En el principio... Dios

Génesis 1

Durante el trascurso del quinto siglo a.C. los israelitas erraban en el desierto de Sinaí cercados por la sequía y el calor insoportable. Recién rescatados de la esclavitud egipcia, iban con dirección a la tierra prometida. Sin embargo,  su fe restaurada y su alegría inefable poco a poco empiezan a disminuir mientras transponen un obstáculo tras otro; desde hambre y sed, sin mencionar ataques de un sinnúmero de tribus del desierto sin que les provocasen. Asimismo, a pesar de muchos milagros los israelitas no estaban todavía convencidos del poder de Dios. Un pueblo de dura cerviz, estaba listo para desistir. Llegó a un punto en que Dios instruyó al profeta Moisés a iniciar a escribir lo que es hoy el libro de Génesis. Entre otras cosas, aquellos escritos contenían la narrativa de Dios de cómo él creó todas las cosas por el poder de su palabra hablada. Empezó así: “En el principio creó Dios los cielos y la tierra”. Ese hecho ningún otro ser podía haber logrado. De cierta forma. Génesis dio a los israelitas la fe que necesitaban para vencer sus pleitos internos y finalmente entrar en la tierra prometida. Como cristianos hoy nos valemos de las mismas palabras para apoyar nuestra fe y vencer nuestras pruebas.

Aquel texto sencillo, escrito en los tiempos arcaicos sin el beneficio de ciencias modernas, es asombroso sus verdades en cuanto a la creación de Dios de todas las cosas.

Una visión distinta
A muchos siglos atrás, una tierra que poco a poco se enfriaba, la cercaba  un cielo que parecía que ardía por su color rojo. Chispas de cuando en cuando surgían en medio de nubes negras en una atmósfera llena de gases mortíferos. Una mezcla cáustica suficiente como para separar la piel del cuerpo así como la cera de una vela encendida. Truenos resuenan por planicies arenosas, sin vegetación, para chocarse contra grandes montañas rocosas. Todo es transcurría bajo la luz del sol. Mares turbulentos y oscuros semejante a un calderón de lodo hirviendo echaban burbujas, en medio a ese caos, de manera sorprendente, sustancias químicas sin ninguna inteligencia o comprensión se unieron para formar… vida. Los científicos de hoy se valen de esas hipótesis para calmar su consciencia y satisfacer la curiosidad de su existencia.

La teoría, compilada a través de años de trabajo arduo y estudios de parte de científicos de todos los campos, queda atónita en su mensaje en cuanto a la evolución de las cosas.

Los ejemplos arriba ilustran dos de las teorías más populares acerca del inicio de la vida. Hay los creacionistas, que creemos que los cielos y la tierra han sido creados en seis días cerca de 6,000 años atrás, y la teoría de la evolución, que dice que el universo, la tierra y todos los seres vivientes tuvieron su inicio por casualidad en una serie de eventos.

El debate acerca de la creación y evolución siempre ha existido. La controversia parece haber llegado a su punto culminante. Ambos puntos de vista se turnan en popularidad, entre los científicos, y ninguno parece salir victorioso. ¿En qué
debemos creer?

Algunos, como el profesor Richard Dawkins, catedrático de la Universidad de Oxford, de Inglaterra, un proponente apasionado de la evolución, cree que “la fe es como una enfermedad contagiosa que esparce un conflicto intolerable”.

Otros, de la misma universidad, el profesor Alister McGrath, cree en la creación diciendo: “la teoría de la evolución constituye un mundo sin propósito e inflexiblemente sin Dios”.

La controversia entre creación y evolución no son tan solo temas de debates en la universidad de Oxford, sino un conflicto que causa daños incalculables por todo el mundo.

¿Qué es verdad? ¿En qué creemos? ¿En la fe o en los datos científicos? ¿Será que tenemos que abandonar a Dios para seguir los principios científicos? ¿Debemos denunciar la ciencia para seguir la fe? Nos hacen sentir que debemos elegir al uno o al otro.

Quizás haya otra opción: Es posible que esas opiniones de la creación de la vida no pasen de conflictos ideológicos exagerados. Son solo dos opiniones basadas más en cuestiones de orgullo que en datos – porque si permitimos que todos los datos hablen por ellos mismos concluiremos que la ciencia y la Biblia coinciden perfectamente.

