"Luces en el cielo..."

El Prof. Hebert Pistón Rodríguez de Uruguay ha sido autorizado para la publicación en la LIADA de esta interesante historia de un fragmento de materia interplanetaria...convertido en meteorito.
 

¡Luces en el cielo...fragmentos de otro mundo...historias de la vida!

Por KARINA SANS.

Licenciada en Ciencias Biológicas de la Universidad de la República de Uruguay.

Especializada en Biología Marina.

Cursando Master en Gestión Ambiental.

¿Quién no ha observado en alguna noche estrellada la repentina presencia de una estrella fugaz?

  Como nos gustan esas luces dejando su estela. ¡Qué bellas que son! Mágicas, impredecibles. Nunca sabemos donde aparecerán ni cuando, y eso lo hace mucho más interesante.

 

  Cuando vemos una estrella fugaz nos sentimos bendecidos y agradecidos por ese momento. Por ello debe de ser que pedimos un deseo, porque es nuestro instante mágico, cuando creemos que todo puede ser posible. Oportunidad de contacto con el cosmos que pocas veces se nos da, menos aún hoy en día que rara vez miramos hacia arriba. Nos concentramos demasiado en ver lo que sucede aquí abajo.

 

  Pero "allá arriba" ocurre de todo un poco. Que nosotros no le prestemos atención... eso es otra cosa.

  En mi vieja casa con patio solia tirar un colchon en las noches estrelladas de verano y desde allí junto a mi gata negra Shirley - bautizada así por la estrella de cine y mística Shirley Mc Laine - me podía pasar horas sola mirando el cielo. Constelaciones, planetas, aviones, bólidos que ingresan a la atmósfera terrestre, satélites de comunicaciones, aves nocturnas y mucho más se pueden ver en el cielo durante la noche.  Pero para ello se debe de tomar el trabajo de permanecer un rato largo acostado mirando el cielo nocturno en algún sitio despejado. Luego de un rato de observación vera como algo en el cielo se mueve por comparación a los demás puntos que permanecen fijos. Ese puede ser un satélite artificial de comunicación, o climático, o de espionaje, hay de todo tipo. Hágalo un día, se sorprenderá de todo lo que aparece "allá arriba" en ese lugar que nos parece a veces tan monótono.

 

  Pero volviendo a las estrellas fugaces ¿Qué son?

 Son bólidos de materia interestelar, fragmentos del Universo que entran a nuestro planeta. Como si fueran ancianos ancestros que vienen a visitarnos para recordarnos nuestro origen, nuestro pasado. Quieren decirnos que somos parte de algo más grande que solo el planeta Tierra. Somos parte del Universo.

 

  Cuando el objeto que entra a nuestra atmósfera no es demasiado grande se evapora en el cielo sin dejar registro físico, solo el de la estela de luz que vemos y disfrutamos. Pero cuando el objeto que entra es de tamaño más considerable, entonces la atmósfera no lo reduce completamente sino que llega a la Tierra impactando. Ahí decimos que ha caído un meteorito.

 

 ¿De dónde provienen?

  Dependiendo del tipo que sea su origen. Los que son mayormente rocosos tienden a venir del cinturón de asteroides que se encuentra entre Marte y Júpiter. Los que son una mezcla de material ferroso y roca de la parte externa del núcleo de asteroides y los solo ferrosos se dice del núcleo de estos asteroides fragmentados. Pero también pueden ser trozos que vienen de la Luna y de Marte. ¿Como vienen de la Luna o Marte?

  Es que durante la formación y vida de planetas o satélites han habido grandes cataclismos producto del choque de objetos de importancia que hace que material propio del cuerpo celeste impactado salga despedido hacia el espacio. Luego si este material es atraído por la fuerza de gravedad de nuestro planeta, termina en la Tierra. De esta forma trozos de la Luna, de Marte y de otras partes del Universo acaban acá con nosotros.

 

  ¡Estos trozos de historia nos cuentan muchos secretos! Los meteoritos preservan evidencias de las primeras etapas de la formación del Sistema Solar. Aparte de los pocos kilos de rocas lunares traídos por las misiones Apollo, los meteoritos son nuestra única evidencia material del universo más allá de la Tierra.

 

  Se estima que 500 meteoritos de diverso tamaño (desde pequeños guijarros hasta grandes rocas del tamaño de una pelota de baloncesto) impactan sobre la superficie terrestre cada año; pero normalmente sólo 5 o 6 de éstos son recuperados y estudiados por científicos.

 

  ¿Queé increíble no? Trozos del espacio exterior aquí con nosotros, cayendo todo el tiempo, pero pocas veces quedando su evidencia para el estudio. Muchos caerán en el mar, o en zonas no pobladas y otros en zonas pobladas donde las personas los verán o no, tal vez estén muy ocupadas en mirar hacia abajo y se pierdan de algo tan trascendente que ocurre por encima de sus cabezas.

