Las nuevas nupcias

 

¿Es correcto para un(a) divorciado(a) volver a casarse? La contestación bíblica esa la pregunta está en este pasaje: “¿Estás libre (divorciado) de mujer? No procures casarte. Mas también si te casas, no pecas; y si la doncella se casa, no peca;” (1 Corintios 7:27-28)

Esta respuesta es tan clara que debería bastar. Pero hay un problema: Una vieja tradición en los círculos religiosos insiste en lo opuesto. Dice que la Biblia enseña que la mayoría de los divorciados no están aptos para casarse. Muy bien, pero si hay alguna enseñanza semejante a esta en la Biblia necesitamos encontrarla. No queremos que nos acusen de quitar un pasaje de su contexto y descuidar todos los demás versos sobre ese tema. Por lo tanto, haremos una investigación apropiada.

¿Es la posición de “no aptos para casarse” basada en la Biblia o en teorías humanas? ¿Era esta la opinión de los apóstoles o de Jesucristo? ¿Cuál es el origen  de esa teoría?

Las Escrituras que citan los partidarios de esa tradición no apoyan esa opinión. Mateo 19:9 es el verso más citado y no tiene nada que ver con el tema. Pero antes de estudiar ese pasaje y otros que citan como “prueba”, miremos a la historia como un punto de partida. Esto es algo muy importante.

¿Cuál es el origen de la teoría de “la prohibición del matrimonio?”

En mediados del siglo XVI, durante el Concilio de Trento, la iglesia Católica se reunió (1545 a 1563) y creó reglamentos para varios temas controversiales. Una de las cosas que intentaron hacer fue reglamentar el matrimonio. La decisión de ellos la aceptaron muchos líderes religiosos en todo el mundo. Hoy, más de 400 años después, el concepto creado por aquel concilio es todavía el más acepto en los círculos religiosos tanto Católicos como no-Católicos. Los decretos creados en aquel Concilio forman la premisa básica de lo que ahora llamamos “la opinión tradicional”. Es esta teoría, y no la Biblia, que causa dudas sobre “¿Quién es apto para casarse?” La persona que quiere realmente saber cuál es la voluntad de Dios sobre esto debe estudiar lo que dice la Escritura sobre el tema y concluir que tal premisa no se encuentra en la Palabra de Dios.

Una de las decisiones del Concilio fue que el matrimonio es un sacramento. Al declarar eso definieron lo siguiente: 1) El matrimonio está bajo la autoridad, o control de la Iglesia (Católica) y 2) El matrimonio es para siempre, hasta la muerte. Estas dos premisas son la base sobre la cual se apoya la teoría de que algunas personas no sean “aptas para casarse”.

Aunque muchos Católicos no usan el vocablo “sacramento” en referencia al matrimonio, aceptan el principio, o las dos premisas principales que el matrimonio es hasta la muerte y que la iglesia tiene autoridad de hacer que respeten ese concepto.

En las iglesias de Cristo no se usa el vocablo “sacramento” pero la tradición sí. Las dos premisas han sido fuertemente respetadas en los últimos años. La opinión que prevalece es que sólo Dios puede disolver un matrimonio y que la iglesia tiene por obligación imponer en sus miembros ese decreto. Líderes religiosos con frecuencia declaran que ciertas personas no son “aptas para casarse” y dicen que algunos matrimonios no tienen valía y que los involucrados están viviendo en adulterio. Todo eso es basado en la idea de que “según Dios” están todavía casados con su primer cónyuge aun después de su divorcio.

Este concepto lo encontramos totalmente ausente en la Biblia. En realidad, es contrario a la enseñanza bíblica. El concepto que está por detrás de esa opinión no se origina en la Biblia, sino de una teoría humana. No importa donde las personas han encontrado esta opinión actualmente; la idea original es oriunda de la iglesia Católica, de una tradición originaria del Concilio de Trento. Tal enseñanza no se encuentra en ninguna parte de la Biblia.

