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Escrituras

publicado a la‎(s)‎ 25/9/2009 19:48 por Fernando Cardozo


Cuando los hombres santos de Dios escriben o hablan
por el poder del Espíritu Santo, lo que digan “será Escritura,
será la voluntad del Señor, será la intención del Señor, será la
palabra del Señor, será la voz del Señor y el poder de Dios pa-
ra la salvación” (D. y C. 68:4). Las Escrituras oficiales que for-
man el canon de la Iglesia, a menudo llamadas los libros
canónicos, son la Biblia, el Libro de Mormón, Doctrina y
Convenios y la Perla de Gran Precio. Dichos libros de
Escritura se describen en las páginas 76–78.
Importancia del estudio diario de las Escrituras
El propósito principal de las Escrituras es testificar de
Cristo, lo cual nos ayuda a venir a Él y recibir la vida eterna
(véase Juan 5:39; 20:31; 1 Nefi 6:4; Mosíah 13:33–35). El profe-
ta Mormón testificó:
“Todo aquel que quiera, puede asirse a la palabra de
Dios, que es viva y poderosa, que partirá por medio toda la
astucia, los lazos y las artimañas del diablo, y guiará al hom-
bre de Cristo por un camino estrecho y angosto, a través de
ese eterno abismo de miseria que se ha dispuesto para hun-
dir a los inicuos,
“y depositará su alma, sí, su alma inmortal, a la diestra
de Dios en el reino de los cielos, para sentarse con Abraham,
con Isaac, y con Jacob, y con todos nuestros santos padres,
para no salir más” (Helamán 3:29–30).
Los profetas de los últimos días nos aconsejan estudiar
las Escrituras todos los días, tanto personalmente como con
nuestra familia. Nos instan, como lo hizo Nefi a sus herma-
nos, a aplicar las Escrituras a nosotros mismos, buscando la
forma en que los relatos sagrados de antaño se aplican a
nuestra vida en la actualidad (véase 1 Nefi 19:23–24). Nos ex-
hortan a “[escudriñar] las escrituras” (Juan 5:39) y a “[delei-
tarnos] en las palabras de Cristo” (2 Nefi 32:3).
Tú te beneficiarás grandemente si sigues ese consejo. El
estudio diario y significativo de las Escrituras te ayudará a ser
receptivo(a) a las impresiones del Espíritu Santo. Edificará tu
fe, te fortalecerá en contra de la tentación y te ayudará a acer-
carte a nuestro Padre Celestial y a Su Hijo Amado.
Elaboraunplanparatupropioestudiopersonaldelas
Escrituras.Consideraapartaruntiempotodoslosdíasparaes-
tudiarlas.Duranteesetiempo,léelasdetenidamenteymanten-
teatentoalaguíadelEspíritu.PideanuestroPadreCelestial
queteayudeasaberloqueÉldeseaqueaprendasyhagas.
Continúa leyendo las Escrituras, en especial el Libro de
Mormón, durante toda la vida; así volverás a descubrir una y
otra vez los tesoros que encierran, y encontrarás en ellas un
nuevo significado y aplicación al estudiarlas en las distintas
etapas de la vida.
Si eres casado(a), aparta un tiempo todos los días para leer
las Escrituras con tu familia; dicho esfuerzo puede ser difícil,
pero rendirá resultados maravillosos y eternos. Bajo la guía
del Espíritu, planifica la lectura de las Escrituras de tal mane-
ra que satisfaga las necesidades de tu familia. No temas leer las
Escrituras a los niños pequeños. El lenguaje de esos registros
sagrados tiene el poder de conmover aun a los más pequeños.

