Felicidad en la mansedumbre

Bienaventurados los mansos, porque ellos recibirán la tierra por heredad.
Mateo 5:5

 

Los originarios de familias latinas tenemos un dilema muy grande. En nuestros hogares nos enseñaron desde niños, a ser varones machos y valientes. El temor es algo que no debe ser parte de nuestra vida y mucho menos el llanto. Poco a poco aprendemos cómo portarnos en un mundo de hombres ruidosos que no demuestran ninguna sensibilidad o compasión.

Una vez que nos hacemos cristianos nos damos cuenta de las palabras de Jesucristo: “Bienaventurados los mansos...” Obviamente para nosotros es un gran choque cultural y representa un gran cambio en nuestra mentalidad. Algunos varones, después de su conversión al cristianismo cambian tan radicalmente que ni parecen varones. Adoptan la conocida “voz piadosa” y no se identifican más con sus héroes de infancia. Otros adoptan una doble personalidad, o sea, mansos en las reuniones de la iglesia y machos con sus amigos no cristianos.

¿Será que entendemos el pasaje?

¿Qué significa ser manso? ¿Será manso sinónimo de cobarde? Todas estas inquietudes nos vienen a la mente cuando leemos esta bienaventuranza. Dijo Jesucristo: “Aprende de mí que soy manso y humilde de corazón” (Mateo 11:29). Jesucristo pudo haber llamado una legión de ángeles para defenderle el día de su crucifixión. Sin embargo, no lo hizo. Su mansedumbre hizo que se controlase para que se cumpliese las profecías de su muerte y resurrección.

En Brasil, mi país de origen, así como en todo el mundo, el mexicano es conocido como contencioso. Quizás por las películas cinematográficas o por el personaje de las caricaturas de Walt Disney, Pancho Pistola, que representa el estereotipo de un hombre mexicano, o quizás por la historia sangrienta de aquel país. Así como el brasileño lo conocen por su fútbol y por el carnaval, el mexicano es conocido por su machismo.

Podemos ilustrar la mansedumbre de esta manera: mis abuelos tenían un perro pastor alemán muy grande y fuerte. Luego les regalaron un pequeño chihuahueño todavía cachorro. El chihuahueño muy juquetón siempre estaba provocando al pastor alemán mordiéndole las orejas o la cola. Si el pastor alemán le diera tan solo una patada al chihuahueño lo aplastaría. Sin embargo, el pastor alemán toleraba todo por ser manso.

Según su origen griego, el vocablo manso significa amansado, entrenado. Deducimos que apartados de Cristo somos como animales salvajes, o sea, vivimos para nuestra pasiones y caprichos. Junto a Cristo somos como los obedientes al Maestro. Sabemos que la fuerza sin control es peligrosa, pero la energía bajo control es poder.
La mansedumbre se adquiere
Muchas veces, después de un conflicto empiezo a reflexionar: “Ojalá hubiera dicho esto o aquello” para callar a mi interlocutor. Pero al pasar el tiempo y calmarme, doy gracias a Dios por haberme callado durante la discusión. En aquel momento mágico Dios me dio un poco de mansedumbre haciendo que me callara y me pareciera un poco más a él.

Las enseñazas de Jesucristo siempre fueron en contra de la cultura de su época y aun más contra la de la era actual. Vimos en las lecciones anteriores que es el pobre de espíritu, no al autosuficiente, que heredará el reino de los cielos. También es el que llora, y no el que se burla que será consolado. Y ahora, según Jesucristo, no es el agresivo sino el manso que heredará la tierra.

El diccionario define la palabra manso como: apacible, mego, tratable, dulce, él que sufre pacientemente las injurias. Ahora que somos cristianos queremos vivir para él Señor y someternos a su voluntad, listos para trabajar para él. Y cuando nuestra vida y nuestro corazón se caractericen por nuestra mansedumbre, conoceremos la verdadera felicidad. Lo opuesto a la mansedumbre sería la ira.

El control de la ira, según los entendidos, se logra siguiendo los pasos que listamos en seguida. Al sentirse airado debemos seguir las instrucciones siguientes:
•    Callarnos – ese es el inicio del autocontrol
•    Dar un paso hacia atrás – eso nos dará una nueva perspectiva
•    Respirar profundamente varias veces – calmará la tensión
•    Al mismo tiempo debemos orar a Dios por autocontrol.

Pasaje del Antiguo Testamento
Esta Bienaventuranza no se originó con Jesucristo porque proviene del Salmo 37:9. Pero en los versículos anteriores al 9, del mismo Salmos, hay mucha énfasis en la confianza en Dios. Por ejemplo:

Confía en Jehová, y haz el bien; y habitarás en la tierra, y te apacentarás de la verdad.
Deléitate asimismo en Jehová, y él te concederá las peticiones de tu corazón
Encomienda a Jehová tu camino, confía en él; y él hará. Exhibirá tu justicia como la luz, y tu derecho como el mediodía.
Guarda silencio ante Jehová y espera en él. No te alteres con motivo del que prospera en su camino, por el hombre que hace maldades.

Luego él cierra esta sección diciendo:

    Pues de aquí a poco no existirá el malo; observarás su lugar, y no estará allí.
Pero los mansos heredarán la tierra y se recrearán con abundancia de paz (enfasis mío).

Según el Salmo 37, ¿quién es manso? El que confía en Dios y se deleita en él, que encomienda su vida a Jehová y que espera en el Todopoderoso. Esto es ser realmente feliz, según Jesucristo; este sí heredará la tierra.

