El corazón del apóstol


Hechos 20:18-38

El Apóstol Pablo hizo tres viajes misioneros. En el capítulo 20 está en la recta final de su tercer viaje. En esos versos Pablo se prepara para regresar a Jerusalén y tienen que despedirse de los hermanos de Efeso, con quien había convivido por mucho tiempo. Es un momento de mucha ternura y emoción, quizás la despedida más sentida que leemos en el Nuevo Testamento. Pablo literalmente abre su corazón y nos permite mirar hacia dentro. Echemos pues una mirada dentro del corazón de Pablo para ver lo que hay.

Hay varioss atributos que encontramos en el corazón de apóstol; por ejemplo:

 

Fidelidad

V. 18 habla de la fidelidad de Pablo en los tres años que estuvo en Efeso: “Desde el primer día”. Pablo no perdió tiempo al llegar a Efeso, empezando a trabajar inmediatamente. Pasando muchas horas difíciles en una ciudad difícil, Pablo no desmayó ni desistió.

 

La fidelidad es el atributo que se puede cultivar también en el corazón. Gracias a Dios tenemos hermanos fieles. Necesitamos más fidelidad en la iglesia y eso lo pedimos a Dios.

 

Siempre hay algo para cada persona hacer en la iglesia. Ni todos pueden predicar, dirigir himnos u oraciones públicas. Pero hay algo que puedes hacer. Puedes servir a algún hermano en sus necesidades y puedes ser fiel.

 

La fidelidad es la calidad que todos admiramos, pero es algo que Dios requiere (1 Cor. 4:2). Además, se requiere de los que sirven, para que sea fiel.

 

He aquí donde debes ser fiel:

 

1. A tu familia: la fidelidad empieza en el hogar. En épocas de elecciones en algunos países no revelan ninguna falla moral de los candidatos. Hay otros lugares donde sí lo hacen. Siempre hay los que dicen que no es importante la vida moral del candidato. La realidad es que eso es importante para Dios y debe ser importante también a nosotros. Fieles a la familia quiere decir que proveeremos a todos, y que jamás les defraudaremos.

 

Es importante mencionar que no tenemos que ser físicamente infieles para ser infieles. Algunos están “casados” con su trabajo, con sus amigos o con el deporte. Otras tienen obsesión de las compras. Ser fiel significa establecer y mantener ciertas prioridades, aun fuera de casa.

 

Efe. 5:25 dice: “Maridos amad vuestras mujeres, así como Cristo amó a la iglesia, y se entregó a sí mismo por ella”.

 

A un amigo mío le gustan las motocicletas. Siempre las tuvo y siempre se desplazaba de un lugar a otro en su vehiculo. Antes de casarse su esposa le pidió que por favor vendiera la motocicleta. Montar en motocicleta para ella era como cometer suicidio. Y como quería que su marido durase tiempo suficiente para crear la familia, le pidió a que no tuviera motos. Con mucho dolor en el corazón y conocedor del verso arriba, va y vende su preciosa moto.

 

En los países Latinoamericanos las personas creen que en los Estados Unidos los maridos son débiles porque complacen a sus respectivas esposas. Pero en la mayoría de los casos es por amor a su esposa. El marido que demanda que le sirvan y que impone sus gustos y caprichos no es una persona que ama su esposa. Simplemente la tiene como su sirvienta. Vemos a través de este verso que amar a la esposa no es una cuestión cultural sino un mandamiento bíblico. Hermano, ¿cuándo fue la última vez que complaciste tu esposa?

 

No hay nada tan importante en la vida que no estaríamos dispuestos a desistir para agradar a la esposa. No hay empleo, juegos, pescarías, deben ser más importantes que la esposa que Dios nos ha dado. Eso debe servir también para las mujeres casadas. Ni las amigas, ni las colegas de trabajo, deben conocer los secretos que no cuentas a tu marido. Ni los hijos deben ser más importantes que el marido.

 

La fidelidad es algo grandioso y debe empezar en el hogar. Debemos ser fieles a nuestra familia. Cuando un hombre comete adulterio, no lo hace tan solo contra su esposa. Lo hace contra los hijos, padres, hermanos y hermanos en la fe.

 

En cuanto a las finanzas, les pregunto: ¿Qué harías con un millón de pesos? Alguien contesta: “Empezaría a pagar mis cuentas y no sé si sería suficiente”. Todos tenemos cuentas que pagar. Eso nos mantiene a todos humildes. En cuanto a las finanzas debemos poner a Dios en primer lugar. Si no contribuyes generosamente ahora, al tener el millón de pesos tampoco serás. Si no eres fiel en la finanzas ahora no lo serás en el futuro. ¿No lo crees? He aquí un verso:

 

Lucas 16:10 dice: “El que es fiel en lo muy poco, también en lo más es fiel; y el que en lo muy poco es injusto, también en lo más es injusto”. Dice Dios que si no se te puede confiar con poco, tampoco se te puede confiar con mucho. Las cosas pequeñas son las que cuentan.

