WEB DE MÚSICA DEL COLEGIO SANTO TOMÁS PAMPLONA



¿¿                            ??






¿O sonreído tal vez? Si es así puedes estar seguro de que no es debido a la lógica que conlleva sino, más bien, a la emoción que te transmitió lo que escuchaste. Es algo incompresible, carente de razón. La música, como lenguaje universal que es, llega donde no lo hacen las palabras. Como decía el escritor alemán E.T. Hoffmann, la música empieza donde acaba el lenguaje. Y he ahí su utilidad, su valor añadido y transformador.

Una canción es como una poción mágica encerrada dentro de un pequeño tarro de cristal. Al igual que sucede con las pociones mágicas, a una canción podemos pedirle que nos lleve al estado de ánimo deseado y ésta, como si del genio de lámpara se tratara, nos concederá el deseo al minuto. Sólo tenemos que elegirla correctamente.

Por tanto, si estamos eufóricos no deberíamos escuchar Nocturnos de Chopin o baladas de Van Morrison; por otra parte, si estamos recogidos, nostálgicos, o recordando aquel viaje tan romántico con nuestra pareja, los Iron Maiden sólo restarán magia al momento.

Imaginemos por un momento a un grupo teenager en un coche dirigiéndose a toda velocidad a la discoteca. Van escuchando hard rock o lo último de las pistas de baile. De repente la frecuencia cambia y empieza a sonar un tema íntimo y delicado de, digamos. Todos podemos imaginar qué sensación experimentaran. Seguramente, el grupo al unísono pedirá que se cambie de canción inmediatamente. Esto ocurre porque en el fondo saben que la canción es mas fuerte que ellos y acabará llevándolos a su terreno. Como ese no es el estado deseable en esos momentos los jóvenes se rebelarán, gritaran y patalearan antes de seguir escuchando esa canción.

Sea como sea lo que sí es cierto es que las canciones nos transforman. Siglos atrás ya se usaba la música para alterar los estados de ánimo. Fuera para la guerra, fuera para inducir el sueño el hombre ha sabido manejar perfectamente las emociones gracias a la música. Los deportistas lo siguen haciendo para conseguir sus objetivos. El corredor de ultra maratones Kilian Jornet cuenta en su libro Correr o Morir que una de sus técnicas más utilizadas para acabar las interminables carreras es justamente la música. Siempre sale a correr con su iPod donde lleva listas concretas con canciones seleccionadas por él mismo. Según como se sienta corriendo escucha una u otra. Eso le llena de motivación y le carga las pilas, según declara.

Hace poco todo el mundo se hizo eco de la manera de motivar que tenía el entrenador del Barcelona Pep Guardiola a sus jugadores. Justo antes de la final de un gran campeonato utilizó un video con música de la película Gladiator y de Coldplay. El Barça ganó, pero nunca sabremos si fue o no por ese vídeo


When you are