¿Qué hacer con las crisis?

¿Qué es lo que se manifiesta en tu vida?

 Lecciones del Salmo 3


    1¡Oh SEÑOR, cómo se han multiplicado mis adversarios!
         Muchos se levantan contra mí.
    2Muchos dicen de mi alma:
         Para él no hay salvación en Dios. (Selah)
    3Mas tú, SEÑOR, eres escudo en derredor mío,
         mi gloria, y el que levanta mi cabeza.
    4Con mi voz clamé al SEÑOR,
         y El me respondió desde su santo monte. (Selah)
    5Yo me acosté y me dormí;
         desperté, pues el SEÑOR me sostiene.
    6No temeré a los diez millares de enemigos
         que se han puesto en derredor contra mí.
    7¡Levántate, SEÑOR! ¡Sálvame, Dios mío!
         Porque tú hieres a todos mis enemigos en la mejilla;
         rompes los dientes de los impíos.
    8La salvación es del SEÑOR.
         ¡Sea sobre tu pueblo tu bendición!
(Salmos 3:1-8)

En las épocas difíciles, ¿qué es que lo se manifiesta en tu vida?

Existe una anécdota en la que se narra que hubo una reunión de la “Asamblea del Diablo”. El motivo era que el cristianismo se esparcía rápidamente y crecía a gran velocidad. Los miembros del consejo buscaban entonces una manera de bloquear el avance. Su líder, Satanás, pedía sugerencias. “Podríamos enviar más hipócritas a la iglesia” dijo uno. “No --reaccionaron algunos demonios-- los cristianos están enterados de que siempre existieron hipócritas en la iglesia y enseñan a los miembros a que miren a Jesucristo. Así que no surtirá el efecto deseado”. Luego Lucifer sugirió: “Vamos a llevarles crisis. Si tienen pruebas insoportables seguramente huirán”.

¿Te has encontrado alguna vez tan cansado y desanimado por las pruebas que hasta dudaste el poder de Dios?

Hemos perdido muchos miembros de nuestra iglesia por los problemas que les vienen. Si son personales o familiares o aun pleitos entre los miembros, todavía afectan mucho a la iglesia. Eso debe entristecernos, pero espero que el mensaje de hoy nos ayude a fortalecer la fe en Dios mientras enfrentamos problemas, pruebas, crisis o disgustos.

Una cosa importante debemos tener siempre en mente: los problemas y las crisis son la sazón de la madurez cristiana. Sin ellos no se crece en la fe.

El texto de hoy, el Salmos 3, es uno de los conocidos como Salmos de lamento, escritos por el rey David. Este Salmo está directamente conectado a 2 Samuel 15, donde David huye de su hijo Absalón, quien le quería matar y apoderarse de su trono. Es uno de los pocos que conecta un Salmo a un evento específico en la vida de David. El subtítulo que precede a ese texto es “Oración matutina de confianza en Dios”.

Siempre encontramos dificultades en la vida. Alguien dijo que una senda sin obstáculos no lleva a parte alguna. La reacción natural es el desánimo y el desmayo. David ciertamente tenía una razón para estar desanimado y desesperanzado por la situación en que se encontraba.

David empieza el Salmo abriendo su corazón a Dios, confesándole sus penas. David tenía un enemigo específico en esa época que le dolía mucho reconocer: se trataba de su propio hijo Absalón. No bastaba lo que había sufrido con las excentricidades de Saúl que le quería matar. Ahora hasta su hijo le perseguía.

Pero David menciona en los primeros dos versos: “Muchos son los que se levantan contra mí”. El problema de David con Absalón se había complicado y ya no era tan solo su hijo quien le acosaba: Absalón había formado un ejército para luchar en contra suya.

Mas los problemas de David no terminan aquí. Sus propios amigos se habían rebelado contra él diciéndole que nadie le ayudaría, ni el mismo Dios.