La Biblia
La Biblia se divide en dos partes: El Antiguo y el Nuevo
Testamento. El Antiguo Testamento es un registro sagrado de
los tratos de Dios con Su pueblo del convenio en la Tierra Santa.
Incluye las enseñanzas de profetas como Moisés, Josué, Isaías,
Jeremías y Daniel. El Nuevo Testamento es un registro del na-
cimiento, el ministerio terrenal y la expiación del Salvador.
Concluye con el ministerio de los discípulos del Salvador.
Como la Biblia se ha traducido muchas veces, se publi-
can varias versiones. En español, la versión que acepta la
Iglesia es la de Reina-Valera.
En La Iglesia de Jesucristo de los Santos de los Últimos
Días, veneramos la Biblia y sus sagradas enseñanzas.
Podemos recibir fortaleza y consuelo de los relatos bíblicos
sobre los tratos de Dios con Su pueblo.
El Libro de Mormón: Otro Testamento de Jesucristo
El Libro de Mormón salió a luz en esta dispensación por la
voluntad del Señor. Es un registro de los tratos de Dios con el
pueblo que habitó la antigua América. Los profetas del Señor
grabaron los registros originales en planchas de oro. El Señor
declaró que el Libro de Mormón contiene “la plenitud del evan-
gelio de Jesucristo” (D. y C. 20:9; véase también D. y C. 42:12).
El 22 de septiembre de 1827, un ángel llamado Moroni, el
último profeta del Libro de Mormón, entregó estos registros
al profeta José Smith. Por el don y el poder de Dios, el profe-
ta José tradujo el registro al inglés. Desde aquella época, el
Libro de Mormón se ha traducido en muchos idiomas.
El propósito primordial del Libro de Mormón es conven-
cer a todo pueblo “que Jesús es el Cristo, el Eterno Dios, que
se manifiesta a sí mismo a todas las naciones” (portada del
Libro de Mormón). Enseña que es necesario que todos los
hombres “vengan a él, o no serán salvos” (1 Nefi 13:40). José
Smith dijo que el Libro de Mormón es “la clave de nuestra re-
ligión; y que un hombre se acercaría más a Dios al seguir sus
preceptos que los de cualquier otro libro” (Introducción del
Libro de Mormón).
El Libro de Mormón es otro testigo de las verdades que
se enseñan en la Biblia. También restaura verdades “claras y
preciosas” que se han perdido de la Biblia por errores de tra-
ducción o que se han “quitado” en los intentos por “perver-
tir las rectas vías del Señor” (véase 1 Nefi 13:24–27, 38–41). La
Biblia y el Libro de Mormón “crecerán juntamente para con-
fundir las falsas doctrinas, y poner fin a las contenciones, y
establecer la paz” (2 Nefi 3:12).
Cerca del final del Libro de Mormón, el profeta Moroni
nos enseña cómo podemos saber que el libro es verdadero:
“Cuando recibáis estas cosas, quisiera exhortaros a que pre-
guntéis a Dios el Eterno Padre, en el nombre de Cristo, si no
son verdaderas estas cosas; y si pedís con un corazón since-
ro, con verdadera intención, teniendo fe en Cristo, él os ma-
nifestará la verdad de ellas por el poder del Espíritu Santo”
(Moroni 10:4; véanse también los vers. 3 y 5).
Doctrina y Convenios
Doctrina y Convenios contiene revelaciones dadas al pro-
feta José Smith; también incluye unas pocas revelaciones da-
das a otros profetas de los últimos días. Este libro de
Escritura es singular porque no es una traducción de docu-
mentos antiguos, sino una colección de revelaciones dadas
por el Señor a Sus profetas escogidos en estos últimos días.
El profeta José Smith dijo que Doctrina y Convenios es
“el fundamento de la Iglesia en estos últimos días, así como
un beneficio para el mundo, que manifiesta que de nuevo se
han confiado al hombre las llaves de los misterios del reino
de nuestro Salvador” (encabezamiento de D. y C. 70).
La Perla de Gran Precio
La Perla de Gran Precio contiene el libro de Moisés, el li-
bro de Abraham, la traducción inspirada del Capítulo 24 de
Mateo y algunos escritos del profeta José.
El libro de Moisés es un pequeño extracto de la traduc-
ción inspirada de la Biblia que hizo José Smith. Es un registro
más completo que el de los escritos de Moisés, que están al
principio del libro de Génesis del Antiguo Testamento.
Contiene muchas doctrinas y enseñanzas que se perdieron de
la Biblia y nos da información adicional en cuanto al plan de
salvación, la creación de la tierra y los tratos del Señor con
Adán y con Enoc.
El libro de Abraham es una traducción de unos registros
antiguos escritos en papiro que llegaron a manos de la Iglesia
en 1835. El profeta José Smith tradujo los registros mediante
la revelación. Este libro contiene verdades acerca del concilio
de los cielos en la vida preterrenal, la creación de la tierra, la
naturaleza de Dios y el sacerdocio.
José Smith—Mateo aumenta nuestro conocimiento sobre
las enseñanzas del Salvador sobre Su Segunda Venida.
LosescritosdeJoséSmithenlaPerladeGranPrecioincluyen:
• José Smith—Historia, que es un extracto de la historia
de la Iglesia que escribió José Smith. Es una narración
de los acontecimientos que llevaron a la restauración
de la Iglesia, entre ellos, la Primera Visión, las visitas
de Moroni al profeta José, la obtención de las planchas
de oro y la restauración del Sacerdocio Aarónico.
• Los Artículos de Fe, que escribió el profeta José Smith
como declaraciones básicas de creencia y doctrina.
Referencias adicionales: Romanos 15:4; 2 Timoteo 3:15–17; 2 Nefi 25:26;
Alma 17:2–3; 3 Nefi 23:1–5; D. y C. 18:33–36; Artículos de Fe 1:8.
Véase también Profetas; Restauración del Evangelio; Revelación.

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