¿Cómo se puede saber si Dios existe?

 

    Los cielos proclaman la gloria de Dios, y la expansión anuncia la obra de sus manos. 2 Un día                 transmite el mensaje al otro día, y una noche a la otra noche revela sabiduría. 3 No hay mensaje, no     hay palabras; no se oye su voz. 4 Mas por toda la tierra salió su voz, y hasta los confines del mundo     sus palabras. En ellos puso una tienda para el sol, 5 y éste, como un esposo que sale de su alcoba,
    se regocija cual hombre fuerte al correr su carrera. 6 De un extremo de los cielos es su salida, y su         curso hasta el otro extremo de ellos; y nada hay que se esconda de su calor. (Salmos 19:1-6)

No hay en toda la Biblia una celebración más grande que la de este Salmo. ¿Qué piensa David mientras mira al cielo y las estrellas? Las ve como una evidencia de la gloriosa realidad y revelación de Dios. En la edad media la iglesia Católica consideraba a Galileo Galilei, científico italiano, un hereje porque decía que la naturaleza afirmaba la grandiosidad de Dios. Si a Galileo lo consideraban hereje, después de leer los tres primeros versos de ese Salmo podemos decir lo mismo acerca de David.

Al tener inquietudes acerca de la existencia de Dios, que miremos al cielo: la existencia de las estrellas y todo lo demás no puede ser pura casualidad. Aunque haya tantas obras de la naturaleza que “proclaman la gloria de Dios”, todavía hay inquietudes en nuestra mente.

Mientras buscaba las inquietudes que se encuentran en las Escrituras, la más común debe ser esta: “¿Cómo se puede saber si Dios existe?” Todas las demás inquietudes no tienen sentido si Dios no existe. Este Salmo debe ser un lugar apropiado para empezar.

De hecho, la propia Biblia sin Dios, inmediatamente se transforma de inspiración divina a un puñado de anécdotas sin pie ni cabeza. O aun, en un libro de narrativas históricas igual que cualquier otro. Todo lo que creemos se apoya en la premisa de que Dios existe.

Imagine una familia de ratones que vivía en un viejo piano. Para ellos su mundo se resumía en la música que producía el instrumento. A principio la música les era agradable y placentera. En la música se consolaban y se maravillaban al saber que alguien había creado a los ratones, alguien que vivía más arriba, lejos de su vista. A menudo pensaban que su creador era el gran músico a quien no podían ver.

Un día, uno de los ratones más osados subió por la parte del piano que nadie había subido antes y regresó muy pensativo. Se había enterado cómo se hacía la música. El secreto estaba en las cuerdas, como alambres bien estirados y de larguras distintas, vibraban produciendo sonido. Es posible que después de esa revelación los ratones cambiasen toda su creencia. Nadie más, ni aun los más conservadores, podía creer en el misterio del músico invisible.

Más adelante, otro ratón explorador lo explicó aun con más detalles: El secreto estaba en los martillos -- un sinnúmero de ellos bailaban y brincaban sobre los alambres. Esa fue otra teoría complicada, pero sirvió para que se enterasen que vivían en un mundo puramente mecánico y matemático. El músico invisible pasó entonces a ser una teoría o tan solo un mito. Pero el pianista continuaba tocando. Así son los que buscan a Dios en lugares equivocados. Lo buscan en las metafísicas, en los ídolos hechos por ellos mismos y en el vacío de un mundo pagano. ¿Por qué no hacen como David que le buscaba en la naturaleza?

1. Nuestra consciencia nos dice que existe Dios                                                                             ¿Qué es la consciencia? Podemos decir que es algo así como un testigo interno de lo cierto y errado, afectado por el pecado y por la caída de Adán y Eva. Todos nacemos muy inocentes hasta que las desilusiones de la vida nos quitan la inocencia. Con el tiempo reconocemos que lo que hacemos tiene repercusiones positivas o negativas en la vida de familiares o colegas.