Moisés, el gran líder, se hizo manso

Moisés, el grande líder del Antiguo Testamento, era manso, pero su mansedumbre no le venía naturalmente. De joven Moisés mató a un egipcio como resultado de su enojo y varias veces enseñó que no era de naturaleza mansa. Al enterarse de que los israelitas se apartaban de Dios y adoraban ídolos, se enfureció y tiró las tablas que contenían los Diez Mandamientos al suelo, partiéndolas. Y cuando Dios le instruyó, en el desierto, a que hablase con la roca para que vertiese agua, la golpeó.. Obviamente su mansedumbre era contraria a su naturaleza. La mansedumbre de Moisés fue una milagro de Dios. En Números 12:3 leemos: “Y aquel varón Moisés era muy manso, más que todos los hombres que había sobre la tierra”. Aquí también vemos que cuando Dios perdona él de veras lo hace y no se acuerda jamás.

Otro ejemplo de cambio radical fue el apóstol Pedro. Tampoco era manso. Sin embargo, Pedro se hizo de los más mansos y el principal exponente del cristianismo. ¿De donde sacó Pedro su mansedumbre? De haber convivido con el Señor, del don del Espíritu Santo.

Juan, el llamado apóstol del amor, del evangelio que lleva su nombre, a principio era conocido como Boanerges, que significa Hijo del Trueno. Cierta vez Jesucristo y sus discípulos necesitaban pasar por un pueblo samaritano para llegar a Jerusalén. Por la enemistad que había entre los judíos y los samaritanos los apóstoles estaban inquietos en cuanto a lo que les esperaba si pasaban por el pueblo. Entonces Juan, precoz en aquella época, sugirió que prendiesen fuego al pueblo para destruirles (Lucas 9:54) Después del contacto con el Maestro Juan escribió el evangelio y las tres cartas que son verdaderos poemas al amor.

Pablo, antes de su conversión, tampoco era manso. Tenía mucho orgullo de lo que hacía: arrestaba brutalmente a los cristianos e intentaba destruirles. Pablo era egoísta, fanático y copetudo. Pero al escribir su carta a las iglesias de Galacia, dijo entre otras cosas que: “El fruto del Espíritu es... benignidad, bondad, mansedumbre, templanza (Gálatas 5:22). Su mansedumbre fue obra de Dios y no algo hecho por un ser humano.

Ser manso no es algo que acontece naturalmente. Somos por naturaleza orgullosos y agresivos. Por eso es tan importante el nuevo nacimiento para cada uno de nosotros. Las palabras de Jesús son dirigidas, tanto a Nicodemo como a todos nosotros, cuando el Señor dijo: “Os es necesario nacer de nuevo” (Juan 3:7). Es aquí donde empieza la mansedumbre. Si buscas la verdadera felicidad debes nacer de nuevo; este es el primer paso. Si eres orgulloso, terco como para no dar este primer paso, entonces no calificas para ser manso y como consecuencia, heredar la tierra.

Si rechazamos este mandamiento de Jesucristo, automáticamente perdemos el derecho a todas las promesas del Salvador. No se puede terminar bien si se comienza mal. Si no hay renacimiento tampoco podrá existir la mansedumbre o la felicidad verdadera.

La violencia: enfermedad mundial

Robos y atracos son comunes tanto en Brasil como en México y otros países Latino Americanos; pero eso es tan solo una muestra de los problemas de nuestra sociedad. Padres y madres que no se llevan bien, los abusos de niños y ancianos son cosas que están creciendo en nuestros días. Hogares que se desintegran, gobiernos que se corrompen, contribuyendo a la falta de respeto entre seres humanos.

¿Cómo y por qué ha entrado esa salvajería en nuestros países? Obviamente es porque no hicieron caso a las palabras de Jesucristo, cuando él dijo: “Bienaventurados los mansos, porque tendrán la tierra como herencia”.

El héroe de la revolución mexicana Emiliano Zapata, solía demandar del gobierno de aquella época lo que pasó a ser su lema: “Tierra y libertad”. Todavía, en muchos países se busca la reforma agraria que hará que cada campesino tenga su tierra para cultivarla según crea pertinente.

Pero el mensaje de Jesucristo en Mateo 5:5 significa que las personas que logran su mansedumbre serán las más respetadas de la tierra.

Cualquiera puede ser manso
Quizás estés imaginando algo como: “Todo eso es muy bonito, ¿pero cómo podré yo lograr la mansedumbre? No soy manso y creo que jamás lo seré no importa lo que haga”. La respuesta a esa inquietud es que una persona no puede llegar a ser mansa por voluntad propia. Tal característica no es natural en el ser humano. Pero sí la puede crear Jesucristo. Dijo el Maestro: “Venid a mí todos los que estáis trabajados y cargados, y yo os haré descansar. Llevad mi yugo sobre vosotros, y aprended de mí, que soy manso y humilde de corazón; hallareis descanso para vuestras almas; porque mi yugo es fácil, y ligera mi carga” (Mateo 11:28-29).

Preguntas para meditación y repaso:

1. ¿Qué es lo que pasa con el varón después de su conversión?

2. ¿Cuál sería una manera de explicar qué es la mansedumbre?

3. ¿Cómo se adquiere la mansedumbre?

4. ¿Quiénes fueran ejemplos de mansedumbre en la Biblia?

5. ¿Es la mansedumbre algo natural del ser humano?

6. ¿Cuál era el lema del heroe de la revolución mexicana mencionado arriba?

7. ¿Cuál es el camino hacia la mansedumbre?

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