palabras de Olvido


 
palabras de Olvido:
La poesía trabaja con los materiales de la vida; un poema es un lugar raro en que se guarda la vida. Raro, porque de pronto está ahí, afuera, resultado de una experiencia interior al fundirse con los materiales que la expresan; pero a la vez un poema no llega nunca a objetivarse, permanece, permeable y abierto, esperando que quien lo lee active de nuevo. En él se imprimen una sensibilidad y carácter, el impulso de una voz, es decir, ciertaorganizacion sintáctica, una temperatura, la distancia desde la que se habla; la relación, en fin, de quien habla, con la muerte.

A veces en la vaina de la piedad va enfundado el afilado puñal de la envidia
(Nietzsche)
EL MUNDO. Y el cuerpo- deterioro, muerte, paso y peso del tiempo-, el nombre de lo enfermo o de lo solo. Lo que nos hace conocernos. Esos son los lugares a los que vuelve una yotra vez mi escritura.


Lo irreal corresponde a la vida.
el mundo-árboles, animales, el campo, los objetos- es plenamente real,
lo irreal corresponde al estar,al presente, a la actividad del ser.


LA POESÍA, como la filosofía, trabaja a la contra; por ejemplo, contra la cultura, contra la lengua de la cultura, contra el método, contra lo que se sabe hacer; y contra la idea de musicalidad que parece perseguirla, idea que actúa  con frecuencia diluyendo laprecisión, esa cualidad irrenunciable de lo poético- y el llamado rigor formal es solo el modo de alcanzar la precisión-


Mis libros se hacen un poco a ciegas, quiero decir sin un proyecto inicial que la escritura vaya cubriendo. Cada poema nace de modo independiente, uno a uno se escriben a lo largo de los años.

La vision que cada poeta tiene del mundo toma como base pulsiones de la infancia; las imagenes y motivosque esas pulsiones van ocupando varian con el tiempo; el ritmo de esa variacion semeja una espiral. El arte lo sabe todo del cuerpo del artista, por eso algunos poemas dicen  cosas que tal vez quien los escribio no sabia.

Con las raices de la infancia, en el origen del poema cuenta la variable de genero. Ser mujeres, no hombres, conlleva una historia y una tradicion especifica. Recluidas en una muy acotada parcela en la transmision de saberes, esto a condicionado el modo de relacionarnos con nosotros mismos y con los otros.

Extractos de una entrevista:
09 Mar, 2008 - 01:37   «La lentitud de los cambios sociales y culturales a veces exaspera»
Olvido García-Valdés, Premio Nacional de Literatura 2007 por «Y todos estábamos vivos», nació en Santianes de Pravia en 1950. Licenciada en Filología Románica y en Filosofía, es la actual directora del Instituto Cervantes en Toulouse


¿Los artistas deben estar siempre contra el poder?
-El poder es concreto, fácilmente identificable y, a la vez, el poder es difuso, se propaga, lo interiorizamos y reproducimos todos. Del artista es algún modo de lucidez.
-¿Se puede ser poeta y político?
-Depende de lo que se entienda por política. Todo arte es político. «Lo personal es político»: éste es un viejo lema que no ha perdido actualidad.
-Cuatro mujeres asesinadas en un día. ¿Qué le inspira esa prosa?
-Además de tristeza, desánimo. Como si la historia de los hombres y las mujeres, que es una historia de poder, fuera demasiado lentamente modificable. La lentitud de los cambios sociales y culturales a veces exaspera.
-¿Qué le da miedo cuando ve un telediario?
-No lo creerá, pero no veo televisión, escucho la radio. Se puede pen- sar mejor es- cuchando que viendo.
-¿Para qué sirve un poema?
-Seguramente para guardar la vida.
-¿El dolor inspira más que la felicidad?
-En el dolor nos sentimos. La felicidad no precisa palabras. De la felicidad es lo leve, la ligereza; cuando somos felices, no pesamos.
-¿La poesía es latido o neurona?
-No hay latidos sin neuronas, ¿no?
-¿Sale a cazar versos o es cazada por ellos?