¿Has estado alguna vez en un círculo vicioso de problemas que se convierten en desánimo, que a su vez causan más dolor y aumentan más el desánimo? Y en ese ciclo encuentras amigos que te dan grandes consejos como este: “Ya no necesitas a Dios” o “¿Por qué asistes a una iglesia llena de hipócritas donde no hay nadie que te pueda ayudar?”

¿Te parecen familiares estas cosas? Cuando estás desanimado y deprimido, ¿has recibido consejos tan “buenos” como el que Job recibió de su esposa?

En efecto, Job 2:9 dice que la esposa le dijo: “¿Aún conservas tu integridad? Maldice a Dios y muérete”.
Ese fue un consejo horrible y felizmente Job no lo siguió. De David se dice que jamás llevó aquellos consejos en consideración. Felizmente, como creyentes en Cristo también no seguiremos.
Hoy Dios nos da un mensaje a través de su siervo David. Él quiere que los que se sienten desanimados, que se enteren cómo David enfrentó sus problemas.
Enfocaremos la vida personal de David, donde encontramos algunas manifestaciones que hacen de su vida un buen patrón para nosotros. 

¿Qué se manifestó en la vida de David durante aquella época difícil?  

I. Se manifestó la confianza que David tenía en Dios (v. 1-4)
I Juan 3:21 dice: “Amados, si nuestro corazón no nos condena, confianza tenemos delante de Dios"
¿Qué hizo David en aquellos tiempos de guerra?

A. David osadamente se vuelve a Dios (v.4)
“Con mi voz clamé al SEÑOR, y Él me respondió desde su santo monte.

Mat. 7:7-8 dice: “Pedid, y se os dará; buscad, y hallaréis; llamad, y se os abrirá.  Porque todo el que pide, recibe; y el que busca, halla; y al que llama, se le abrirá”. Igual que David, cuando te encuentres en una caída emocional por todas las dificultades y desánimos, clama por Cristo. Pídele, búscale y al hacerlo encontrarás la paz y el amor que este mundo no te puede dar. Encontrarás la paz que este mundo no la puede comprender.

En estas palabras: “Mas tú, Señor” vemos el corazón de David que cambia del desánimo a la confianza y la fe renovada". David confesó con energía cuatro verdades importantes:

1) Cuando nadie le ayudaba, Dios era su escudo. Dios le daba la protección que solo Él puede dar contra los dardos del maligno. Jehová le protegía.

2) Cuando David no tenía nada suyo, Dios era su gloria. Dios significaba mucho más para él que todas las riquezas de su reino terrenal. El amor de Dios a David era de gran valía.

3) Cuando no había nadie para animarle, Dios mismo le animaba y levantaba su cabeza. 

4) Cuando David clamaba a Dios, Él le escuchaba desde su santo monte: el cielo.
Santiago 4:10 dice así: “Humillaos en la presencia del Señor y El os exaltará”. 

B. David rogaba a Dios con todas sus fuerzas
“Con mi voz clamé al SEÑOR, y El me respondió desde su santo monte” (v. 4)
“¡Levántate, SEÑOR! ¡Sálvame, Dios mío! Porque tú hieres a todos mis enemigos en la mejilla; rompes los dientes de los impíos” (v.7)
•    David clamó a Dios para que éste despertara y que actuara inmediatamente para salvarle. Él rogó a Dios para que hiriera a sus enemigos, librándole de ellos.
•    David clamó a Dios para que quitara la fuente de poder de sus enemigos, pidiendo específicamente que les rompiera los dientes y la mandíbula.
•    No debemos insistir pidiendo algo a Dios que no sea congruente con su voluntad, pero en presencia de enemigos, es mejor reprochar sus actos a través de la oración. Podemos usar su nombre poderoso para destruir la obra de los enemigos.

I. La fe de David se manifiesta en su vida (v. 5-6)
Hebreos 11:1: “Ahora bien, la fe es la certeza de lo que se espera, la convicción de lo que no se ve”. 

