Mermelada de tomate

Ingredientes (para un bote):

  • 500 gr de tomates pelados y despepitados (necesitaremos un kilo de tomates aproximadamente para conseguir esta cantidad).
  • 75 gr de azúcar blanquilla.
  • 75 gr de azúcar moreno.
  • 1 clavo.
  • Zumo de medio limón.

Elaboración:

  • Pelamos los tomates. Para ello previamente los escaldamos, aquí veíamos todo. Repito a grosso modo. Damos un corte en cruz en el culo de los tomates y los sumergimos en agua hirviendo apenas un minuto (hasta que veamos que la piel de la cruz se levanta ligeramente). Los metemos inmediatamente en agua con hielo y los pelamos.
  • Despepitamos. También veíamos cómo hacerlo.
  • Cortamos el tomate en concassé y ponemos a macerar con los dos azúcares al menos media hora.
  • Ponemos a fuego alto junto con el clavo y el zumo de medio limón.
  • Cuando hierva lo dejamos cocer 2-3 minutos y bajamos el fuego. Hacemos a fuego suave entre 30 y 45 minutos hasta alcanzar la textura deseada.
  • La textura será al gusto pero, para que quede con la textura típica de mermelada, tenemos un truco. Pasamos una lengua (así se llaman las espátulas de goma, no me llaméis marrana) por el fondo del cazo y, si la franja de mermelada que hemos abierto no se junta, es que tiene el espesor justo. Apartamos del fuego y guardamos en botes.

Notas.

  • Cuidado con el espesor, en frío espesa más, por lo que vigilad que no se seque del todo.
  • Si no queréis esperar la media hora de reposo para que se suelten los jugos del tomate podéis dejarlo macerando de un día para otro, como hacíamos con la mermelada de fresa.
  • Si queremos conservarla durante un tiempo podemos envasarla en los tarros al vacío. Si la envasamos en cuanto esté hecha no habrá necesidad de hacer el baño María. La metemos en los tarros mientras esté aún caliente, cerramos bien y le damos la vuelta. La dejamos así hasta que enfríe sin tocar. El vacío se hará solo.
  • Si preferimos asegurarnos, hacemos un baño María con los tarros. Los cerramos y los colocamos en una cazuela con un trapo en la base de la misma para que no golpeen el suelo y no se dañen. Echamos agua fría hasta justo antes de la tapa y dejamos hervir 20 minutos a partir de que comience la ebullición. Apartamos del fuego, dejamos templar y sacamos. Sabremos que el vacío está correctamente hecho si la tapa cede a la presión y al abrir suena un “plop” como en las conservas industriales.
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