Creer en Dios

Creer en Dios es confiar en él

1 La trasgresión habla al impío dentro de su corazón;
         no hay temor de Dios delante de sus ojos.    

2 Porque en sus propios ojos la trasgresión le engaña
         en cuanto a descubrir su iniquidad y aborrecerla.
   
3 Las palabras de su boca son iniquidad y engaño;
         ha dejado de ser sabio y de hacer el bien.
   
4 Planea la iniquidad en su cama;
         se obstina en un camino que no es bueno;
         no aborrece el mal.
   
 5 Tu misericordia, oh SEÑOR, se extiende hasta los cielos,
         tu fidelidad, hasta el firmamento.
   
 6 Tu justicia es como los montes de Dios;
         tus juicios son como profundo abismo.
         Tú preservas, oh SEÑOR, al hombre y al animal.
   
 7 ¡Cuán preciosa es, oh Dios, tu misericordia!
         Por eso los hijos de los hombres se refugian a la sombra de tus alas. (Salmos 36:1-7)

Cuando leemos el verso 5, del Salmo 36, acerca del alcance de la misericordia y del amor de Dios, necesitamos hacer esta prueba: En una noche estrellada, mirar hacia el cielo y dar rienda suelta a la imaginación.

En agosto de 1989 la nave espacial el Voyager 2 llegó cerca al planeta Neptuno, que dista a 2.8 mil millones de millas de distancia de la tierra, en la orilla de nuestro sistema solar. La misma nave transmitió fotos maravillosas de un mundo extraño y tormentoso, un planeta cubierto de una niebla espesa de helio e hidrogeno, con vientos de 1,500 millas por hora. La misma nave descubrió una tormenta espectacular con vientos que excedían a 60,000 millas por hora. El Voyager 2 tardó 12 años en llegar a la orilla de lo que es nuestro sistema solar. Enseguida de enviar fotos a la tierra siguió su viaje por el espacio. Luego recibimos esta increíble noticia: En el año 40,176 pasará a 1.7 años luz de la estrella Ross 248; en el año 296,036 probablemente se acercará a 4.3 años luz de la estrella Sirius.

Saber que el amor y misericordia de Dios están presentes en esa inmensa amplitud espacial, es algo que desafía cualquier imaginación. Podríamos hacer otra prueba de la imaginación para que puedas entender el texto, por ejemplo: “Su justicia es inmovible así como la cordillera de la sierra Madre”. Y, “su justicia es tan profunda como el Océano Pacifico”. Pero, espero que hayas agarrado la idea.

I. Grande es su fidelidad (V. 5)
El verso 5 dice así: “Tu misericordia, oh SEÑOR, se extiende hasta los cielos, tu fidelidad, hasta el firmamento".

En el inicio el salmista compara el carácter de Dios a la naturaleza. Hace lo posible para explicar que no hay ninguna duda que Dios es digno de nuestra confianza. Él es digno porque, de cierta forma,  ningún ser humano, ni gobierno, ni programa, ni cantidad de recursos financieros, como tampoco logros personales -- Dios es capaz de suplir todas nuestras necesidades, aun las más urgentes.

“Tu misericordia, o Señor, se extiende hasta los cielos…” La misericordia de Dios indica que él es alguien de quien podemos depender. El todopoderoso no nos desilusionará. Algunos conocemos el canto “Grande es tu fidelidad”. La letra es sencilla pero nos hace pensar en la seguridad que tenemos en sus promesas. Quizás alguien no lo conozca, dice así:

Tu fidelidad es grande
Tu fidelidad incomparable es
Nadie hay como tú, bendito Di
os
Grande es tu fidelidad


Todos conocemos los pasajes que nos aseguran que el Señor merece nuestra confianza y que jamás nos desilusionará ni nos abandonará. Este Salmo es uno que nos infunde confianza en el Señor.

“Tu justicia es como los altos montes…” La “justicia de Dios”, quiere decir que podemos depender de su santidad e integridad incomparables en todo lo que hace y dice. Por su justicia sabemos que Dios es el mejor amigo del hombre.

“Que precioso es tu amor, Oh Dios!” Podemos entregar nuestra vida a él y estar seguros de que él nos cuidará pero, lo hará en la hora y manera en que ve pertinente. Salmos 33:5 dice: “El ama la justicia y el derecho; llena está la tierra de la misericordia del SEÑOR”.

II. El hombre confía (v. 1-4, 7b)
Por ser Dios confiable, nuestra reacción es confiarle.

En el Salmo 36:7b es tan solo una de las 50 ocurrencias de la palabra “confiar” en los Salmos. Indudablemente, la confianza es uno de los grandes temas tanto de ese grandioso libro como también de toda la Biblia.

Nota que la confianza en Salmos 36:7b la contrasta con los primeros 4 versos. En el Salmo 36:1-4, encontramos la descripción del maligno que no confía en Dios.

¿Qué significa ‘confiar en Dios’? No basta decir “confío en el Señor” de manera superficial. Cuando tomamos un licuado de frutas sabemos que estamos llenando nuestro organismo con algo bueno: hay el agua que es vital para la vida humana, hay los minerales y otras propiedades de las frutas, el azúcar, etc. ¿Si en vez de beber el licuado yo tan solo lo frotase en mi cuerpo? Aparte de ser algo tonto, sería desagradable para la ropa y la piel. Desfrutamos el beneficio nutritivo del licuado ingiriéndolo.

