Bienaventurado el hombre

 
Lecciones del Salmo 1



1¡Cuán bienaventurado es el hombre que no anda en el consejo de los impíos, ni se detiene en el camino de los pecadores, ni se sienta en la silla de los escarnecedores,                                          2sino que en la ley del SEÑOR está su deleite, y en su ley medita de día y de noche!                     3Será como árbol firmemente plantado junto a corrientes de agua,
que da su fruto a su tiempo, y su hoja no se marchita; en todo lo que hace, prospera.                      4No así los impíos, que son como paja que se lleva el viento.                                                             5Por tanto, no se sostendrán los impíos en el juicio, ni los pecadores en la congregación de los justos. 6Porque el SEÑOR conoce el camino de los justos, mas el camino de los impíos perecerá.
(Salmos 1:1-6)

Se ha dicho que el conocido estadista inglés Wiston Churchill, casi en el final de su vida, hizo un crucero en un navío de procedencia italiana. Un periodista romano preguntó al antiguo primer ministro porqué decidió viajar en un barco italiano en vez de uno de los imponentes barcos británicos.

El señor Churcill pensó en la pregunta del periodista y contestó: “Hay tres cosas que me gusta de los navíos italianos: Primero, la comida es exquisita. La segunda, el servicio de bordo es superior a los demás”. Luego añadió el Sir Winston: “Y en al caso de una urgencia, no hay nada de eso de damas y niños primero”.

Es obvio que el Sr. Churchill era un hombre egocéntrico aunque parece que su declaración la hizo en tono de broma. Y, si fuéramos honestos, muchos de nosotros no seríamos muy diferentes.

El gran apóstol Pedro dice que no debemos pagar mal con mal ni insulto con insulto, sino con bendición (I Pe. 3:9). Dios quiere bendecir a su gente. Dios es generoso. Él quiere darnos cosas muy buenas, pero a veces retiene sus bendiciones por nuestra actitud negativa. Cuando somos desinteresados, centrados en los demás, amantes de las personas, simpáticos, de corazón tierno, compasivos, etc., es ahí cuando él derramará sus bendiciones.

El salmo dice “bendecido, o bienaventurado es el hombre”. En verdad,   Dios quiere bendecirnos. Creámoslo porque es verdad.
Leamos estos pasajes bíblicos:

Salmos 128: 1-2: “Bienaventurado todo aquel que teme al SEÑOR, que anda en sus caminos. Cuando comas del trabajo de tus manos, dichoso serás y te irá bien.”

Proverbios 10:6: “Dice en su corazón: No hay quien me mueva; por todas las generaciones no sufriré adversidad.”

Jeremías 29:11: “Porque yo sé los planes que tengo para vosotros"--declara el SEÑOR--"planes de bienestar y no de calamidad, para daros un futuro y una esperanza.”

¿Hablan a tu corazón estos versos? Dios nos quiere bendecir y de varias maneras. Puede ser en las finanzas, en la salud, en la familia, en el trabajo, pero estemos seguros de que Dios nos quiere bendecir. El Salmo 1 dice lo que es necesario hacer para recibir la bendición de Dios:

    1. Debemos vivir apartados del mundo
    2. Debemos saturarnos de su palabra
    3. Debemos vivir junto a “corrientes de agua”

A. Debemos vivir separados del mundo                                                                                         Sal. 1:1 dice: “¡Cuán bienaventurado es el hombre que no anda en el consejo de los impíos, ni se detiene en el camino de los pecadores ni se sienta en la silla de los escarnecedores!” El mundo no es un lugar agradable para vivir, pero no tenemos otra alternativa. El problema no está en vivir en el mundo sino qué es lo que hacemos en el mundo.

Un predicador de nombre Bud Robinson visitaba Nueva York y sus amigos decidieron mostrarle la ciudad. Aquella noche en sus oraciones él dijo: “Señor, te doy las gracias por permitirme ver la ciudad de Nueva York. Y gracias sobre todo porque no ví nada aqui que me gustaría obtener”. “No ví nada que me gustaría obtener”. No creo que pasaría lo mismo con la mayoría de nosotros. Generalmente vemos muchas cosas en este mundo que nos gustaría obtener y cosas que nos gustaría hacer.

