resistir es vivir

hagamos que nos oigan , digamos no a esta miserable abundancia

Estos últimos años han sido una muestra completa de despropósitos por parte de los que llaman Poderes Publicos, Estados, Gobiernos, todos ellos puros administradores de los intereses del capital financiero, haciendo leyes cada ves mas raquiticas respectos a las condiciones laborales, emitiendo decretos y tomando medidas que sistemáticamente favorecen a una minoría mundial especuladora cuando no oficiando el saqueo puro y duro.

Lo que hoy llamamos crisis es sencillamente, aunque de una complejidad respecto a las consecuencias, descomunal, es el resultado de una acumulacion de riqueza en manos de una elite formada indistintamente por elegantes inversores, especuladores brillantes, mafiosos reconvirtiendose en millonarios influyentes, renovando la filas de una burguesia de nuevo cuño, para la cual crea riqueza es algo absolutamente secundario, y si ello sucede es por inevitable, siendo puras baratijas, los restos, es decir miseria. Para ellos esa miseria es la materia prima de su abundancia cruenta y estúpida.

Cada día que pasa, en una dosificacion perversa, tratándonos como a infantiles criaturas, nos van anunciando la hecatombe, pero todos los discursos hablan de Capital FINANCIERO, NACIONALIZACIONES DE LA CATÁSTROFE, RESCATE URGENTE DE LA BANCA, MEDIDAS PARA SALVAR LA INDUSTRIA DE LA AUTOMOCIÓN, NUEVAS REGLAS, VERGONZANTEMENTE SE APRESURAN A TOMAR MEDIDAS SOBRE LAS LEYES DE MERCADO,o la ausencia trulenta de ellas, MEDIDAS PARA SUAVIZAR LA ESPECULACIÓN, RECONVERSIONES,

FUSIONES, RECESIÓN, INFLACIÓN, DEFLACIÓN, todo ello referido impúdicamente a las estructuras de saqueo que solo unos dias antes apoyaban todos sin vergüenza.

A los países periféricos, y digo periféricos porque asquerosamente nada ha cambiado respecto al papel dominante de Occidente en todo este berenjenal sangriento, a esos países se les ha impuesto crudamente las reglas del juego, de ello se encargaron los organismos internacionales como EL BANCO MUNDIAL, EL FMI, LA ORGANIZACION MUNDIAL DEL COMERCIO ETC ETC. Aranceles por un lado, medidas proteccionistas por otro, los campesinos asiáticos, africanos (estos practicamente han dejado de tener cultivos y los que hay son monocultivos controlados por multinacionales occidentales.

abundancia igual a miseria, y para nosotros, sus súbditos directos, baratijas de todo tipo, y una industria mayúscula de virtuales placeres infantilizandonos, sumiendo a nuestros hijos en un desconcierto de consecuencias dolorosas: adultos infantilizados, niños de vuelta de nada, estupefactos ante padres estúpidos.

Asombrosamente en todo este tiempo no s3e ha oído una sola voz, y me refiero a una voz de los Gobiernos, de los organismos publicos, etc, que hable rotundamente de la situación social que sin remedio camina hacia el caos mas doloroso, y aun mas, las voces de los que formamos parte de las mayoría, de los que hasta, bajo democracias conseguidas a base de dolor y sacrificio, de solidaridad y mucha generosidad, hasta nosotros hemos ido perdiendo toda capacidad de influir en nuestras vidas, en nuestro futuro inmediato. Pero no hemos dejado de denunciar el saqueo, de una manera u otra hemos puesto en evidencia lo que pasaba, pero como si nada, y la rabia y la impotencia en muchos debe encontrar una salida, una forma de hacerse positiva y no, por el contrario desembocar en violencia, sino estéril si reprochable, pero lo que si esta claro es que LA REBELIÓN esta en ciernes, según pasen los días por venir,  según los días nuevos arrastren su cristo, LA REBELIÓN, la revuelta inteligente, La multitud irredenta tomara las calles de las ciudades, de este mundo globalifago, saldrá a la calle y dirá basta, hará oír su voz que sera una denuncia y una exigencia, DENUNCIA DEL SAQUEO, DENUNCIA DE ESTA GUERRA DE RAPIÑA QUE DESDE HACE TREINTA AÑOS ASOLA CADA RINCÓN DE ESTA TIERRA, denuncia del cinismo mas encarnizado con el que gestionan este planeta como una finca particular, Y EXIGENCIA DE CAMBIOS SIGNIFICATIVOS, CAMBIOS QUE ENTRAÑEN EL FIN DE ESTA MISERABLE ABUNDANCIA, DE ESTA VIOLENCIA LARVADA O NO CON LA QUE NOS TIENEN DOBLEGADOS, exigencia de que una vez por todas de acabar con el hambre y las guerras, y no admitiremos los consabidos argumentos de que ello es un objetivo a lograr, pues como queda de evidencia por sus hechos, sus practicas y proyectos nos alejan imparablemente de ese objetivo,

Esta crisis ha puesto de manifiesto entre otras cosa que súbitamente hay recursos, pero para proteger a los culpables de los desmanes, y por el contrario, el hambre y la muerte por armas, y las patologías derivadas de una soledad sin paliativos y de la mismísima miseria, no pueden ser resueltas a lo largo de los años, incluso crece y se transforma, adquiriendo la cara de la mismísima desesperacion. Y como hay libertad nos anuncian cada dos por tres que con una cantidad ridícula: 30.000 millones de euros se solucionaría esta injusticia. Es increíble, no hay día que pase sin que sepamos de las condiciones terribles en las que viven millones y millones de personas, caridad y instrumentalizacion de la miseria, su espectacular rentabilidad. Estamos ante una gestión perversa, es evidente. Es hora de que se oiga la voz de los saqueados. Yo no tengo la menor duda de que en los días, semanas, meses por venir,asistiremos a la conjunción de la multitud resuelta y de todo el pensamiento que en estos años ha ido fermentando y discurriendo sin que las circunstancias favorecieran su manifestación, lo que no significa que dichas reflexiones y pensamientos, planteamientos, proyectos, estrategias y sueños, no hayan dejado de existir en todo momento.

Grecia, los sucesos de Grecia, hablan claro. Pero en los medios de comunicacion, los políticos y los intelectuales asentados y agradecidos en este escaparate estridente, se niegan a ver los hechos y hablan de vandalismo, de castigar a los culpables pero que de violencia nada de nada. Es realmente descarnada tanta cobardía y falta de piedad. Como dice mi amigo, somos 6000 millones: o nos salvamos todos o es la guerra.

Para salvarnos se necesita muy poca cosa: poder nacer, vivir y morir con dignidad.