En el día conocido por el Día de Acción de Gracias, en 1713, el gobernador del estado norteamericano de Connecticut y los reyes comisionados se preparaban para cenar cuando alguien anunció que el pavo, preparado para aquella ocasión lo habían cazado en el “día del Señor”. Al recibir una noticia tan horrorosa nadie pudo comer ni solo un bocado, hasta que decidieron que el indio que lo había cazado sería castigado hasta que pagase el equivalente al precio de la carne. Entonces, después de haber infligido una “sentencia justa sobre aquel pecador”, la comitiva pudo comer todo el pavo asado con la conciencia tranquila, dejando tan solo los huesos. A veces la consciencia actúa de manera muy rara.

2. Nuestra conciencia no es ni perfecta ni infalible
Nuestra consciencia la pueden herir. 1 Cor. 8:12 dice así: “Y así, al pecar contra los hermanos y herir su conciencia cuando ésta es débil, pecáis contra Cristo”. Cuando forzamos a alguien a hacer lo que cree ser incorrecto, o distinto de su cultura, estaremos hiriendo su conciencia. Cierta vez, a una chica de India, que estudiaba en la universidad de los EUA, le persuadieron los demás estudiantes a que a una excursión usara pantalón mezclilla en vez de los tradicionales saríes que siempre había usado. La chica lo hizo, pero se quedó tan avergonzada con su atuendo occidental que ni salió del carro.
3. Nuestra consciencia puede resultar inefectiva. 1 Tim. 4:2: “mediante la hipocresía de mentirosos que tienen cauterizada la conciencia”. 

Lamentablemente muchas barbaridades han llevadas a cabo en nombre de la religión. En nuestra época nos enteramos de explosiones en el oriente medio. Ayer mismo una explosión cerca de la capital de Irak mató a 25 personas. Un hombre llevando atado a su cuerpo una carga de dinamita, que al explotar causó el daño irreparable. A todos los mártires como ese joven, los musulmanes garantizan un lugar en el paraíso y una virgen como su compañera. Sus mentes están cauterizadas al pensar que Dios aprobaría semejante crimen.

4. Nuestra consciencia puede corromperse. Tito 1:15: “Todas las cosas son puras para los puros, mas para los corrompidos e incrédulos nada es puro, sino que tanto su mente como su conciencia están corrompidas”.

Hace pocos días supe de un hermano en la fe que dirigía un ministerio internacional muy importante, al mismo tiempo que predicaba en una nueva congregación local. Mientras tanto, tenía relaciones de amasiato con una mujer que no era su esposa. Es difícil imaginar que su consciencia no le dolía al predicar y al mismo tiempo adulterar. Al ser descubierto, los ancianos de la iglesia lo despidieron a él y a su amante, que también hacía parte del ministerio. Su consciencia se corrompió ya que esa fue la segunda vez que le sucedió eso.

5. Lo que queremos como consciencia                                                                                               a. Todos queremos una consciencia limpia. Heb. 9:9: “lo cual es un símbolo para el tiempo presente, según el cual se presentan ofrendas y sacrificios que no pueden hacer perfecto en su conciencia al que practica ese culto”.

    b. La gente está siempre limpiando su consciencia. Heb. 10:2: “De otra manera, ¿no habrían cesado de ofrecerse, ya que los adoradores, una vez purificados, no tendrían ya más conciencia de pecado?”
 

6. Dos razones para se desarrollar una consciencia limpia                                                                   a. Una consciencia limpia nos acerca a Dios. Heb. 10:22: “acerquémonos con corazón sincero, en plena certidumbre de fe, teniendo nuestro corazón purificado de mala conciencia y nuestro cuerpo lavado con agua pura”.
    b. Nuestra consciencia nos convence de nuestros pecados. Rom. 2:14-16: “14Porque cuando los gentiles, que no tienen la ley, cumplen por instinto los dictados de la ley, ellos, no teniendo la ley, son una ley para sí mismos, 15ya que muestran la obra de la ley escrita en sus corazones, su conciencia dando testimonio, y sus pensamientos acusándolos unas veces y otras defendiéndolos, 16en el día en que, según mi evangelio, Dios juzgará los secretos de los hombres mediante Cristo Jesús”.

Nuestra consciencia jamás podrá llevarnos a la justicia. Rom. 3:10; “como está escrito: NO HAY JUSTO, NI AUN UNO”.

Lo mejor que puede hacer nuestra consciencia es que admitamos nuestra culpabilidad, nuestra distancia de Dios y juicio por Dios.

