Dios puede cambiarte

Hechos 9:1-9 

¿Te gustaría ser la persona que eligen en los programas de televisión para hacer las transformaciones extremas? Esta ha sido la premisa de aquellos programas: Eligen a una persona no esté satisfecha con su apariencia y enseguida varios médicos, entrenadores y expertos en la moda se ocupan del candidato. ¡Y presto! Alguien ha sido cambiado en una persona hermosa según el mundo.

Si vamos ser honestos, no hay respuestas sencillas en obtener los cambios que queremos en nuestra vida. Aun en esos programas, hay cirugías, ejercicios, dietas y cambios en la manera de vestir. Creo que lo que hace con que no nos cambiemos es la arrogancia.

La arrogancia
Una mujer sube en un avión después de una semana muy ocupada, esperando encontrar algún descanso. Antes que ella pudiese acomodarse la persona a su lado, un parlanchín que no paraba de hablar de sus negocios, insinuaba que por ser mujer no podía entender la magnitud de su trabajo. Después de una pausa, el hombre le pregunta a qué se dedica. Con una sonrisa ella contesta: “Soy neura cirujana”. El pasajero permaneció callado el resto del viaje.

A veces necesitamos ser honestos con nosotros mismos y examinar lo que necesita cambiar. Para tanto es necesaria mucha humildad para enfrentarnos el hecho de que donde nos encontramos en este momento no es donde queremos estar. Pero, ¿cómo ocurren esos cambios? ¿Dónde creemos que proceden los cambios?

Dame una oportunidad
Un budista se acerca a un vendedor de perritos calientes y dice así: “Por favor, dame uno con todo lo que tienes”. El budista dio al vendedor un billete de $20 y esperó. Finalmente dice: “¿Qué pasó con el cambio?” El vendedor, enterado de que su cliente era budista, con un aire filosófico dijo: “Todo cambio debe venir desde hacia dentro”.

Bien, esa es filosofía budista, que los cambios vienen desde dentro. A primera vista podremos estar de acuerdo con eso. Pero como cristianos hemos descubierto que una actitud individualista hacia nuestra habilidad de cambiar está llena de defectos. No somos un pueblo independiente, sino dependiente. Es mentira cuando nos dicen que podemos hacer todo lo que decidimos hacer. Parece bueno, pero estamos excluyendo a alguien. ¿Sabes quien es? Dios.

Dios es un experto en transformaciones
De hecho, muchas y muchas veces él ha enseñado que puede cambiar lo que nos parece imposible. Considera esto:
¿Crees que los terroristas pueden cambiar? Son tan fanáticos y radicales en sus creencias hasta el punto de cometer actos de violencia y asesinatos.

En el libro de los Hechos su autor cuenta una historia acerca de esa clase de persona. Era un hombre que usaba de la religión para esconder su odio de los que no concordaban con él. El cambio por lo que pasa ese hombre es tan intenso y tan profundo que Lucas cuenta la historia tres veces. He aquí el inicio:

I. Furia (vs. 1-2)
1Saulo, respirando todavía amenazas y muerte contra los discípulos del Señor, fue al sumo sacerdote,   2y le pidió cartas para las sinagogas de Damasco, para que si encontraba algunos que pertenecieran al Camino, tanto hombres como mujeres, los pudiera llevar atados a Jerusalén.

Saulo era judío y su herencia le había dado un amor profundo y aprecio a su fe judaica. Saulo también era ciudadano romano, nacido en Tarso, ciudad ubicada en la Asia Menor. Podía hablar tanto el idioma arameo como el griego. En cuanto a su fe, Saulo era radical, lo que era típico de un fariseo, que era su secta.  Conocía las Escrituras hebraicas por dentro y por fuera. Era una estrella en su religión, ya que había estudiado bajo uno de los rabinos más respetados de la época, que era Gamaliel. Saulo era tan celoso en lo que creía que si no concordabas con él, creía que debías morir por la herejía.

Eso era lo que acabamos de leer. Saulo fue el aparente culpable de la muerte de Esteban. Cuando los que participaban en el apedreamiento de Esteban pusieron su ropa a los pies de Saulo, significaba que él aprobaba la ejecución del diacono.

1. Saulo se había transformado en un terrorista de la religión
Saulo vivía bajo un código, pero un código muy estricto. Decía que si alguien siguiera a Jesucristo era un hereje y tenía que ser castigado, encarcelado o asesinado. Así empezó su misión de perseguir a los cristianos, una misión que le consumía, que  pasó a consumirle toda su vida.

2. Saulo era un “cazador” de cristianos
Saulo perseguía a los que pertenecían al Camino. Esa era una descripción apropiada que le hacía la iglesia primitiva.

