Cuando peca un cristiano

Lecciones del Salmo 51

Las Escrituras dejan bien claro que si soy un creyente y sigo creyendo en Cristo y le confío, entonces le pertenezco, y nada ni nadie puede cambiar esa verdad. (Romanos 8) Excepto, claro si yo mismo decido que no quiero más ser cristiano. ¡Qué bendición es saber que nuestra salvación en Cristo está segura! No por nuestros meritos, sino por la muerte de Cristo en la cruz.

¿Por qué tratar un tema tan antiguo como el pecado? En primer lugar porque la palabra “pecado” ocurre 346 veces en el Antiguo Testamento y 127 veces en el Nuevo. Eso parece poco porque no hemos incluido palabras como: pecador, pecar, pecó o pecaminoso. Concluimos que el tema es de gran importancia y de mucha seriedad.

En segundo lugar, lo usamos porque la palabra pecado comunica más significado que cualquier otra en lo que es hacer lo incorrecto. En su sentido original, pecado es no dar al blanco. Se usaba cuando un arquero con su flecha erraba su objetivo. Cuando pecamos fallamos en hacer la voluntad de Dios.

 EL pecado lleva junto los siguientes conceptos:

    1. Rebelión y desorden
    2. Perversión e inmoralidad
    3. Depravación
    4. Violación de la ley de Dios
    5. Decadencia de carácter
    6. Injusticia
    7. Maltrato
    8. Egoísmo
    9. Desobediencia a Dios
    10. Adoración falsa
    11. Rechazo a Dios
    12. Rechazo al prójimo
    13. Burlarse de la voluntad de Dios
    14. Tener prioridades al revés

En tercero, es porque usando ese vocablo nadie puede escapar, ni puede culpar a otro. Si usáramos palabras como “imperfecciones” o “errores” o aun “problemas” podríamos fácilmente suavizar el impacto. Después de todo, ¿no cometemos todos errores?, ¿no tenemos todos nosotros debilidades?

Entonces, ¿qué pasa cuando un cristiano peca deliberadamente?

Cuando un cristiano peca la relación con Dios no se altera (Véase Romanos 7). Sin embargo, el acercamiento a Dios cambia; se interrumpe.

Supongamos por ejemplo que si un niño rompe una ventana, sus padres se enojan con él por lo que hizo. Todavía sigue siendo su hijo, pero él  niño no se siente digno de tener comunión con ellos, o ellos no se sentirán confiados en compartir sus vidas con su hijo hasta que éste enseñe remordimiento por su error. Su relación con sus padres sigue igual, pero su comunión con ellos ha sido temporalmente interrumpida.

Basados en ese ejemplo, ¿cómo es que esa comunión interrumpida le afecta?

En 2 Samuel 11, encontramos el relato de la caída de David. En otra parte de la Escritura leemos que David era un hombre a quien Dios amaba. David era uno de los gigantes de la fe y no obstante, cayó vertiginosamente en pecado al adulterar con Bersabé.

David da un ejemplo de pecado vergonzoso y extremo. Ese pecado le llevó al abismo del engaño, del adulterio, del homicidio y del abuso de poder. Su pecado fue tan cruel que nosotros, aun si soñáramos cometer pecado semejante, jamás podríamos llevarlo a cabo ya que necesitaríamos mucha autoridad para hacer lo que él hizo.

Echemos un vistazo a 2 Samuel 11 para ver cuál fue el pecado de David. Leeremos unos pocos versos solo para ayudarnos a entender mejor el Salmo 51:

Versos 2 al 5: “2Y al atardecer David se levantó de su lecho y se paseaba por el terrado de la casa del rey, y desde el terrado vio a una mujer que se estaba bañando; y la mujer era de aspecto muy hermoso.  3David mandó a preguntar acerca de aquella mujer. Y alguien dijo: ¿No es ésta Betsabé, hija de Eliam, mujer de Urías heteo?  4David envió mensajeros y la tomó; y cuando ella vino a él, él durmió con ella. Después que ella se purificó de su inmundicia, regresó a su casa.  5Y la mujer concibió; y envió aviso a David, diciendo: Estoy encinta.

