El latín: lengua flexiva

1. Imperium Romanum magnum et varium est. Antiqua Roma in Italia est. Deinde antiqua Roma multas nationes vincet. Nationes porvinciae romanae sunt. Provinciae romanae multae sunt. Hispania, Gallia, Germania et Britannia in Europa sunt. Numidia in Africa et Syria in Asia sunt. Imperium Romanum in Europa, in Africa et in Asia est.
2. Italia terra et aqua est. Terra magna paeninsula est et aqua Mare Nostrum est. Italia et Hispania paeninsulae sunt. Italia longa paeninsula est et Hispania magna paeninsula est. Britannia insula est. Gallia post Hispaniam est et Germania post Galliam est. Gallia inter Germaniam et Hispaniam est. Italia, Hispania, Britannia, Gallia et Germania terrae vicinae sunt.
3. Hispania mea patria est. Hispania tres provincias habet: Tarraconensis, Lusitania et Baetica. Baetica mea provincia est. Baetica multos populos habet. Gades, Italica, Hispalis et Corduba in provincia Baetica sunt. Baetica opulenta est. Baetica mare, montes et campos habet. Gentes felices in Baetica sunt.

Las distintas formas de las palabras
 
Las palabras latinas tenían bastantes formas más que las nuestras.

Nuestros sustantivos suelen tener una forma de singular y otra de plural y sólo algunas palabras especiales cambian más de forma: ¿Son 'yo', 'me', 'mi' la misma palabra?. Parece que sí. Se trata de un fósil, un resto de una situación más antigua donde casi todas las palabras tenían todas estas posibilidades.

Pero ¿Cuál es la diferencia entre 'yo' y 'me'? Hacen referencia a la misma realidad pero no podríamos decir *'Me tengo un coche' o *'Luis ve a yo desde la ventana'.

En el primer caso debemos utilizar la forma 'yo' y en el segundo 'me'. La realidad es que estamos escogiendo la forma según la función sintáctica de la palabra. Así, en líneas generales, escogemos 'yo' cuando la función es de sujeto y 'me' cuando es de complemento directo.

El sistema es complicado, pero estamos tan habituados a él que no nos cuesta ningún esfuerzo. Lo mismo les debía ocurrir a los romanos. La diferencia es que para ellos la palabra 'casa' y, en general casi todas, tenían esas formas y alguna más. Así un romano decía insula est longa ("la isla es alargada"), pero video insulam ("veo una isla"), porque en la primera la palabra insula es sujeto y en la segunda complemento directo.


Flexión y derivación

Hemos visto cómo una palabra puede tener varias formas del tipo 'yo', 'me', 'a mí'. Esto también les ocurre a los verbos como en 'canto', 'cantaba', 'canté'.

También las formas 'casa', 'casita', 'casona' proceden de la misma palabra.

Las palabras pueden cambiar de forma tomando prefijos, sufijos e infijos. Estos afijos (como se les puede llamar en general) cambian el significado de la palabra resultante. Así 'in-tratable' significará "que no es tratable" o 'cas-ona', "casa grande". A este proceso se le llama derivación. La palabra resultante se considera distinta a la original. Por ejemplo, 'casa' y 'casona' son palabras diferentes.

Frente a la derivación existe otro procedimiento mediante el cual las palabras cambian sus categorías gramaticales, tales como singular - plural o presente -, pasado, etc. Este procedimiento se denomina flexión. La palabra transformada sigue considerándose la misma. Así 'canto' y 'canté' son la misma palabra.

Los casos

Hemos visto que los romanos cambiaban la palabra insula en insula est longa, frente a video insulam, porque en la primera la palabra insula es sujeto y en la segunda complemento directo.

Para comenzar vamos a practicar con estas dos funciones. Tenemos que pensar que habrá cuatro formas distintas: el sujeto singular y plural y el complemento directo singular y plural. 

Las distintas formas que puede presentar una palabra se llaman casos y el juego completo de esas formas se llama declinación. Para crear estas formas distintas o casos se suelen añadir algunas letras a las palabras. Dichas letras se llaman desinencias.

La desinencia de acusativo singular es muy sencilla, porque es casi siempre la misma para todas las declinaciones: -m. Para el acusativo plural tenemos -as, -os, y -es como las más usadas correspondientes a las tres primeras declinaciones. Estas terminaciones nos serán familiares porque han sido las que han dado origen a nuestras formas de plural.

Las declinaciones

Si nos fijamos en nuestra propia lengua, podemos ver que hay distintos tipos de palabras. Podríamos dividirlas en dos grandes grupos: unas marcan el género por su terminación con masculinos en -o y femeninos en -a , como 'chico, -a', o 'bueno, -a'. Otros tienen una misma forma para masculino y femenino 'fácil', 'fuerte'.

En nuestro idioma no es útil realizar una clasificación en tres grupos, pero podríamos hacerlo. Podríamos hablar de palabras en -o, de palabras en -a, y de las otras.
 
¿En qué acaban las otras? . Observemos que pueden terminar en  casi cualquier consonante: 'sol', 'mar', 'luz'; en -i como 'jabalí', 'rubí'; en -e, 'fuerte', 'muerte' o en -u, 'espíritu', 'tabú', 'tribu'. Todas estas palabras tienen algo en común: hacen el plural en -es y pueden ser masculinas o femeninas. Debemos aprendernos su género de memoria.

Cada uno de estos tipos de palabras se llama en latín declinación. De momento vamos a trabajar con las tres primeras que son, con mucho, las que más se usan. Más adelante incluiremos las restantes. Pero hagámonos una idea general de estas equivalencias.

Como diferencia significativa observaremos que los masculinos de la segunda llevaban en latín una -s al final que ha desaparecido y presentaban delante también una -u. Pero los resultados en castellano son en -o: como en Romanus, "romano".