Asegurémonos que comprendemos el tema en cuestión

Muchos se han confundido por argumentos y debates y han entendido mal cuál es el tema básico. Es importante saber que no estamos preguntando esto: “¿Prohíbe Dios que personas destruyan sus matrimonios?” La Biblia deja claro que eso es exactamente lo que prohíbe la Palabra de Dios. La voluntad de Dios es esta: un hombre casado con una mujer, unidos para siempre. No queremos contradecir esto. Sin embargo, prohibir el matrimonio es algo diferente. Lo que preguntamos es esto: ¿Aprueba Dios otro matrimonio a las personas cuyo primer matrimonio ha fracasado? ¿Al suceder el divorcio, será que Dios ve que el compromiso matrimonial está aun intacto? ¿El divorcio hace posible que uno o ambos cónyuges no sean “aptos para el matrimonio”? La tradición humana dice que si, pero no encontramos nada en la Biblia que indique eso. Creemos que el matrimonio es una institución de Dios a todas las personas, aun las divorciadas. Lo que Dios odia es la rotura de la unión conyugal y no el matrimonio. En la Biblia podemos enterarnos si estamos correctos o si está correcto el Concilio de Trento. Obviamente uno de nosotros está equivocado.

La perspectiva de Jesucristo

Preguntan los fariseos a Jesucristo: “¿Es lícito al hombre repudiar a su mujer por cualquier causa?” (Mateo 19:3) A esto Cristo contesta negativamente. En los versos 4 al 6 el Maestro explica que, desde el principio, la voluntad de Dios ha sido que el hombre deje sus padres, se una a su esposa y con ella serán “una sola carne” por siempre. Esto debería quitar todas las inquietudes sobre el tema. No cabe duda que es pecado separar a un matrimonio por tratarse de una institución creada por Dios. Deducimos que todos los que prohíben la separación en el matrimonio dicen la verdad, porque están actuando según las palabras de Jesucristo. 

Pero, prohibir que personas del sexo opuesto se casen es algo totalmente diferente. Al prohibir el matrimonio a ciertas personas, no están enseñando los principios de Cristo ni de los apóstoles. De hecho, esa enseñanza contradice lo que dice la Biblia sobre el tema.

Concluimos que los que causan la separación de un matrimonio están pecando, pues desobedecen las palabras de Jesucristo. Pero, ¿cómo pueden ellos redimirse? Este sí es el tema a ser discutido. Después de la separación de una pareja y los pecados cometidos, ¿qué es lo que sigue? ¿Cómo se debe tratar, según Dios, a los culpables? Muchos líderes religiosos insisten que Dios les prohíbe el matrimonio a los divorciados. Pero si así es, entonces, ¿por qué es que la Biblia nunca lo menciona? ¿Por qué es que no hay ni un caso en las Escrituras que diga que la persona “no está apta para el matrimonio?”
No cabe duda que hay condenación a ciertos matrimonios en la Biblia. A Herodes, por ejemplo, le dijeron que no era legal que tomara la esposa de su hermano. Pero jamás le dijeron que no podría casarse con otra mujer. 

En el Antiguo Testamento los judíos tenían instrucción de no casarse con mujeres extranjeras (Esdras 10). Sin embargo, podían casarse con las de su pueblo. La Biblia no presenta ningún caso en que prohíbe el casamiento a alguien para el resto de su vida. 

La Biblia es la voluntad de Dios al hombre. La escribieron hombres elegidos por Dios para representar al Creador. El Espíritu Santo inspiró aquellos hombres a escribir la Palabra de Dios correctamente. Este es el libro que debe decidir lo que se puede o no hacer como creyentes en Dios. Esta es la Palabra que nos juzgará el ultimo día (Juan 12:48). Aquel día, cuando se abrirán libros, dirán lo mismo que hoy, sin importar la opinión humana: No habrá prohibición del matrimonio en el día de juicio. Nadie entre nosotros tiene la autoridad de cambiar lo que Dios ha dicho, ni de añadir o borrar algo de la Palabra de Dios. La Biblia debe ser la suma autoridad en todo y cualquier tema.