Nuestra consciencia nos revela a Dios en un sentido negativo

II. La naturaleza dice que Dios existe
Salmos 19:1: “Los cielos proclaman la gloria de Dios, y la expansión anuncia la obra de sus manos”.

1. Dios se revela a este mundo a través la naturaleza (V. 1-3)                                                       Los cielos declaran a Dios tanto de día como de noche. No es necesario palabras para declarar que existe Dios. Los que no creen en Dios todavía no han presentado una explicación razonable del inicio del mundo. Todo es comunicado por hipótesis, por probabilidades y nunca a través de la ciencia comprobada.

2. La revelación natural alcanza a todos puntos de la tierra. (V. 4-5)                                          También alcanza a cada persona, o por lo menos debería alcanzar. Hay que ser muy obtuso para no sentir la presencia de Dios en una noche clara. Después de ver un cielo brillando con estrellas, galaxias, planetas, etc. Y todavía negar la existencia de Dios, es un caso de conveniencia. En el sermón del Salmo 14 mencionamos lo conveniente que es negar la existencia de Dios.

3. La revelación natural es dominante y poderosa (V. 5)                                                           ¿Cómo se puede ignorar un hecho tan grandioso? Cuando vemos una marea que sube y baja todos los días en el mismo horario. Cuando vemos que el sol se pone todos los días a la misma hora, que hay una relación entre la existencia del oxigeno y nuestra vida aquí en la tierra; que hay una relación entre el aire y la existencia de las aves. La lista de pruebas de la existencia de Dios sigue.

Nosotros, como seres humanos con sentimientos, tenemos que responder a la naturaleza. Hay los que responden prendiendo fuego en los bosques y matando a los animales carnívoros y aves. Esos inconscientemente creen que al prender fuego y destruir a varios lugares están eliminando las evidencias de la existencia de Dios. Cristo dijo que si se callan los hombres, las piedras hablaran. Y es verdad. Cuando vemos un peñasco como el conocido Peñón de Gibraltar, reconocemos la presencia de Dios por tan solo mirar aquel monumento natural.

Romanos 1:18-20 dice: “18Porque la ira de Dios se revela desde el cielo contra toda impiedad e injusticia de los hombres, que con injusticia restringen la verdad; 19porque lo que se conoce acerca de Dios es evidente dentro de ellos, pues Dios se lo hizo evidente. 20Porque desde la creación del mundo, sus atributos invisibles, su eterno poder y divinidad, se han visto con toda claridad, siendo entendidos por medio de lo creado, de manera que no tienen excusa”.

4. Nadie puede escaparse al sol (V.6)                                                                                        Aun los ciegos invidentes sienten su calor. Aunque el sol no tenga voz, aun lo vemos como una prueba de la existencia de Dios. Lastima cuando pueblos mal informados, en vez de adorar al creador empiezan adorar a la creación. Hay pueblos antiguos, y quizás algunos actuales, que todavía adoran al sol.

Hay la anécdota del rey Maya que adoraba al sol hasta que concluyó que el sol no podría ser dios porque a veces lo escondían las nubes. Luego se llenó de inquietud sobre quien sería dios. A ese pobre hombre nadie le había hablado del Dios Jehová, creador.

5. Los cielos declaran la gloria de Dios; y el firmamento declara las obras de sus manos                    Ese verso cuyo verbo está en el tiempo presente, significa que los cielos continúan declarando la gloria de Dios. No es que un día, en la época de David los cielos declaraban. No; continúa declarándolo en la época actual.

6. El efecto de la revelación natural                                                                                           Esa es la apreciación por lo que Dios ha hecho; una observación del diseñador. Eso es también un estudio de lo que Dios ha creado; la evidencia del diseñador perfecto.

Los copos de nieve tienen seis lados: todos los copos de nieve tienen seis lados; todos son hexagonales. Sin embargo, no hay dos que sean idénticos. Y el hielo, ¡que diseño maravilloso! Imagine que pasaría de los peces si todo el hielo que se encuentra en la superficie de los mares del Polo Norte se hundiera…

La naturaleza revela a Dios de manera general, haciendo con que el ser humano pregunte: “¿Quién es Dios?