Ahora los versos 14 al 15: “14Y aconteció a la mañana siguiente que David escribió una carta a Joab, y la envió por mano de Urías.  15En la carta había escrito: Poned a Urías al frente de la batalla más reñida y retiraos de él, para que sea herido y muera.

Y finalmente versos 26 y 27: “26Al oír la mujer de Urías que su marido Urías había muerto, hizo duelo por su marido.  27Cuando pasó el luto, David mandó traerla a su casa, y ella fue su mujer; y le dio a luz un hijo. Pero lo que David había hecho fue malo a los ojos del SEÑOR.

No nos detendremos aquí por mucho tiempo estudiando la naturaleza del pecado de David. Lo que hemos leído sirve como entorno a lo que trataremos en esta lección.

Por su pecado, aunque siguiese como hijo de Dios, David sentía que su contacto con Dios se había interrumpido. Es importante entender que pecar es violar la voluntad de Dios. No es necesario que el pecado sea tan extremo como el pecado de David para ser considerado pecado.

En el Salmo 51 tenemos indicación de lo que es tener una interrupción en la comunión con Dios. También nos enteramos lo que es tener pecados no confesados.

El Salmo 51 es una oración de confesión y arrepentimiento del rey David. Enfoquemos ahora nuestro estudio en dicho Salmo.

Basados en el Salmo 51, hay 8 maneras en que el pecado puede afectar al cristiano y que listamos en seguida:

1. El pecado hace la persona impura                                                                                  Lo descubrimos en los versos 2, 7 y 10: “2Y al atardecer David se levantó de su lecho y se paseaba por el terrado de la casa del rey, y desde el terrado vio a una mujer que se estaba bañando; y la mujer era de aspecto muy hermoso.  7Purifícame con hisopo, y seré limpio; lávame, y seré más blanco que la nieve. 10Crea en mí, oh Dios, un corazón limpio, y renueva un espíritu recto dentro de mí”.

El pecado contamina – hace la persona sentirse impura.

2. El pecado puede llenar la mente                                                                                              Mira verso 3: “3Porque yo reconozco mis transgresiones, y mi pecado está siempre delante de mí”. David no podía escapar su pecado porque estaba siempre presente en sus pensamientos.

El pecado llena la mente.

3. El pecado puede atormentar la consciencia                                                                                En versos 4 y 9 notamos que David vio su culpa y no podía hacer un apelo justo contra su violación. ¿Puedes detectar la consciencia que le atormentaba mientras imploraba a Dios? “4Contra ti, contra ti sólo he pecado, y he hecho lo malo delante de tus ojos, de manera que eres justo cuando hablas, y sin reproche cuando juzgas. 9: “9Esconde tu rostro de mis pecados, y borra todas mis iniquidades.

El pecado atormenta a la consciencia

4. El pecado puede llevar a la depresión                                                                                  Echemos un vistazo en las primeras palabras del verso 8: “8Hazme oír gozo y alegría; que se regocijen los huesos que has quebrantado.

Por su pecado, David había perdido el gozo de vivir. La mente de un gran escritor que compuso muchos Salmos y cantos de loor ahora estaba llena de tristezas y pesares.

El pecado deprime el corazón.

5. El pecado puede enfermar                                                                                                       Ojo a la segunda parte del verso 8: “que se regocijen los huesos que has quebrantado”. Aunque David escribe en estilo poético, asimismo pide que la angustia de su cuerpo se sane. Cuando uno está separado de Dios, está en desarmonía consigo mismo. También, el pecado puede hacer la persona literalmente enferma. No quiero sugerir que toda persona que se enferma esté viviendo en pecado, pero es obvio que algunos pecados hacen que la persona arriesgue su salud.

El pecado afecta al cuerpo.