¿Lo comprueban con la Escritura?
Los que prohíben el matrimonio usan el texto de Mateo 19:9. Debemos distinguir lo que dijo Dios a lo que dicen los hombres que Él ha dicho, como veremos en un momento. Un hombre elegido por Dios para representarle fue el apóstol Pablo, quien escribió lo siguiente: “Mas os hago saber, hermanos, que el evangelio anunciado por mí, no es según hombre; pues yo ni lo recibí ni lo aprendí de hombre alguno, sino por revelación de Jesucristo” (Gálatas 1:11-12) El apóstol escribió más acerca del matrimonio, del divorcio y otros temas relacionados que cualquier otro escritor neotestamentario.

Cuando leemos lo que escribió Pablo, estamos leyendo informaciones que provienen de Jesucristo. En comparación, al leer decretos decididos en Concilios, tradiciones humanas, estamos leyendo teorías inventadas por seres humanos a través de los tiempos. Con frecuencia las tradiciones humanas acaban por contradecir lo que dice la Biblia. Intentan respaldarlo con la Biblia, pero no lo pueden comprobar.
En cuanto a esta inquietud (¿Quién es apto al matrimonio?) necesitamos asegurarnos de que lo vemos de manera distinta, haciendo estas preguntas: ¿Qué ha dicho Dios? ¿Qué han dicho los hombres?
Sabiendo que la sabiduría humana casi siempre contradice la Escritura, mientras profesan seguir la Escritura, es importante leer lo que dice la Biblia independiente de lo que dicen los hombres. El apóstol Pablo profetizó lo siguiente sobre el tema del matrimonio:
    “Pero el Espíritu dice claramente que en los postreros tiempos algunos apostatarán de la fe,                 escuchando a espíritus engañadores y a doctrinas de demonios; por la hipocresía de mentirosos que,     teniendo cauterizada la conciencia, prohibirán casarse, y mandarán abstenerse de alimentos que Dios     creó para que con acción de gracias participasen de ellos los creyentes y los que han conocido la             verdad” (1 Timoteo 4:1-3). 

Si Dios quiere prohibir a que algunos se casen, ¿por qué entonces su Palabra dice que “prohibir el matrimonio” es una doctrina de demonios?

El matrimonio es una institución de Dios para nosotros. Dios instituyó el matrimonio para ayudarnos a evitar tentaciones. Dios odia al divorcio y no al matrimonio (Véase Malaquías 2:16). Esto es lo que discutía Jesucristo en Mateo capítulo 19. La pregunta que le hicieron no fue sobre el matrimonio después del divorcio, sino rechazar la esposa sin motivo (v.3). Si Cristo estuviera dando un mandamiento, en aquel pasaje sobre los “aptos al matrimonio”, ¿por qué es que no hay ningún caso en el Nuevo Testamento donde alguien lo interpretó de aquella manera? La verdad es que Cristo condenaba (como todavía condena) la separación de “dos en una sola carne”. Eso si es pecado y una infracción a la ley de Dios y no el contraer matrimonio.

¿Qué tan importante es que se permita el matrimonio?
Observen nuevamente que no estamos diciendo que el divorcio sea permitido, sino que el matrimonio lo sea. Dios creó el casamiento para lograr el propósito vital de la vida humana. La necesidad de que se casen es tan urgente a los solteros como a los divorciados. La Palabra de Dios dice repetidas veces que Dios quiere que todos se casen e informa porqué esa institución es necesaria.

