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Carrera de las ermitas. Yunquera. Octubre 2015

publicado a la‎(s)‎ 19 oct. 2015 10:21 por Sáenz Morras, Jesús Miguel

Panzer, solo decir el nombre en voz alta me da miedo, pierdo las fuerzas y tengo que subirme a la rama más alta de un árbol para sentirme seguro. Panzer y Mono, Mono y Panzer, los archienemigos. Campo de batalla: Yunquera, el origen de todo, el final de todo. Una nueva batalla:

Por como llovía el día de anterior en Madrid todo hacía pensar que el Panzer tendría que llevar manguitos en Yunquera, pero como siempre, el mono se equivocaba, llegamos a Yunquera con tiempo de sobra para perdernos, y gracias a la gente de la organización que nos orientó en el camino pudimos llegar a la plaza donde se recogen los dorsales. A mí se me llenaba la boca contándole al Churuchuru las bondades de la carrera, pero mis ojos miraban a todos lados, escudriñando en el horizonte a mi gran rival. Josemi, por el contrario contaba a todos los “gambos” preocupado ya por si llegaba el último. Dado que yo había embarcado en esta “epopeya” a José, mi idea inicial era hacer la carrera a su ritmo, aunque también era cierto que quería volver a enfrentarme al Panzer que no es que me mojara la oreja en el trofeo Edward, es que se trajo una vaca para que me lamiera toda la cara, ¡¡menuda vergüenza!!. Pero yo estaba preparado mentalmente, la revancha era hoy, si el Panzer quería el Mono estaría preparado.

(Mirando a ver si iba a llover..¿ o era el chupinazo?)

Ya vestidos de corto y después de la selección del material para dar el máximo rendimiento, volvimos a la plaza y en ese momento le ví: el Panzer, vestido con el traje de gala de “mariscal”. La batalla empezaba, al Panzer se le veía bien, en la Edwards andaba renqueando y pese a eso me llenó la cara de babas, pero yo también estaba bien, había estado comiendo plátanos y saltando de rama en rama, estaba a tope.

 Ya juntos,  Edward, el Churuchuru y yo seríamos el ejército que destrozaría al vehículo blindado. Pese a que nos colocamos al final del todo, el plan era claro, en modo comando, realizaríamos  una envolvente y desatornillaríamos su oruga para que quedara atascado en el barrizal.

Con el cohete de salida, empezamos a ganar posiciones, pero al poco tiempo, veo que mi ejército no piensa exactamente igual que yo y pierdo al Churuchuru a primeras de cambio, creo que prefiere perseguir guachas que perder la vida en el campo de batalla. Bueno tengo a mi lugarteniente Edward a mi lado, lamentablemente veo que le estoy gripando a los pocos kilómetros, así que esta batalla se iba a producir entre dos titanes, dos genios de la estrategia militar, no había cabida para el ejército raso en esta contienda.

Lo triste de todo esto, es que lo di todo, primero me vacié, luego me reventé, posteriormente me arrastré, mas tarde lloré, acto seguido volví a reptar, para finalmente volver a correr, pero no había señales del Panzer por ninguna parte, marcando un ritmo endiablado para un mono con sobrepreso. Todos mis esfuerzos “hercúleos” daban igual, no había señales del Panzer por ningún lado, ¿se habría quedado tomando una cerveza?... De todas formas solo se consigue la gloria con perseverancia, no iba a ser tan fácil ganar al Panzer, y por fin, casi ya al final de la prueba, en el último puente veo su imagen, su maquinaria, echando humo negro, ingeniería alemana llevada a un nivel superior, pasaba a gente como si para él las cuestas fueran otro tipo de bajadas… ¿He dicho ingeniería alemana?¿alguien se ha preocupado de examinar las emisiones? Me han dicho que los Volkswagen emiten partículas nocivas de más, y este hombre a ese ritmo no puede ser más “nocivo”, así que en los tres últimos kilómetros he dado todo, un vaciamiento épico, bufando como una locomotora a vapor,  arañando segundos al tiempo, buscando en el horizonte al Panzer, pero lo único que he visto ha sido el arco de meta y como el speaker se ha reído de la mala cara con la que ha entrado el pobre mono extenuado (nota mental el próximo año tirarle un plátano a la cabeza…ehh bueno no, mejor un coco que le hará más daño. Fin de la nota).

 

(El avituallamiento del guerrero)


Sin embargo, la derrota no era todo el castigo que me iban a infligir hoy, he bajado dos minutos de la Edwards y ha sido insuficiente. Y encima descubro que el Panzer no está solo, dirigiendo los designios deportivos y fiesteros de los yunqueranos, un nuevo blindado se yergue recorriendo sus venas con el mismo aceite alemán de vehículo blindado. El próximo año llevaré de nuevo mi ejercito, y traeré mas combatientes, víboras, equinos, cansinos históricos, ¡¡¡prepararos, el próximo año la victoria será nuestra!!!.



 (Nunca hemos roto un plato)

Nota: No puedo pasar la oportunidad de agradecer a David, el artífice de que la carrera sea un éxito y un ejemplo para otras muchas carreras que han perdido el alma, es increíble como se ha volcado con nosotros desde siempre, por lo que esta carrera no es solo un fijo en nuestro calendario, hoy has conseguido que sea algo más, que nos sintamos parte de vuestra familia. De parte de de mis compañeros Josemi y Edward y de mí, pero también de los que hoy no pudieron acompañarnos, Graciela, Ivana y Michele, mis más sentidas felicitaciones y mi enhorabuena más profunda. Yo aportando mi granito de arena trataré de llevar a nuevos Flipaos en las próximas ediciones para engrandecer vuestra carrera, porque una carrera así no se disfruta cada día. De nuevo muchas gracias.


 ¡MUCHAS GRACIAS DAVID POR TODO Y ENHORABUENA!




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