¿Cuál es la cosa materialista que más quieres obtener? No contestes esta pregunta, excepto en tu mente: “¿Sería una casa nueva o un carro nuevo?  ¿O unas vacaciones alrededor del mundo?  ¿Ganar la lotería? ¿Fama? ¿Fortuna? ¿Diversión?” Generalmente podemos categorizar lo que quiere el mundo de tres maneras:

Creo que no hay nada malo en obtener cosas siempre que no permitamos que ellas nos dominen.

En 1976 compré un carro deportivo de color rojo y blanco, con varios aditamentos. El carro era mi orgullo. Lo mantenía siempre brillando y lo enceraba con frecuencia. ¿Será que era yo quien lo tenía o el carro me tenía a mí?

Mat. 6:24 dice: “No se puede tener a dos señores. No se puede servir a Dios y a las riquezas”.  O quizás a Dios y a un carro; o a Dios y una casa.

Rom. 12:2 dice: “No se conformen con este mundo…, sino sean transformados por la renovación de su mente”.

Debemos ser transformistas y no conformistas. Debemos ser termostatos y no termómetros. La diferencia es que con el termostato controlamos la temperatura. Con el termómetro tan solo medimos la temperatura, no hay control.

I Co. 15:33 dice: “No os dejéis engañar: Las malas compañías corrompen las buenas costumbres.”

Había una vez dos adolescentes que eran viejos amigos. Uno de ellos persuadió a una persona de 21 años a que les comprara una botella de vodka. Luego, en 30 minutos la consumieron totalmente. Se emborracharon e hicieron muchas cosas que no debían hacer. Como seres humanos somos fáciles de influenciar. Nos pueden influenciar a hacer cosas malas o cosas buenas. Nos influencian para el mundo o para Cristo.

I Juan 2:15-17 dice: “No améis al mundo ni las cosas que están en el mundo. Si alguno ama al mundo, el amor del Padre no está en él. Porque todo lo que hay en el mundo, la pasión de la carne, la pasión de los ojos y la arrogancia de la vida, no proviene del Padre, sino del mundo. Y el mundo pasa, y también sus pasiones, pero el que hace la voluntad de Dios permanece para siempre.”

Se dice que las sonrisas del mundo son más peligrosas que las carrancas. El mundo puede aparentar ser simpático, pero el mundo está siempre en oposición a Dios.

Se cuenta que en una parte de Londres, hace algunos años, unos muchachos silbaban desafinadamente mientras trabajaban. Alguien sugirió que era por las campanas de la iglesia de Westminster, que estaban un poco desafinadas, y los muchachos solo copiaban su sonido. De la misma manera, solemos copiar a las personas con quienes nos asociamos; usamos los pensamientos que leemos en los libros, de los programas que escuchamos y de los programas de TV que vemos, a veces sin darnos cuenta. Decía un amigo que lo que nos informa también nos forma. ¡Piénselo bien! Si lleno mi mente de mediocridad, jamás podré transformarme en un seguidor de Cristo. No puedo evitar en tener influencias del mundo. No obstante, sería preferible no exponerme tanto a lo mundano.

Si queremos recibir las bendiciones de Dios, llegaremos a un punto en que debemos separarnos del mundo. Es imperativo que hagamos lo siguiente:

B. Debemos saturarnos de la Palabra de Dios
Sal. 1:2 dice: “…sino que en la ley del SEÑOR está su deleite, y en su ley medita de día y de noche.”
Es imperativo que nos deleitemos en la Palabra de Dios. Unos se deleitan en la buena música, otros en buenos libros, otros aún en la buena comida. Los creyentes nos deleitamos en la Palabra de Dios. Cuando llegamos a anhelar la lectura de la Biblia para que Dios nos hable, estaremos prestos a recibir las grandes bendiciones de Dios. Una de ellas es encontrar guía y paz en su Palabra.