 

 ¿Por qué son trascendentes más allá de que representan el origen de nuestro sistema solar? Por una sencilla razón: VIENEN DE AFUERA ¡Que fantástico! Todo lo que tocamos, compramos, tenemos, viene de aquí, de nuestro querido planeta TIERRA.

    Vivimos nuestra vida enteramente relacionándonos con nuestro entorno inmediato. Solo unos pocos astronautas logran salir de nuestros límites convencionales y aun menos son los que han sido capaces de poner los pies en otra parte y haber traído rocas de otro sitio no terrestre. Se cuentan esas personas con los dedos de la mano. Muy afortunados y valientes hombres.

 

  Yo no he necesitado salir de mi planeta para poder tocar un poco de mi Universo. Del Universo que me rodea y que se que existe más allá de lo que ven mis ojos y de lo que puede llegar a percibir mi mente racional. Porque tengo conmigo un trocito del espacio que hay allá afuera. Que nos ha visto nacer como mundo y desarrollarnos. Que ha estado vagando millones de años por la inmensidad del infinito hasta que dio con nuestro planeta y decidió visitarnos para quedarse. Su final de viaje, su reposo...¡en mi casa!

 

  Cayo hace mas de 70 años en un maizal cerca de la Av. Batlle y Ordoñez y Gral. Flores. Si, ahí era campo con quintas en ese entonces y un peón de chacra una noche lo vio caer.

  Ese paisano, si tenia tiempo para mirar el cielo, no tenia ni a Tinelli en la tele ni a la notebook. Y como buen paisano de la época se asustó ante lo desconocido. Una luz que atraviesa el cielo y un estruendo. Fue a revisar y vio un pozo en la tierra. El paisano aviso a la prensa. A pesar de que no se le dio mucha importancia al evento se envió a un periodista a cubrir la historia: mi abuelo. El que quedo impresionado con el hecho. Hizo su reporte y cuando ya se retiraba del lugar, el paisano le dice: llévese eso, que seguro me seca la leche de las vacas, porque nos asustó a todos. Y mi abuelo se llevó el pedazo de roca. Pesaba bastante pero podía cargar con ella. Y se quedo con el meteorito, el que paso a ser de mi padre años más tarde. Mi padre ya de chico perfilaba para la ciencia, le fascinaba el porque de las cosas, todo lo quería saber, todo lo quería investigar. Y este investigador luego tuvo una hija, investigadora científica también, que de chica perfilaba igual de inquieta que su padre, con mil preguntas en la cabeza y casi ninguna respuesta.

 

  Un día, ya mayor mi padre me dice "creo lo que te dejo de herencia es más que suficiente; te dejo una casa para vivir, una buena educación y un trozo del Universo ¿Qué más podes pedir?". Y la verdad que nada más papá, es más que suficiente - le conteste-. Y así fue. El me dejo al irse ese pedacito de misterio en forma de piedra. El cual miro, admiro y me sorprende. Es un incentivo constante a mi inquietud mental y un recordatorio a enfocarme cuando me disperso. Queda aun mucho por tratar de comprender, por aprender.

 

  Esa roca hizo un largo recorrido a través del tiempo y del espacio y ahí continúa; inmóvil pero firme en su decisión de seguir "viendo". Anteayer con mi abuelo, ayer con mi padre, hoy conmigo y mañana con quien la herede después de mi. Si es por ella puede vivir aquí lo que dure el planeta y aun más, porque es inmortal, porque nos sobrevivirá a todos si ella lo quiere. Pero ahora descansa en mi casa y solo sale de paseo conmigo y cerca, ya que pesa bastante y cargar con ella no es fácil.

 

  ¿Y que más puedo decir de este meteorito? Salvando toda la parte científica de que esta compuesto en parte por metales (hierro y níquel) y por roca. Puedo decir que es parte de lo que somos todos, porque todos y todo venimos de un mismo origen.

 

  Cito palabras de mi primo Juan Diego Sans, astrónomo, al cual quería y admiraba mucho. Otro de los brillantes científicos de mi familia. Juan me escribió en un email el 23 de agosto de 2001: "Karina; el tema de los meteoritos es apasionante ya que muchos de ellos son portadores de material orgánico de una antigüedad de unos 4.500 millones de años. O sea la edad estimada del propio Sistema Solar. Sin dudas estamos hechos de la misma "pasta primordial". Esto confirma que en la base, somos extraterrestres y nuestro contacto con tales seres es nuestro origen en común y no a través de hipotéticos hombrecitos verdes conductores de vehículos espaciales u OVNIS. Seguro tus tataranietos nacerán en Marte y serán entonces verdaderos extraterrestres (nacidos fuera de la Tierra), pero con primitivos átomos de una de estas nubes interestelares".

 

  Si Juan, todos venimos de la misma creación y no estuvo aquí en la Tierra sino allá afuera, donde por desgracia pocas veces ponemos nuestros ojos o nuestra atención. Si que somos partículas del Cosmos, el que es más variado y amplio en posibilidades de lo que nosotros creemos e imaginamos. Y que lindo recordarlo de tanto en tanto y más lindo aun es poder compartirlo.

 

 

 

 
 
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