III. La Biblia nos dice que Dios existe
Desde el inicio de la Palabra de Dios hay el enfoque en una persona, la persona de Dios:

    Gen. 1:1: “En el principio creó Dios los cielos y la tierra”.

La Biblia es un libro confiable ya que ella misma lo dice. Salmos 119:160: “La suma de tu palabra es verdad, y cada una de tus justas ordenanzas es eterna”.

1. La Biblia y la ciencia: hay que comprender que la Biblia no es un libro científico. Asimismo, es congruente con la ciencia. Su ciencia es factual, basada en datos encontrados en narrativas del acercamiento entre Dios y el hombre. No hay ningún conflicto entre la Biblia y la ciencia. Todo el conflicto lo encontramos entre predicadores, o cristianos y los científicos.

El numero de estrellas y la apariencia distinta de cada una de ellas revela un Dios creador sui generis. De la misma manera no hay dos personas que sean idénticas. Aun gemelos, aunque tengan apariencia idéntica, suelen tener personalidades distintas y constitución física diferente.
He aquí lo que dice la Biblia acerca de las estrellas: Gen. 22:17: “de cierto te bendeciré grandemente, y multiplicaré en gran manera tu descendencia como las estrellas del cielo y como la arena en la orilla del mar, y tu descendencia poseerá la puerta de sus enemigos”.

    1 Cor. 15:41: “Hay una gloria del sol, y otra gloria de la luna, y otra gloria de las estrellas; pues una     estrella es distinta de otra estrella en gloria”.

2. La suspensión de la tierra es también congruente a los viajes espaciales en las que confirmaron que es redonda y que no hay nada que la sostiene.

    Job 26:7; “El extiende el norte sobre el vacío, y cuelga la tierra sobre la nada”.

IV. El formato de la tierra                                                                                                          En la edad media había lo que llamaban de “non plus ultra” (nada más adelante) decían que la tierra era plana y que si fueran más allá del continente europeo caerían en el mar. Decían que tampoco había algo más del otro lado del mar. No fuera por Colón todavía la humanidad estaría viviendo en ignorancia. Siglos antes del viaje de Colón, la Biblia afirmaba que la tierra era redonda.
Isaías 40:22 dice: “El es el que está sentado sobre la redondez de la tierra, cuyos habitantes son como langostas; El es el que extiende los cielos como una cortina y los despliega como una tienda para morar”.  

1. La rotación de la tierra
Todos nosotros decimos que hay una hora en la mañana en que el sol nace y otra, por la noche en que sol se pone. En realidad, el sol no se mueve. Es la tierra que revuelve alrededor del sol dejando la impresión que éste se mueve alrededor de la tierra.

    Amós 5:8 dice así: “El que hizo las Pléyades y el Orión, cambia las densas tinieblas en aurora, y hace     oscurecer el día en noche; el que llama a las aguas del mar, y las derrama sobre la faz de la tierra: el     SEÑOR es su nombre”.

2. Ciclos de las aguas y del clima                                                                                              Hay muchas cosas que influencian el clima, pero en lo general, hay el fenómeno que explica la Biblia.
Job 36:27-29: “27Porque El atrae las gotas de agua, y ellas, del vapor, destilan lluvia,  28que derraman las nubes,  y en abundancia gotean sobre el hombre.  29¿Puede alguno comprender la extensión de las nubes, o el tronar de su pabellón?”

    Eclesiastés 1:7: “7Todos los ríos van hacia el mar, y el mar no se llena;
    al lugar donde los ríos fluyen, allí vuelven a fluir”.

    Job 26:8: “Envuelve las aguas en sus nubes, y la nube no se rompe bajo ellas”.

3. Las profecías y la Biblia. La profecía verdadera viene de Dios

    a. El nacimiento de Cristo                                                                                                          Miqueias 5:2:”Pero tú, Belén Efrata, aunque eres pequeña entre las familias de Judá, de ti me saldrá     el que ha de ser gobernante en Israel. Y sus orígenes son desde tiempos antiguos, desde los días de la     eternidad”.