Desde el principio de la creación Dios reconoció la urgencia de la necesidad del matrimonio. Al crear a Adán, el primer hombre, dijo: “No es bueno que el hombre esté solo; le haré ayuda idónea para él.” (Génesis 2:18) El apóstol Pablo, muchos siglos después, todavía enseñaba el mismo principio a los Corintios, diciendo: “pero a causa de las fornicaciones, cada uno tenga su propia mujer, y cada una tenga su propio marido.” (1 Corintios 7:2). Esto lo escribió a una iglesia que tenía gente adúltera que se había convertido. (1 Cor. 6:9-11)

La necesidad del matrimonio a los seres humanos para evitar las fornicaciones, es un hecho bíblico. El mismo hecho no cambia cuando la gente peca en contra del matrimonio y lo destruye. La enseñanza tradicional es una falta de respeto a la enseñanza bíblica. La persona que adopta el concepto tradicional tiene que ignorar la enseñanza de Génesis 2:18 y de 1 Corintios 7:2.

Satanás, por supuesto, no quiere que evitemos el pecado, sino que lo practiquemos. Por esa razón quiere que el matrimonio lo omitan el mayor número de personas que sea posible. Es razón por la cual Satanás quiere que más personas se divorcien. Luego, después que eso pase, quiere que nada suceda para reparar la situación. Esto hace que él tenga control y pueda someter las personas a todo tipo de tentaciones. Dijo Pablo que, para evitar las tentaciones, que cada hombre tenga una esposa y cada esposa un marido.

“Pero sus argumentos son bíblicos...”

Es lógico que no queremos aceptar la doctrina de los demonios sobre ningún tema. Por lo tanto, cualquier enseñanza que el matrimonio sea prohibido a algunos, debe pronto despertar inquietudes a nosotros, aunque en los argumentos utilicen pasajes bíblicos. Después de todas las predicaciones y razonamientos e intentos de probarla, un hecho sigue igual: esa es una tradición humana y como tal no existe en la Biblia. Si encontramos esa idea, pero no como una doctrina divina sino satánica, pues se opone a los propósitos de Dios y solo sirve a los propósitos destructivos.

La profecía de Pablo en 1 Timoteo 4 no especifica ninguna categoría de personas, como los curas y monjas. Dice sencillamente que prohibir matrimonios es cosa de Satanás y que tales enseñanzas ocurren cuando hombres dejan la fe y se dejan seducir por espíritus malos.

Si alguien dice a un líder religioso que no debe casarse, estará prohibiendo el matrimonio. Si alguien dice a una persona divorciada que no puede casarse, estará prohibiendo el matrimonio. La doctrina que prohíbe el matrimonio a cualquier persona es una doctrina equivocada, engañosa y contraria a la Palabra de Dios. Está en error.

¿Será que Mateo 19:9 enseña eso?

Los que enseñan la doctrina que prohíbe el matrimonio basan toda su enseñanza en Mateo 19:9. Otros pasajes que mencionen solo sirven para aumentan el énfasis que quieran dar a esa enseñanza equivocada. Al examinar sus enseñanzas concluirás que no son bíblicas. Satanás también citó pasajes de la Biblia para tentar a Jesucristo. (Mateo 4:4). Pero estaba torciendo las Escrituras. Debemos fijarnos bien en cómo utilizan las Escrituras en cuanto a esa doctrina. Enseñanzas falsas casi siempre están disfrazadas con pasajes bíblicos. Pero dos errores básicos ocurren: 1) Las afirmaciones del texto la han distorsionado y 2) Otros pasajes bíblicos, que ayudarían a entender mejor el tema, lo omiten. Eso es precisamente lo que hacen en este caso.

Mateo 19:9, en realidad, dice lo contrario a lo que le atribuyen al texto. En el verso 6 Jesucristo dijo: “Así que no son ya más dos, sino una sola carne; por tanto, lo que Dios juntó, no lo separe el hombre.” La idea ha sido cambiada en ese verso para que comunique lo siguiente: “Lo que Dios ha unido no lo puede separar el hombre.” Eso contradice los versos que siguen, “que a los ojos de Dios, la persona divorciada está todavía comprometida con su primer cónyuge”. Cambiaron el simple no por no puede, o sea, es imposible que lo haga. Al llegar al verso 9 hay un conflicto. La primera afirmación en el verso es: “…que repudia a su mujer, salvo por causa de fornicación,...” Pero apenas han dicho que es imposible al hombre hacerlo. Sin embargo, Jesucristo dijo:  “cualquiera” puede hacerlo aunque los que enseñan la prohibición del matrimonio dicen que no es posible y que “en los ojos de Dios” la mujer continúa casada con su primer marido. Eso contradice su propia teoría.