A. David jamás llegó a preocuparse.
(v.5): “Yo me acosté y me dormí; desperté, pues el SEÑOR me sostiene”.
Cierta vez hubo un hombre que fue al médico quejándose de muchas enfermedades. Después de un examen general, el médico le dice: “No puedo encontrar nada físicamente anormal en ti. Pero a veces, enfermedades físicas resultan de la preocupación y el estrés. Te encuentras deprimido; recomiendo que busques un buen consejero y háblale de tus afanes. Quizás él pueda aconsejarte y te sentirás mejor”.
“De hecho –siguió- la semana pasada me consultó un hombre que se quejaba de dolores similares a las tuyos y tampoco pude encontrar nada de anormal en él. Pero después de hablarle me  dijo que estaba preocupado por un pedazo de papel que le recordaba de una deuda de $5,000 dólares y que no la podía pagar. Después de nuestra charla, él se sintió mejor”.

El paciente le preguntó al médico: “¿Cómo fue que Ud. le auxilió?” A lo que el médico contestó: “Le dije que la vida es corta para preocuparse por un pedazo de papel que decía que él debía $5,000. Le sugerí que rompiera el papel y que lo tirara, y que parara de preocuparse por la deuda y siguiera con su vida. Él así hizo y ahora se siente muchísimo mejor”.

“Sí, lo sé -dijo el paciente-. ¡Yo soy la persona a quien él debe los $5,000 dólares!”
Preocuparse significa: “Sentirse mal o consternado acerca de algo; sentirse ansioso; estar turbado”.
Fil. 4:6-7 dice así: “Por nada estéis afanosos; antes bien, en todo, mediante oración y súplica con acción de gracias, sean dadas a conocer vuestras peticiones delante de Dios.  Y la paz de Dios, que sobrepasa todo entendimiento, guardará vuestros corazones y vuestras mentes en Cristo Jesús”.
Mateo 6:25, 27, 32, 34 dice: “Por eso os digo, no os preocupéis por vuestra vida, qué comeréis o qué beberéis; ni por vuestro cuerpo, qué vestiréis. ¿No es la vida más que el alimento y el cuerpo más que la ropa? ¿Y quién de vosotros, por ansioso que esté, puede añadir una hora al curso de su vida? Porque los gentiles buscan ansiosamente todas estas cosas; que vuestro Padre celestial sabe que necesitáis todas estas cosas. Por tanto, no os preocupéis por el día de mañana; porque el día de mañana se cuidará de sí mismo. Bástele a cada día sus propios problemas.” 

•    Consideremos el estrés y las presiones por las cuales pasaba David: le amenazaban de muerte, le amenazaban quitarle el trono. Sus familiares y amigos estaban en su contra. Todo eso debería ser un bulto enorme que cargar y debería afectar su sueño.

•    Cuando nos enfrentamos a tremendas pruebas y tribulaciones, con frecuencia perdemos el apetito o el sueño al punto de que llega a afectarnos la salud.

•    David demostraba una fe muy fuerte al declarar que aun podía dormir porque el poder de Dios y su gracia lo sostenían. Amigo, el mismo poder que sostuvo a David, la misma gracia y la misma paz que disfrutaba y que le permitía dormir aún en épocas peligrosas y amenazadoras, ahora está disponible para ti. Lo único que necesitas es una fe como la de David. Sube sobre la roca que es Jesucristo.
Mat. 11:28-30: “Venid a mí, todos los que estáis cansados y cargados, y yo os haré descansar. Tomad mi yugo sobre vosotros y aprended de mí, que soy manso y humilde de corazón, y HALLAREIS DESCANSO PARA VUESTRAS ALMAS. Porque mi yugo es fácil y mi carga ligera”.

B. Jamás tengas miedo.
“No temeré a los diez millares de enemigos que se han puesto en derredor contra mí” (v.6). 

•    Hay una definición de fe que puede ayudarnos en tiempos de crisis: la confianza total en Dios

•    En el Salmos 23:6 David afirmó osadamente: “Ciertamente el bien y la misericordia me seguirán todos los días de mi vida, y en la casa del SEÑOR moraré por largos días”. 

