El bautismo en Efeso

Hechos 19:1-7 

A través de los años la enseñanzas y practicas acerca del bautismo han sido diversas, lamentablemente causando divisiones y confusiones entre las religiones de origen cristianas. Cada persona lo explica de manera distinta, sin preocuparse en traducir el vocablo “baptizo”, o bautismo, del original griego. Si tan solo tradujesen esa palabra, que quiere decir “inmergir” ya no tenían que hacer tantas explicaciones para comprobar lo que enseña su denominación acerca de ese tema.

 El autor de Hechos hace un relato interesante de un evento que tiene que ver con bautismo en la iglesia primitiva de Efeso. Mientras leemos podemos encontrar cuatro puntos importantes que quisieramos mencionar:

 1. Lucas no menciona en ese relato cómo fueron los bautismos de las personas mencionadas en esos 7 versos. La confusión existe simplemente porque no se respeta el idioma original, y nada más. La palabra “bautismo” ha sufrido un cambio en su significado. En el idioma original quería decir simplemente inmergir o sumergir. Con el pasar del tiempo, la palabra bautismo pasó a ser una fiesta de celebración cuando  rosean a un niño recién-nacido en la iglesia Católica. (Es importante mencionar que esa práctica de “bautizar” a niños latentes no tiene ninguna base Bíblica. Según el evangelio de Cristo es necesario creer primero para ser bautizado. Un niño recien-nacido no puede creer. Tampoco tiene pecados. Si el bautismo es para perdón de los mismos, entonces no hay prque bautizar a los recien-nacidos).

 Lo mismo sucede con la palabra iglesia, que en el original griego (ekklesia), quiere decir un aglomerado de personas no necesariamente religiosas. Con el pasar del tiempo la palabra iglesia pasó a ser una manera de designar un templo religioso. Aunque el templo esté vacío, decimos: “Da vuelta a la derecha al llegar a una iglesia”. Queremos decir aquí que la persona debe dar vuelta a la derecha a llegar a un templo religioso.

2. La conversación entre Pablo y los hermanos de Efeso es un tanto cuanto diferente porque empieza con una pregunta que muchos no la harían: “¿Recibieron el Espíritu Santo cuando creyeron?” Eso es algo que se entiende, que los que se bautizaron recibieron el Espíritu Santo, según promesa en Hechos 2:38. Pero la pregunta de Pablo era de suma importancia porque su contestación fue negativa: “Ni siquiera hemos oído si hay Espíritu Santo”.

 ¿Cómo era posible que no conocían el Espíritu? Apolos era uno de sus líderes y maestros y en Hechos 18:24 nos enteramos que él vino a Efeso desde Alexandría, en el Egipto. Era hombre elocuente, poderoso en las Escrituras. Si así era seguramente Apolos les hubiera hablado del Espíritu Santo de Dios mencionado varias veces en la Palabra de Dios. Parece extraño que Apolos no hubiese enseñado aquellos efesios nada acerca de ese tema tan importante.

 Cualquiera que fuese el caso, aprendemos en Hechos que Pablo les hace otra pregunta, lo que revela que ellos habían sido bautizados con el bautismo de Juan, el bautismo del arrepentimiento y del perdón.

 Luego Pablo enseña a los efesios que el bautismo de Juan fue en preparación a una nueva era, para preparar a la gente para la venida de Cristo. Lucas entonces empieza en el verso 5 con tres palabras muy significativas, que son: “Cuando oyeron esto”. Entonces, gracias a la enseñanza de Pablo aquellas personas se bautizaron en e nombre de Jesucristo. El poder de la Palabra de Dios estuvo operando en el corazón y mente de aquellos discípulos efesios.

 Ha sido siempre así: Dios habló, formó la creación de la tierra desordenada; en el bautismo de Cristo la voz celestial dijo: “Éste es mi hijo amado en quien mucho me complazco”. Nosotros también pasamos a ser hijos amados de Dios cuando nos bautizamos. La Palabra de Dios sigue cambiándonos cada día mientras maduramos en la fe y en la practica de seguir a Cristo. La Palabra de Dios sigue activa, cumpliendo promesas tras promesas. La Palabra de Dios sigue libre, incluyendo a todos, sin excepción.