Hay mucha gente que critica la Palabra de Dios porque ignora cuál es su contenido. Algunos creen que la Biblia la escribieron líderes religiosos y por eso hay tantas prohibiciones. La mayoría de los críticos jamás ha abierto sus maravillosas páginas y bebido de la dulzura del mensaje de Dios. Esos jamás han encontrado en su lectura la paz de Dios que sobrepasa todo entendimiento (Fil. 4:6).
Si quieres enterarte del conocimiento bíblico de las personas de tu iglesia, haz esta prueba a través de estas preguntas. (Asegúrate primero que conoces las respuestas). ¿Dónde se encuentran los siguientes pasajes?:

1. La gran comisión
2. El inicio de la iglesia
3. Las bienaventuranzas
4. La crucifixión
5. La conversión de los 3,000
6. La conversión del eunuco (a propósito, ¿qué es un eunuco?)
7. El capítulo del amor
8. La vida de Cristo
9. ¿Cuál es el libro más largo de la Biblia?
10. ¿Cuál es el libro de la sabiduría?

Además, ¿puedes citar Juan 3:16, el verso conocido como la gran comisión, la oración del Señor (¿el Padre nuestro o la oración sacerdotal?), el Salmo 23, Hechos 2:38, I Corintios 13:13?

Si tus conocimientos bíblicos son pobres o limitados, todavía hay esperanza. Dios no espera que seas un erudito, pero tampoco debes ser ignorante de su Palabra. Debes saber lo suficiente como para hablar inteligentemente de tu fe, de lo que crees, etc. Pablo escribe la segunda carta a Timoteo, instruyéndole a que: “Procure con diligencia presentarse a Dios aprobado, como obrero que no tiene de qué avergonzarse, que maneja con precisión la palabra de verdad” (2:15).

Es importante que seamos obreros que conocen sus herramientas y saben cómo usarlas correctamente. Qué conozcamos la Biblia y sepamos dónde están los pasajes claves.

Un pastor estadounidense del pasado solía predicar un sermón titulado: “Cómo ser un obrero más efectivo para Cristo”. Los puntos principales de su sermón eran (en pocas palabras que riman) los siguientes: 1) Familiarizar; 2) Memorizar; 3) Sermonear; 4) Educar 

Explicaba los puntos más o menos así:

1. Familiarizar – Familiarizarse con la Palabra de Dios hasta que la misma sea una amiga íntima nuestra a quien vamos a todo momento que necesitamos guía, apoyo y paz de Dios. Con la lectura diaria de unos 15 a 20 minutos nos sorprenderemos cuánto conoceremos en poco tiempo. He leído la Biblia unos 15 minutos diarios. Hace más de veinte años que la leo y creo que he crecido en la fe hasta un punto que jamás creía llegar. Lo mismo puede sucederte a ti si tienes la disciplina de leer la Palabra de Dios diariamente. Un predicador conocido tiene por costumbre leer el Nuevo Testamento 40 veces al año. Al leer las Escrituras repetidas veces, los pasajes, los relatos, las doctrinas y las alabanzas harán que nos familiaricemos tanto con la Palabra como con el Dios que la escribió. 

Un amigo cuenta que hace muchos años, en la hacienda de su padre, había un empleado negro que le influenció mucho. Su nombre era Carlos Smith. Carlos no intentó influenciarlo pero lo hizo sin saberlo. Él no supo lo que logró hasta mucho tiempo después. Contaba que “Carlos se acostaba en su cama y leía el Nuevo Testamento, ajeno al hecho de que yo le observaba y le escuchaba. Carlos, mientras leía en voz alta, reaccionaba a veces con una sonrisa por lo que estaba leyendo. A veces hasta dialogaba con los versos de ciertos libros de la Biblia. Jamás había visto o oído algo como aquello”.

Lo que hizo Carlos es precisamente lo que debemos hacer nosotros, es decir, saturar nuestro corazón con la Palabra de Dios. Y esa es una manera de ser bendecido por el Padre.