Lo mismo pasa con el confiar en Dios: para ser puro tiene que originar en lo más profundo del corazón. Hay que centrar todo lo que tenemos en la experiencia de confiar en Dios y desarrollar una fe que no se mueve pero que mueve montañas.

Es por eso que muchos cristianos viven vidas mediocres: no confían en Dios. Se han acostumbrado hacer de cuenta que confían, pero no depositan su confianza real en las cosas de Dios.

Creer en Dios es confiar en él, según hemos titulado esta lección. Eso lo logramos al rendir todo a él cada día que pasa. Si dejamos que Dios nos controle, entonces hay pruebas que pasaremos sin entender, pero tenemos confianza en Dios quien sabe lo que pasa tanto ahora como en el porvenir.

Un escritor británico Osvaldo Chambers escribió estas palabras sabias: “Confiar está vinculado en mi fe en Dios en los días que no entiendo lo que me pasa; si lo entendiese no habría la necesidad de confiar”.

Confiamos en Dios porque él es digno de nuestra confianza. Cuando le fiamos en el pasado él atendió todas nuestras oraciones dándonos todo lo que necesitábamos y aun más. Nota que dice que nos dio lo que necesitamos y no lo que le pedimos ya que no sabemos cómo pedir. A veces nuestros pedidos sirven para nuestra propia destrucción. Por eso Dios selecciona lo que pedimos y nos otorga lo que en realidad necesitamos. Sus bendiciones nos sirven por muchos y muchos años.

Dijo un comentarista de televisión: “¿Quieres hacer que Dios se ríe? Entonces háblale de tus planes”. Nos falta visión y fe para poder planear con el conocimiento del poder de Dios, planear con confianza.

III. Dios satisface (V. 8-12)
En la última parte del Salmo 36 el salmista hace una cosa muy diferente: concluye el Salmo con malas noticias. Normalmente hay malas noticias en el inicio y en el final el tono cambia y termina positivo. Versos 8 al 10, que ofrecen satisfacción, lo contrastan los versos 11 y 12. En el verso 12 hay un mensaje resumido acerca de la desesperanza de los que no confían en Dios.

Salmo 36:12: “Allí han caído los que obran iniquidad; han sido derribados y no se pueden levantar"

Tenemos una alternativa: podemos ser débiles por nuestra falta de confianza o podemos asegurarnos que Dios satisface, si le fiamos.

Salmos 36:8-10 nos proporciona una descripción de la manera en que nosotros nos satisfacemos. Leamos: “8Se sacian de la abundancia de tu casa, y les das a beber del río de tus delicias.  9Porque en ti está la fuente de la vida; en tu luz vemos la luz.  10Continúa tu misericordia para con los que te conocen, y tu justicia para con los rectos de corazón".

Al leer Salmos 37:25 obtenemos un testimonio adicional de cómo nos satisface Dios. Dice así: “Yo fui joven, y ya soy viejo, y no he visto al justo desamparado ni a su descendencia mendigando pan”.

Un hombre salió de viaje en navío con su hija porque su esposa, que también era madre de su hija, había muerto recientemente. Mientras estaban juntos a solas en el navío, intentando soportar el dolor de la gran perdida, la niña pregunta a su padre: “Papi, ¿será que Dios nos quiere tanto como nos quería mamá?”

A principio el padre no sabía qué decir, pero sabía que no podía dejar de contestar la pregunta. Apuntando hacia el horizonte, dijo: “Hijita, el amor de Dios abarca más lejos que el horizonte”. Dando media vuelta añadió: “El amor de Dios abarca más de lo que puedes ver en el horizonte de este lado”. Enseguida el padre mira hacia el cielo y dijo lo mismo acerca del amor de Dios. Finalmente apuntó al fondo del océano y dijo: “Y el amor de Dios es más profundo que el océano también”. Después de escuchar todo lo que dijo su papi, la niña contesta: “Oh papi, ¡que bueno que estamos aquí en el mero centro del amor de Dios!”.

¿Sabías que si confías en Dios y que si tu confianza no es superficial, estarás también en el centro del amor de Dios? Dios es confiable. Cuando el hombre le confía, él le satisface. Confía en él hoy mismo, y prueba la satisfacción de su poder. El amor de Dios y su justicia son así de grandes.

Otra niña dijo que el amor de Dios es tan grande que alcanza más allá de los cielos y tan pequeño que cabe en el corazón de los niños.

Así como un anfitrión solicito, el Dios de amor infinito está parado a la puerta y te da las bienvenidas con lo bueno y lo mejor de su casa. Nos ofrece que bebamos de los ríos abundantes y provee a todos con su luz, verdad, vida y sabiduría para apreciar y desfrutar su mundo actual y el porvenir. Sé agradecido y gózate.

Encerrar con una oración:                                                                                                      Oremos: Señor, danos una comprensión de tu misericordia, para que nuestro corazón sea sinceramente agradecido, y que podamos cantar loores a ti no tan solo con los labios, sino con nuestra vida diaria. En el santo nombre de Cristo Jesús. Amén.

Preguntas para la meditación:
1. Describe una situación en que disfrutaste la misericordia de Dios

2. ¿Cómo se reacciona al recibir misericordia de Dios?

3. ¿Hasta adonde se extiende la misericordia de Dios?

4. ¿Cómo es la justicia de Dios?

5. ¿Has extendido alguna vez misericordia a alguien?

6. ¿Qué es necesario para poder extender misericordia a alguien?

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