¿Incongruencias bíblicas o personas incongruentes?

Escribe John Clayton, prof. de Física, autor

Una de las cosas que han desafiado al cristiano en el siglo XXI ha sido la de la credibilidad de la Biblia. Es interesante que ese desafío no tiene nada que ver con la existencia de Dios. Hay ateos que parecen pensar que si logran encontrar un error en la Biblia, o una incongruencia lógica en lo que enseña la Palabra de Dios, han probado que no existe Dios. Los argumentos básicos de los ateos en cuanto a la existencia de Dios no incluye la Biblia. La cuestión básica para ellos es si hay un Dios, alguien que exista más allá del mundo físico y que se pueda detectar a través de los cinco sentidos.

 El ministerio de probar la existencia de Dios, o apologéticos, normalmente no se hace a través de la Biblia. Científicos creyentes usan como pruebas la cosmología, la teleología moral y filosófica para probar que existe Dios, pero sin usar las Escrituras.

 De la misma manera, los que nos profundizamos en el estudio de la Biblia, siempre intentamos ser los más honestos posibles con las evidencias, hemos concluido que en ella hay buen apoyo, y no en el producto de investigación de hombres ignorantes viviendo en era también ignorante.

Siempre que admitimos la existencia de un Dios, enseguida los ateos empiezan a hacer varias preguntas, como por ejemplo: “¿En cuál Dios crees?” “¿Cómo opera ese Dios?” “¿Por qué nos ha creado Dios?” “¿Qué hacer para cumplir con los propósitos a los cuales hemos sido creados?”

 Si no estamos seguros de que la Biblia es él libro de Dios, entonces ciertamente no permitiremos que la Palabra de Dios controle la manera en que tomamos las decisiones. Y esa duda es la raíz de la inmoralidad actual que existe en nuestra sociedad. Los que dicen ser la Biblia es un libro lleno de errores, incongruencias y contradicciones, cometen seis errores fundamentales.

Echemos un vistazo en cada uno de esos supuestos errores. Los sitios de Web de los ateos y sus libros están llenos de ejemplos de lo que consideran errores, pero la mayoría de ellos se encuentran en una de estas seis áreas. Antes de empezar la explicación quisiera asegurarme de aclararles esto: no tengo respuestas a todas las inquietudes, ni soy lo suficientemente arrogante como para creer que puedo contestar a todas las preguntas. No obstante, el nivel de ignorancia demostrado en los ataques a la Biblia es muy grande, y es posible que cualquiera que se dedique a estudiar con detenimiento lo que dicen ser incongruencias les pueden contestar.

1. Errores de los copistas sí existen. Durante todo el tiempo en que ha existido la Biblia los manuscritos han sido copiados por seres humanos. Muchas veces las palabras copiadas se parecen y es fácil cometer errores. El número 4, por ejemplo es rbh en Hebreo mientras el 40 es rbym. En la versión inglesa del rey Santiago (KJV), leemos en 1 Reyes 4:26, que Salomón tenían 40.000 caballos. Según Crónicas 9:25, el número difiere de 1 Reyes en cuantas caballerizas, diciendo que eran solo 4.000 caballerizas. Un lector honesto concluirá que 4.000 caballerizas para 40.000 caballos no tiene sentido. Los copistas cometieron error entre las palabras rbym y rbh. Pese esos errores, mientras nuevas copias de  manuscritos del primer siglo fueron encontradas, la congruencia y la precisión de las copias de la Biblia es increíble. 