6. El pecado puede amargar el espíritu                                                                                    Leamos verso 10: “10Crea en mí, oh Dios, un corazón limpio, y renueva un espíritu recto dentro de mí. Ese verso deja bien claro que David estaba consciente de su pecado. Su espíritu ya no era estable y veía la necesidad que Dios le diese un nuevo corazón. Podemos leer Jeremías 17:9 y allá veremos la situación del corazón de David: “9Más engañoso que todo, es el corazón, y sin remedio; ¿quién lo comprenderá?”

El pecado amarga al espíritu

7. El pecado puede destruir la seguridad de la presencia de Dios                                              Echemos un vistazo al verso 11 que dice así: “11Como perdiz que incuba lo que no ha puesto, es el que adquiere una fortuna, pero no con justicia, en la mitad de sus días lo abandonará,
y al final será un insensato”.

Aunque el amor de Dios por David no hubiese cambiado, la seguridad de la presencia del Creador estaba ausente del corazón de David. Ya no estaba seguro de la presencia de Dios. David se sentía muy alejado de Dios.

El pecado destruye la seguridad de la presencia de Dios.

8. El pecado puede sellar los labios
Ojo en los versos 14 y 15: “14Líbrame de delitos de sangre, oh Dios, Dios de mi salvación; entonces mi lengua cantará con gozo tu justicia. 15Abre mis labios, oh Señor, para que mi boca anuncie tu alabanza”.
Por su pecado, David ya no tenía testimonio de dar a los demás el loor que acostumbraba ofrecer a Dios.

El pecado sella los labios.

¡Que triste era la situación en que se encontraba David! ¿Has estado en situación semejante a la suya? Por casualidad, ¿estarías en la misma situación mientras hablamos?

El Salmo 51 hace con que nos hagamos preguntas como estas:                                                               •    ¿Cuándo fue la última vez que hablaste de lo que Dios hace por ti?
    •    ¿Tienes algún pecado que compartir o confesar?
    •    ¿Estás lleno de loores y gozo, o he perdido tu gozo?
    •    ¿Está el corazón limpio, o te sientes impuro?
    •    ¿Estás seguro de la presencia de Dios en tu corazón y mente?

Si estás convencido que sí, o sea en la misma situación que se encontraba David, ¿qué puedes hacer? Primeramente, debes acordarte de la gran misericordia de Dios y apoyarte en ella. Verso 1 empieza así: “1Ten piedad de mí, oh Dios, conforme a tu misericordia; conforme a lo inmenso de tu compasión, borra mis transgresiones”.

David apeló a la gracia, amor y compasión de Dios. El Señor odia tus pecados, pero cuando pecas él te quiere más aun. Cuando regresas a él en verdadero arrepentimiento Él quiere perdonarte.

Han habido muchas veces en que me sentí como si no podía regresar a Dios porque me sentía muy cargado de pecados. Sin embargo, escucha cómo Dios está listo para perdonar cuando le confesamos.

Leamos 2 Samuel 12:1-7.                                                                                                     Ahora veamos la respuesta de David en el verso 13: “Entonces enseñaré a los transgresores tus caminos, y los pecadores se convertirán a ti”.

Ese es un pasaje poderoso. David había cometido un pecado horrible y en el momento en que confesó: “He pecado contra Dios”, Natán, inspirado por el Espíritu de Dios, pudo proclamarle el perdón del Padre: “El Señor ha quitado tu pecado; no morirás”.

Empecé a tratar el tema con el oyente en mente, sin embargo, en la situación de pecador, debo incluirme en la manera en que reparamos nuestra relación con Dios.

Debemos acordarnos de la misericordia y de la gracia de Dios.
Segundo, Debemos confesar totalmente y francamente nuestro pecado a él.

Fue eso exactamente lo que hizo David. Él no presentó excusas por lo que hizo y ni intentó hacer que Bersabé compartiera la culpa. Los pronombres están siempre en la primera persona.

