Corruzione cubana.
 

Un enmarañado caso de corrupción, trasiegos ilícitos y concesión indebida de licencias mercantiles para operar en Cuba, ha tocado a las puertas de la corporación CIMEX, el mayor consorcio empresarial de la isla, poniendo al desnudo la complicidad de altos funcionarios de la cúpula estatal con sucursales de firmas extranjeras.

Aunque el gobierno de La Habana ha mantenido hermético silencio sobre el caso, fuentes del Ministerio de Comercio Exterior (MINCEX) confirmaron a El Nuevo Herald que tras una larga investigación policial están siendo procesados al menos una decena de funcionarios, entre ellos Gabriel Villar, director de gestión empresarial externa en el MINCEX; Arnaldo Vega, directivo de CIMEX y reconocido como artífice de la libreta de racionamiento; e Iván Esteva, gerente cubano de la firma española Provimar S.A.

''El caso está tapado, pero es mucho más escandaloso que el de [el holding turístico] Cubanacán'', aseveró desde La Habana un funcionario del MINCEX que pidió anonimato.

Los tropiezos de Cubanacán, destapados internacionalmente a finales del pasado año, parecen ser apenas una punta del iceberg de las corruptelas que navegan en el ámbito empresarial cubano. A pesar de que La Habana desmintió las implicaciones de Cubanacán en un ''caso de corrupción'', su presidente, Juan José Vega Vega, fue separado del cargo y permanece a la espera de un posible procesamiento penal, además de habérsele sancionado como militante del Partido Comunista de Cuba.

'Ahora están apuntando a 'chivos expiatorios' para proteger a la 'gente gorda' de la nomenclatura y a los empresarios extranjeros'', agregó la fuente.

Fundado en 1978, CIMEX es un gigantesco conglomerado empresarial que reportó el pasado año ingresos de $1,012 millones. Cuenta nacionalmente con 1,500 tiendas, gasolineras, cafeterías y otras unidades de venta al público. Entre sus 80 compañías figuran Transcimex (dueña de la compañía naviera Melfi Marine en Panamá), Inmobiliaria CIMEX, Havanatur, Havanautos, Banco Financiero Internacional, la discográfica Abdala y la casa de modas La Maison.

Su presidente es Eduardo Bencomo Zurdos, un urólogo que atendió por años a Fidel Castro, quien lo considera su amigo personal y hombre de absoluta confianza.

En la asamblea de balance anual de CIMEX, a comienzos de este mes, Bencomo llamó a ''intensificar las acciones para fortalecer y consolidar un clima de control y honradez en sus instalaciones'', sin que oficialmente trascendieran detalles sobre las irregularidades en la megacorporación cubana.

Las evidencias ponen al descubierto pugnas entre Provimar S.A. y el grupo corporativo Weitnauer para controlar la comercialización en las tiendas nacionales libres de impuestos (conocidas como duty free), las que se utilizan para desviar grandes lotes de productos hacia el mercado clandestino interno con la anuencia de funcionarios cubanos.

La feroz competencia entre esas firmas foráneas por monopolizar el mercado duty free se explica por los dividendos derivados de operaciones ilícitas.

''La verdad es que los mercados de duty free y venta a bordo son muy pequeños y, sin embargo, las facturaciones de suministros resultan enormes'', explicó un ex contador de las tiendas CIMEX. "De cada factura de Provimar a esos mercados una parte se queda en ellos, pero la mayor se desvía hacia las tiendas de CIMEX fuera del aeropuerto, sin contabilidad alguna''.

Así se ha venido fraguando una compleja red de contrabando entre las firmas proveedoras extranjeras y los establecimientos del mercado interno que operan en moneda convertible en la isla.

''Es muy sencillo'', agregó la fuente. 'Las tiendas del mercado interno en divisas venden mercancías que no están oficialmente registradas en los inventarios, y los ingresos netos van a parar a los bolsillos de los 'pejes gordos' y los administradores que entran en este cambalache''.

De acuerdo con testimonios de antiguos empleados de Provimar en La Habana y documentos en poder de El Nuevo Herald, el conflicto detonó a principios del 2003, cuando Esteva comenzó a realizar, a nombre de Weitnauer de México, las gestiones para suplantar a Provimar como proveedor del mercado libre de impuestos en la isla.

Esteva se dirigió al Banco Financiero Internacional para cumplir el encargo de Weitnauer México: ''el cierre de la cuenta número 4434 de Provimar y abrir de inmediato la cuenta ... de Weitnauer'', según una carta del pasado 8 de abril, firmada por el empresario Oscar Casanueva Martínez, presidente de Weitnauer México.

Interrogado telefónicamente por El Nuevo Herald, Casanueva aseguró que ''Weitnauer México no tiene operaciones en Cuba''. y dijo que su gestión se limitaba a cumplir un trámite en representación del grupo suizo Weitnauer, pionero mundial en el mercado duty free, que en octubre del 2003 cambió su denominación por DUFRY Group.

Si Esteva pudo emprender su doble gestión fue porque --como gerente de Provimar-- contaba con autorización para operar la cuenta de esa firma y, al mismo tiempo, ya había sido designado gerente de la sucursal de Weitnauer en Cuba.

Las autoridades cubanas se alarmaron con las extracciones de efectivo que Esteva comenzó a realizar, y lo arrestaron pensando que planeaba desertar. Pero en realidad se trataba de una maniobra para usurpar la licencia de Provimar a favor de Weitnauer.

Desde fines de febrero se había aprobado el alta de Weitnauer en el Registro Nacional de Sucursales y Agentes de Sociedades Mercantiles Extranjeras, lo cual contó con el aval decisivo de Bencomo para el expediente del MINCEX.

Bencomo no tuvo objeción a que Weitnauer México reemplazara a Provimar S.A., alegando que esta última "pertenece al grupo Weitnauer''.

Pero la afirmación de Bencomo resulta inexplicable a estas alturas, pues ya desde 1998 la empresa española no pertenecía al grupo Weitnauer, como aseveró el presidente de Provimar, Juan Sunet, en su carta aclaratoria al Ministro del MINCEX, Raúl de la Nuez.

Sunet no respondió llamadas realizadas a la sede de Provimar en Barcelona para que comentara sobre el asunto.

En su misiva, Sunet se mostró desconcertado ante la cancelación de la licencia de Provimar en la Cámara de Comercio de Cuba y la entrada en operaciones del imperio Weitnauer. Asimismo, el empresario español explicó que su firma había iniciado actividades comerciales en Cuba hacia 1995, mediante un contrato de abastecimiento para la venta a bordo de Cubana de Aviación, y se afianzó en 1999, cuando suscribió con CIMEX "un contrato de suministro preferente de los productos internacionales para las tiendas duty free de todos los aeropuertos de Cuba''.

Un contrato similar se mantiene desde 1998 con Habaguanex --compañía presidida por el historiador Eusebio Leal-- para abastecer a la terminal de cruceros de La Habana.

Ante los reclamos de Sunet, el funcionario Villar dio marcha atrás y ratificó a Provimar ''la continuidad ... de las actividades comerciales que le han sido autorizadas según licencia'' [publicada en Gaceta Oficial Ordinaria 61, septiembre 3, 2001].

Sin embargo, la ''rectificación'' de Villar no impidió que Weitnauer prosiguiera sus operaciones comerciales en Cuba, pese a carecer de una licencia válida.