 

Dice el marido a la esposa: “Cariño, creo que nuestros hijos tienen mi cerebro”. Ella replica: “Claro que si. Son las cosas pequeñas que cuentan”.

 

Lucas 16:11 dice: “Pues si en las riquezas injustas no fuisteis fieles, ¿Quién os confiará lo verdadero?” (Cosas verdaderas tales como: sabiduría, poder, conocimiento) Dice Dios, en otras palabras: “La prueba de tu fidelidad en el terreno espiritual es lo qué haces con tus finanzas en el terreno físico”.

 

Muchos se privan de grandes bendiciones espirituales, francamente porque no son fieles con sus ofrendas, con lo mucho que Dios nos ha confiado para que lo utilicemos con sabiduría. Algunos no reciben respuesta de sus oraciones porque no son fieles con sus finanzas. Otros no entienden la Biblia y les falta sabiduría porque son infieles con sus finanzas. Algunos no tienen poder en tu testimonio y jamás ganan no siquiera un alma para Cristo porque no son fieles financieramente hablando. No han pasado la prueba más fácil. Dios dice: “No lograrás nada espiritualmente hasta que pases la prueba sencilla de la mayordomía".

 

El dinero no es el problema; el dinero es tan solo la prueba. Esfuérzate en pasar la prueba para que Dios pueda empezar a bendecirte en tu vida.

 

Como predicador y como cristiano, necesito sabiduría, poder y comprensión y por lo tanto no puedo ser necio con mis finanzas. Debo ser obediente, permitiendo que Dios haga lo que puede, después de haber pasado la prueba inicial.

 

Fidelidad a la familia y en las finanzas es mandamiento divino a:

 

  • Los hermanos de la iglesia. Es una bendición ver a todos aquí este día. ¿Será que asistirán fielmente a las reuniones de la iglesia?

 

Romanos 12:5 dice así: “… así nosotros, siendo muchos, somos un cuerpo en Cristo, y todos miembros los unos de los otros”. Eso quiere decir que eres parte de mí así como este brazo es parte de mi cuerpo. Y cuando se reúne el cuerpo y no estás presente, falta una parte importante del cuerpo, y no se puede funcionar a plenitud. ¡Necesitamos unos de otros!

 

Hebreos 10:25 dice: “… no dejando de reunirnos, como algunos tienen por costumbre, sino exhortándonos; y tanto más, cuando veis que aquel día se acerca”. Hay los que creen que para ser cristiano no es necesario ir a la iglesia. Técnicamente eso es verdad. Dudo la sinceridad de la salvación de cualquier persona que decide no ir a las reuniones cuando podrían perfectamente estar presentes.

 

Algunos dicen: “Puedo sacar lo mismo de la naturaleza, de un paisaje, o con mi familia en un parque”. Al decirlo revelan el problema principal: no vamos a la iglesia solo para lo que podemos sacar, sino para lo que podemos dar o contribuir. Vamos para animar a los hermanos, para consolar a alguien o para respaldar al predicador o ancianos.

 

Mateo 20:28 dice: “… como el Hijo del Hombre no vino para ser servido, sino para servir, y para dar su vida en rescate por muchos”. ¿Cuántos niños puedes enseñar acerca de Cristo en un parque o lago? ¿Cuántos misioneros puedes apoyar e estimular en un bosque? ¿Cuántos bebés puedes cuidar desde un lago para que otros puedan escuchar el mensaje? ¿Cómo es que tu matrimonio podrá fortalecerse desde un campo de béisbol?

 

Regresemos a Hebreos 10:25: “Exhortándonos” es igual a “animándonos”. ¿Les gusta más cuando hay poca o mucha gente en las reuniones de la iglesia? Cuando hay pocos, ¿No empiezas a imaginar adónde estará el resto del cuerpo de Cristo?  

 

Todos tenemos nuestras luchas personales en este mundo. Nuestra carne quiere seguir al diablo, y por lo tanto algunos no están presentes todos el tiempo. No puedo imaginar cómo es que algunos dicen que puede luchar contra sus tentaciones sin el apoyo de la iglesia, según Dios quiere que sea.

 

Temo perder un culto de la iglesia. Al hacerlos puedo perder la oportunidad de recibir bendición. Con frecuencia escuchamos personas decir que “supieron” que perdieron un buen servicio y que les “gustaría” haber estado presentes. Pero también hay los que se abstienen de un viaje o un divertimiento para asistir a los cultos de la iglesia.

