Cómo empezar un reavivamiento

Hechos 5:11-16 

¿Queremos de verdad que surja un reavivamiento en nuestra congregación? Si la respuesta es negativa, entonces no leas los versos arriba ni la lección que en seguida presentamos.

Aquí encontramos el denuedo de los apóstoles de Jesucristo al realizar milagros entre el pueblo. La iglesia existía con el propósito de crecer y no solo para reunirse el primer día de la semana para cantar himnos y ofrendar. Las ganas de crecer que existían en la primera iglesia son incomparables a cualquier otra situación. Las predicaciones eran fuertes y poderosas; los milagros eran asombrosos y la energía que producía la presencia del Espíritu de Dios en aquellos hombres era tan grande que nadie les podía detener. Con razón, centenas de personas se convertían. Su gozo y celo eran contagiosos. Una iglesia rutinaria donde las actividades son predecibles y jamás ponen en práctica sus nuevos conocimientos bíblicos, que no sirva a la colonia, que esté atorada en tradiciones, no avanza.

Me gustaría ver la cara del líder de la iglesia si alguien llevara al culto alguna persona enferma para que Dios la sanara. Probablemente diría que en la iglesia de Cristo no se hacen esas prácticas. Eso es correcto.

A los predicadores les enseñan cómo ser un maestro de Biblia y nada más. Y hasta cierto punto estamos de acuerdo. Las escuelas no pueden hacer que el alumno madure en los dos o tres breves años que pase estudiando. Cada hombre debe obtener más conocimiento leyendo la Palabra de Dios con regularidad, pidiendo al Señor en oración que le aclare los pasajes difíciles. Hay seminarios que, si los hacen personas espiritualmente maduras, podrán desafiarles a aumentar la fe.

Volviendo al pasaje, queremos preguntar a todos: ¿Quieren ustedes que haya un reavivamiento en su congregación? Espero que la respuesta sea positiva. Existe en el corazón de todo cristiano ganas de ver el Espíritu Santo moverse en las personas de su comunidad para atraer nuevas almas para la casa de Dios, para que respondan al mensaje del evangelio.

Sabemos que un reavivamiento no llega sin que nos cueste algo. Antes que Dios traiga un reavivamiento, debe haber un tiempo de reconocimiento a los miembros de la congregación. ¿Cómo podemos predicar o hablar de Cristo si el Señor no ocupa el primer lugar en la vida de cada uno de los miembros? O, ¿si en el corazón no somos obedientes a Dios?

Sabemos que Dios puede causar un reavivamiento en el momento y en lugar que quiera. Pero el Señor usa su pueblo para preparar el camino a través de la oración y el ayuno. Entonces el Espíritu Santo empezará a convencernos del pecado en la vida de cada uno de nosotros para provocar un arrepentimiento a nivel iglesia. Una vez que miembros de la congregación reconocen su condición de pecadores y tienen una actitud humilde, entonces empezará el reavivamiento. Hablaremos de Cristo a los que nos visitan pero no con la arrogancia o la superioridad de antes, sino recordando que también nosotros, en el pasado, también estuvimos perdidos. Que no nos olvidemos nuestra condición de pecadores perdonados y espiritualmente sanados por Dios.

Lamentablemente, una gran mayoría de personas vive con la mente cargada de pruebas y crisis. Pasamos más tiempo lamentando los días malos que nos olvidamos a los buenos. También nos olvida Dios, cuya misericordia y gracia nos bendice de continuo.