Otra propiedad de las lenguas flexivas reside en la flexión sigue dos modelos diferenciados desde el principio. El primero de estos modelos, el de los sustantivos, adjetivos y pronombres, la declinación, la vamos a estudiar en este tema (ya adelantamos que los tres accidentes gramaticales que recoge la flexión nominal son el género, número y caso). El segundo modelo es el que atañe a los verbos. Este tipo de flexión se llama habitualmente flexión verbal o conjugación, y se verá más adelante.

Las lenguas romances o románicas heredaron del latín los sustantivos y adjetivos con modificaciones tan grandes, que hacen en este punto irreconocibles a ambos sistemas. Las lenguas procedentes del latín han perdido la categoría gramatical del caso, con la excepción de los pronombres personales. Lo mismo cabe decir del inglés, lengua también indoeuropea, que ha perdido igualmente la categoría caso. Además tiene el número más reducido que las lenguas románicas (no hay forma plural en los adjetivos) y está en trance de perder la categoría género.

Género

El accidente gramatical género indica una propiedad de los sustantivos, adjetivos y pronombres, que, en el caso de los seres animados, suele hacer referencia al sexo. Tiene en latín tres posibilidades: masculino, femenino y neutro. Éste último, existente en las lenguas románicas sólo en los pronombres (es. aquello cat. aixo), significa en latín literalmente "ni uno ni otro" y en las fases más primitivas de las lenguas indoeuropeas se reservaba a seres inanimados.

Número

Este accidente está asociado en una única desinencia junto al de género y, en latín, al de caso. Puede ser singular o plural y sirve de ayuda para identificar el caso o las funciones de los distintos componentes de la oración, como, por ejemplo, el de sujeto.

Caso

Asociado, asimismo, a la desinencia del género y el número, este accidente permite identificar la función gramatical del sustantivo en la oración. Para hacer esto, en las lenguas románicas y en inglés se emplean las preposiciones y el orden en la frase.

En latín el caso podía matizarse en una gama de seis valores; son los seis casos de la declinación latina: nominativo, vocativo, acusativo, genitivo, dativo y ablativo.

Las desinencias que marcan número género y caso se unen a distintas raíces o temas. Según cuál sea el final de la raíz, es decir, el tema, los sustantivos se clasifican en las llamadas declinaciones, que, como acabamos de decir, no son más que los distintos modelos para declinar un sustantivo o adjetivo en función del último fonema de la raíz.

Los modelos o declinaciones del latín son cinco, además los pronombres tienen unos modelos distintos. La primera declinación es el modelo de los sustantivos cuya raíz termina por –a, la segunda por –o /-e, la tercera por consonante o –i, la cuarta por –u y la quinta por –e. 

Las declinaciones en Latín

En latín hay seis casos y cada uno está ligado a determinadas funciones. Observa el siguiente cuadro en donde se reflejan los casos y su función.

  • Nominativo (N): Sujeto (S) y Atributo: Fausta mulier est
  • Vocativo (V): Llamada o interpelación: Hic veni, Fausta
  • Acusativo (Ac): Complemento Directo (CD) y Circunstancial si lleva preposición (CC): Fausta cenam parat
  • Genitivo (G): Complemento del Nombre (CN): Faustae filia pulchra est
  • Dativo (D): Complemento Indirecto (CI): filia rosam Faustae dat
  • Ablativo (Ab): Complemento Circunstancial con o sin preposición (CC): puella cum calamo scribet


Las lenguas neolatinas, a excepción del rumano, ya no conservan la declinación en casos. Fuera de las lenguas neolatinas existen dos lenguas que conservan las declinaciones: el alemán y el ruso.
En latín no existe una única declinación. Esta lengua clasificó todos los sustantivos y adjetivos en cinco grupos dependiendo de la vocal o consonante en que acabase su raíz o tema. Es como si nosotros hubiéramos clasificado los sustantivos y adjetivos dependiendo de la vocal o consonante en que acaban. Así tendríamos un grupo para los sustantivos y adjetivos acabados en "a" (casa, niña, hermosa...), otro grupo para los acabados en "o" (niño, hermano, huerto...), otro grupo para los acabados en consonante (camión, verdad, acción...), otro para los acabados en "e" (padre, madre, personaje...), etc. Para reconocer la declinación a la que pertenece un sustantivo, es necesario fijarse en su enunciado; en concreto, en la forma del genitivo. Dependiendo de este genitivo, el sustantivo pertenecerá a una de las cinco declinaciones. En el siguiente cuadro tienes las declinaciones y cómo reconocer a cuál pertenece un sustantivo.


El orden de las palabras

En algunas lenguas como el inglés el orden de palabras es determinante. Así 'Peter saw John' y 'John saw Peter' sólo distinguen sujeto y complemento directo por la colocación de las palabras.

En nuestro idioma la situación es intermedia. El sujeto suele ir al principio de la frase pero pueden darse excepciones: 'A Juan lo vio Pedro saliendo de casa', 'La casa la veo muy grande'. Pero observaremos que necesitamos algunas ayudas ('A Juan lo', 'la veo')

En latín las palabras están marcadas por desinencias que nos indican su función sintáctica de modo que el orden de palabras puede ser muy libre. Así tenemos:
  • 'Consul praetorem videt': "El cónsul ve al pretor"
  • 'Consulem praetor videt': "El pretor ve al cónsul"
Pero debemos decir que, a pesar de todo, hay unas normas para la colocación de las palabras que se respetan casi siempre:
  • El sujeto va delante del verbo.
  • El verbo suele ir al final de la frase.
  • Los determinantes (adjetivos, complementos del nombre...) preceden a los determinados: 'pulchra puella'.
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Meli San Martín,
23 ene. 2012 11:06
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