 

He sido bendecido por estar presente mientras alguien predicaba. Mi vida espiritual ha sido marcada por los buenos sermones que he escuchado. ¿Y si no hubiera estado? A veces las personas no son regulares en su asistencia al culto porque se fijan que el predicador se para frente a la iglesia sin estar preparado, sin haber estudiado u orado en preparación para el sermón de domingo. Hay veces en que el predicador estuvo ministrando a hermanos enfermos en el hospital o en sus casas y le falta tiempo para la preparación. Esa es una excepción y podemos comprender. Pero si eso se pasa domingo tras domingo, es porque el predicador ha perdido su primer amor. Para esas ocasiones hay los libros de sermones que preparamos para que los utilicen para edificar la iglesia.

 

Es menester ser fiel a la iglesia, confiado en Dios quien nos conoce y nos bendecirá si tan solo somos fieles.

 

Cada vez que vienes al culto es como decirle a Dios: “Señor, eres muy importante para mí”. También, al asistir a los cultos estamos diciendo al predicador: “Hermano, eres importante para mi”. También, al estar presente en los cultos, el mensaje que transmites a los demás hermanos es: “hermanos, ustedes son muy importantes para mi”. Faltar a las reuniones de la iglesia es ser egoísta y pensar: “eso no me hará daño”. La verdad es: sí, te dañará tanto a ti como a otros también.

 

Nuestra fidelidad va desde la familia, a las finanzas y también a los hermanos.

 

  • A la fe: Ahora me refiero a la Palabra de Dios. Muchos dudan algunas partes de la palabra de Dios y creen en la Biblia usando el sistema cafetería donde se toma lo que se quiere y se deja lo demás. Hay los que subrayan los pasajes que les parecen importantes, ¡como si los demás no fueran!

 

Hay los que dudan algunas afirmaciones de la palabra de Dios y se llaman teólogos. Eso presenta un problema ya que en el idioma griego “teólogo” se compone de dos palabras: “Teos”, que se traduce como Dios y “logos”, que es la Palabra. Deducimos que si no creen en el “logos” tampoco conocen el “teos”.

 

No nos cabe juzgar la Palabra de Dios. Debemos dejar que la Palabra de Dios nos juzgue.

 

Los grandes peligros de nuestra era es lo que algunos creen:

 

1. Perdón sin arrepentimiento

2. Salvación sin regeneración

3. Cielo sin infierno

 

Estamos viviendo en una época que si la iglesia no da a la comunidad lo que ellos quieren, no tendrán interés en participar como miembros. Hace poco más de un mes que estuve en Culiacán para dar un seminario acerca de liderazgo. Mientras tanto, en la misma ciudad había un hombre de otra religión que sanaba. Mientras nosotros teníamos unas 50 personas asistiendo a ambas iglesias de Cristo en Culiacán. El sanador pudo reunir a 30,000 personas. No quiero juzgar a nadie ya que no conozco sus corazones. Pero puedo decir que un gran número de los que asistieron al sanador fueron creyendo que el les podía sanar y nada más. Como nosotros en las iglesias de Cristo no ofrecemos ese tipo de servicio pocos se interesan en nosotros.

 

En el corazón de Pablo vemos, en primer lugar la fidelidad. ¿Eres fiel a tu familia, con tus finanzas, a la iglesia, a tu fe?

 

2. Humildad

En verso 19 leemos que aparte de su grandiosidad, Pablo era un hombre humilde.

En 1 Corintios 15:9 leemos: “Porque soy el más pequeño de los apóstoles, que no soy digno de ser llamado apóstol, porque perseguí a la iglesia de Dios”.

 

También en Efesios 3:8 leemos: “A mí que soy menos que el más pequeño de todos los santos, me fue dada esta gracia de anunciar entre los gentiles el evangelio de las inescrutables riquezas de Cristo”.

 

Luego en 1 Timoteo 1:15 leemos: “Palabra fiel y digna de ser recibida por todos: que Cristo Jesús vino al mundo para salvar s los pecadores, de los cuales yo soy el primero”.

 

Humildad significa que sabemos que somos indignos. Comprendemos que apartados de Cristo no somos nada y nada podemos hacer.

 

3. Compasión

V. 19 dice: “sirviendo al Señor… con muchas lágrimas”.

Hay los que dicen que “los hombres no lloran”. Si no lloran, entonces, ¿Por qué nos dio Dios las lágrimas? No es vergüenza llorar cuando nos desilusionan, cuando confiamos y no son honestos con nosotros, cuando nos defraudan, nos engañan. En el ministerio si no hay lágrimas tampoco debe haber risas. Si nos dedicamos a servir a nuestros hermanos y a la comunidad y como resultado hay miembros que se van y personas con quienes estudiamos la Palabra por meses seguidos y luego no quieren comprometerse con Cristo. Hay disgustos entre predicadores que hacen chismes unos de otros y eso duele. Todo sucede porque no conocen al Dios que dicen servir.   

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