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Control de la natalidad

publicado a la‎(s)‎ 20 de sept. de 2009 11:22 por Fernando Cardozo

Cuando las parejas casadas son físicamente aptas, tienen
el privilegio de proporcionar cuerpos terrenales para los hi-
jos espirituales de nuestro Padre Celestial. Así toman parte
en el gran plan de felicidad, el cual permite que los hijos de
Dios reciban cuerpos físicos y tengan la experiencia de la vi-
da terrenal.
Si eres casado, tú y tu cónyuge deben hablar sobre la sa-
grada responsabilidad de traer hijos al mundo y de nutrirlos
en rectitud. Al hacerlo, tomen en cuenta la santidad y el sig-
nificado de la vida; mediten en el regocijo que se recibe al te-
ner hijos en el hogar; consideren las bendiciones eternas de
tener una buena posteridad. Con un testimonio de estos prin-
cipios, tú y tu cónyuge estarán preparados para decidir, con
oración, cuántos hijos tener y cuándo tenerlos. Esas decisio-
nes deben tomarlas ustedes dos y el Señor.
Al conversar acerca de este asunto sagrado, recuerda que
las relaciones sexuales dentro del matrimonio son divinamen-
te aprobadas. Aunque uno de los propósitos de esas relaciones
es proporcionar cuerpos físicos para los hijos de Dios, otro ob-
jeto es expresar amor mutuo y unir al esposo y la esposa con
lealtad, fidelidad, consideración y un propósito común.

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