La Escuela Pianística de Vicente Scaramuzza

LA ESCUELA PIANÍSTICA DESARROLLADA EN ARGENTINA POR EL MAESTRO

VICENTE SCARAMUZZA


Vicente Scaramuzza (Crotone 1885 - Buenos Aires 1968), fue formado bajo los principios de “La Escuela Napolitana” teniendo como maestros a Florestano Rossomandi, Alessandro Longo, Beniamino Cesi quien a su vez fue discípulo de Segismund Thalberg; y a Bajardi, discípulo de Sgambati, quien lo fue de Liszt.

El rasgo esencial de su sistema pianístico es extraer la máxima sonoridad del instrumento, buscando una gran calidad sonora, utilizando de una manera “natural” el cuerpo, evitando todo tipo de tensiones que dificultan la interpretación.

 Su larga trayectoria pedagógica desarrollada en Argentina (Buenos Aires) se caracterizó por un dominio del “arte de enseñar” como pocos maestros lo han tenido en la historia de la música, formando durante 60 años un grupo importante de pianistas entre ellos Martha Argerich, Bruno Gelber, etc. Otros alumnos del maestro se han dedicado a la docencia teniendo como discípulos jóvenes pianistas como: Sergio Tiempo, Karin Lechner, Horacio Lavandera, Nelson Goerner, Ingrid Fliter, etc

De esta forma, Scaramuzza, contribuyó al desarrollo de una escuela pianística que ha trascendido las fronteras del país.

 

BASES DEL SISTEMA PIANÍSTICO

 

Se trata de lograr dos energías opuestas mediante una acción muscular.

La acción muscular deriva de las órdenes impartidas por los centros nerviosos.

Si consideramos que esos mismos centros nerviosos se ven obligados a dar órdenes simultáneas y diametralmente opuestas comprenderemos fácilmente cual es la verdadera causa que dificulta tanto la ejecución pianística.

Hay muchos músculos que se deben relajar, otros contraer activamente, otros se contraen pasivamente y todo esto, si no se dispone de la capacidad intuitiva que guíe, habrá que adquirirlo mediante conocimientos específicos y adiestramientos pacientes y acertados.

De la contracción muscular deriva la verdadera energía  directa. El relajamiento de los músculos pone en libertad los miembros sostenidos por ellos permitiendo poner en valor su peso, con lo cual nos es posible contar con otra energía que no la dan los músculos, pero sí la provocan. Esta última energía es precisamente la empleada en la buena forma pianística como base de fuerza motriz y es comparable al aliento en el proceso del lenguaje oral.

Así como el aliento presiona contra las cuerdas vocales produciendo la voz, el peso recibido por la mano obliga a esta a contraerse para sostenerlo provocando el funcionamiento de la tecla que juega el papel de mango del martillo que impulsando a este contra las cuerdas produce el sonido.

De manera que el peso debe ser considerado como alimento que da calidad al sonido pianístico.

Por consiguiente se puede establecer la siguiente fórmula:

 

“PESO SOSTENIDO ELASTICAMENTE EN EQUILIBRIO”

 

El peso lo ofrece el brazo  relajándose.

El sostén lo proporciona la mano contrayendo sus tres flexores convenientemente asociados.

La elasticidad se consigue disociando la acción de los tres flexores, evitando cuidadosamente la intervención de todo músculo antagonista.

El equilibrio  depende de la perfecta relación entre el peso entregado por el brazo y la resistencia producida por la mano.

 

Los tres flexores que intervienen son:

Flexor palmar: lleva la palma hacia el antebrazo.

Flexores  superficiales: cierran los dedos hacia la palma de la mano  (1º y 2º falange).

Flexor profundo: lleva la 3º falange contra la 1ª.

 

Cada parte de la mano dispone de un punto de apoyo ( la 3º falange en la tecla; la 2º en la 3º; la 1º en la 2º, la palma en las tres) que la transforma en una palanca para remover el peso de la palanca anterior.

La asociación de los tres flexores mencionados dan a la mano entera una energía contra el peso del brazo cargante en la muñeca disponiendo de las teclas como punto de apoyo.

Los tres flexores se insertan en la parte baja del húmero. De manera que estos músculos pasan por la muñeca pero sin afectarla.

Se comprende pues, como el endurecimiento de la muñeca no puede aumentar la energía de la mano sino que le resta, impidiendo la libre acción de los músculos.  

                                      
 
 

 

 Bibliografía:

"Enseñanzas de un Gran Maestro"  Maria Oubiña de Castro

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Diego Fedeli,
18 ene. 2012 10:02
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