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  • YADIRA SANCHEZ
    octubre 31, 2011

Sesión 13. Di no al abuso. Reciprocidad y abusos en la amistad

La amistad es como una balanza que debe equilibrarse: las personas dan y reciben apoyo, compren­sión, muestras de cariño y ayuda. Sin embargo, muchas veces ese proceso no es equitativo porque ofrecemos lo mejor que somos y tenemos y, aunque no esperemos nada a cambio, nuestras acciones no se valoran. Pero puede darse el caso de que sea recíproco, es decir, que en todas tus necesi­dades cuentes con el apoyo de un buen amigo. Un verdadero amigo es aquel hermano que eliges libremente para que te acompañe en tus alegrías y tristezas, celebre tus triunfos y te brinde un estí­mulo en los fracasos.
Compartir experinecia con un amigo o amiga que es diferente a ti, te permite descubrir distintas formas de ver y sentir el mundo.
Sabemos que no todos los amigos son así; existe gente que abusa y se aprovecha de ciertas situaciones para obtener beneficios personales. Tal es el caso de quienes están con alguien sólo por interés material, por cono­cer a otras personas o simplemente por tener compañía.

La inteligencia nos permite reco­nocer a quienes no nos convienen como amigos, ya que siguen una es­cala de valores diferente de la nuestra o tienen costumbres y actitudes con las que no estamos de acuerdo.

Al ejercer tu libertad y tu voluntad puedes elegir a tus amigos y valorar­los, pero también posees esas facul­tades para poner límites a aquellas personas cuya amistad no te permi­te crecer ni madurar; alejarse de una relación así evita abusos.

ACTIVIDAD
1. Lee con mucha atención y dedicación el siguiente texto, sigue la lectura y ve realizando lo que se te pide.
 

Una persona es tan valiosa como la cantidad de ami­gos que tenga. Entre lo más valioso que tenemos los jóvenes se encuentra nuestra capacidad para hacer ami­gos, esa capacidad la tenemos en pleno desde nuestra infancia y conservamos algo de ella en la juventud. Cuando el joven pasa a ser adulto, ese poder especial para hacer amigos disminuye en un alto porcentaje o se pierde por completo.

Los niños buscan compañeros para jugar con ellos, los jóvenes necesitamos de nuestros cuates para divertirnos y pasarla bien, eso nos hace más fuertes que es­tando solos y lo sabemos. No existe nada de malo en poder soportarse a uno mismo cuando se está solo, pero hay mucho de bueno al enfrentar la vida acompañado con los cuates que persiguen lo mismo que nosotros. No hay nada más fuerte que un grupo de amigos que luchan por una misma causa.

Puede llegar un momento en la vida en el que ese grupo de amigos se separe, causas habrán muchas: distintos caminos, distintas escuelas, trabajos o propósitos.

Esto nos hace entender que, para que una amistad perdure, debe existir algo en común que la alimente. Si tú tienes una amistad que se está congelando, busca algo en común para conservarla, puede ser una afición, estu­dios, trabajos, hasta problemas, la cosa es tener algo en común para seguir manteniendo la amistad.

Ahora, entre el montón de amigos que conforman al grupo, si profundizas más, encontrarás a los grandes amigos o sólo a los amigos de desastre. Un amigo ver­dadero es aquel que busca tu bien, no sólo con palabras, sino con hechos, con acciones. Si alguien habla mal de ti, te perjudica con sus actos, intenta ridiculizarte o sa­car provecho de ti, esa persona, aunque se autonombre tu amigo, en realidad no lo es.

Las personas en general, siendo jóvenes o adultos, tienen una u otra tendencia en la vida; existe el bando que tiende a la creación. Te vas a encontrar con amigos cuya intención básica es la de ayudar, hacer que las cosas vayan bien, es decir, son del bando creativo. Pero también te vas a encontrar con amigos a los que les en­canta hacer que las cosas vayan mal, no ayudan, más bien interfieren, estos tipos pertenecen al bando de los destructivos.

2. Tú mismo observa a tus amigos, sé imparcial con ellos, ¿construyen o destruyen? A ti: ¿te ayudan? o ¿te causan problemas?

¿Cuántas veces hemos estado deprimidos por una espinilla que nos salió en la cara? ¡Mu­chas! También nos hemos sentido menos si nos si nos encontra­mos un "defecto" o si alguien nos seña­la un "defecto" en nuestro cuerpo. No hay que menospreciarse, tú eres mu­cho más que acné en el rostro, eres mucho más que una nariz grande, o que unos dientes chuecos. Algunos llegan al grado de es­conderse y no realizan lo que deben y pueden realizar, se sienten menos, acomplejados por un "defecto" físico que les impide desarrollarse como deberían.