-Alguien dijo que la hermosura es paciencia.
-¿Qué exige a uno de sus poemas para no desecharlo?
-No sabría decirle. Que funcione cuando lo leo, que no se desactive.
-¿Por qué hay tantos clanes de poetas con malas pulgas?
-Por lo mismo que hay tantos de pintores, de periodistas, de políticos...
-¿Leer un poema es robarle parte del misterio?
-Leer un poema es hacer el poema; entrar en el misterio, si lo tiene. Leer un poema es entrar en el poema.
-¿Sueña con el poema perfecto?

-No.
-¿La poesía nace siempre del fracaso?

-No me lo parece, o no le encuentro relación con el fracaso. Nace de la atención, de la escucha, del dolor, del asombro...
-¿Los versos abren o cierran heridas?

-Seguramente las miran.
-¿La poesía le da o le roba vida?
-La vida es otra cosa. Va por sí misma. La poesía nos proporciona conciencia, conciencia de cómo va la vida.
-Si muere el cuerpo, ¿muere el alma?
-Claro. El alma es el cuerpo, lo vivo del cuerpo.
-¿Cuál ha sido su última derrota?
-La misma que mi última victoria.
-¿Cómo se descubre al impostor en poesía?
-Por el oído. Porque se le ve venir. Y por cómo se escucha a sí mismo.
-¿El mundo es más oscuro sin Ángel González?

-Yo no lo diría así. A la inversa, la muerte nos hace sentir una claridad desabrida, lo desabrido o irreal de la vida
.


la voz, la de esta niña

la voz, la de esta niña
que canta sola ahí ,
la del muchacho
que por la noche da gritos y repite
obsesivo hijo de puta, las voces
de los niños que juegan;
intransitiva voz, exenta
en el mundo, cuerpos autómatas
que a diario veo y que no veo, chillidos
veloces de vencejos
en el anochece

La caída de Ícaro
1
Los atardeceres se suceden,
hace frío               
y las casas de adobe en las afueras
se reflejan sobre charcos quietos.
Tierra removida.
Los atardeceres se suceden,
              
Cézanne elevó la «nature morte»
a una altura
en que las cosas exteriormente muertas               
cobran vida, dice Kandinsky.
Vida es emoción.
Pero quedará de vosotros
lo que ha quedado de los hombres
que vivieron antes, previene Lucrecio.
Es poco: polvo, alguna imagen tópica               
y restos de edificios.
El alma muere con el cuerpo.
El alma es el cuerpo. O tres fotografías
quedan, si alguien muere.               

También un gesto inexplicable,
discolo para los ojos, desafío,
erizado. Cuerpo es lo otro.
Irreconocible. Dolor.
Sólo cuerpo. Cuerpo es no yo.
No yo.
              
Lo quieto de las cosas
en el atardecer. La quietud,
por ejemplo, de los edificios.
El ensombrecimiento
mudo y apagado.
              
Como ojos,
dos piedras azules me miran
desde un anillo.
Los anillos
cuidadosamente extraídos
al final.
Como aquél de azabache y plata
o este otro de un pálido, pálido rosa.
Rostros y luces
nitidamente se reflejan en él.
              
En la noche corro por un campo
que desciende, corro entre arbustos
y choco con algo vivo
que trata de ovillarse, de encogerse.
Es un niño pequeño, le pregunto
quién es y contesta que nadie.
              
Esta respiración honda
y este nudo en la pelvis
que se deshace y fluye. Esto soy yo
y al mismo tiempo
dolor en la nuca y en los ojos.
              
Terminada la juventud,
se está a merced del miedo.               

2
Verde. Verde. Agua. Marrón.
Todo mojado, embarrado.
Es invierno. Es perceptible
en el silencio y en brillos
como del aire.
Yo soy muy pequeña.
Un cuerpo caminando.
Un cuerpo solo;
lo enfermo en la piel, en la mirada.
El asombro, la dureza absoluta
en los ojos. Lo impenetrable.
La descompensación
entre lo interno y lo externo.
Un cuerpo enfermo que avanza.
              