Después de la muerte de Esteban, muchos de la iglesia se fueron pues temían la persecución de los fariseos. Saulo y sus discípulos les perseguían. Y aparentemente varios iban con él rumbo a Damasco para arrestar a muchos cristianos en aquella ciudad norteña.

El texto en Hechos 9 describe a Saulo con palabras usadas para describir a un animal salvaje. Por tener el corazón lleno de odio y la mente cargada de prejuicio, se hizo una persona peligrosa. Pero algo interesante estaba por pasar en el camino a Damasco.

II. ¡Contacto!  (vs. 3-5)
3Y sucedió que mientras viajaba, al acercarse a Damasco, de repente resplandeció en su derredor una luz del cielo;  4y al caer a tierra, oyó una voz que le decía: Saulo, Saulo, ¿por qué me persigues?  5Y él dijo: ¿Quién eres, Señor? Y El respondió: Yo soy Jesús a quien tú persigues;
3. Una nueva perspectiva se apodera de Saulo.
Dios sabe cómo captar nuestra atención. Y es eso lo que pasa aquí. Jesucristo hace contacto con Saulo con si fuera una luz tan brillante que le derrumba al suelo. Mientras estaba caído, temporalmente ciego, Saulo era humilde y listo para escuchar al Señor. Y escucha estas palabras: “Saulo, Saulo, ¿por qué me persigues?” Con mucha dificultad Saulo le pregunta: “¿Quien eres, Señor?” y en aquel momento escucha una revelación aplastante. Es Cristo; el mismo en quien no crees. El mismo cuyos seguidores has estado persiguiendo. El mismo que has estado odiando. Lo que me sorprende es que Saulo no intenta explicar su punto de vista. Simplemente hace lo que le dice el Señor.

Y lo que Saulo descubrió es que tenía una religión pero no tenía comunión con Dios.  Jesucristo estaba revelándose a Saulo en aquel momento, para que él supiera que estaba luchando en contra a los planes de Dios. Parece obvio que Saulo inmediatamente lo comprende  todo. Toda la lucha de Saulo en contra a los cristianos era una lucha en contra de Dios. Al perseguir a la iglesia, estaba persiguiendo al propio Jesucristo. Eso debería ser una gran humillación para él. Todo lo que hizo hasta el momento había sido sin significado.

4. Saulo puede tan solo “oír” o… puede “oír y obedecer”.
Saulo cayó al suelo pero no se hizo un autómata. Su personalidad seguía intacta. Nadie le forzó a aceptar nada. Él todavía tenía una opción. En Hechos 22, donde Saulo describe nuevamente su conversión, añade una pregunta al Señor: “¿Qué haré, Señor?” Las instrucciones son sencillas:

III. Instrucción (Vs. 6-8)
6levántate, entra en la ciudad, y se te dirá lo que debes hacer. 7Los hombres que iban con él se detuvieron atónitos, oyendo la voz, pero sin ver a nadie. 8Saulo se levantó del suelo, y aunque sus ojos estaban abiertos, no veía nada; y llevándolo por la mano, lo trajeron a Damasco.
5. El apóstol que estuvo espiritualmente ciego, ahora estaba físicamente ciego. Podemos decir que Dios había estado tocando la puerta del corazón de Saulo por mucho tiempo, pero nadie contestaba. Algo drástico tenía que pasar para cambiar a Saulo y para que conociera la verdad.

Jesucristo hace que Saulo se haga ciego físicamente para informarle que también estaba ciego espiritualmente. Parece que Saulo no había consultado las Escrituras para saber que Cristo era el Mesías. Tampoco veía las cosas a la manera de Dios.

Ahora Saulo tenía instrucciones de ir a Damasco, y por lo tanto sigue su jornada al destino original. Sin embargo, en vez de entrar en la ciudad como un héroe conquistador, de la “secta” conocida como el Camino, entra tomado de la mano, ciego, e humilde. El que estaba lleno de auto-confianza, orgullo y proeza, ahora estaba humilde y derrotado. Concluye que su vida fructuosa y plena, era en realidad vacía e inútil. Por fortuna, el Señor Jesucristo no había dado cabo de Saulo.