El Huerto del Edén
La creación, los cielos, la tierra y todos los seres vivientes de que habla Génesis siguen la secuencia idéntica a lo que los científicos han aprendido hasta hoy.  En otras palabras, si la opinión de la ciencia actual es correcta o Moisés fue una persona extremamente precoz o divinamente guiada, un verdadero profeta de Dios.

Poniendo las narrativas de Génesis en perspectiva, la ciencia requiere que Moisés haga las mismas afirmaciones en cuanto a la creación, que no empezaría por lo menos 3,000 años después. Por ejemplo: el microscopio no lo inventaron hasta 1590; el método científico o el proceso de obtener conocimiento a través de pruebas analizadas inductivamente, no lo formularon hasta 1620; la química moderna en 1661; la ciencia y la arqueología no la desarrollaron hasta 1870; datación mediante el método del carbono 14” no la descubrieron hasta 1947. Todas las bases científicas usadas para determinar y probar la secuencia del inicio de la vida según reveladas en Génesis.

Con respeto a la evolución
Fue en la década de los 1920’s que un biólogo ruso de nombre Alexander I. Oparin anunció haber descubierto evidencias en contra al creacionismo bíblico. Oparin argumentaba que la vida provenía de medios físicos naturales aquí en la tierra y no por creación divina. Presentó argumentos en su libro “El origen de la vida” en 1936 y entonces empezó la teoría primordial. Una teoría que se basa que todo lo que es vida sucedió por accidente benéfico que empezó con una colección no específica de químicos y eventualmente evolucionó en lo que existe, o en quienes somos hoy.

En 1952 Stanley Miller, químico estadounidense, intentó reproducir todo eso en un laboratorio. Introdujo la combinación de hidrogeno, vapor de agua, amoniaco y metano en un dispositivo con tubos de ensayo para recrear la atmósfera primordial. (La química actual dice que la atmósfera primordial no consiste en esos gases. Él basó su experimento en materia de fe). Miller enfrió uno de esos tubos para crear condensación y añadió una chispa de descarga para simular un trueno. Uno de los tubos sostuvo liquido y por debajo añadió calor para simular la evaporación del océano.

Una semana después, Miller encontró una gran cantidad de dos tipos de amino-ácidos flotando en la parte inferior de un tanque. Amino-ácido es parte de la composición de la proteína, lo que constituye la base de la vida. Sin embargo, aunque esa prueba aparente que podía reproducir vida espontánea a través de una mezcla de químicos, Miller no fue más allá de eso. Asimismo publicó el resultado de su experiencia y muchos otros científicos intentaron mejorar esa prueba. Nadie fue capaz de reproducir vida, o por lo menos acercarse a ello. Finalmente, en 1990, tras 40 años de investigaciones por muchos científicos, el teórico Gril Ponnamperma, un director de laboratorio de la Universidad de Maryland (EE.UU.) hizo este comentario: “Dios debe ser un químico orgánico”. 

Según la vemos, la teoría de Oparin de cómo empezó la vida aparentaba  correcta, pero, para disgusto de muchos, su prueba en contra a la creación era falsa. Aunque no abogaba la creación bíblica, el físico y escritor Paul Davies, dijo cierta vez: ¿Cómo es que una colección de químicos pueden formarse en algo viviente sin cualquier inferencia exterior?” Claro que no.

Otra opinión
“De las millones de especies que han vivido sobre la tierra, Génesis describe solo unas pocas. La historia de este planeta la describe en 31 versos cortos del Génesis 1. El propósito de la Biblia (sobre ese tema) es declarar que Dios creó todo y no cómo o cuándo lo hizo… No podemos esperar que Génesis 1:1 diga: ‘en el inicio Dios sintetizó ácido dioxibonucléico por deshidratación y polimeración de péptido…’ ¿Quién hubiera entendido eso en 1,500 a.C. y mucho menos hoy?’”

¿Pueden la ciencia y la Biblia estar de acuerdo? ¿Y si el propósito de Dios no es declarar cómo la vida pasó a existir, sino meramente comunicar que él creó todas las cosas? Según mencionamos anteriormente, Génesis narra la secuencia correcta en la creación de la vida, algo que la ciencia ha tardado 300 años para adoptar y confirmar a través de experiencias científicas. Compararemos esa posibilidad en partes, combinando creencias tanto de creacionistas como de evolucionistas.