Desde un interior de cristales muy amplios
contemplo los árboles.
Hay un viento ligero, un movimiento
silencioso de hojas y ramas.
Como algo desconocido
y en suspenso. Más allá.
Como una luz
sesgada y quieta. Lo verde
que hiere o acaricia. Brisa
verde. Y si yo hubiera muerto
eso sería también así.
              
De "Exposición" 1979



UN IDIOTA ADULTO MECE...

Un idiota adulto mece
a la madre que ha muerto
y que no le amó,
a la que quiso matarle
cuando era niño.
La acuna y le habla suavemente.
El amor es desamparo,
el amor es amor
y desamparo



Nadaba por el agua transparente
en el hondo, y pescaba gozoso
con un pequeño arpón peces brillantes,

amigos, moteados.
Aquella agua tan densa, nadar
como un gran pez; vosotros,
dijo, me esperabais en casa.
Pensé entonces en Klee
en la dorada. Ahora leo:
estas roto y tus sueños
se cuelan en tu vida, esa sensación
de realidad es muy fuerte; estas pastillas
te ayudarán.
Dorado pez,
dorada de los abismos, destellos
en lo hondo. Un sueño subterráneo
nos recorre, nos reune,
nacemos y morirnos, mas se repite
el sueño y queda el pez,
su densidad, la transparencia.

(Antonio Gamoneda, Jerónimo Salvador )

De “Caza nocturna” 1997


RECORDAR ESTE SÁBADO

Recordar este sábado:
las tumbas excavadas en la roca,
en semicírculos, mirando
hacia el este,
y la puerta de la muralla abierta
a campos roturados, al silencio
y la luz del oeste. Necesito
los ojos de los lobos
para ver. O el amor y su contacto
extremo, ese filo,
una intimidad sólo formulable
con distancia, con una despiedad
cargada de cuidado.
Así, aquella nota, reconocer en ella
la costumbre antropófaga, un hombre come
una mujer, reconocer
también la carne en carne
viva, los ojos y su atención extrema,
el tiempo y lo que ocurrió.
Alguien lo dijo de otro modo: creí
que éramos infelices muchas veces; ahora
la miseria parece que era sólo un aspecto
de nuestra felicidad. La dicha
no eleva sino cae
como una lluvia mansa. Recordar
aquel sábado en febrero
tan semejante a éste de noviembre.
Cerrar los ojos. Fatigarse subiendo,
tú sin voz,
con un cuaderno en el que anotas
lo que quieres decir.
La no materialidad de las palabras
nos da calor y extrañeza, mano
que aprieta el hombro,
aliento cálido sobre el jersey.
Para el resecamiento un aljibe de agua,
los ojos de los lobos
para ver. El contexto
es todo, transparente
aire frío. Aproximadamente así:
campesinos del Tíbet
sentados en el suelo, en semicírculos,
aprendiendo a leer al final del invierno,
cuando el trabajo es poco, se trata
de una foto reciente, están
muy abrigados; o una paliza
de una violencia extrema
a un muchacho, y que el tiempo
pase, que cure, como una foto antigua.
Tres mariposas, a la luz de la lámpara,
han venido al cristal.
De "Caza nocturna" 1997



VERDE
Verde. Las hojas de geranio
en la luz gris de la tormenta
tiemblan, tensión
de nervadura verde oscuro.
Te mirabas las manos,
nervadura de venas; si los dedos
fueran deliciosos, decías.
Al caminar
apoyaba mi sien contra la tuya
y en la noche escuchaba
el ruiseñor y el graznido
del pavo. Indiferencia
de todo, oscuridad.
Me llamabas con voz muy baja.
Sólo un día reíste.
De "Ella, los pájaros", 1994


te busco por las calles
te busco por las calles

de casas en ruinas y olor acre,
no hay timbres ni nombres;
te encuentro y me miras
pequeño y envejecido, no eres tú,
te pones un sombrero rayado
de ala vuelta y mínima, te vas

                            De “Ella, los pájaros” 1993



Otoño. La huella en lo sombrío

del bosque. Cuando todo llega

quieto al corazón, cuando todo

resuena hueco, como huella

entre luz, entre troncos.

