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AGUA SOLIDA

 

    Si te sorprenden en estado de distracción y te preguntan si conoces el agua sólida, es bastante probable que respondas con un "¡Eso no existe, a otro perro con ese hueso!" Claro que si tienes tiempo para pensarlo un poco más y de las profundidades de tu cerebro comienza a materializarse la idea de que hace mucho, pero muchísimo tiempo, has escuchado algo parecido en una clase de física, poco a poco recordarás que en realidad sí existe el agua en estado sólido. ¿Todavía no lo crees?

    Anda... haz un esfuerzo. ¿Recuerdas los tres estados de la materia? ¡Por favor! ¿Cómo que ya se te olvidó? Anda, estado líquido, gaseoso y...
    ¡Correcto! Sólido. Muy bien: el agua congelada sería un espléndido ejemplo de agua en estado sólido, pero el agua sólida a la que se refiere este artículo es muy distinta.

    Se trata de un tipo de agua que no se derrite. Conste que no es porque esté en el Polo Norte: simplemente no se funde porque no está congelada. Es más, se trata de agua que puedes guardar en costales o botes durante largo tiempo. ¿Crees qué es choro? No, es pura tecnología. La física y la química, cual dúo dinámico, entrando en acción.

    Desde hace unos diez años se comenzaron a aprovechar las características de un polímero conocido como acrilato de potasio. Pero no te dejes impresionar por las palabras especializadas (y luego se quejan los maestros de química de que los estudiantes no le entienden a su materia): para ir hablando en un lenguaje comprensible, un polímero es una sustancia química que se obtiene haciendo enlaces entre moléculas de poca masa, para formar una molécula gigante de alto peso molecular (mediante polimerización). Si no entiendes todavía, no importa. Anota por ahí lo de polimerización y pregúntale a tu maestro o maestra para ponerlo a sudar frío. 

    A nosotros lo que nos importa por ahora es que esta sustancia química, el acrilato de potasio, tiene la característica de ser altamente higroscópico; es decir, que absorbe grandes cantidades de humedad (finalmente agua). ¿No queda claro? No hay problema, va un ejemplo. El arroz es higroscópico, y por eso lo ponen en los saleros para que la sal no se humedezca: en este caso las semillas absorben la humedad. Los frijoles también tienen propiedades higroscópicas, por eso los dejan remojando y por eso aumentan de tamaño, se ponen suaves y se cuecen con rapidez.

Bueno, volviendo a lo del agua sólida, pues resulta que este polvo -ah, porque ésa es su presentación, en gránulos o polvo- puede absorber hasta 500 veces su peso en agua. Dicho de otra manera: 8 gramos de polvo, que es más o menos lo que cabe en una cucharada sopera, sería capaz de retener hasta 4 litros de agua. ¡Órale!

Claro, viene la pregunta del millón: ¿y para qué diablos queremos el agua sólida?

La respuesta es simple (y conste que las respuestas simples son casi siempre las mejores y las más útiles): para uso agrícola durante las sequías. Imagina que existe un terreno que antes era un bosque que fue deforestado, que ahora no es más que un terreno pobre sin mucha utilidad productiva, y que si permanece así poco a poco se erosionará, sin contar con el cambio en las condiciones climáticas del lugar. ¿Qué harías con este panorama?

    Posiblemente se te ocurriría reforestar con arbolitos pequeños. Es una buena idea, pero tiene un problema. Los tienes que sembrar durante la época de lluvias para que no mueran; pero es posible que aun con esta precaución, muchos de los árboles recién sembrados terminaran secándose si la temporada de aguas es corta, es irregular o el suelo no retiene mucha humedad.

    Aquí es donde entra el agua sólida y el acrilato de potasio. Puedes fabricar agua sólida si esperas las lluvias y dejas que esta agua sea absorbida por el polímero. Una vez que tengas los trozos de agua (qué curioso llamarlos así, pero en realidad eso son), los puedes depositar en un agujero cerca de las raíces de tus arbolitos, los cubres con la tierra y el acrilato de potasio irá liberando esa agua poco a poco, de tal manera que las plantas tendrán humedad a pesar de que venga "el tiempo de secas".

    ¿A poco no suena de lo mejor? Pues lo mismo podrías hacer en una huerta de árboles frutales y en otros cultivos. Claro que tampoco es magia y también tiene sus problemas. Uno de ellos es el precio, ya que un kilo de acrilato de potasio puede costar unos 300 pesos, pero con eso podrías guardar cerca de 500 litros de agua. Parece caro, pero hay que tomar en cuenta varias cosas:

- No hay agua más cara que la que no se tiene.
- Una vez que ha liberado toda el agua que antes retuvo, el acrilato puede volver a almacenar humedad. Se calcula que puede estar en uso durante 10 años.
- Ahorra agua, ya que en los sistemas tradicionales de riego mucho del líquido se pierde por evaporación, escurrimiento o filtración, lo que no sucede con el agua sólida.
- Posiblemente con el tiempo pueda reducirse el costo de producción del acrilato de potasio.

    Hay también ventajas adicionales. ¿Recuerdas el ejemplo del bosque devastado? Bueno, pues cuando logras reforestar con éxito, comienza a haber efectos colaterales que son muy importantes para la conservación del medio ambiente.

    Si los nuevos arbolitos logran sobrevivir, con sus raíces retienen el suelo (la tierra) y disminuye el peligro de erosión. A su sombra, además, pueden crecer otras plantas, ya que mantiene mayor humedad superficial. Esto ayuda a que el agua de las nuevas lluvias, en lugar de perderse en su totalidad, sea absorbida en parte al filtrarse por el suelo, llegando así de nuevo a los depósitos subterráneos de agua; lo que los hidráulicos y ecologistas llaman "recarga de los mantos freáticos". Dicho de otra manera: tal vez el agua sólida nos podría ayudar, a largo plazo, a recuperar y mantener el agua líquida normal restableciendo los equilibrios que, por descuido o por sobre explotación de recursos naturales, alguna vez pusimos en peligro.

    Con esta información, ¿se te ocurre algún otro uso o aplicación para el agua sólida? Desde luego que no para llenar una alberca porque, al tirarte un clavado, sería tanto como lanzarte a un montón de grava; pero con algo de ingenio quizá se te pueda ocurrir algo.