Génesis 1:1-8 - Lo podíamos resumir de la manera siguiente: “La tierra esta sin forma y vacía. Existía como una nube de polvo cósmico y elementos que flotaban en un espacio negro antes que la fuerza de la gravedad formó la tierra. La atmósfera era una catástrofe, llena de vapores nocivos tan densos que el sol no era visible. Finalmente, la capa terrestre se levantó de los oceános y la primera vida empezó a existir. Ese inicio quizás tardó millones de años.

Génesis 1:10-11 – Leemos que las plantas las creó específicamente en tres clases: césped, hierbas, y árboles que produzcan flores. Según cualquier concordancia, el vocablo Hebraico traducido por césped es musgo, alga o likenes. No el césped que vemos en jardines. La ciencia ha decidido que una de las primeras formas de vida fue una especie de alga azul verdeada llamada cianobacteria. Esa alga se alimentaba de luz y emanaba oxigeno como un desperdicio, preparando la atmósfera respirable. Más adelante en la creación y ciclos científicos aparecieron hiervas y  luego árboles floridas, según leemos.

Génesis 1:20-21 – Introduce a los primeros animales creados, a saber: seres vivientes producidos por el agua y luego aves que vuelan. La ciencia inadvertidamente lo confirma con el anuncio de que los primeros seres vivientes fueron una variedad de especies de seres marinos; algunos llamados trilobites. Según la ciencia esos animales aparecieron primero y luego vinieron los seres marítimos y finalmente los anfibios y reptiles. Los pájaros y animales de sangres caliente les seguirían. 

Génesis 1:24 – La introducción de la creación de mamíferos, que según la ciencia surgieron más adelante.

Génesis 1:27-28 – Por ultimo la creación del hombre. El inicio del hombre causa otra onda de conflictos entre la ciencia y la Biblia. Sin embargo, ambas disciplinas están de acuerdo que el hombre fue el ultimo a ser creado. Presentemente, hay diversas teorías científicas en cuanto al origen del hombre y su aparición en la tierra. Con el tiempo es posible que la ciencia descubrirá el origen verdadero del hombre, y la ciencia leal pondrá al día teoría actuales.

Lo importante es que la secuencia de los tipos de vida que aparecieron en la tierra sea precisamente la misma en ambas disciplinas. ¿Por qué entonces hay tanto conflicto entre los grupos?

Conclusión – Irónicamente, la ciencia presentemente se origina más de la evolución de lo dice ser la verdad. Cada uno dos campos de ciencia es relativamente nuevo en comparación a la Palabra de Dios y cada rama de la ciencia que constantemente está cambiando y actualizando sus teorías mientras hacen sus descubrimientos. Por ejemplo: los tiempos presentados a nosotros por la ciencia no son irrevocables, pero meramente la mejor aproximación basada en la técnica disponible. (Por toda la historia, la ciencia decidió que la edad de la tierra está entre miles a millones de años y ahora lo han reemplazado a mil millones). Esa es la naturaleza de la ciencia: siempre cambiando y evolucionando.

Por otro lado, la Biblia no dice literalmente cuando la tierra y la vida empezaron, o precisamente cómo la hicieron. Dios solo dice que existieron. Lo que el libro de Génesis quiere comunicar es que Dios creó todas las cosas, y al hombre a su imagen y semejanza. Si la tierra la creo hace 6,000 o 4 mil millones no es de importancia en el mensaje de Dios.

Entonces, ¿dónde quedamos? ¿Nos dedicamos a la creación o evolución, o se puede combinar las dos? ¿Será correcta la tercera opinión o teoría presentada aquí? Quizás si, quizás no. Por fin, lo que quiere comunicar es que Dios es el creador de todas las cosas y que la ciencia es un instrumento para entenderse mejor el universo por él creado.

En nuestra época con la cantidad de evidencias disponibles, no hay excusa por no encontrar la verdad por nosotros. No hay motivo para seguir ciegamente o atacar uno u otro grupo. La ciencia y la Biblia coinciden; cualquier conflicto está en su interpretación. Eso nos trae a la mente palabras del apóstol Pablo (2 Timoteo 2:15) “Esfuérzate por presentarte a Dios aprobado”.

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