Síndrome de Berardinelli-Seip

Se trata de un trastorno autosómico recesivo extremadamente raro, con una prevalencia estimada de menos de un caso por cada 1.000.000 personas. Actualmente se han reconocido 4 variantes del síndrome, una asociada a mutaciones en el gen AGPAT2 localizado en el cromosoma 9 (9q34) (Berardinelli-Seip congenital lipodystrophy 1, BSCL1), otra asociada a mutaciones en un gen que codifica una proteína denominada “seipina” en el cromosoma 11 (11q13) (Berardinelli-Seip congenital lipodystrophy 2, BSCL2),  una variate asociada al gen CAV1 (cromosoma 7), y, por último, una variante asociada a mutaciones en el gen PTRF. Sin embargo, no todos los casos de BSCL han podido relacionarse con mutaciones en estos loci.

Manifestaciones clínicas
La lipodistrofia congénita generalizada (BSCL) se caracteriza por una desaparición del tejido adiposo desde el nacimiento y una marcada musculatura. La pérdida de grasa afecta prácticamente a todo el cuerpo (tanto grasa subcutánea como visceral), excepto aquella grasa que tiene una función de protección mecánica (tejido adiposo de palmas y plantas, grasa orbitaria y periarticular, cuero cabelludo y perineo, mamas, lengua, región bucal y región epidural). Los individuos afectos presentan un crecimiento acelerado con un incremento de la edad ósea, apetito voraz y un gasto energético basal incrementado. La talla final, sin embargo, es normal o ligeramente superior a la normal. Estos pacientes tienen una apariencia acromegaloide, con ligero agrandamiento de manos, pies y mandíbula, y surcos faciales muy pronunciados. El aspecto de extrema musculatura es debido, por una parte, a la ausencia de grasa subcutánea, y por otra, a la hiperplasia de la masa muscular. La hernia umbilical es un hallazgo frecuente, como también lo es la acantosis nigricans, que suele aparecer después de los 8 años y afecta al cuello, las axilas y las ingles, y a veces se acompaña de acrocordones. Los pacientes tienen resistencia a la insulina y en la pubertad desarrollan diabetes mellitus que suele ser de difícil control y precisa dosis elevadas de insulina. La aparición precoz de diabetes y dislipemia podría acelerar la aterosclerosis. En la edad adulta pueden desarrollar retinopatía y nefropatía diabéticas. Otro de los trastornos metabólicos asociados a este síndrome es la hipertrigliceridemia, que ya se detecta en la infancia y que puede ocasionar xantomas eruptivos y pancreatitis aguda. La infiltración grasa del hígado explica la hepatomegalia y puede conducir a cirrosis y sus complicaciones. Las concentraciones de colesterol HDL y leptina están reducidas. Las mujeres afectadas pueden presentar clitoromegalia, hirsutismo, oligomenorrea y ovarios poliquísticos. Los varones tienen una capacidad reproductiva normal, pero en las mujeres las gestaciones a término son raras. Se han descrito lesiones líticas focales en huesos apendiculares. En su trabajo inicial Seip8 describió en tres pacientes con BSCL, mediante neumoencefalografía, dilatación de los ventrículos cerebrales y de la cisterna basal. Posteriormente, los exámenes post-mortem y los estudios con tomografía computarizada y resonancia nuclear magnética no han evidenciado anomalías encefálicas estructurales. Los pacientes con mutaciones en el gen de la seipina (BSCL2) presenta retraso mental ligero/moderado. Dada la rareza del síndrome no existen, obviamente, series representativas bien estudiadas. Lo que se puede deducir de la bibliografía en lengua inglesa es que estos pacientes mueren jóvenes, en general a causa de las complicaciones de la cirrosis hepática y de la pancreatitis aguda; otras causas de morbimortalidad son las infecciones bacterianas repetidas, la enfermedad vascular aterosclerosa y la microangiopatía diabética.