La otra afirmación que hace el Señor en el mismo verso es esta: “...y se casa con otra,” Pero los maestros de la tradición dicen que en este caso la persona no puede casarse con otra porque “en los ojos de Dios” todavía está comprometida con la primera. Dios dice una cosa y los que mantienen esa teoría dicen otra.

La tercera cosa que dice Jesucristo en Mateo 19:9 es que, al hacer dos cosas: repudiar la esposa y casarse con otra, comete adulterio. Nuevamente los maestros de la tradición dicen lo opuesto. Dicen que “adulterio” es siempre un acto sexual y por lo tanto no pueden cometerlo al hacer esas dos cosas porque no son actos sexuales. Dicen que el adulterio ocurre más tarde.

En resumen, terminan por negar las tres afirmaciones de Cristo. Niegan a la primera: “...cualquiera que repudia a su mujer, salvo por causa de fornicación,” Dicen que eso es imposible. Niegan la segunda,  “...y se casa con otra,” Dicen que Dios no les “ve” como casados. Y niegan la tercera: “que cualquiera que haga estas dos cosas comete adulterio”. Por lo tanto, lo que encuentran en este pasaje no es nada de lo que dice el verso, sino lo opuesto a las afirmaciones del Maestro. No es para menos que ningún apóstol u otro escritor bíblico jamás llegó a esas conclusiones, pues contradicen lo que dice el Señor. Necesitamos mantener el texto así como está y basar nuestras conclusiones en lo que dijo Jesucristo y no en lo que dicen los hombres.

Al estudiar un pasaje paralelo, en Marcos 10:11, encontramos que el “adulterio” mencionado por Cristo no es algo cometido con la segunda esposa, sino cometido contra la primera. Él dijo esto: “Cualquiera que repudia a su mujer y se casa con otra, comete adulterio contra ella;” Lo que es obvio en estos pasajes sobre el divorcio es la falta de lealtad a la esposa y no el pecado sexual con la nueva esposa. Esto no es un adulterio sexual. Lo que se refiere en “adulterio” aquí es lo que el profeta llama de “desleal” en Malaquías 2:14.

Es fácil convencerse que la palabra “adulterio” no es puramente un vocablo sexual. Al consultar una concordancia y buscar los pasajes donde hay esa palabra, encontrarás que se aplica a muchas cosas que no son nada sexuales. He aquí algunos ejemplos: Mateo 19:9, Santiago 4:4  y Oseas 7:1-4. En Mateo 19:9 es usada en referencia a divorciar un cónyuge para casarse con otro. El pecado que consiste está afirmado en el verso. Se trata de infidelidad al compromiso del matrimonio.
En Jeremías 3: Dios dijo que divorciaría Israel por muchos adulterios. Al leer el relato encontrarás que lo que hizo Israel fue romper la alianza con Dios y entregarse a los ídolos. Dios llama eso “adulterio”. ¿Qué hace el hombre en Mateo 19:9? Rompe la alianza con su esposa y se va con otra. Jesucristo llama eso de “adulterio”.

La palabra “adulterio” no tiene una raíz etimológica sexual. Viene del Latín, “adulterio”, y simplemente quiere decir adulterar en el sentido de “añadir algo a la mezcla”. Puede ser cometido sexualmente pero la Biblia lo usa en varios actos no sexuales.

El error de las tradiciones ha llevado algunos hombres a revisar la Palabra de Dios sobre ese tema, y hacen que las Escrituras digan algo que en realidad no lo dicen. Por ejemplo, hacen que el pasaje diga: “Cualquiera que quiera repudiar su esposa, jamás lo logrará, y si intenta casarse con otra tampoco logrará, y el que hace ambas cosas no comete adulterio pero más tarde cometerá al tener relaciones sexuales con la segunda esposa”. 