3. Pablo bautiza a los efesios “en el nombre de Jesucristo”. Algunos creen que bautizar en el nombre de Cristo no es bíblico porque en Mat. 28:16-20, donde encontramos la gran comisión, nos instruye Cristo que debemos bautizar en el nombre del Padre, Hijo y Espíritu Santo. Sí, debemos bautizar la persona en los nombres de la deidad. Sin embargo, todavía al mencionar a Jesucristo estamos hablando del propio Dios. Solo hay un Dios. Las tres personas de la deidad son distintas personalidades de un solo Dios. El Dios Padre, Dios Hijo y el Dios Espíritu Santo son una sola persona. Al bautizarnos en el nombre de Cristo, lo hacemos en el nombre de la trinidad: Padre, Hijo y Espíritu Santo. Al bautizar a alguien, sería preferible mencionar a los tres: “En el nombre del Padre, Hijo y Espíritu Santo”. Pero al mencionar a uno, mencionamos a los tres. El nombre de Dios es colectivo e incluye a las tres personas.

4. Pablo impuso las manos en ellos, y recibieron el Espíritu Santo. Ellos hablaron en lenguas y profetizaron. Es interesante que Pablo les da dos dones que no son los más importantes como: fe, esperanza y amor, según escribe a los corintos. Lenguas y profecías son dones pero son los menos importantes de los mencionados en las cartas de Pablo. De hecho, dijo: “Pero en la iglesia prefiero hablar cinco palabras con mi entendimiento, para enseñar tambien a otros, que diez mil palabras en lengua desconocida” (1 Cor. 14:19). Palabras dichas sin que la gente las entienda no sirven para la edificación de la iglesia. Al contrario, pueden formar barreras y estorbar en vez de colaborar en la buena comunicación. Por tanto, fe, esperanza y amor son los dones más grandiosos del Espíritu Santo. Éstos cuando puestos en practica influenciarán personas a vivir más cerca del Señor. Eso sí edifica y no palabras cuyo significado no se puede entender. Debe haber algún motivo que no sabemos porque el apóstol actuó de esa manera. Al bautizarnos recibimos el perdón de nuestros pecados y el don del Espíritu Santo. Pablo también dicho a los efesios que Dios “nos bendijo con todas bendiciones espirituales” (Efe 1:3), Al hijo de Dios, salvo gracias a la preciosa sangre de Cristo, no le falta nada.

 Nota: Pablo impuso sus manos sobre los efesios para tranferir dones milagrosos que solo los apóstoles poseían. En nuestra época no tenemos dones milagrosos. Al morir los apóstoles murieron con ellos los dones milagrosos. Los milagros actuales los hace Dios por su intervención directa y no a través de personas.

Conclusión: 

Los Efesios se bautizaron de la misma manera que hoy se bautiza. Jesucristo instituyó el bautismo en su nombre para que le reconozcamos como el que ahora tiene “toda potestad” o autoridad. (Mat. 28:18) El bautismo marca el inicio de la jornada con Cristo que terminará en el cielo. Es necesario mucha humildad y fe en Dios para recibirlo. Los primeros cristianos, al enterarse de que tenían que bautizarse no vacilaban y se rendían a la obediencia del evangelio. Tu tampoco debes vacilar. Si todavía no te has bautizado, hazlo hoy mismo.

Preguntas para meditación y repaso:

      1. ¿Qué es lo que viene a la mente al pensar en el día de tu bautismo?

     2. ¿Qué sentiste al salir del agua?

3. ¿Por qué es que en la Iglesia de Cristo se bautiza por inmersión? 

4. ¿Cuáles son las bendiciones que recibimos al bautizarnos en Cristo? 

5. Para bautizarse una persona, ¿qué necesita? 

6. Vimos a través de esta lección que ciertos bautismos, como el de Juan, ya no tienen valía. ¿Qué se puede hacere para ayudar a los que todavía no conocen el bautismo de Cristo?

7. Según 1 Corintios 13:13, ¿cuales son los dones más importantes y cuál de los tres es el mayor?

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