2. Leer los pasajes en su contexto eliminará esas inquietudes. A veces lo que aparenta ser una contradicción la resolvemos si tan solo leemos un poco más en los versos que describen el evento que aparenta ser un error. Un buen ejemplo de esto lo encontramos en varias citas del letrero puesto sobre la cruz de Cristo:

 Mateo 27:37: “ESTE ES JESUS, EL REY DE LOS JUDIOS”

Marcos 15:26: “EL REY DE LOS JUDIOS”

Lucas 23:38: “ESTE ES EL REY DE LOS JUDIOS

Juan 19:19: “JESUS NAZARENO, REY DE LOS JUDIOS”

Estas descripciones han sido utilizadas por ateos como prueba de que la Biblia contiene errores porque el letrero arriba no pudo tener cuatro versiones distintas. La realidad es que si seguimos leyendo Juan 19, en el verso 20 se nos dice que hay tres mensajes, a saber: escritas en griego, en latín y en arameo, lo que explica la diferencia en la placa.

Otro ejemplo lo encontramos en la acusación, por escépticos que Cristo cometió un error en Marcos 2:26, al indicar que Abiatar era el sumo sacerdote cuando David comió los panes consagrados. La acusación la basan en que 1 Samuel 121:1-6 que dice que el sumo sacerdote era Ahimelec. Jesucristo en la realidad dijo que el evento se pasó en los días de Abiatar y si seguimos leyendo 1 Samuel, veremos que en 1 Sam. 22:17-19 Saúl hizo con que mataran a Ahimelec y lo reemplazó con Abiatar.

3. La acusación de un error los podemos eliminar cuando examinamos la de los eventos. Una de las acusaciones predilectas de los ateístas de error bíblico incluye la visita que hizo María a la tumba. En Marcos 16:2 leemos que María fue a la tumba muy temprano ya salido el sol, pero en Juan 20:1 leemos que María fue a la tumba antes del levante mientras estaba todavía oscuro. En Mateo 28:1 leemos que María Magdalena y “la otra María” fueron a ver el sepulcro. En Lucas 24:1 leemos que varias mujeres fueron al sepulcro y fueron “algunas mujeres con ellas”. Mientras leemos esas narrativas encontraremos las mujeres que hacían cosas diferentes y con actividades diferentes.. En Marcos las mujeres no dicen a nadie, mientras en Mateo ellas dicen a los discípulos.

Para crear un conflicto, los ateos creen que todas esas narrativas se refieren a las mismas personas participando del mismo evento. Pusimos el nombre María entre aspas en el primer parágrafo. Sucede que habían muchas mujeres que se llamaban María en las narrativas bíblicas. Así como las hay hoy en América Latina. María era un nombre común para mujeres en el primer siglo. Había María, madre de Jesucristo, María Magdalena, María, esposa de Cleofás y todas esas mujeres distintas fueron al sepulcro con sus amigas en horas distintas para hacer cosas también distintas. La secuencia de los eventos es fácil de reconstruir y puede ser como contradictoria si no eres razonable con los eventos y cuantas personas estuvieron involucradas.

Otro ejemplo clásico visto en muchos sitios de Internet ateístas es la narrativa de la higuera de Mateo 21 y Marcos 11. Mateo 21:12-19 dice que Cristo maldijo la higuera antes de purificar el Templo. El problema en este caso es que Jesucristo hizo dos visitas a Jerusalén, pero Mateo no menciona la primera. Tanto Mateo 21:1-9 como Marcos 11:1-11 dice que Cristo entró en Jerusalén. Marcos dice en verso 11 que Cristo entró en el templo la primera vez pero no hizo nada. En los versos 11 y 12 Marcos dice que Cristo volvió a Betania. Cristo maldijo la higuera, que en Marcos está en versos 13 y 14,

Nada de eso lo encontramos en Mateo quien no estaba interesado en algo que él parecía  irrelevante como una visita al templo.

Tanto en Mateo 21:12-14 como en Marcos 11:15-17, Cristo entra en la ciudad y purifica el templo, volcando las mesas de los cambistas. En los versos 17 de Mateo y verso 19 de Marcos él sale de la ciudad por la segunda vez. La tercera vez en la ciudad encontramos en versos 18-20 de Mateo y versos 20-21 de Marcos y en 24 horas se seca el árbol.

