Fragmento de "La sombra del ciprés es alargada"

Su visión crítica de la realidad

Delibes no se conforma con dejar constancia de una situación, su objetivo último es criticar, poner en tela de juicio todo aquello que, según su propia concepción del mundo, puede ser mejorado. Esta mirada crítica se proyecta en varios ejes:

· La crítica social: esta crítica, en el sentido de juzgar las relaciones entre los miembros de una comunidad y su posterior denuncia,  cobra especial relevancia en Las ratas, El disputado voto del señor Cayo  y Los santos inocentes, entremezclada con la crítica ecológica, entendida como la incapacidad del hombre de vivir en armonía con la naturaleza. En Las ratas se denuncia el abandono del campo español, a la vez que se exalta la capacidad del hombre de vivir de forma acorde con la naturaleza. Al Sr. Cayo su profundo conocimiento de la naturaleza le permite vivir totalmente al margen del consumismo. En Los santos inocentes la crítica ecológica queda supeditada a la crítica social, pues no se incide en la comunión entre los personajes  y la naturaleza, sino en el trato vejatorio y los abusos a que se ven sometidos los humildes por parte de los poderosos.

·La crítiaca política aparece en clave alegórica en Parábola del náufrago, un alegato contra las dictaduras. En Cinco horas con Mario, Mario es un progresista que manifiesta su disconformidad contra el régimen autoritario negándose a integrarse plenamente en el bando de quienes mandan, actitud que le recrimina su viuda, representante de las ideas conservadoras, durante su velatorio. 377A, madera de héroe es una crítica a la inutilidad de las ideas políticas. Delibes analiza las causas de la Guerra Civil y su desarrollo, de manera que el hijo, nacionalista, llegará a comprender el comportamiento de su padre y el auténtico sentido del heroísmo.

·La crítica contra la conducta del ser humano , sobre todo contra su egoísmo, aparece en La hoja roja, Aún es de día y Mi idolatrado hijo Sisí.

· La crítica contra el mundo de la educación se aprecia en El príncipe destronado, reflexión sobre la educación en el ámbito familiar, y El tesoro, donde la pobreza y falta de cultura  de los habitantes de la aldea justifican su feroz egoísmo.

De esta visión crítica de la realidad surgen una serie de temas que indagan en la relación del hombre con la naturaleza, la muerte, Dios, la búsqueda de la felicidad, el amor y la injusticia social; y la creación de unos personajes que constituyen el centro de su narrativa, pues a Delibes no le interesa tanto la acción como las vivencias de los personajes, extraídos de la misma realidad que describe en sus novelas.