El orden de las cosas según Génesis

El correo electrónico que reproducimos abajo es una pregunta que con frecuencia recibe mi amigo John Clayton, físico, maestro de bachilleratoy conferencista, editor de la revista “Does God Exist?” (Existe Dios?) que dedicó un articulo acerca del tema esperando poder auxiliar a otros con las mismas inquietudes. Contestaciones a las aparentes contradicciones en Génesis es vital para un buen entendimiento de lo que de veras dice la Biblia.

 He aquí el correo o e-mail:

“Soy un cristiano que quiere creer que la Biblia es infalible, pero estoy confundido con varios eventos en el orden de la creación registrados en el primer capítulo de Génesis.

1. En el primer día, creó Dios la luz y las tinieblas, pero tardó hasta el cuarto día para crear el sol y las estrellas. ¿Cómo puede haber vegetación sin el sol y sin estrellas?

2. En el tercer día, creó Dios vegetación (o sea: plantas y árboles), pero no fue hasta el cuarto día que creó el sol y las estrellas. ¿Cómo puede existir vegetación sin el sol y las estrellas?

3. También, en el segundo día aparentemente creó Dios la tierra, pero no fue hasta el cuarto día que creó el sol y las estrellas. ¿Cómo puede ser, desde que parece haber evidencia científica considerable que la tierra la creó mucho más tarde que el sol y las estrellas?”

Para creyentes y también los no creyentes, es importante entender que el texto original de Génesis, en Hebreo, dice algo distinto. Hay la tendencia de leer el texto sin atención al idioma original, y cuando eso sucede ocurren problemas como el de la persona que escribió el correo arriba. Eso sucede con frecuencia.

El problema está en que en el idioma hebraico vocablos en Génesis hacen una distinción entre el proceso de creación y el proceso de hacer. El vocablo hebraico bara, que quiere decir “crear”, es diferente al vocablo asah, que significa “hacer”. El vocablo bara nunca lo encontramos en la Biblia en referencia a algo un ser humano que puede hacer.

Algunos creacionistas denominacionales y ateos han intentado probar que las dos palabras tienen el mismo significado, pero no es así. En Génesis 2:3, resumiendo la semana de la creación la Biblia dice lo siguiente: “Entonces bendijo Dios el séptimo día y lo santificó, porque en él reposó de toda la obra que había hecho (bara) en la creación (asah)”. Dios dice claramente que hizo a ambas cosas.

La primera vez que usa la palabra bara es en Génesis 1:1. La vez siguiente la encontramos en verso 21 con referencia a la vida. Eso significa que todo, entre verso 1 al 21 Dios lo hizo y no lo creó. ¿Qué creó en verso 1? Las dos cosas descritas son el shamayim que traducido es el cielo, erets, que traducido es tierra. Para un lector casual eso es muy sencillo. shamayim se refiere a todo lo que existe arriba de nosotros como: las estrellas, las galaxias, el sol, la luna, hoyos negros, asteroides, cometas, nebulosas, etc. eret se refiere a todo lo que existe bajo el cielo: en el planeta tierra. Es importante notar el orden: el cosmos primero, luego la tierra. Ese verso no tiene ni fecha ni tiempo. No sabemos cuánto tiempo pasó Dios creando todas las cosas que están arriba de nosotros como tampoco el propio planeta tierra.

Alguien puede protestar diciendo: “¡Un momento! El sol, la luna y las estrellas las describen versos 14 al 19. Llevas razón, pero la palabra que usa en aquellos versos es asah y no bara. Esas cosas las creó en los versos 14 al 19. ¿Y por qué lo hizo? “… para separar el día de la noche; y sirvan de señales para las estaciones, para días y años (v.14) Las creó en verso 1, pero no fue hasta versos 14 al 19 que podría usarlas para los propósitos cronológicos del hombre – los relojes y calendarios. Podemos especular acerca de qué pasó cuando hizo esas cosas. Científicos dirán que es muy probable que un cielo nublado cubrió la tierra en una situación donde no se podía ver ni el sol y ni las estrellas. Para establecer señales, estaciones, días o años es importante ver todas las cosas creadas. La luz que viene al planeta en el verso 3 no tiene un brillo milagroso, sino simplemente la luz del sol y de la luna que pueden alcanzar la tierra; pero las orígenes no las podemos ver lo suficiente como para afectar nuestros relojes o calendarios.