La lección que sigue es la oración que mueve montañas en versos 21 de Mateo y versos 23 de Marcos. El recurrir de los eventos es bien claro cuando leemos todos los versos del párrafo, y la secuencia tiene buen sentido.

Hay ejemplos múltiples de secuencias de eventos que hace desaparecer todas las acusaciones de errores bíblicos. Un ejemplo sencillo es la supuesta contradicción entre Mateo 27:44 y Lucas 23:39. Dice en Mateo, en el proceso de la crucifixión de Cristo, que ambos ladrones lo injuriaban, pero Lucas dice que uno creyó en Cristo. ¿Será que ambos pasajes describen lo mismo? Al leer el pasaje parece claro que los ladrones estaban juntos en el inicio de la crucifixión, pero cerca al final, uno se arrepintió y llegó a creer que Jesús era el Cristo. Otro ejemplo: Cantar de los Cantares 6:8 dice que Salomón tenía 140 esposas y concubinas mientras 1 Reyes 11:3 dice que tenía 1.000. Ambos versos se refieren a épocas diferentes en la vida de Salomón y de hecho, Cantar de los Cantares dice que él tenía un sinnúmero de vírgenes que indudablemente se refería a las esposas o concubinas. Sin ver la secuencia de eventos puede resultar en confusión. Si aplicamos ese método a otros documentos, ¿por qué no aplicarlo a la lectura de la Biblia?

4. Algunas cosas Dios permite, sin haberlas mandado. Algo propio del ser humano es que frecuentemente quiere juicio severo hacia los demás, pero no quiere la misma clase de juicio hacia si mismo. Dios no actúa así, y los críticos de la Biblia parecen batallar con eso. Un buen ejemplo de eso es la poligamia del Antiguo Testamento. El plan de Dios para el matrimonio desde el inicio, es así: hombre casado con una mujer por toda la vida. Todo el concepto del matrimonio no lo entiende los medios de comunicación, ni la mayoría de la gente en el mundo moderno. Compromiso y unidad que Dios diseñó no puede servir dentro de la mentalidad de supervivencia del más fuerte.

En Génesis 2:21-25 Dios utiliza todo un capítulo explicando cómo debe comportarse con su esposa un hombre casado. “Por tanto, dejará el hombre a su padre y a su madre y se unirá a su mujer, y serán una sola carne” (v. 24). La singularidad no es tan solo una unión sexual, sino una de auxilio, de apoyo donde el marido ama a la esposa más de lo que ama a si mismo. Son una unidad en propósito y función que trae gozo y realización en todo lo que hacen. Cristo enfatiza todo eso con mucho poder en Mateo 19:1-12. Las características de los líderes de la iglesia llamados ancianos, o obispos y los diáconos en 1 Timoteo 3:2, 12 era que solo tendrían una esposa. Dios jamás mandó o animó nadie a la poligamia.

Si eso es verdad, ¿por qué es que Dios no fulminó a la primera poligamia, que encontramos en Génesis 4:19-26? Dios ordena a los israelitas en Deuteronomio 17:17 a no tener muchas esposas y, en 1 Reyes 11:1-9 vemos las advertencias de Dios y el cumplimiento de las mismas. El punto aquí es que Dios es muy paciente con sus elegidos pese la dureza de su corazón (Mat.19:8 y Marcos 10:5). Dios tolera la conducta destructiva de cada persona, permitiendo al ser humano una oportunidad de rectificar o aun de probar las respectivas consecuencias de dicha conducta. No podemos dejar de maravillarnos con Dios, tolerante de las relaciones de amasiato de Sansón en Jueces 14-16, pero aun el ateo más empedernido concluye que la paciencia de Dios con Sansón no significa que él aprobaba sus muchas visitas a las prostitutas.