Algunos tienen la actitud que dice que no pueden desfrutar las bendiciones por las pruebas. ¿Crees que tienes pruebas? ¿Crees que tu situación está tan mal que no puedes empeorar? Quisiera darte algunos ejemplos de cómo algo malo puede transformarse en peor. He aquí algunos casos que comprueban que eso no es verdad:

•    Hace algunos años que un navío petrolero chamado Exxon Valdez se encalló en Alaska y derramó la cantidad de petróleo mayor en toda la historia del transporte de ese líquido negro. Un gran numero de pájaros, focas y otros animales fueron atingidos por el petróleo, matando a muchos. Después de haber atrapado dos focas y gastar 80,000 dólares para tratarlas y rehabilitarlas, las soltaron en el mar. Poco más de un minuto después que las soltaron, inmediatamente una ballena devoró a ambas focas…

•    Una mujer llega en casa y encuentra el marido en la cocina, sacudiendo un cable cuyo extremo estaba atado a su cintura y el otro extremo a la sartén eléctrica. Inmediatamente la mujer agarra un palo y le aplica varios golpes en el brazo del marido con el fin de libertarle de lo que creía ser un choque eléctrico. Le partió el brazo en dos lugares y lo liberó, para luego enterarse que el cable estaba conectado a su toca-discos Walkman y tan solo bailaba al sonido de la música.

•    Un terrorista Iraniano de nombre Khay Rahnajet envió una carta-bomba a uno de sus enemigos pero no puso estampillas suficientes en el sobre. Y como rutina de los Correos, regresó el sobre al remitente. La esposa abrió la “carta” y casi se muere con la explosión.

No hay nadie que no admite necesitar un tiempo de reavivamiento. A veces nos preguntamos: “¿Cuánto tiempo permitirá Dios que tengamos días malos?” Nos preguntamos: “¿Cuánto tiempo tardará y que tan malo quedará el mundo hasta que regrese Cristo?” Todos nosotros que conocemos a Cristo como nuestro Señor, tenemos los mismos pensamientos que los de Juan, en Apocalipsis 22:20 cuando él dijo: “(maranata)… sí ven, Señor Jesús”.

Podemos pensar como Juan pero pronto nos enteramos de cuántas personas se perderían, y nuestro corazón se llena de tristeza por los que todavía no se han rendido a Cristo. Por lo tanto, hay que esperar hasta que más personas se conviertan.

Es aquí donde viene nuestro ruego para un reavivamiento que desesperadamente necesitamos. Pero antes que eso suceda, es necesario que “un juicio comience en la casa de Dios” (1 Pe. 4:17). Y sigue diciendo: “Porque es tiempo en que el juicio comience en la casa de Dios; y si comienza por nosotros primero, ¿cuál será el fin de los que no obedecen el evangelio de Cristo?”

En el pasaje que leemos en el inicio (Hecho 5:11-16) nos enteramos que el juicio vino a la casa de Dios aquel día. Ananías y Safira cayeron muertos por mentir al Espíritu Santo y a los discípulos en cuanto a las ofrendas al Señor. No hay información detallada pero sabemos que retuvieron una porción y luego mintieron. Por eso Dios les hizo que cayesen muertos.

Eso provocó una reacción doble entre el pueblo que observaba todo aquello. Los ricos y los amigos de Ananías y Safira se llenaron de temor y “ninguno se atrevía a juntarse” con Pedro o Juan para que no tuviesen el mismo fin. Esos no querían tomar parte del reavivamiento. Si ese era el resultado de una manifestación del Espíritu Santo de Dios, entonces no querían participar.

Mientras escribo este mensaje, me entero del tornado que destruyó parte de Piedras Negras y Eagle Pass. Más de 300 personas quedaron sin sus hogares. Pronto empezarán a reconstruir, pero primero hay que quitar los escombros para poder construir en terreno limpio.
También la iglesia le urge una limpieza, una confesión de todos como pecadores para que Dios limpie a todos de sus pecados y en seguida la reconstrucción.

Hermanos, eso es precisamente lo que es necesario pasar si queremos un reavivamiento donde muchos se salven. Si de verdad queremos, entonces que permitamos que el Espíritu Santo haga su trabajo, quitando toda duda, toda motivación egoísta, todo acto de rebelión, para crear un corazón puro y recto, un espíritu correcto en cada uno de nosotros. Así podremos interceder por los que necesitan a Cristo.
 