Aun más, David utiliza todas las palabras equivalentes a pecado en el Antiguo Testamento. Veamos:

    •    “Transgresiones” – quiere decir rebelión y violación de la ley
    •    “Maldad” – perversidad
    •    “Pecado” – errar al blanco

De hecho, David dice: He violado la ley y sido malo, he errado al blanco, no alcanzando el nivel de Dios. Y sigue diciendo que hizo maldad y era culpable de derramar sangre inocente. Admitió su pecado y lo confesó francamente al Señor.
Debemos recordarnos de la misericordia de Dios y de su gracia, pero hay que seguir el ejemplo de David de confesar siempre los pecados. En 1 Juan 1:9  Jesucristo presenta un mensaje consolador: “9Si confesamos nuestros pecados, El es fiel y justo para perdonarnos los pecados y para limpiarnos de toda maldad”. Debemos confesar al Señor todos los pecados de manera franca y honesta.

Tercero, Debemos rendirnos totalmente al Espíritu Santo                                                              Hay que dejar bien claro que cuando pecamos, el Espíritu Santo no nos abandona. En Efesios 4:30 aprendemos que hemos sido sellados con el Espíritu Santo para el día de la redención. Juan 14:16 dice que el Espíritu Santo estará con nosotros por siempre. No es necesario orar lo mismo que oró David, pidiendo que Dios no le quitara el Espíritu Santo (v.11).

Sin embargo, solo el Espíritu Santo nos llena y fortalece para que no caigamos fácilmente en pecado. Qué nos rindamos completamente al control del Espíritu Santo de Dios. Busquemos, pues al Espíritu Santo para que nos llene y fortalezca.

Finalmente, debemos gozarnos con la bendición de una vida renovada                                              No se puede disfrutar la bendición de una vida renovada si se esconde los pecados. Pero al admitir y confesar los pecados, apartarse de los mismos, y recibir el perdón de Dios, se debe vivir bajo control del Espíritu Santo nuevamente.

De allí en adelante estaremos listos para desfrutar las maravillas, el gozo y la bendición de vivir obedientes a Dios. Nos gozaremos realizando servicio que le agrada y satisface.

La obra gozosa de llevar gentes a Dios (v. 13-15)

Conclusión:                                                                                                                              Si ya eres cristiano y te sientes como se sentía David al escribir este Salmo, como un creyente sin loor, sin gozo, sin seguridad, sin testimonio y lleno de culpabilidad e impurezas…

O, si nunca has confiado en Cristo y no conoces lo que es tener una consciencia pura, limpia, una mente libre de culpas, un corazón lleno de gozo, un espíritu según la voluntad de Dios y en armonía contigo mismo, una seguridad de la presencia de Dios dentro de ti…

Entonces no te desesperes. Haz lo siguiente:

Piensa en Dios como un Padre amoroso y misericordioso; piensa en que él está siempre listo para aceptarte si te arrepientes y te acercas a él. Por tanto, admite y confiesa tus pecados a Dios, pídale que tome el control de tu vida y la selle con el Espíritu Santo.

O entrégate a Dios por primera vez confesando a Jesucristo como hijo de Dios, cambiando de vida, bautizándote por inmersión para perdón de todos tus pecados y él te promete el regalo del Espíritu Santo.

Entonces, no importa lo que pase en tu vida o las crisis que tendrás que soportar, serás capaz de en lo más profundo de tu corazón gozarte en el Señor para siempre.

Preguntas para la meditación:
    1. ¿Qué pasa en la iglesia cuando alguien peca?

    2. ¿Cómo te ayuda Dios cuando pecas?

    3. ¿Qué significa tener un “corazón limpio”?

    4. ¿Qué es lo que sucede cuando confesas los pecados?

    5. ¿Por qué es que un pecado en la iglesia causa tanta sorpresa?

    6. ¿Hay algún antídoto contra el pecado?    

    7. ¿Por qué es tan difícil confesar los pecados unos a otros?
 

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