontramos la presencia de Jesucristo.
2.    La doctrina de la presencia real significa que las palabras de Cristo “este es mi cuerpo” son literalmente y no simbólicamente verdaderas. Es la doctrina que física y espiritualmente honra a Dios al decir: de Éxodo hasta Cristo y hasta ahora. Cristo no quiso dejar a su pueblo tan solo palabras vacías. Palabras seguidas del toque humano, maravillosas y divinas. Cristo quiso dejar su iglesia con ambos: su palabra y su toque, y por tanto, para estar al tanto, instituyó la Cena.

C.    Juan 6:32-57 – El pan de vida
1.    En el contexto de alimentar los 5,000
2.    Cualquiera que sea la profundidad de ese pasaje, hay dos cosas que no se puede negar:
a.    No se puede leer sin pensar en la Cena del Señor
b.    El Señor está presente en la Cena, mientras participamos de ello.

3.    Verso 35 habla de acercarse a Cristo creyendo, por tanto llenos, jamás volver a tener hambre ni sed.
4.    Verso 51 habla de comer la carne y beber la sangre para vivir para siempre
5.    Verso 56 habla de permanecer en Cristo y Cristo en nosotros. Hay una comunión mutua muy intima producida por la fe y sostenida a través de la Cena.
6.    A través de la cena Cristo se une directamente con nosotros, vivimos a través de él, y él un día nos resucitará. Esa cena es una manera de mantener comunión personal con Cristo.
7.    Hay un sentido en que mientras tomamos el cuerpo y la sangre estamos tomando su naturaleza, nos hacemos como él, estamos incorporándole en nuestro ser y él  incorpora a nosotros en sí.
8.    El énfasis no es en la muerte y resurrección, sino en la vida. El contexto en Juan no es el fin de su vida, sino el medio de su ministerio. Es en Cristo como el Dios hecho carne. Y por tanto, mientras ingerimos a él, tomamos algo de la encarnación de Dios.
9.    Todo que podemos esperar de ese maná celestial verdadero se cumple en el pan: él venció la muerte y la vida para la eternidad.
10.    No hay explicación. No sabemos cómo sucede. La Escritura así lo dice y nosotros la aceptamos y le buscamos a Cristo en su mesa y su Cena.

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