Después de que se vayan los que se rehúsan cambiar, entonces el reavivamiento real empieza en la congregación. La gente común (porque Dios siempre utiliza los que el mundo llama común y corriente) al moverse según la voluntad de Dios, empieza a realizar cosas grandiosas para su reino.

Los que sufren, los humildes y los hambrientos, los marginados - esos son los que empezarán a magnificar el ministerio de los discípulos y dar gloria a Dios por lo que él estará haciendo.

Los cristianos de Jerusalén, que estaban con grandes necesidades, empezaron a llenar las casas de Dios para que pudiesen recibir lo que necesitaban. Llenaban as calles orando y esperando para que, si posible, la mera sombra de Pedro pasara por ellos para obtener su milagro.

Un gran reavivamiento empezó aquel día. El verso 14 dice así: “Y los que creían en el Señor aumentaban más, gran numero así de hombres como de mujeres”.

Ese es el tipo de reavivamiento que espero suceda en nuestra iglesia. Esa es la bendición que necesitamos. No necesitamos un mensaje de prosperidad o sermones débiles, aguados, sin poder como tampoco necesitamos sermones superficiales. Sí, necesitamos mensajes de poder que lleguen a convencer a todos de sus pecados. Necesitamos un mensaje que haga con que muera el ego antiguo de cada uno y que nazca una nueva criatura llena del Espíritu y poder. Para eso es necesario prepararse orando a Dios y sirviendo a los necesitados.
Lo que necesita la iglesia, así como la municipalidad como el estado y la nación es un mensaje acerca de la muerte, sepultura, resurrección y poder de nuestro Señor Jesucristo. También una limpieza de todo pecado, un perdón que no tiene límites, lavándose con el agua del bautismo y revistiéndose de Cristo, llenándose del Espíritu Santo.

¿Queremos ver a los programas de TV, películas, novelas, revistas, etc., o ir a las tiendas de departamentos, o centros comerciales y demás placeres de esta vida, más que ocurra un reavivamiento en nuestra iglesia? Espero que no.

¿Estamos preparados para que el Espíritu de Dios elimine los deseos terrenales como también las mentiras engañadoras de Satanás de nuestro corazón? Cada persona tiene que contestarse a sí misma.

Conclusión:
Dijo Jesucristo a Nicodemo (Juan 3) que éste tenía de “nacer de nuevo”. Lo más sorprendente es que Nicodemo lo entendió literalmente. Un hombre que supuestamente conocía la Palabra de Dios, ya que era líder de los judíos, y asimismo no entendió lo que le dijo Cristo. Nicodemo necesitaba un renacimiento, un reavivamiento.

Que digamos como lo dijo Juan: “… sí ven, Señor Jesús”. Dejemos que el Espíritu haga su obra en nuestra vida, llenándonos de los atributos listados en Galatas 5:22-23. Qué permitamos que la sangre del Cordero nos limpie de todo mal.

Entonces, qué oremos y ayunemos por un reavivamiento para el reino de Dios. El reavivamiento debe empezar con nosotros. Ora por él. Búscalo. Ayuna por ello. Cree que vendrá. Dios está esperando que hagamos nuestra parte en el proceso de reavivamiento de nuestra iglesia.


Preguntas para meditación y repaso

1. ¿Conocen a alguien que restaura muebles antiguos?

2. ¿Qué quiere decir reavivamiento?

3. ¿Cómo podemos quitar la iglesia de sequía espiritual en que se encuentra?

4. ¿Cómo podemos reavivar en nuestros evangelistas el mismo denuedo que tenían los apóstoles?

5. Basados en la narrativa acerca de Ananías y Safira, ¿qué es necesario para que haya un reavivamiento en la iglesia?

6. ¿Qué es necesario hacer con nuestro ego natural?

7. ¿Por qué dijo Cristo a Nicodemo que éste debería nacer de nuevo?

8. ¿Te comprometes a orar regularmente para un reavivamiento en tu congregación?
 

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