•    Temer es señal de falta de fe. Si tienes fe en Dios, el temor se irá. Debemos confiar que nada será permitido que suceda sin la aprobación de Dios. Él no permitirá que suframos en manos del enemigo porque para Dios somos de suma importancia. “Echando toda nuestra ansiedad en él, porque él tiene cuidado de nosotros” (1 Pedro 5:7).

C. El amor que David tenía por Dios se manifestaba en su vida (V. 7-8). 

•    Una mujer fue al médico para un chequeo porque no podía dormir bien y siempre se preocupaba. Después de menos de media hora de entrevista y exámenes, el medico dijo que no encontraba nada anormal y que todo estaba bien. Añadió que quizás sería el resultado de falta de amor. El amor es el remedio para una vida conturbada.

•    David logró salir victorioso porque no fue su amor quien lo hizo sino el amor de Dios (ágape) manifestado en su vida.

D. David oraba por sus enemigos.
“La salvación es del SEÑOR” (v.8).

•    Casi siempre queremos vengarnos de los que nos hacen algún mal. Pero vemos una actitud contraria en David y el poder del amor de Dios que se manifestaba en su vida.
Mat. 5:44: “Pero yo os digo: amad a vuestros enemigos y orad por los que os persiguen”. 

•    Es importante notar que David no pedía a Dios que destruyera totalmente a sus enemigos; solo pedía que ya no fueran una amenaza para él y para su reino.

•    David clamaba a Dios por salvación, para que le librara tanto de sus enemigos como de sus pruebas, crisis y el desánimo que acompaña dichos problemas. 

E. David bendecía a sus enemigos.
“¡Sea sobre tu pueblo tu bendición!” (v.8)
Casi siempre podemos orar para que nuestros enemigos ya no nos persigan. Podemos orar para que reflexionen que lo que nos hacen no es bueno. Pero bendecirles por ser nuestros enemigos es algo distinto.

Si el amor de Dios no está en nosotros, no podemos bendecir a los que nos persiguen. Solo el amor de Dios en nosotros nos induce a amar a nuestros enemigos.
Mat. 5:44b dice: “…orad por los que os persiguen” 

David termina su Salmo haciendo una declaración que las bendiciones de Dios para él también sean bendiciones para el pueblo de Israel. Quiso decir con eso que el pueblo, el mismo pueblo que se rebeló contra él, vería las bendiciones que Dios derramó sobre David y se rendiría al Todopoderoso.

Conclusión:
Sí, mientras David se defendía de sus enemigos y luchaba contra el desánimo y las pruebas, jamás perdió la confianza que Dios le libraría de todo aquello. ¿Por qué no se sintió derrotado?  Porque David amaba a Dios y se entregaba totalmente a él.

Quizás los que están aquí presentes han sido abusados por el mundo. Quizás estés pasando por tanta desesperación y desánimo que la luz no puede brillar en las tinieblas en que te encuentras.
¿Conoces a Jesucristo? ¿Te has rendido a él para que su sangre te limpie de todo pecado? Si no, ¿por qué no lo haces en este momento? Confiesa a Cristo como Hijo de Dios, arrepiéntete y bautízate para el perdón de tus pecados y recibirás el don del Espíritu de Dios.
Si ya eres cristiano y te has apartado de la fe, vuelve a dedicarte hoy mismo a una vida de confianza en Dios. 

Preguntas para la meditación: 

    1. En tu niñez, ¿tuviste algún enemigo?
    2. ¿Cómo fue que enfrentaste a tu enemigo?
    3. ¿Qué hizo David por su enemigo?
    4. ¿Por qué fue que David no se vengó él mismo de sus adversarios?
    5. ¿Cuál es la importancia de la oración cuando hay enemistades?
    6. ¿Qué resultado obtenemos al entregar nuestros problemas al Señor?
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