IV. Conexión  (Vs. 9-16)
9Y estuvo tres días sin ver, y no comió ni bebió.  10Había en Damasco cierto discípulo llamado Ananías; y el Señor le dijo en una visión: Ananías. Y él dijo: Heme aquí, Señor.  11Y el Señor le dijo: Levántate y ve a la calle que se llama Derecha, y pregunta en la casa de Judas por un hombre de Tarso llamado Saulo, porque, he aquí, está orando,   12y ha visto en una visión a un hombre llamado Ananías, que entra y pone las manos sobre él para que recobre la vista.    13Pero Ananías respondió: Señor, he oído de muchos acerca de este hombre, cuánto mal ha hecho a tus santos en Jerusalén,   14y aquí tiene autoridad de los principales sacerdotes para prender a todos los que invocan tu nombre.  15Pero el Señor le dijo: Ve, porque él me es un instrumento escogido, para llevar mi nombre en presencia de los gentiles, de los reyes y de los hijos de Israel; 16porque yo le mostraré cuánto debe padecer por mi nombre.
Empiezan las conexiones 
6. Saulo empieza a ser honesto con el Señor
En tres días Saulo empezó a reconstruir todo lo que era y hacía. Era tiempo de evaluación; era tiempo de oración y confesión; tiempo de arrepentimiento.

Más tarde Saulo, en retrospectiva, reflexiona sobre ese evento mencionando como Dios le arrestó con su gracia. Por mucho tiempo Dios estaría intentando convertir a Saulo pero éste lo resistía hasta que Cristo le hace caer al suelo.

Salvación:
El conocido escritor inglés C. S. Lewis, en su libro “Crónicas de Narnia” describe en su autobiografía, la manera en que Dios le buscaba:

“… al gran Angler jugando con su pez, a un gato persiguiendo un ratón, a una matilla de sabuesos acercándose a una zorra, y finalmente al divino jugador de ajedrez manobrándole a las posiciones más desfavorables hasta que por fin le concede el requémate”.

Saulo hacía la conexión de que Dios había estado atrás de él por mucho tiempo. Ahora Dios seguía proveyendo.

7. Dios provee personas a nosotros
No hemos sido llamados para hacer la obra solos. Dios habla a un seguidor de Cristo de nombre Ananías, y le instruye a ir a ministrar a Saulo. Si fuéramos Ananías reaccionaríamos de la misma manera diciendo: “¡Señor, Saulo es un hombre malo!”
También tendríamos temor. Comprenderíamos que estar con Saulo era como cometer suicidio. Ese hombre mataba a los cristianos. Ananías conocía el fin que tuvo Esteban. Pero Dios amablemente reafirma sus instrucciones. Dios le había llamado, derramado su gracia sobre él, y Saulo lo estaba recibiendo.

V. Comunión (Vs. 17-19)
17Ananías fue y entró en la casa, y después de poner las manos sobre él, dijo: Hermano Saulo, el Señor Jesús, que se te apareció en el camino por donde venías, me ha enviado para que recobres la vista y seas lleno del Espíritu Santo. 18Al instante cayeron de sus ojos como unas escamas, y recobró la vista; y se levantó y fue bautizado. 9Tomó alimentos y cobró fuerzas. Y por varios días estuvo con los discípulos que estaban en Damasco.
8. A Saulo lo reciben como a un hermano
Esta es una de las maneras más poderosas de dirigirse a una persona que encontramos en la Palabra de Dios: “Hermano Saulo”. Ananías no fue para juzgar o acusar a Saulo. Sencillamente Ananías acepta la palabra de Dios y sencillamente acepta a Saulo.

A Saulo le dan las bienvenidas en la comunión del camino. Después de su bautismo Saulo (la forma griega) o Pablo (la forma romana) pasa a hacer parte de la comunidad de fe.

La ceguera había desaparecido; ahora podía ver tanto físicamente como espiritualmente. Era un hombre cambiado. Todos los prejuicios que hicieron parte de su vida de fariseo por tantos años habían desaparecido. Ahora Pablo tenía comunión con quien antiguamente odiaba y perseguía. Los peores enemigos se transformaron instantáneamente en sus amigos. Jesucristo le había cambiado por siempre.

Salvación:
Una de las expediciones militares magnificas del siglo 19 no conquistó nuevas tierras para la reina Victoria. No lo encontrarás mencionado en los libros de historia, pero por la logística monumental, historiadores militares comparan el desembarque de tropas en Etiopía en 1868 a la invasión de Francia por las fuerzas aliadas en 1944.
Durante cuatro años el emperador Teodoro III de Etiopía había mantenido presos un grupo de 53 Europeos. Eran 30 adultos y 23 niños, incluyendo algunos misionarios y un cónsul británico, en un lugar remoto en el interior del país. La reina Victoria rogaba en vano, por carta, para que el emperador libertase a los cautivos. Finalmente el gobernador dio órdenes a que se formara una expedición militar completa desde India para marchar contra Etiopía. No era para conquistar el país y hacerlo colonia británica, sino simplemente para rescatar un grupito de civiles.