El espacio del bosque

es corazón. Qué buscas

ahí. No es de noche todavía

pero está quieto. Arena

bajo los pies.

                          (Del libro Exposición. Colección Esquío de Poesía. Ferrol, 1990)

En la noche,
una mujer viene por la orilla
cargada con una bolsa,
los faros la iluminan.
Es rubia y viste algo claro.
Se parece
a una hermana de mi padre,
pero ella murio
y yo tengo casi  su edad.
Era silenciosa.
                   (de ella, los pajaros)

Tras el cristal       
Tras el cristal, se desconoce

el cuerpo, como un hijo
que crece, como si jugara
y de pronto fuera desconocido.
Coloca entonces
tu mano en el estómago,
la palma abierta, y respira
profundo. Al fin somos culpables
de quien muere, y también
de vivir. Barrios
se hacen poblados peligrosos
por la noche, hay humaredas,
rostros cetrinos junto a fuegos.
              De "Ella, los pájaros" 1993


A miguel

Te habías quedado todo el día
allí, de pie, mirando las montañas,
y era, dijiste, alimento
para los ojos, corazón
quebrantado. Yo pasaba, parece,
en el atardecer,
andando en bicicleta por un sendero.
Lo cuentas y quedo contemplándolo
con esperanza, una buena esperanza
nodriza de la vejez. Yo lo llamo
dulzura, la música dulzura que conforta
o hidrata la aspereza. Algunos niños
cercanos al autismo, cuando crecen,
imprimen o padecen movimiento
constante, un ritmo de hombros               
ajeno a cualquier música, latido,
circulatoria sangre propia, sin contacto.               
Sólo a veces sus ojos buscan
engañosamente; no hay dulzura
ni aspereza, un sonido               
interior los envuelve, sangre roja.
Contemplo las montañas de tu sueño,               
busco en ellas tus ojos.
Y escruto, sin embargo, el corazón,
las junturas y médula, los sentimientos
y pensamientos del corazón. Nada hidrata.
Nada amortigua. Escrutar es áspero
y no lame. Las horas últimas
de la vigilia: sabia
la disciplina monacal que impone
levantarse a maitines. Enjugar,
sostener, confortar: mirar la noche.
Volver al corazón. Entonces ya la música
es azul, azul es la dulzura. Pedir.
              
                                     De "Caza nocturna" 1997

vino, posó sus ojos, mil ojos,

en mí por un momento, luego

se fue, dejó dos de los suyos

en lugar de los míos, con ellos miro

varas de azucena florecidas, rosales,

viejos celindos olorosos, un moral,

Entantoquederrosayazucena llamamos

al jardín, acacia pianista de la brisa.


Un manzano es la garganta
los girasoles, la piedad,
                                     aroma
de aceites, polvo del camino
¿y un angel? avecillas
siempre tan ligeras
mi pecho herido
educó tu madre bien a los sirviente
                              (sokurov)
(de y todos estabamos vivos)

escribir el miedo es escribir
despacio, con letra
pequeña y lineas separadas,
describir lo proximo, los humores,
la proxima inocencia
de lo vivo, las familiares
dependencias carnosas, la piel
sonrosada, sanguinea, las venas,
venillas, capilares.
                      (de caza nocturna)

(INEDITO)
cubierta la cabeza,manos
enrojedizas
                  pequeño tenderete
en la plaza soleada, una mirada
leve, breve, casi casual
                                    extraño
ver que se traslada
el tiempo en el espacio hasta llegar
aquel entonces a esta plaza


(INEDITO)
para que no se pudra
la parte del arbol que estuvo en la tierra
ha de tocar en la pared mas humeda,
que en la vigue circule
de abajo arriba
la humedad