2. Memorizar – Cuando conocemos la Palabra de Dios de memoria, no necesariamente toda la Biblia, pero lo suficiente como para estimular a una persona desanimada, o mientras estamos intentando persuadir a alguien que los principios cristianos son superiores a los del mundo, conocer pasajes claves es de gran ayuda. También la persona que conoce la Palabra de memoria es respetable y admirada. Me acuerdo de un hombre que visitó la universidad de mi ciudad y se ganaba la vida recitando largos pasajes de la Biblia. Había visitado a varios lugares y cada ciudad donde se presentaba atraía gran número de personas. A todos nos gusta escuchar la Palabra cuando la recitan.

3. Sermonear – (Esta es una palabra inventada para rimar con memorizar) Predicar sermones, ya sea los largos y persuasivos que escuchamos los domingos en la iglesia o los cortos que utilizamos para estimular a alguien necesitado de exhortación. Es a través de sermones que todos nos mantenemos firmes en la fe. Es a través de sermones que nos recuerdan quiénes somos y a quién pertenecemos. Dios tuvo solo un Hijo y ese hijo fue predicador. “Predica la Palabra” es la amonestación de Pablo.

4. Educar – Esto es semejante a la predicación, excepto que se puede profundizar un poco más en el estudio de las Escrituras, permitiendo la participación de los demás. También podemos y debemos auto educarnos. Quizás mientras escudriñamos las Escrituras a solas con Dios, es cuando encontramos las enseñanzas que tienen más importancia para las situaciones que estamos viviendo. Por ejemplo, está la instrucción de Pablo a Timoteo para que estudie la Palabra de Dios, ya que estudiando podría enfrentarse a los falsos maestros que estaban dividiendo la iglesia del Señor en Éfeso. 

C. Estar situados cerca de las corrientes de aguas
Sal. 1:3 dice: “Será como árbol firmemente plantado junto a corrientes de agua, que da su fruto a su tiempo, y su hoja no se marchita; en todo lo que hace, prospera.” Los árboles son importantes tanto para la naturaleza como para el hombre. ¿Puedes imaginar cómo sería el mundo si no tuviera árboles frutales? Los árboles son importantes y de mucha valía, ya que evitan la erosión del suelo. Es probable que muchos de los fenómenos atmosféricos que hemos visto como temblores, huracanes, tsunamis, etc., sean el resultado de la devastación de la foresta amazónica. Aparte de regular el tiempo en nuestro planeta, los árboles protegen y alimentan tanto a animales como a otras plantas. Las hojas absorben dióxido de carbón y producen oxígeno. Los árboles también producen la madera para construcción de casas y leña para preparar alimentos. Los árboles necesitan sol y agua para sobrevivir y crecer.

Así como los árboles necesitan agua para vivir y crecer, lo mismo sucede a los seres humanos. Solo el agua viva de la Palabra de Dios es la que puede hacer que broten ríos dentro de nosotros.

¿Sabías que…?
1… 75% de los seres humanos están siempre deshidratados?
2… 37% de las personas el mecanismo de la sed es tan débil que con frecuencia creen que tienen hambre cuando en la verdad tienen sed?
3… aun una deshidratación ligera hace que el metabolismo se haga 3% más lento?
4… un vaso de agua quitará el hambre de la mayoría de las personas que quieran adelgazar? Eso según estudios de la Universidad de Washington, en los EUA.
5… la falta de agua es el causante número uno del cansancio durante el día?
6… hay investigaciones que sostienen que de 8 a 10 vasos de agua diarios pueden quitar el 80% del dolor de espalda y el de las coyunturas?
7… una deficiencia de 2% de agua en el cuerpo puede causar falta de memoria?
8… al tomar 5 vasos de agua diariamente podrás disminuir en 45% el riesgo de cáncer en el intestino grueso, 79% en la mama y 50% en la vejiga?

El agua no solo es importante para nuestra supervivencia, sino también es importante que bebamos el agua viva que proviene del Espíritu Santo. Para dar fruto espiritual necesitamos el agua del manantial del Espíritu de Dios. Rom. 8:5 dice lo siguiente: “Porque los que viven conforme a la carne, ponen la mente en las cosas de la carne, pero los que viven conforme al Espíritu, en las cosas del Espíritu.”
El Espíritu Santo nos quita los temores, pero no el temor de Dios. Cuando el Espíritu Santo vive en nosotros no tememos a cosas o personas porque Dios es nuestro Padre. Nosotros le rogamos: “Abba Padre…” y sabemos que él nos ama más que cualquier otro.