    Lucas 2:1-7: “1Y aconteció en aquellos días que salió un edicto de César Augusto, para que se hiciera     un censo de todo el mundo habitado.  2Este fue el primer censo que se levantó cuando Cirenio era         gobernador de Siria.  3Y todos se dirigían a inscribirse en el censo, cada uno a su ciudad.  4Y también     José subió de Galilea, de la ciudad de Nazaret, a Judea, a la ciudad de David que se llama Belén, por     ser él de la casa y de la familia de David, 5para inscribirse junto con María, desposada con él, la cual     estaba encinta.  6Y sucedió que mientras estaban ellos allí, se cumplieron los días de su                         alumbramiento. 7Y dio a luz a su hijo primogénito; le envolvió en pañales y le acostó en un pesebre,     porque no había lugar para ellos en el mesón”.

Todo estaba predicho 800 años antes del acontecimiento

    b. La crucifixión de Cristo
    Salmos 22:14-18: “14Soy derramado como agua, y todos mis huesos están descoyuntados; mi corazón     es como cera;  se derrite en medio de mis entrañas. 15Como un tiesto se ha secado mi vigor, y la         lengua se me pega al paladar, y me has puesto en el polvo de la muerte. 16Porque perros me han         rodeado; me ha cercado cuadrilla de malhechores; me horadaron las manos y los pies. 17Puedo             contar todos mis huesos. Ellos me miran, me observan; 18reparten mis vestidos entre sí, y sobre mi     ropa echan suertes.
    Mat. 27:35: “Y habiéndole crucificado, se repartieron sus vestidos, echando suertes; 

4. Más de 1,000 años antes de acontecer                                                                                      En la época de la profecía no se conocía ese tipo de ejecución por crucifixión, sin embargo, la Biblia ya lo mencionaba. Todo eso llegó en la época de los romanos, varios siglos después.

En los últimos cien años (sobretodo en los últimos 10) científicos han descubierto muchas pruebas que confirman la precisión de la Biblia en predecir el futuro. Desde que esas pruebas apoyan la exactitud del texto que podemos entender científicamente, hace que confiemos en la Biblia aunque no podemos entenderla en un 100%.

Hay unas 3,000 ocurrencias solo en el Antiguo Testamento, que atribuyen a Dios como autor y hacen referencias a él. La Biblia nos revela lo que Dios quiere que sepamos acerca de él.

IV. Jesucristo revela Dios al mundo                                                                                              1. Jesucristo hace conocida la obra de Dios
    Juan 1:18: “Nadie ha visto jamás a Dios; el unigénito Dios, que está en el seno del Padre, El le ha         dado a conocer.

2. Jesucristo hace la obra del Dios visible
    Juan 5:19-20: “19Por eso Jesús, respondiendo, les decía: En verdad, en verdad os digo que el Hijo no     puede hacer nada por su cuenta, sino lo que ve hacer al Padre; porque todo lo que hace el Padre, eso     también hace el Hijo de igual manera. 20Pues el Padre ama al Hijo, y le muestra todo lo que El mismo     hace; y obras mayores que éstas le mostrará, para que os admiréis.

3. Jesucristo permite que conozcamos a Dios personalmente
Juan 14:6: “6Jesús le dijo*: Yo soy el camino, y la verdad, y la vida; nadie viene al Padre sino por mí.

4. Ahora la pregunta más importante que les quiero hacer es esta:                                                  ¿Qué es lo que harás con Dios, sabiendo que él de veras existe?
    a. Tu conciencia te dice que sí existe
    b. La Creación dice que sí existe
    c. La Biblia dice que sí existe
    d. Jesucristo dice que sí existe

Y una vez que Dios existe, ¿no sería preferible saber que es que espera de ti? La misma Biblia que revela su existencia, también revela su voluntad y plan para ti.


Preguntas para la meditación:

    1. ¿Qué piensas al mirar un cielo lleno de estrellas?

    2. ¿Dónde podemos encontrar pruebas de la existencia de Dios?

    3. ¿Qué hace la expansión para Dios?

    4. Ya que los cielos no hablan, ¿cómo es que dice que ellos “proclaman la gloria de Dios”?

    5. ¿Si tenemos más contacto con la naturaleza, influenciará eso nuestra fe?

    6. ¿Podemos ser creyentes fieles sin contemplar la naturaleza?

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