La afirmación de Cristo en Mateo 19:9 es sencilla: dice que el hombre que repudia su esposa, excepto en el caso de fornicación y se casa con otra, comete adulterio.

La verdad es que Jesucristo está hablando sobre el pecado y no sobre imposibilidades. Él no menciona nada sobre los “¿A quienes es permitido casarse?” Lo que dijo el Señor es que no se debe causar la separación entre dos personas casadas. En Mateo 19 la parte de la Escritura del verso 3 al 12 enfoca el error de disolver un matrimonio. Fue esa la pregunta de los fariseos y que Jesucristo contesta por estar comprometido en mantener los matrimonios intactos. El tema del pasaje no tiene que ver con quien es permitido casarse, sino con la separación del matrimonio. Destruir un matrimonio no es imposible, pues ocurre con mucha frecuencia. No es imposible disolverlo, sino es un pecado causar que dos cónyuges se separen. 

¿Que dicen los apóstoles sobrer el tema?
Jesucristo prometió a los apóstoles el Espíritu Santo que debería guiarles a toda la verdad (Juan 16:13). Fueron elegidos para ser los intérpretes finales de su voluntad. Su conocimiento de la Escritura es correcto. (Véase 1 Cor. 14:37). Al leer los escritos de apóstoles sobre este tema nos damos cuenta de que la teoría tradicional es contradictoria a lo que dicen que quiere decir Jesucristo. El pasaje más largo se encuentra en 1 Corintios 7. Allí Pablo dice todo lo opuesto a la tradición.

DIJO PABLO: 
                                           DICE LA TRADICIÓN:
Para evitar la fornicación, que cada             No todos son permitidos casarse
hombre tenga su esposa y cada
esposa tenga su marido.

A los solteros y viudos... que se casen,        La persona abandonada por su
pues es mejor casarse que quemarse de      marido o esposa no le es permitido
pasión.                                                   casarse excepto si hubo fornicación

¿Estás libre de esposa?                              Cualquier hombre rechazado por su
(rechazada) ... si te casas no pecas             esposa no puede casarse.
 

Argumentos de la oposición                                                                                                

1. “Según 1 Corintios 7:10-11, la persona divorciada tiene solo dos opciones: continuar sola o reconciliarse con su marido”.

RESPUESTA: Este pasaje es únicamente dirigido a los casados en el texto y no al divorciado. Lee el contexto: especifica un caso en que hay una separación, no un divorcio. Este mandamiento jamás lo dieron a los divorciados en la Biblia.

2. El verbo “comete adulterio” en Mateo 19:9 significa “continua cometiendo adulterio” porque está en tiempo presente”.

RESPUESTA: Este verbo está en el presente de lo indicativo, no en el presente infinito, imperativo o participio. Cualquier conocedor de la gramática griega estará de acuerdo. El argumento tradicional está seriamente equivocado. No reconoce la diferencia entre los tiempos.

3. “Tienen que pagar por sus pecados”
RESPUESTA: La única cosa en el universo que puede pagar por los pecados es la sangre de Cristo. Nadie tiene cualquier cosa que tenga tanta valía como para pagar por un solo pecado. El concepto de la salvación es por gracia, basada en la sangre de Cristo, que es la esencia del mensaje bíblico. Si hacemos a un lado la redención mejor sería deshacernos de toda la Biblia, pues no sobraría nada.

Conclusión: Esto no lo he escrito como una excusa al pecado, ni para justificar cualquier cosa o para negar la condenación de Dios en contra al divorcio. Lo he escrito para aclarar cual es la voluntad de Dios sobre este tema. El autor nunca se ha divorciado ni tampoco su esposa. No tenemos ninguna obsesión en cuanto al tema. Creemos que nuestros pecados han sido perdonado y agradecemos a Dios por ello. Queremos que todos crean igual, incluyendo al que cometió el error en su matrimonio y ahora tiene mejor conocimiento del tema.


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