Rom. 8:26 dice: “Y de la misma manera, también el Espíritu nos ayuda en nuestra debilidad; porque no sabemos orar como debiéramos, pero el Espíritu mismo intercede por nosotros con gemidos indecibles”

Con frecuencia somos débiles. Hay hechos que suceden que nos debilita emocionalmente. Por ejemplo: la muerte de un ser querido, problemas en el hogar o en el trabajo. Es allí donde el Espíritu Santo nos auxilia. Cuando somos tan débiles y no tenemos fuerzas ni para orar, el Espíritu Santo informa al Padre como nos sentimos. Él intercede por nosotros, es nuestro mejor amigo.

Ef. 3:16 dice: “… que os conceda, conforme a las riquezas de su gloria, ser fortalecidos con poder por su Espíritu en el hombre interior…”

Algunas cosas son difíciles de encarar, difíciles de enfrentar. Durante las épocas difíciles podemos orar a Dios para que nos fortalezca interiormente por su Espíritu. Debemos convencernos de que el Espíritu Santo, o aún Jehová Dios, es más poderoso que cualquier enemigo por más fuerte que sea.

En las buenas farmacias encontramos vitaminas C, E, beta caroteno y el selenio mineral. Esos antioxidantes atacan a los gérmenes que atacan nuestro organismo al mismo tiempo que fortalecen nuestro sistema inmunizante.

De la misma manera, todos necesitamos un antioxidante espiritual que luchará contra los gérmenes que nos atacan, al mismo tiempo que nos fortalece espiritualmente. El antioxidante es el Espíritu Santo. Necesitamos estar cerca de las corrientes de aguas. Efe. 3:20 dice así: “Y a aquel que es poderoso para hacer todo mucho más abundantemente de lo que pedimos o entendemos, según el poder que obra en nosotros”.

Dios puede hacer mucho por nosotros. Mucho más de lo que le pedimos. Más de lo que podemos imaginar. ¿Cómo? Por el poder del Espíritu Santo operando en nosotros. Es necesario que nos rindamos a él para que empiece a trabajar; es necesario que bebamos libremente del agua viva del Espíritu de Dios.

Conclusión:                                                                                                                                   Al conocido predicador del pasado Dwight Moody le gustaba estudiar la Biblia tópicamente, es decir, por temas. Un día se dio cuenta que jamás había estudiado el tópico de la gracia. Reservó entonces un día que dedicó al estudio del tema de la gracia de Dios. Pero ese día no fue suficiente. Estudió durante tres días y estaba tan lleno del tema que necesitaba salir y hablar con alguien acerca del mismo. Detuvo a un extraño y le preguntó: “Amigo, ¿conoces algo acerca de la gracia?”

Sorprendido con la pregunta, (Pensando que se refería a uma mujer) el hombre contestó: “Gracia, ¿quien?” Moody le contestó: “La gracia que trae la salvación” (Tito 2:1).

Hermanos y amigos, no debemos ignorar nada acerca de la gracia de Dios o cualquier otra bendición del Creador. ¿Sabías que puedes ser ricamente bendecido por Dios? ¿Sabías que él te quiere bendecir ricamente?

Dios puede bendecirte y lo hará, en tanto que:                                                                             

  • Vivas apartado del mundo,
  • Te satures de su palabra,
  • Te sitúes cerca las aguas de su Espíritu.


Preguntas para meditación:
    1. ¿Cuál ha sido tu más gran bendición?
    2. ¿A qué das las gracias a Dios regularmente?
    3. ¿Con qué compara el salmista a la persona que tiene buena conducta?
    4. ¿A qué compara el salmista a los impíos?
    5. ¿Cómo podemos bendecir a los demás?
    6. ¿Qué es necesario hacer para sentirse bendecido?
 

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