Y lo peor de todo, es que sobran los graciosos que se dan cuenta de nues­tro "defecto" y nos lo recuerdan una y otra vez, general­mente en tono bur­lón. A ellos les po­demos llamar LOS ALEGRES HIPÓCRITAS. Aparentemente son diverti­dos, lo malo es que se divierten a costa de nosotros. A ellos, como a los señores mediocres también los mueve el miedo interno de sentirse menos para que nunca los rebasen o les hagan daño, se defienden de su miseria intentando causarles a otros su propia limitación.

¿AMIGOS?

 

 

Particularmente, la amistad es uno de los valores más hermosos que podemos disfru­tar... Cuando la hay... ¿Y, cuán­do no...? A todos nos ha pasa­do que tenemos un grupo de amigos o amigas y..., todos so­mos a todo dar, jalamos jun­tos para todos lados, nos pa­samos respuestas en los exá­menes y cuando uno sabe de una fiesta nos avisa a todos; y de repente, después de 1 o 2 años o, ¡meses! de "amistad" alguien de nuestro grupo nos sale con alguna "jalada", y uno dice: "¿Qué pasó?".

¡Sí!, estoy hablando de ese "amigo" que una tarde antes de tu examen de química lle­ga a tu casa y te dice:

...Y al otro día tú truenas y tu amigote se saca 10 o mínimo 8.5...

¡Sí!, también te estoy hablando de esa "amiga" que cuando le dices entusiasmada que ya tienes novio te dice: "¡Qué bueno! y, ¿éste si está guapo...?", mientras con una risita te pone cara de pujido y tú te sientes como si te hubieran echado un balde de agua helada. Estoy ha­blando de esa clase de "amigos" a los que uno se refiere más o menos así: "Me cae... bien, es decir, hace buenos chistes, pero... no sé, a veces sale con cada cosa, que te saca de onda..." ¡CUIDADO!, no quiero ser dramático pero hay gente a la que le ha costado su familia, su em­pleo, su empresa, o ¡Hasta su vida!, no darse cuenta de que tiene a su lado al "alegre hipócrita".

Ciertamente, los amigos se disfrutan mucho cuando son bromistas, alegres o chistosos, pero tenemos que aprender a distinguir entre un chiste que realmente te hace pasar un buen rato, y ese comentario disfrazado de bromita inocente que sólo hace reír a nuestro "alegre hipócrita" mientras tú, sin saber por qué, te sientes sen­cillamente incómodo.

También están los amigos que son introvertidos, callados, con los que puedes pasar un rato tranquilo; eso no está nada mal, pero a veces, resulta que nuestro amigo callado lo que tiene no es tranquilidad, sino una apa­tía tan grande, como la actitud que tendría una vaca a las dos de la tarde, mientras mastica su heno bajo el rayo del sol y no tiene ganas de hacer absolutamente nada.

 

Es ese "amigo" al que le platicas con todo tu entusiasmo que entraste a un con­curso de pintura y él, con cara de vaca, vol­tea y te dice: "mmh, a ver cómo te va, yo una vez entre a uno y luego me enteré que ya tenían al ganador desde antes, aah esta vida se mueve por palancas, y si no las tienes, estás perdido".

OBSERVA que sucede con tu entu­siasmo después de este comentario, ¿sa­bes lo que sucede?, que ahora, si te dejas, tú también tienes cara de vaca... Este "amigo" te acaba de derrum­bar todas tus ganas de competir, y también: ¡Cuidado!, poco a poco puede irte quitando las ganas, no sólo por competir en un concurso de pintura, sino de competir en la vida; así que, lo que podemos hacer es: observa a tus compañeros de escuela, de trabajo, del club, de tu colonia o de cualquier círculo en el que estés involucrado; fíjate si te sientes realmente bien a su lado, si te ayudan, te apoyan, si a pesar de no estar en total acuerdo contigo respetan tus decisiones, tus puntos de vista y no eres el objeto de sus chistes ni sus burlas, entonces: ganas.

Pero si estás con tus amigos o amigas porque "es muy popular", lo dejan entrar a todas partes, se atreve a hacer cosas que los demás no, a romper las reglas, a hacer trampa y nunca lo descubren y además se burla de ti (y tú lo sabes, pero lo evades): pier­des.

No lo olvides: OBSERVA, se honesto contigo mis­mo y aprende a escoger a los que sí merecen ser tus verdaderos amigos. Si luego de leer lo anterior te has identificado tú mismo como un "alegre hipócrita" o un "apático vacuno", es tiempo de mejorar.

3. Después de leer muy bien el texto responde
 
a) ¿Qué tipo de persona es el amigo Alegre hipócrita?
b) ¿Conoces alguna persona que se porta como un alegre hipócrita? ¿Qué hace?
c) Relata una experiencia tuya o de otra persona con un amigo alegre hopócrita
d) ¿Cómo es la persona que se identifica como el "apático vacuno"?
e) ¿Qué efecto crean en sus amigos los "apáticos vacunos"
f) ¿Cómo se considera un amigo que es del bando de los creativos?
g) Con qué personalidad te identificas tú de las mencionadas en el texto
h) ¿Te consideras un buen amig@? ¿Por qué?
 

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