A los que nos les gusta interpretar la Biblia literalmente van quejarse que bara lo usan en Génesis 1:27 en referencia a un hombre, pero en Génesis 2:7 la misma palabra la usan para describir el hombre es yatsar, que en el idioma original se refiere a moldear o formar. Génesis 1:27 se refiere a la parte del hombre que es la imagen de Dios, o sea, su alma. Somos espiritualmente iguales a Dios, y no físicamente. La referencia en Génesis 2:7 se refiere al cuerpo humano. La palabra yatsar la usa en referencia a algo como hace el alfarero, y nos dice que el hombre lo formó del polvo de la tierra (algo en que se transformará nuestro cuerpo). Es triste que algunos, por no interpretar la Biblia literalmente es esos versos, quieren probar que el ser humano no tiene alma, cuando esa es la primera referencia en Génesis de nuestra creación única en nuestro género.

La precisión de la secuencia de eventos en la narrativa de Génesis es increíble. Se encaja en toda clase de evidencias existentes. La palabra shamayim en el verso 1 significa  “cosas elevadas”, según el diccionario Young’s de Concordancia Analítica. Muchos versos bíblicos nos dicen que Dios extendió los cielos, lo que sugiere fuertemente es la expansión del universo y el hecho de que el mismo aceleraba (Versos Salmos 104:2; 44:24; 45:12; 51:13; Jeremías 10:12; 51:15) El proceso de la creación no lo podemos fechar ni limitar por el tiempo. La luz de todos los cuerpos celestes llega a la tierra en el verso 3 y Dios empieza su proceso creativo del ser humano y animales que eran familiares en la creación en el mismo verso.  Cambios en la atmósfera de la tierra lo describe en versos 14 al 19. La formación de las masas continentales, según las conocemos, están en versos 9 al 10 y las plantas que el hombre conoce las describe en una secuencia de “hierbas verdes” (algas, liquenes, etc.), seguidos por “hierbas que dan semilla” (gymnospermas), seguido por (angiospermas) “árbol que da fruto”, en versos 11 al 12.

La vida animal empieza en el verso 20, otra vez en secuencia correcta con los seres vivientes marinos, seguido por los pájaros, luego los mamíferos, o “monstruos marinos”, y por ultimo al hombre. La descripción es muy genérica en esos versos. Aquí en esos versos no encontramos a los equidnas, platipuses, virus, gusanos, insectos, dinosaurios, etc. Lo que sí encontramos son animales que conocía Moisés ya que se encuentran en secuencia correcta. Hay que tener en mente que Génesis no lo escribieron biólogos que viven en el siglo XXI. Lo escribieron personas que vivieron a miles de años atrás en culturas, idiomas y tradiciones variadas. Lo que importa es que lo citan en secuencia correcta, mientras hay muchas cosas omitidas que nos gustaría conocer, todo lo que citan es correcto y congruente con las mejores evidencias que tenemos disponibles.

La Biblia es la Palabra de Dios y, según Timoteo: “Toda la Escritura es inspirada por Dios y útil para enseñar, para reprender, para corregir y para instruir en la justicia,17 a fin de que el siervo de Dios esté enteramente capacitado para toda buena obra” (2 Timoteo 3:16-17 NVI). Que no permitamos que alegaciones descuidadas y entendimientos pobres nos quite la confianza en las declaraciones de la Biblia en Génesis.

(Si quieres puedes contactar a John Clayton via e-mail cuya dirección es esta: JNCDGE@aol.com )

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