LOCUS OCULUS SOLUS
III. instancias subjuntivas
Transmuta en campos y hermosura
lo que no se expresa, mira
las mieses, nota el viento, siente
la luz, respira la médula
del mundo, rehaz lo podre
en enjambre y avanza, escucha
su zumbido, toma miel. Di
nombres compañeros, invoca
compañeras. No cejes. Girasoles
y cuervos velan tu corazon. Ablanda
el entrecejo, nutre lo magro. Dispón
vigas de cedro y tabllazones
de haya, apacienta entre lirios, mas no olvides
que ira hay en la sabiduría, resplandor
de candela. LLama, di
al viento: ven viento, limpia
esos cielos. Réposa en él los ojos.
                 *
como el día sale de la noche,
la despierta su sangre cuando el tiempo
se despierta a sí mismo: oh tierra, amada
cabeza, dice, te beso y no busco
tu boca porque ahora está en todas partes,
como sombras
los olivos salen en el alba.
                   *
lo espera tras la puerta, el pelo
corto, a oscuras, brazos
del cuerpo separados, aguarda
su llegada tras los cristales y corre
hacia la puerta cuando lo ve venir,
quieta espera a que la abra, casi
le asusta, era broma, dice,
hace un tiempo que no evita esos gestos,
se desliza como huyen las letras, mira
con allanada expresión pero percibe
cómo se escapa, querría
poder hundir el rostro en él

¿somos formas cerradas o vivimos
sueltos e intentan
los ojos sujetarse? ¿somos
presos
atados a estos hilos? el delantal
bordado de arabescos y flores
lo sostiene (hundir el rostro
en él), luego él intentan sostenerla,
abrazarla mientras se desliza
                   *
El mundo ya no habla. Como pueblos
de abandonadas minas, la memoria; como chabolas
próximas a cercas. Formad red
los olivos y circula
el trator entre ellos. Hace falta
dulzura para ser. ¿Se desatan
los nudos? Todo es ahora plano,
tiene blandos los ojos y manchas
en la piel. Hay muertos diminutos,
una escala de ángeles que alertan
al durmiente, y el pozo, las arcadas,
los jazmines. Duele de no sentir.
El alma es de la muerte y por la muerte,
pequeño ser que oficia
desde la imprecacion. La parca
del pasado lo advertía: cuerpo
aquí comienza
otro ciclo, eres tú y eres nada.

Afectos de la memoria, húmedo
verde limón, azuladas
hortensias. Y la oscura figura:
la mano de los anillos y la mano
quemada son ya la misma mano, arenques
con su luz. ¿Como arraiga el olivo? Quieto
fulgor, mira la arena negra.
                      (de del ojo al hueso)

son muchos, mas
de los que la memoria puede
retener, serios, hoscos, risueños
un poco antiguos, lo obvio
de lo anónimo añade vertigo,
cada una de sus bocas dijo yo;
los que hablaron, puntos
de luz,como quien
acota unas cepas en la viña.
                   Del ojo al hueso


Miro tu anillo, niña, como forma
en tu dedo de lo que fui, tiempo
de lento crecimiento -muerte
y dulzura los campos, verde
neutro-. Verdor de alegría
agria. Vida que sólo y sólo
mirando se llega a ver. La
forma, Rosalía, de la muerte.



Ambulante se pinta
cuando no puede ya andar. Leve,
de despedida, sobre lo rojo
el gesto.
              Casi el rojo
de la visión, toca
blanca, curva de estupor
ante la lucha, la lucha con
el angel. Klee, Gauguin.


La carretera siente
querencia de la tierra
huesos del animal. Abubilla,
avefría, avutarda, viñas
abandonadas, flores añil. Me
equivoqué de cruce, vengo
llena de campos. Ayer
vi un picho en el suelo, la urraca
lo miraba desde arriba. Amargo llega hoy
olor de las cunetas amapolas.

DE LA POESIA SÓLO SABEMOS POR SUS MISTERIOSOS RESULTADOS, LOS POEMAS, PERO TAMBIEN ES MISTERIOSO SU ORIGEN, LO EXTRAÑA QUE ES LA VIDA. 

Toledo, noviembre, 1997