5. Reportar historia no significa hacer historia. La mayoría de la crueldad y abuso que hacen con la Biblia es informe objetivo de lo que pasa, no lo que hizo Dios. Un ejemplo clásico  es la narrativa horrible de una concubina violada por varios hombres y dejada por muerta a la puerta del hogar donde se hospedaba su marido (Ver Jueces 19:22-30). Él cortó su cuerpo en varias partes y les envió a las varias tribus que quería que le apoyase en vengarse de un tratamiento tan salvaje. La historia es horrible y trágica, como también es repugnante y totalmente contrario a lo que un creyente apoyaría. Sin embargo, ninguno de esos eventos descritos fueron mandamientos de Dios.

Otro ejemplo es la historia de Jefté, en Jueces 11:30-40. Es un caso donde un hombre hace un voto no mandado por Dios. El punto principal de la historia es que no debemos hacer promesas emocionales. Lo que sucede en esa narrativa es que Jefté se compromete en sacrificar la primera cosas que le aparece cuando regresa a su hogar, si Dios le ayude a vencer la batalla. La primera cosa que le aparece es su hija. Hay mucha evidencia, y la certidumbre de que no debería asesinar a su hija porque eso estaría en contra al mandamiento de Dios (Ver Deuteronomio 12:31; 18:10; Levítico 18:21; 20:2-5). La hija de Jefté también se entristece porque no podría jamás casarse, y no su muerte. El punto principal aquí es que no se trata de un mandamiento de Dios, sino la tontería de un hombre que toma una decisión mala, típica de un ser humano sin Dios.

6. Consideraciones culturales eliminan muchos supuestos errores. Hasta ahora, el error más común cometido por lo que andan buscando errores en la Biblia es decidir que la Biblia es un libro Norte Americano escrito por Americanos, para lectores también Americanos. (Podríamos sustituir en esa sentencia en vez de norte americanos con ingleses, alemanes, mexicanos, etc.) Aun entre los libros de la Biblia es importante conocer quienes eran los lectores, a quien escribieron los respectivos libros de la Biblia. Un ejemplo clásico aquí es la diferencia entre las genealogías que escribe Mateo y las que escribe Lucas. Mucha gente parece no entender que una de las razones es que si tenemos cuatro evangelios es para suplir las necesidades de culturas diferentes que existían en la época en que los escribieron. Mateo era un escritor judío, que escribió para lectores judíos. Lucas era griego escribiendo acerca de Cristo a lectores gentiles (no judíos). 

Esto es evidente en las genealogías de Cristo desde Abraham a Jesucristo donde Mateo usa símbolos y números judaicos. Siete y sus múltiplos indican que Cristo era completo en todo a los lectores judíos (Mateo 1:1-7) Por tanto, Mateo usa tres agrupamientos de 14 para indicar que Cristo completaba el plan de Dios para enviar a su Hijo.  Eso añade hasta 42 nombres, lo que no es el objetivo de Mateo. Éste hasta omite a personajes importantes en su lista, como a Josué, hijo de Eliécer (Lucas 3:23-38). Lucas, por otro lado escribe a lectores gentiles desde una perspectiva griega que no tiene los mismos símbolos como los judíos y por lo tanto su genealogía llega a los 55 nombres.

Otro ejemplo es la hora en que crucificaran a Cristo. Marcos 15:25 dice que a Cristo lo crucificaran en la hora tercera, mientras Juan 19:14 dice que fue en la hora sexta. Sucede que Marcos usó la escala judaica y Juan la romana, y los dos se refieren a dos eventos distintos en la secuencia del juicio y la crucifixión del Señor.

Un tercer ejemplo es acerca de cuanto tiempo quedaría Jesucristo en la tumba. Mateo 12:40 dice claramente que serían tres días y tres noches. Si a Cristo lo crucificaron el viernes, lo mejor que se puede deducir es tres días y dos noches. El problema aquí es que habían muchos tipos de sábados (lo que significa descanso del trabajo). El sábado de siete días es uno que conocemos mejor, pero hay muchos otros días importantes cuando declaraban el sábado (Leer Levíticos 23:4-8; Éxodo 12). Juan 19:31 indica que uno de esos sábados lo estaban celebrando cuando crucificaran a Cristo. Eso fue seguramente durante la celebración de un sábado de 48 horas, lo quiere decir que a Cristo lo crucificaron durante uno de esos sábados. Conclusión: a Cristo lo crucificaron en un jueves.