El pelotón de invasión incluía 32,000 hombres, artillería pesada y 4 elefantes para llevar a los cañones. Entre las provisiones había 50,000 toneladas de carne de res y de puerco y 120,000 litros de ron. Los ingenieros construyeron plantas de tratamiento de agua, un ferrocarril, una línea de telégrafo hacia el interior, y muchos puentes. Todo eso para luchar una batalla decisiva, para después de haber liberado a los presos, empacar y regresar. Los británicos gastaron millones de libras para rescatar a un grupo pequeño de cautivos.

¿Cuanto más tiene que gastar Dios para rescatarte? Jesucristo ya ha pasado por la agonía de la tortura romana y ejecución para que tuvieras la salvación. ¿Qué más necesita hacer Dios para captarte la atención?

A mí me parece increíble que el gran perseguidor de los cristianos pasó a ser uno de los mejores seguidores de Cristo. Algo así puede pasar contigo hoy mismo.

9. Dios puede y quiere cambiarte la vida
Yo tenía 19 años cuando me convencí de que el vacío de mi vida solo lo llenaría Cristo. Siempre fui un buen muchacho aunque no muy bueno estudiante. En la escuela sufrí la influencia negativa de varios colegas para poder participar de la sociedad en que ellos vivían. En aquella época no había drogas y el alcohol no era algo aceptable. Pero chistes sucios y lenguaje grosera era muy común. Todo eso para parecerme a los demás colegas.

Hasta que, Jorge Mikhin,  mi maestro de inglés llevó nuestra clase a un culto de la iglesia de Cristo, que en aquella época los miércoles los misionarios lo hacían en el idioma en inglés. Lo hacían también en portugués pero mi interés primario era aprender el inglés. Me enteré que las metas de aquel grupito de cristianos eran distintas y más nobles que las mías y con un porvenir mucho más positivo. Me gustaba sobretodo la manera como los misioneros trataban sus respectivas esposas, de cómo tenían una vida sencilla y al mismo tiempo llena de gozo. En conclusión: ellos tenían algo que aunque no sabía qué era, estaba seguro de que era eso que me faltaba. Con un poco de información bíblica y mucho amor de la iglesita que apenas se formaba, aun sin conocer totalmente lo que hacía, me entregué al Señor. Me bautizaron en un tanque que había en el patio de la Escuela de la Biblia, lugar original de reunión de la iglesia de Cristo en mi país. Fui uno de los primeros en Sao Paulo a ser convertido por aquel grupo de misioneros, bautizándome una noche estrellada del 27 de noviembre de 1962. Hoy hay miles de cristianos en Brasil y la iglesia de Cristo sigue creciendo.

Desde entonces Dios me ha abierto puertas que jamás imaginé que existía. He tenido el gran privilegio de servir al Señor tanto en Brasil como en el Canadá, Estados Unidos, Portugal, México y muchos otros países Latino Americanos. Si yo, una persona que otrora fui arrogante y presumido he podido cambiar, hay esperanza a todos los demás.

No tenía idea de los planes que Cristo tenía para mi vida. No fuera yo dar un simple paso y decidir seguir al Señor, hoy mi vida sería mediocre y sin guía. Lo peor es que sin Jesús mi vida no pasaría de unos cuantos años en la tierra y todo terminaría en la tumba. Pero con Cristo y la fe en sus promesas, ¡lo mejor está por venir!

Cristo tiene planes también para tu vida. Apocalipsis 3:20 dice así:
'He aquí, yo estoy a la puerta y llamo; si alguno oye mi voz y abre la puerta, entraré a él, y cenaré con él y él conmigo.

Jesucristo llama a la puerta de tu corazón. ¿Le permitirás que entre? Espero que sí. Si tu contestación a esa pregunta es positiva, entonces que indique a uno de los líderes de la iglesia.

Oremos:
Padre Santo y Amado; te reconocemos como el único y verdadero Dios, creador y sostenedor de todo lo que existe. Humildemente reconocemos nuestra situación de pecadores y pedimos tu misericordia. Gracias por amarnos como nadie lo ha hecho, llenándonos de bendiciones a cada minuto. Bendice a los creyentes y a los que buscan. Qué te busquen de todo corazón y no tan solo de toda la mente. Qué los te busquen con la actitud correcta te encuentren. Toca los corazones sinceros. En Cristo. Amén.

Preguntas para meditación y repaso:

1. ¿Qué es lo que te gustaría cambiar en tu vida cristiana?

2. ¿Qué es lo que nos impide cambiar?

3. ¿Cuál es el personaje bíblico que tuvo un cambio más radical?

4. ¿Quién influenció el cambio de Saulo?

5. ¿A quien perseguía Saulo?

6. ¿Por qué es que al perseguir a la iglesia perseguía al propio Cristo?

7. ¿Qué esperanzas hay a los que se convierten a Cristo?

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