Historia
La historia de esta población está ligada a dos elementos que la han marcado a lo largo de su historia: las salinas y el camino real.
Las salinas que dan nombre a la población se explotaron desde al menos la Edad Media y son la principal razón en la fundación de esta villa, que se produjo en 1331.
Antes de la fundación de la villa, el valle de Léniz estaba formado por pequeñas aldeas y caseríos dispersos en el territorio de los actuales municipios de Salinas de Léniz y Eskoriaza. Todas estas poblaciones se encontraban amparadas y protegidas por el Castillo de Aitzorrotz (a 744 m de altitud) en una colina junto al actual municipio de Eskoriaza. Los habitantes de las aldeas de Zuritza, La Bidea, Gaztelueta, Beguinarro y otros puntos del entorno abandonaron sus lugares de residencia para poblar la nueva villa que se mandó edificar por el rey Alfonso XI de Castilla en las cercanías de los manantiales de agua salada y cerca del lugar donde se emplazaban la aldea de Gaztelueta y la Iglesia de Nuestra Señora del Castillo o de Dorleta. Aunque las salinas eran de propiedad real, los habitantes de la villa dispusieron de varios privilegios para que desarrollaran el comercio y la explotación de la sal.
El control de las salinas, de gran importancia económica antiguamente, fue razón de numerosas disputas. En 1374, el poderoso Conde de Oñate, Beltrán de Guevara, se apropió de las salinas y de la villa durante los conflictos feudales que enfrentaron a los bandos de Oñacinos y Gamboínos. El rey Enrique II de Castilla acabó concediendo al conde de Oñate la explotación de las salinas y este se apoderó de todo el valle de Léniz construyendo una fortaleza en la villa de Salinas de Léniz. Salinas estuvo bajo dominio señorial hasta 1493 cuando recuperó su condición de villa real. La torre del conde fue derribada y en su lugar se construyó el Palacio Elexalde. Históricamente ligada a Guipúzcoa; durante el dominio señorial, Salinas de Léniz formó parte de la Hermandad de Álava, retornando a Guipúzcoa en 1496.
Durante la Edad Media, Salinas de Léniz fue varias veces pasto de las llamas, es el caso de 1334, 1371, 1492 y 1498. Tras este último incendio se decretó la obligatoriedad de construir en piedra dentro del casco urbano.
En el siglo XVII se construye el Camino Real que a través de Salinas de Léniz conecta la costa guipuzcoana con el interior. Salinas de Léniz se convierte así en parte de la ruta que une Europa con Castilla. Este hecho da gran prosperidad a la villa y por ella llegan a pasar monarcas y gentes ilustres de todo tipo. La apertura de fondas, ventas y otro tipo de servicios ligados al camino dotan a la villa de gran prosperidad. El casco histórico de Salinas de Léniz mantiene en parte el sabor de esta época.
Sin embargo, esa situación estratégica de Salinas de Léniz es causa de que se vea afectada por varios conflictos bélicos desde finales del siglo XVIII y durante buena parte del siglo XIX. Durante la Guerra de la Convención, la Guerra de la Independencia Española y las Guerras Carlistas Salinas de Léniz fue escenario de numerosos enfrentamientos bélicos y guerrilleros. Destacan entre esos hechos de armas la emboscada que tendió el cura guerrillero Santa Cruz a las tropas francesas en 1811 o la Batalla de Arlabán en 1836 que enfrentó al general liberal Espartero con el carlista Eguía, que resultó vencedor.
La decadencia de Salinas de Léniz llegaría a mediados del siglo XIX fruto de la confluencia de varios factores; en primer lugar la apertura en 1851 de una nueva carretera entre Idiazabal y Alsásua través del puerto de Etxegarate; que relegaría en importancia al camino real de Salinas como principal paso en la ruta entre Guipúzcoa y Álava y por ende en la ruta entre Madrid y Europa. Esta marginación de Salinas se incrementaría con la inauguración en 1864 de la línea ferroviaria Madrid-Irún que dejaría también fuera de su trazado a Salinas de Léniz. La pérdida de importancia económica de las salinas que dejarían de ser rentables y se cerrarían, así como los daños causados por los numerosos conflictos bélicos del siglo XIX sumirían a Salinas de Léniz en una profunda crisis económica y demográfica.
A pesar de tratarse de un municipio pequeño, Salinas de Léniz conserva un importante patrimonio monumental, heredado de su importante pasado. Es notable el casco histórico monumental de Salinas, que curiosamente tiene en la actualidad una extensión menor de la que poseyó en la antigüedad. En al actual casco urbano de Salinas es posible entrever aún la antigua trama urbana medieval, que se originó a partir de la reconstrucción de la villa tras un incendio en 1371. Se conservan cinco puertas de las ya desaparecidas murallas, así como numerosas casas-palacio de interés con sus escudos y blasones en las fachadas.
Monumentos religiosos
La Iglesia Parroquial de San Millán, se sitúa en el centro del casco monumental. Fue construida en el siglo XIV, aunque sufrió varios incendios y la actual reconstrucción data del siglo XVI. Posee una torre neoclásica del siglo XIX.
El Santuario de la Virgen de Dorleta del siglo XVII. Se encuentra fuera del casco urbano junto a las salinas. Fue construido sobre las ruinas de otro santuario más antiguo, que a su vez se había construido sobre el castillo que protegía antiguamente el manantial salino. En su interior se conserva la talla gótica de la Virgen de Dorleta.
Ermita de San Martín de Zurtitza.
Monumentos civiles
Dentro del Casco Histórico Monumental de Salinas de Léniz:
Fuente de los Doce Caños o As de Copas: es una fuente monumental situada frente a la iglesia. Fue construida en 1715.
Palacio Torrekua o Elexalde. Ubicada en el solar que ocupaba antiguamente la torre del señor de Oñate (de ahí proviene su nombre de Torrekua). Pertenecía a la familia Elejalde o Elexalde. De estilo renacentista, data del siglo XVII.
Palacio Ostatua, que data de 1766. Restaurado, en la actualidad acoge un restaurante.
Casa de Baltasar García de Olabe (siglo XVI).
Palacio de Indianokua o Soran: el palacio de Soran era el alojamiento de los reyes cuando la comitiva real transitaba por Salinas de Léniz. El primitivo palacio fue desmontado por un descendiente de la familia Soran y trasladado piedra a piedra a Navarra. En su lugar se edificó la actual construcción.
Palacio de Kapitangoa (siglo XVI). Es el palacio más antiguo que se conserva en Salinas.
Palacio de Garro (siglo XVII), de estilo barroco. Fue rehabilitada y acoge en la actualidad la Casa de Cultura.
Portal de San Ignacio, que era la entrada principal de la villa. El arco data de 1760.
Portal de Barandapea (siglo XVII).
Portal de la Virgen del Rosario.
Ayuntamiento: construido en el siglo XVIII.
Las instalaciones de las salinas, que han sido rehabilitadas y acondicionadas como museo. La mayor parte de los restos son los de la fábrica de sal del siglo XIX.
Cultura
El Museo de la Sal en las antiguas salinas muestra como se realizaba el proceso de extracción de la sal y la importancia que tenía en la economía local.
La salinidad del río deba a la salida del pueblo de Leintz Gatzaga, y hasta que se junta con otros afluentes es anormalmente alta, por lo que en este caso, no se da la circunstancia de que el río no conozca el sabor de la sal hasta llegar al mar...