 El ejemplo final que me gustaría usar es un problema cultural del primer siglo. Me refiero a la esclavitud.  En ese caso no estamos tratando un tema bíblico ni una contradicción. La inquietud es esta: ¿Cómo podía Dios tolerar la esclavitud y de hecho, dar reglas que parecían aprobar lo que pasaba? Cristianos pensadores sobretodo, tienen que condenar cualquier clase de esclavitud de un ser humano. En nuestra cultura del XXI siglo la noción de poseer a otro ser humano es incomprensible. En el Antiguo estamento, aparte de la esclavitud militar, a los esclavos los compraban (Gen. 17:12,13, 27; 37:36;  39:1; Levíticos 25:44), adquirido por restitución (Éxodo 22:3), adquirido como parte del pago de una deuda (Éxodo 21:2-11; Deut. 15:12-18), o se vendían ellos mismos como seguridad (Lev. 25:39-43). ¿Cómo es que un Dios de amor, justicia, bondad y misericordia permitía eso?

Nuevamente, tenemos que recordar que aquella gente no vivía ni en el continente americano ni estaban en el siglo XXI. Se trataba de un pueblo primitivo que estaba siempre cerca de la extinción. ¿Qué hacían cuando estaban cerca a la muerte? Aquella época no había iglesias ni locales protegidos donde huir, ni sociedades benevolentes como tenemos ahora para cuidarles. Esas alternativas son parte del Nuevo Testamento, y no tienen ninguna conexión al pueblo primitivo que vivía en una tierra agreste. Si alguien les recibía, alimentaba, les daba un lugar donde vivir, y les protegiese,  sería una alternativa positiva. ¿Les abusaban los señores de esclavos? El ser humano es capaz de abusar a cualquier cosa. Los dueños de los esclavos no tenían reglas ni poder supremo para controlar lo que les hacían otros seres humanos. La ley de Dios guardó silencio, pero en el Antiguo Testamento esclavitud no era lo peor y tener un bueno y justo amo de esclavo era una bendición.

Al llegar Jesucristo, introdujo un sistema que atacó las raíces de la esclavitud. Cristo no creó caos en masa al  condenar la esclavitud, pero no podemos leer Juan 13:4-17 sin ver que la esclavitud no podía encajarse en su enseñanza. En Gálatas 3:26-29 aprendemos acerca de la igualdad de todos lo seres humanos y luego lo enfatiza en Efesios 6:5-9; Colosenses 3:22-4:1; 1 Cor. 7:21-24. Al final del Nuevo Testamento vemos a Pablo escribiendo a un amo de esclavo de nombre Filemón que poseía un esclavo que se había fugado y que regresaba a él. El mensaje es calido, de perdón y de unión, y eliminaba el concepto tradicional de la esclavitud. El método divino de quitar esa tradición tan horrible era la de enseñar cómo deshacerse de ella, a través de unificar a toda la humanidad en un evangelio de amor y de perdón. Cuando la evolución vino al mundo y los hombres tenían una base científica, intentando enseñar que una raza era más capaz de sobrevivir por estar mejor preparada, la esclavitud tuvo su resurrección. El hecho es que la esclavitud es incomparable a cualquier enseñanza de Cristo, pero no es compatible con algunas interpretaciones de la evolución orgánica.

El propósito de nuestra discusión ha sido lo de establecer métodos de enfrentar desafíos a la integridad de la Biblia. El número de ejemplos que podemos usar es inmenso, pero esos seis son auxilios generales que pueden responder a la mayoría de los desafíos que pueden levantar a los escépticos.

Traducido por Lou Seckler

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